SOLUCIÓN A MEDIDA

Salud en 3D, esperanza para las manos perdidas

Un accidente horrible y una mano que se pierde. Primero el duelo, y después la búsqueda de una solución. Diseñadores imprimen en 3D prótesis que están cambiando la vida de los trabajadores. El proyecto es parte de un plan del BSE que busca la reinserción laboral de los afectados.

Iván tiene 32 años, es músico desde niño y trabaja en una fábrica de cartón. Foto: Gabriel Rodríguez
Iván tiene 32 años gracias a la prótesis retomó todas sus actividades. VEA EL VIDEO

Cuando Iván miró su mano izquierda ya había perdido el dedo meñique. Se sacó el guante y estaba suelto. Pensó en ponerlo en hielo, como hacen en las películas. Miró otra vez y vio tres dedos más aplastados. El rodillo de la corrugadora de cartón que le atrapó la mano, giraba a 180° de temperatura. Mientras Iván gritaba que se estaba quemando, sus compañeros pusieron una manguera encima de la máquina, que debido al calor que emanaba transformó cada gota en agua hirviendo. Además de tener dañados cuatro dedos y cuatro nudillos, se quemó.

Ahora que se terminaron las pesadillas que le hacían revivir el accidente noche tras noche, recuerda:

—Cuando estaba en el hospital me di cuenta de la gravedad porque en todo momento me miraba la mano y los médicos me movían la cara hacia el otro lado. Me decían que si no sacaba la vista me iba a desmayar.

Luego de tres operaciones, varios días internado y unos cuantos meses de rehabilitación, aprendió a vivir con una mano sana y otra que solo tiene el pulgar. Debido a que la amputación fue parcial, a su buen ánimo, y a su actitud positiva durante la rehabilitación, Iván fue uno de los cinco pacientes seleccionados por un programa piloto del Banco de Seguros del Estado (BSE) para recibir una prótesis de mano impresa en 3D.

La meta de este programa es que el paciente logre cierta funcionalidad en la mano lastimada, y que de esa manera pueda reintegrarse al trabajo y retomar sus hobbies. Desde que le entregaron la prótesis, Iván volvió a construir instrumentos musicales, a tocar la batería y espera otro dispositivo especialmente diseñado para tocar el bajo.

—Yo aprendí que lo que te pongas en la mente lo podés cumplir. La prótesis mejoró un 80% lo que puedo hacer. Ahora no me para nadie —dice.

Además, en pocos días regresará a la empresa donde se accidentó, para ocupar un puesto en control de calidad.

Su accidente ocurrió un miércoles de junio a las 07:05 de la mañana. Dice Gerardo, su patrón, que si no hubiese sido tan temprano y la máquina hubiera estado a un ritmo normal, "le tragaba hasta el hombro". Iván había ingresado a esa fábrica de cartón un mes antes, y el día anterior al incidente le habían advertido dos veces que no podía usar guantes en ese sector. Es que, según los expertos, desde que en 2014 se aprobó la ley que responsabiliza penalmente a los empleadores que incumplen con las normas de seguridad y salud de sus trabajadores, aumentó la prevención de las empresas, y la mayoría de los siniestros laborales ocurren debido a un error humano.

Diseñadores imprimen en 3D prótesis que están cambiando la vida de los trabajadores. Foto: El País
Diseñadores imprimen en 3D prótesis que están cambiando la vida de los trabajadores. Foto: El País

Los casos más frecuentes y más graves suceden en distracciones fugaces en el tránsito. O porque una pierna se afloja y presiona un interruptor, como le pasó a Franco, que perdió cuatro dedos y media mano picando carne en un supermercado. O puede ser que un minúsculo pedazo de tela se enganche en un engranaje, como fue el caso de Angélica, que para evitar que el pañuelo la estrangulara, acercó la mano a la máquina y le mutiló el pulgar. Anualmente, el destino les juega una mala pasada a unos 40.000 trabajadores. Una cifra que para Rodolfo Vázquez, director de la Central de Servicio Médicos del BSE que asiste a estos pacientes, está en medio del máximo que registró el país en 2008, con 58.000 accidentados, y del mínimo, en 2004, con 25.000.

En términos de siniestros laborales, nos parecemos más a Europa, con un promedio de 25 heridos cada 1.000 trabajadores, que a Latinoamérica, con números que gritan que al menos 135 empleados de 1.000 se lesionan.

Entre estos heridos están los que sufren amputaciones, y entre los amputados casi la mitad pierden una mano. En 2017, fueron 12 los trabajadores que perdieron parte de una de ellas. Para explicar qué tipo de duelo conlleva esta pérdida, la psicóloga Alejandra Yarza describe: "Pensá en la sensibilidad del tacto, en la motricidad fina que tiene para realizar las tareas, en cómo es un elemento fundamental de contacto y de comunicación social. La mano tiene una gestualidad que hace imposible de ocultar cualquier ausencia". Por eso, por más mínimo que sea el fragmento mutilado, el duelo de una mano dañada puede ser más tormentoso que el de la pérdida de una pierna.

