DEBATE REPETIDO

La sexualidad en el pupitre

El lanzamiento de una guía didáctica de Primaria volvió a despertar polémica sobre el rol del Estado en la educación sexual. Los promotores dicen que los docentes ya la aplican. Los detractores piden dar un paso atrás. Más allá de opiniones, ¿qué se enseña hoy en las aulas?

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Hasta finales de los '90 te sumariaban por trabajar sexualidad en clase", dice el maestro Pablo Caggiani. Foto: F. Flores

Todos nos disputamos a los niños porque son el futuro", dice Ruben Campero, sexólogo y psicólogo, acerca de la polémica que despertó el lanzamiento de la "Propuesta didáctica para el abordaje de la educación sexual en Educación Inicial y Primaria". La guía mantiene en un fuego cruzado a padres, maestros, políticos, referentes religiosos y periodistas. Entre las principales recriminaciones, se le acusa de querer "imponer una ideología de género" según la cual "los heterosexuales pasan a ser una minoría discriminada". Hay quienes consideran que propone ejercicios "impositivos" de contacto que podrían dañar la intimidad de los niños. Y un tercer grupo critica que, en el afán de plantear el protagonismo de la escuela como espacio para promover la "deconstrucción" y "desnaturalización" de los roles de género, se "niega o minimiza el papel de la biología".

La propuesta didáctica de 91 páginas fue redactada por la ONG Gurises Unidos a pedido de Primaria y del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) con el objetivo de brindar un material de apoyo a los docentes de educación inicial y primaria, que desde 2008, por ley, deben incluir la educación sexual de forma transversal en los contenidos que se dictan en el aula. La publicación abrió un nuevo capítulo en la serie de disputas que se vienen generando desde que la educación sexual se agregó a la currícula.

Dos años atrás, la asociación Llamale H, que aboga por la inclusión social de la mujer y las minorías sexuales, lanzó una propuesta didáctica para docentes llamada "Vestidos en el aula" que fue reprochada, entre otras cosas, por incentivar a maestros y profesores homosexuales a compartir su orientación sexual con sus alumnos. Antes, en 2014, el Ministerio de Desarrollo Social en colaboración con Ovejas Negras, Inmujeres y ANEP, presentó una Guía Didáctica de Educación y Diversidad Sexual, pero su distribución fue suspendida por el Codicen por considerar que algunos contenidos no eran pertinentes.

Pablo Caggiani, maestro y consejero de Primaria, dice que "cada vez que se presenta alguna publicación sobre educación sexual se genera ruido". Opina que este tipo de discusiones son saludables porque indican "que la sociedad está avanzando en la conquista de sus derechos". Es que la institucionalización de la educación sexual recién está por cumplir su primera década en el país. "Hasta finales de los años 90 te sumariaban por trabajar sexualidad en clase. Cuando egresé de Magisterio tenía que pedir autorización por escrito a los padres para dar algún tema relacionado", cuenta Caggiani.

Si bien en estos últimos 10 años la agenda de derechos sexuales avanzó como nunca en la historia de nuestro país, legalizando el aborto, el matrimonio igualitario (que incluye la adopción) y promulgando la ley de identidad de género que permite el cambio de nombre de las personas trans, varios expertos coinciden en que los cambios culturales son más lentos que las leyes y por eso todavía hay resistencia. Así lo plantea José Ramallo, docente e integrante del colectivo LGBT Ovejas Negras: "Si tengo una ley que me permite casarme con otro hombre primero tengo que poder ser novio. Y esto en las escuelas debe poder surgir con naturalidad".

Dentro de las intenciones de la guía está naturalizar lo que está legislado. Enrique Cal, uno de sus redactores, plantea: "No hay cambios que se den de un día para el otro. Está habiendo menos discriminación, está habiendo una aceptación mayor, pero todavía hay ámbitos, discursos y posturas que indican que falta trabajar la tolerancia".

Cosquillas que molestan.

La Ley de Defensa del Derecho a Salud Sexual y Reproductiva compromete al Estado a garantizar educación sexual para todos los niños y capacitar a sus docentes. Hasta ahí todos están de acuerdo. Pero solo hasta ahí. El primer desacuerdo es: ¿el Estado debe impartirla o solo asegurarse de que los padres la brinden? Varios padres consultados dicen que no ven mal que se enseñe educación sexual en las escuelas, aunque reconocen que hay otros padres que no mandan a sus hijos el día que se va a dar ese tipo de contenido. "Cuando se plantea que hay educación sexual desde los tres años hemos tenido que aclarar que no se enseña a esos niños a usar un preservativo", dice Caggiani.