Recuperar el vacío.

Un mensaje de WhatsApp reproduce imágenes de Franco en su nueva rutina de trabajo. Llegan desde Carmelo, y fueron tomadas en el mismo supermercado en el que se accidentó debido a la falta de instrucción que tenía de la máquina que estaba utilizando. La mayoría de los accidentes le suceden a hombres, en torno a los 35 años y durante los primeros días de trabajo. Una vez recuperado y con la prótesis impresa en 3D, la firma volvió a tomar a Franco como reponedor. Ahora puede agarrar paquetes livianos y colocarlos en las góndolas, sostener botellas y manejar un carrito.

—La prótesis te devuelve un poco de fuerza y lo que hace es completar la parte que falta, para que puedas agarrar las cosas —explica.

Otras veces, el dispositivo que entrega el BSE es una ayuda técnica para que el paciente retome una tarea puntual. Angélica, que perdió el pulgar, pidió una alternativa para acelerar la moto que utiliza para recorrer el terreno del establecimiento rural en el que trabaja. Es que hay algo de mágico en esta solución que construye la tecnología moderna. Como las golosinas comestibles hechas en 3D o los panqueques con formas, estas pinzas-manos surgen de un diseño milimétrico que permite generar formas que antes eran posibles solo si eran talladas.

Así es que no hay una prótesis igual a otra. Cada una está diseñada a la medida del paciente y con el objetivo de la actividad que él quiera realizar. Su impresión está lista en un promedio de 14 horas, el costo de los materiales no supera los US$ 50, y están hechas en un plástico biodegradable creado a base de maíz.

3D: demoran un mes en diseñar prótesis. Foto: Marcelo Bonjour
3D: demoran un mes en diseñar prótesis. Foto: Marcelo Bonjour

Alberto Menestrina es uno de los diseñadores que trabajó con Iván, Franco y Angélica. Forma parte del equipo del estudio Simbion, una cooperativa cuya misión es buscar soluciones que aporten al desarrollo social. Construye dispositivos para reciclaje, rehabilitación veterinaria y, desde que iniciaron el programa piloto junto al BSE, son los únicos proveedores de prótesis 3D personalizadas para amputados parciales de mano.

Otra parte del equipo investiga la posibilidad de desarrollar manos articuladas, que son las más vistosas y difundidas en internet, "y también las más pedidas por los pacientes", dice Menestrina. Aunque, si se evalúa su funcionalidad, son algo así como espejitos de colores en comparación a lo que puede lograr este dispositivo. Sí, tienen movilidad, pero son básicas.

La jefa del Departamento de Rehabilitación del BSE, Vida Patiño, habla de sus pacientes con familiaridad y precisión. Recuerda cómo fueron sus accidentes, cuándo ingresaron al sanatorio y cómo evolucionaron en su recuperación. También es capaz de definir sus personalidades. "Llegamos a tener un conocimiento de su vida y de su actividad porque en estos casos no hay una enfermedad que hable por ellos, sino que las particularidades del accidente, las secuelas y su forma de enfrentarlo marcan el eje del programa de rehabilitación que elaboramos en cada caso", dice.

El BSE es la única aseguradora de la región que tiene un sanatorio. Ahora que el programa de prótesis en 3D dejó de ser piloto y es un hecho, el buen resultado que está dando esta experiencia es la primera carta jugada para convertir al nuevo sanatorio —que se prevé inaugurar a mediados de año— en un centro de referencia de rehabilitación de accidentados laborales.

"Es que hubo una percepción equivocada desde que la Central de Servicios Médicos fue creada en 1951", opina Vázquez, su director, y explica: "No querían que fuera un hospital docente con investigación porque se consideraba que era como experimentar con el trabajador".

Esa visión "quedó en el pasado", asegura. El nuevo sanatorio quiere investigación, docencia, médicos residentes circulando en sus pasillos, mejorar sus instalaciones, e incluso vender sus consultas a mutualistas y pacientes particulares. Patiño ya tiene este tipo de citas coordinadas en su agenda.

Es que la solución con prótesis en 3D para los amputados parciales es un ejemplo de la medicina de precisión a la que el BSE dice apuntar. "Una medicina que considera las características propias del individuo para definir la terapéutica", explica Luis Barbeito, director del Institut Pasteur, socio de la aseguradora en una investigación que pretende generar conocimiento acerca del traumatismo encéfalo craneano: uno de los diagnósticos más graves de los pacientes del sanatorio.