Otras familias disgustadas con las guías que se han presentado hasta ahora fueron más lejos y armaron la agrupación "Red de Padres Responsables", que ya suma 2.000 integrantes. Esta red se propone lograr que el Codicen exija el consentimiento "libre e informado" de las familias previo a dar esta educación. Incluso preparan una propuesta didáctica alternativa. Este conglomerado también está integrado por maestras y directoras.

Miembros de esta red consideran que la guía oficial "más que de educación sexual es de educación moral directa, que impone a los niños cómo comportarse íntimamente. La sexualidad de un menor está en su intimidad y en el cuidado de sus padres, el niño tiene derecho a la educación sexual pero quien está obligado frente a ese derecho son los padres y no la escuela", sostienen.

La maestra Patricia Píriz, también coordinadora de Educación Sexual del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) y una de las encargadas de la revisión de la guía, opina: "Yo creo que el lío parte de que los padres, a veces por desconocimiento, entienden que sexualidad es igual a práctica sexual". Para Primaria la sexualidad no es una unidad en sí misma sino "un contenido transversal a todos los otros", explica. Es decir que cuando, por ejemplo, se habla de estereotipos en la publicidad, las maestras pueden abordar el tema sin hacer una clase sobre educación sexual específicamente. Su colega Mariángela Durán agrega que también se pueden realizar talleres específicos sobre el tema, que pueden ser con la maestra o especialistas, con o sin las familias de los alumnos. "Esta guía no va a ser la salvación de los docentes, es un recurso como hay tantos que puede ayudarnos con herramientas para lograr un mejor intercambio con el alumno", dice.

Algunas de estas herramientas son los ejercicios propuestos para realizar en clase, como "Cosquillas, besos y abrazos", la actividad que generó la mayor polémica. La consigna es que el maestro ponga a los niños en pareja y que ellos experimenten el contacto con texturas, objetos y el cuerpo de sus compañeros. El juego incluye cosquillas, masajes y caricias en el pelo, y luego se discute en clase qué es lo que les gustó y lo que no. Las críticas de distintos padres y personalidades van desde la imposición de la pareja por parte de la maestra hasta el carácter "íntimo y erótico" de los ejercicios a realizar.

Píriz advierte que estas actividades no fueron incluidas por Gurises Unidos, "sino que fueron agregadas por las 26 maestras que revisaron el material". Además, la propuesta fue analizada por inspectoras y coordinadoras del CEIP, por el programa de Educación Sexual de ANEP y por el Unfpa. "Este juego lo propuso una maestra de educación inicial porque entendía que era apropiado para esos grupos", agrega. De hecho, varios docentes consultados confirmaron que estos son juegos que ya se hacen en las aulas. "Esto no es ninguna novedad, es una puesta a punto de lo que ya venían haciendo los colegas", concluye Píriz.

En una columna del semanario Búsqueda, el periodista Claudio Paolillo apoyó la opinión de su colega Hoenir Sarthou y dijo que la guía "propone a los docentes actividades prácticas para explorar intimidades de niños y adolescentes completamente fuera de lugar". En Voces, Sarthou escribió que este régimen lúdico resulta "más parecido al de un correccional ideológico que a un ámbito educativo".

Campero, el sexólogo, cree que el revuelo generado por esa actividad se debe a que en la educación tradicional suele ignorarse el plano corporal: "Parece que no hay cuerpo y que tocarse es sí o sí sexualizado", dice. Mientras la polémica se multiplica, algunos de los implicados en la elaboración del manual, como el docente Cal, enfatizan que este material no es de carácter obligatorio y que "cada docente verá cómo su grupo tolera las dinámicas y hará las ecuaciones necesarias para llevarlo al terreno, como con cualquier libro de texto. En base a eso lo aplicará o no".

Definiciones en debate.

Otra discusión que acaloró el debate es si hay o no una imposición de una ideología de género radical que "niegue la existencia de lo femenino y lo masculino" en la naturaleza, como opinó Paolillo. Estas críticas refieren a las definiciones de conceptos que detalla la guía. Por ejemplo, sexo se define como "las características y diferencias genéticas, hormonales y anatómicas que distinguen al espectro de humanos en machos, hembras e intersexuales". Pero agrega: "Esta definición se encuentra actualmente en discusión ya que han surgido corrientes de pensamiento que también conciben al sexo como una construcción social".

A su vez, el manual plantea que el género es "una construcción social y cultural de los atributos, roles e identidades esperadas y asignadas a las personas en función de su sexo", y que "es plausible de ser reinventado, deconstruido, modificado y redefinido por la propia cultura". Esta definición está acompañada de distintos ejercicios (para realizar en la escuela y en familia) que invitan a cuestionar los estereotipos de los géneros, como analizar títulos y protagonistas de cuentos tradicionales y contar la historia al revés, crear un escenario de juegos en el que el docente promueva la exploración de roles no estereotipados, jugar a que "la princesa salva al príncipe" o que "los papás cuidan a los niños y las mamás son las que se van a trabajar". Otra recomendación es intercambiar acciones y movimientos que se suelen asignar a determinado sexo, como que "las niñas corran con destreza y los niños expresen sus sentimientos a través de la danza".

Desde la Red de Padres Responsables argumentan que esta forma de educar los roles de género no es la apropiada porque invade el plano de lo privado: "Decir con qué tiene que jugar un niño es algo totalmente ajeno a la autoridad de los maestros", declaran. En contraposición, Campero apoya este planteo de deconstrucción de los roles de género porque "la rigidez en el rol hace daño, estimula la homofobia y la misoginia. No se trata solo de empoderar a las mujeres, se trata de cuestionar los mandatos hegemónicos que perjudican la salud mental y física de personas de ambos sexos".

La orientación sexual está definida en el manual como "la preferencia de cada persona para establecer vínculos erótico-genitales". Dice: "No es una opción de carácter personal que se realice de forma racional y consciente sino que es un producto de la historia de cada sujeto, de procesos psico-sexuales y afectivos por los que haya transitado. Supone un proceso dinámico que puede modificarse y variar con el tiempo".

El arzobispo Daniel Sturla sostuvo que la guía es "propia de estados totalitarios" y aseguró que si bien desde la Iglesia "no se discrimina a nadie, otra cosa es aceptar una ideología que se nos quiere imponer subrepticiamente". Luego, comunicó que la Iglesia lanzará su propio curso de educación sexual para padres y docentes. Agregó que en la propuesta, que estará disponible este mes, no aparecerá mención a Dios.

Mientras las críticas a la guía abundan, muchos especialistas en educación sexual coinciden en que llegó la hora de poner el tema sobre el pupitre y de hacerlo con seriedad. Carlos Chans, sexólogo con 30 años de experiencia en centros educativos, cree que aunque estos contenidos lleven una década circulando en las aulas "la poca formación de los docentes genera que estos aprendizajes no tengan una incidencia real en las conductas, en lo que la gente siente, piensa y hace". Opina que, hasta el momento, el énfasis de la educación sexual está puesto en los liceos, "porque el modelo que ha imperado por mucho tiempo es que haya partes del cuerpo vedadas al conocimiento y sus funcionalidades, como diciendo cuando seas grande ya te vas a enterar. ¿Cuándo? Cuando estés en secundaria y haya que apagar incendios como el embarazo adolescente, enfermedades de transmisión sexual o temas relacionados a la violencia".

Una encuesta realizada por Ovejas Negras en 2016 reveló cómo es el clima que percibe la población LGBT en su pasaje por el liceo. El 81% de los encuestados confesó sentirse inseguro en el espacio escolar, es decir: temen ser violentados verbal o físicamente en un ambiente donde deberían sentirse seguros. La mitad de ellos dijo que nunca o casi nunca hay intervención docente ante un agravio. Una de estas historias es la de Felipe, que en la lista figura como Carolina y dice que nunca reporta cuando le dicen "torta" o la humillan en clase porque sabe que, a veces, los docentes no encuentran la forma correcta de proceder. Siente que no les importa. Otro caso es el de Benjamín, que en la lista figura como Estefanía y cuenta que tuvo una maestra que no sabía cómo manejar su expresión de género y cada pocos días llamaba a su madre para que se "dejara de vestir y actuar como un nene y de abrazar a sus compañeras". Para Enrique Cal, esta es una de las realidades que motivan la elaboración de la guía que ayudó a escribir, por eso dice que "además de ser un instrumento educativo, podría ser un aporte para que construyamos una sociedad mejor".

La ley y el derecho a la educacion sexual.