"La meta es mejorar los tratamientos iniciales para minimizar las secuelas", dice Barbeito. Esto, dentro de un objetivo aún más ambicioso: "Aumentar la reinserción laboral tanto como se pueda", señala Patiño. De acuerdo a un estudio realizado sobre 74 amputados entre 2013 y 2016, el 68% pudo reintegrarse a sus tareas. Pero, ¿las empresas siempre están dispuestas? Cada vez más, según Patiño. Y Santiago Madalena, abogado especializado en Derecho laboral del estudio Guyer y Regules, explica: "De no hacerlo deben pagar un despido especial".

Fantasmas del futuro.

Franco únicamente sintió dolor cuando tuvo la mano atrapada en la boca de la máquina llena de cuchillas. Luego desapareció. Y "en dos días" se desprendió de la sensación de cosquilleos. "Me miraba los dedos para entender que no estaban porque los sentía", dice. Patiño explica que hay terapias para minimizar el dolor. Iván, por ejemplo, usó durante la rehabilitación una caja de espejos que funciona así: "Se coloca una mano enfrentada a la otra. La sana se duplica en el espejo y el cerebro le manda a la mano herida la indicación de que tenés las dos bien. Eso empieza a desinflamar la mano y reducir el dolor".

Yarza, la psicóloga, explica que como las pesadillas, la angustia, la irritabilidad y, en algunos casos, la negación, son síntomas comunes entre los amputados, el tratamiento del dolor es fundamental para evitar que se convierta en un "fantasma crónico". Saber cómo lidiar con él es una de las preocupaciones de Patiño. También mejorar la identificación de los pacientes que van a beneficiarse mejor de una rehabilitación. Sobre todo en los casos más graves, cuando hay un traumatismo encéfalo craneano. Ese es el próximo desafío del BSE.

"Cuando sucede un accidente y hay un traumatismo encéfalo craneano se desencadena una serie de procesos químicos en el cerebro. El sistema nervioso se inflama y libera sustancias", explica la doctora. La investigación junto al Pasteur pretende sumar al BSE en la pesquisa internacional para identificar esas sustancias, a la vez que quiere conocer cómo dialogan con los traumas determinadas variables genéticas. Todo esto con el fin de planificar una terapia personalizada, de la misma forma que se logró darle una solución a pacientes como Iván, Franco y Angélica.

Mientras tanto, aquellos amputados parciales de mano que demuestren que son capaces de lidiar física y psicológicamente con una prótesis impresa en 3D podrán pedir la suya. Es que después de todo, las manos son las que hacen que en la búsqueda de su autonomía, al ser humano no le quede otro camino que seguir siempre hacia adelante.

Vida Patiño y Alberto Menestrina, responsables del plan de protesis de mano con impresion 3D. Foto: F. Ponzetto
Vida Patiño y Alberto Menestrina, son los responsables del plan de protesis de mano con impresion 3D. Foto: Fernando Ponzetto
DEL BSE

Así funciona el seguro contra accidentes de trabajo

Por ley, todas las empresas están obligadas a contratar el seguro contra accidentes de trabajo del Banco de Seguros del Estado (BSE), que "tiene el monopolio del mercado", explica el abogado Santiago Madalena. Otra característica del seguro es que es automático. De esta manera, si una empresa no lo contrató o no lo pagó, el empleado tiene la cobertura de todas formas. Ante un accidente en el trabajo o en una actividad relacionada, la empresa está obligada a realizar la denuncia ante el BSE, indicando qué fue lo sucedido y qué testigos hay. "El BSE investigará si efectivamente ocurrió el accidente y si la empresa tuvo o no una responsabilidad en el suceso", dice. Si el empleador no denuncia, lo puede hacer el empleado, pero la empresa corre riesgo de sanción. Si no fue un accidente, se deriva al trabajador al Banco, que cubre el resto de las enfermedades. Pero si se comprueba, el BSE otorga una cobertura médica "cuyo nivel es muy alto porque son especialistas", y el empleado tendrá una indemnización transitoria o vitalicia. ¿Qué valor tiene? "El BSE tiene asignado un valor a cada parte del cuerpo, pero es casi imposible acceder a ellos", dice el abogado. Para definir el monto de la pensión, "se calcula cuánto cobraba el empleado al momento del accidente y se considera el guarismo que tasa cada órgano". La ley de accidentes de trabajo prevé que el empleado tiene derecho a reintegrarse y que la empresa debería retomarlo en su cargo o en otro compatible. De no hacerlo, deberá pagarle un despido especial.

Investigación traerá a varios científicos de fama mundial

La primera investigación del BSE junto al Institut Pasteur traerá a científicos extranjeros para formar a especialistas. El objetivo es "encarar la problemática de los traumatismos, su recuperación y la minimización de sus secuelas", explica Luis Barbeito, director del Pasteur. "Vamos a investigar cómo las diferentes variaciones genéticas responden a los diferentes neurotraumas", dice. Se buscará identificar biomarcadores, "proteínas o células que circulan por el cuerpo luego del trauma y que pueden señalar la conducta a seguir".

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