La Ley General de Educación define un conjunto de líneas transversales entre las que está incluida la educación sexual como tema a tratar en todas las unidades de contenido de la currícula. La Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva establece que: "El Estado garantizará condiciones para el ejercicio pleno de los derechos sexuales" y en sus objetivos incluye "capacitar a los docentes de los ciclos primarios, secundarios y terciarios para la educación en derechos sexuales y reproductivos".

El artículo 41 de la Constitución citado por el arzobispo Daniel Sturla indica que "el cuidado y educación de los hijos para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres".

Historias de abuso y humillación en las aulas.

El año pasado el colectivo Ovejas Negras hizo una encuesta de "Clima Escolar" según estudiantes LGBT en la que recogieron 423 testimonios de jóvenes de todo el país. El resultado revela que 81% de ellos se sienten inseguros en el liceo y que solo la mitad se lo hacen saber a los docentes de los centros educativos. Detrás de estas cifras hay historias de discriminación. Un ejemplo es la de Felipe, que es mujer pero se viste como hombre. Harto de las burlas y de las humillaciones, cuenta que no pide que lo llamen Felipe porque no quiere explicarles a todos que se siente hombre: "No quiero que me discrimine medio liceo cada vez que pasan la lista". Otras veces los que acosan son los propios docentes. Esto le sucedió a Benjamín. Cuando era Estefanía, la maestra la humillaba por cómo se vestía y no la dejaba abrazar a sus amigas. Llamaba a su mamá para rezongarla porque su hija "se vestía y actuaba como un nene", cuenta.

UNA DÉCADA DE EDUCACIÓN SEXUAL EN URUGUAY.

2006

Comienzan a realizarse las primeras experiencias de educación sexual institucionalizada. Hasta entonces no se hablaba de sexualidad en las aulas más allá de la reproducción sexuada en la naturaleza. El programa que se usaba en las aulas era de 1956 y había sido revisado en 1985 tras la vuelta de la democracia.

2008

La educación sexual se incorpora definitivamente en el programa de Educación Inicial y Primaria como contenido transversal a todas las unidades y como seminario obligatorio en Magisterio. Hasta entonces quienes estudiaban para ser maestros solo tenían talleres optativos.

2014

Se crea el Instituto de Formación en Servicios, que ofrece a maestros la posibilidad de realizar cursos gratuitos para especializarse en diversas áreas. Uno de ellos es Educación Sexual, posibilitando que los maestros que no tuvieron la formación en Magisterio la adquieran. Así surge la necesidad de generar material propio.

2014

El Mides, en colaboración con Ovejas Negras, Inmujeres y ANEP, lanza una guía docente para abordar el tema de la diversidad sexual y genera polémica en el debate público. A los pocos días de su lanzamiento el Codicen resuelve dejar de promover su difusión.

2015

El colectivo abocado a la inclusión de mujeres y minorías sexuales Llamale H publica la guía para docentes "Vestidos en el aula". Esta propuesta también generó rechazo y fue lo que animó la creación de la Red de Padres Responsables, que hoy se opone a la guía de Primaria y que está redactando un manual alternativo.

2017

Se presenta la primera propuesta didáctica que surge desde Primaria y que, debido a distintas críticas, está en discusión en este momento. La guía fue redactada por Gurises Unidos y revisada por el Unfpa, ANEP, directoras y coordinadoras del CEIP y un grupo de 26 maestras que asesoraron sobre los ejercicios prácticos.

Algunas voces que se oponen al contenido de la guía

DANIEL STURLA - CARDENAL Y ARZOBISPO DE MONTEVIDEO


Acusó a la guía de querer imponer una ideología de género que “viola la laicidad” y la consideró “propia de estados totalitarios”. Luego anunció que la Iglesia ofrecerá un curso online gratuito para padres y educadores, “para que los padres tengan otras opciones ante un tema que consideramos tan delicado”.

GRACIELA BIANCHI - DIPUTADA NACIONALISTA Y DOCENTE


Consideró que el manual “impone una ideología de género en la que los heterosexuales pasan a ser una minoría discriminada”. La diputada entiende que “no aparece la libre opción sexual” y que la guía muestra que “la homosexualidad y los cambios de roles son lo predominante” en la sociedad.

ESTEBAN VALENTI  - PERIODISTA Y EXASESOR DE ASAMBLEA URUGUAY


Aseguró que si sus nietos fuesen obligados a realizar el ejercicio de “Cosquillas, besos y abrazos” propuesto en la guía, presentará una denuncia por “abuso innominado de funciones en los casos no previstos por la ley”. Tildó a la propuesta didáctica como “un manual de sexo único”.


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