ATRAPADOS SIN LUZ

Rehenes de las fugas eléctricas

Cuando un domicilio tiene una fuga eléctrica, salta porque el consumo aumenta o se percibe una descarga. Si UTE comprueba la gravedad, corta el suministro y exige que un técnico la repare. El cliente debe resolver este problema que podría costarle la vida y lo deja con los bolsillos vacíos.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

El electricista le dijo a Mercedes que era un milagro que ni ella ni su hija hubieran muerto electrocutadas mientras se lavaban las manos. "¿Tuvieron algún tipo de problema con el obrero que les arregló el baño?", les preguntó. Es que el error que había cometido el hombre al tapar un enchufe con corriente eléctrica con un azulejo se parecía más a un gesto de venganza que a una equivocación.

Ese fue uno de los circuitos eléctricos con fuga en el interior de su domicilio que provocó que en los últimos cinco meses el consumo se incrementara, incluso hasta quintuplicarse abruptamente. Además del factor económico, las dos mujeres pudieron haber recibido una descarga a través del agua, las paredes, el marco de una puerta o del piso. El peligro se había mantenido oculto quién sabe desde cuándo.

La Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE) no lleva un registro de cuántos clientes tienen este problema, aunque al menos una docena de electricistas aseguran que es común, en especial en casas con instalaciones viejas. Marta Álvarez, gerente de Estudios y Procesos Comerciales, dice que las fugas "no tendrían que existir", y que según la ley que regula las actividades de la industria eléctrica, "la responsabilidad de UTE solo llega hasta el medidor".

Una inspección en el medidor o en un interruptor de control de potencia confirma una fuga, pero de la puerta para adentro. Es decir, donde ocurre casi la totalidad del consumo, "UTE no tiene injerencia". Por eso no controla este tipo de casos, a pesar de que en ocasiones, cuando representa un riesgo para la vida del cliente, interrumpe el suministro de energía hasta que las condiciones sean las adecuadas.

"Dicen que cuando hay fugas es culpa de la gente que las tiene", cuenta Mercedes. "Ahí empieza el problema de dar con un electricista que haga las cosas bien y no te estafe, porque vos no tenés idea de si lo que te dice es cierto y te cobra lo que quiere", plantea.

UTE reconecta la electricidad una vez que un técnico que cuente con su autorización para brindar este servicio firme un contrato de asunción de responsabilidad. Este documento confirma que el problema fue reparado y no hay riesgo. Entonces pasa a ser él quien carga con la responsabilidad administrativa, civil y penal en caso de que la fuga persista y ocurra un accidente.

Álvarez dice que ese documento le alcanza a la UTE para creer que el defecto fue resuelto. "Solamente en los casos de viviendas muy precarias hacemos una nueva inspección antes de reconectar". Confía en que la autorización que se le dio al técnico cuando presentó sus credenciales asegura su idoneidad. Sin embargo, ¿quién le asegura al cliente que pagó un precio justo y que ese electricista no se aprovechó de su desesperación por volver a tener electricidad en el hogar?

Una pesadilla.

La electrocución es una forma de quemadura que "puede llevarse la vida o generar lesiones de todo tipo", explica Verónica Franco, médica del Banco de Seguros del Estado. "A veces provoca la amputación de miembros, pero también puede generar alteraciones a nivel metabólico, muscular y del ritmo cardíaco que son muy graves", añade.

En los últimos tres años el Área Defensa del Consumidor recibió entre 60 y 79 reclamos ante UTE debido a "cobro indebido". Si bien esta oficina no tiene discriminado el origen del problema, la cifra podría ser una señal de que estos no son casos tan "raros" como Álvarez indica.

Según las anécdotas que relatan distintos electricistas, una fuga en una jarra eléctrica provocó una facturación de $ 16. 000, otra en un horno eléctrico de $ 10. 000, la que estaba en un calefón y en otras líneas de una casa llegó a costarle a esa familia $ 45.000. Y esas son solo las deudas que se generan con UTE, sin contar lo que saldrá el trabajo del electricista.

¿Devuelve el dinero si se comprueba que el consumo se debió a una fuga? Según Álvarez, de forma "excepcional", si el cliente puede demostrarla, "a veces comercialmente se lo contempla" y se le perdona una parte. Los técnicos habituados a este trámite aseguran que es una cuestión de suerte, pero "si se patalea, se puede lograr".

A Ernesto, que durante tres meses le llegaron facturas que triplicaban su consumo habitual, le perdonaron $ 2.000 de una factura de $ 10.000. En cambio Mercedes perdió la esperanza, y eso que en su caso las cifras son muy altas. En enero recogió del buzón tres facturas distintas. Una tenía un valor de $ 24.989, otra $ 32.243 y una tercera $ 58.830. Todas correspondían al consumo del mes de diciembre de 2017. Terminaron por cobrarle la más baja.

Luego de una serie de quejas, y de esperar tres semanas a que el inspector llegara, le confirmó que tenía una fuga a tierra tan grande que su vida corría riesgo. Le advirtieron: la casa podría incendiarse o ella morir si no se reparaba.

Un año atrás, Mercedes había tenido el mismo problema y le había pagado $ 50.000 a un técnico para que cambiara la instalación eléctrica y le colocara una llave diferencial, como aconseja UTE. Según explica Álvarez, cuando hay fuga esta llave la detecta. Pero, dicen otros técnicos, "hay llaves baratas y llaves buenas" y la que le colocaron a Mercedes era una de las primeras. Ella no tenía cómo saberlo.

Ese electricista compartía la firma que exige UTE con un socio, y fue el técnico que no hizo el trabajo quien firmó el documento. Cuando surgió este problema, el técnico autorizado se había ido del país y Mercedes se quedó sin garantía.

"Puede resultar antipático, pero cuando UTE es conocedor del tema debe cortar la energía por precaución", dice Álvarez. Un viernes de enero, en medio de un barrio donde los hurtos y las rapiñas suceden con frecuencia, Mercedes se quedó sin luz hasta que resolviera el problema. UTE le recomendó, nuevamente, que llamara a un electricista autorizado.

Para este informe se comprobó que algunos de esos técnicos prefieren no hacer estos trabajos ya que les exige estar al día con los pagos en el Banco de Previsión Social y en la Dirección General Impositiva. Otros confesaron que les pagan por la firma a un electricista socio o amigo. Y entre aquellos que publicitan sus servicios en internet, es común encontrar que ofrecen un precio pero luego cobran dos, tres y hasta cinco veces más.

Sin protección.

El cliente tendrá que afrontar primero el costo de localizar la fuga, después la reparación y por último la firma. "La UTE se quiere lavar las manos en el caso de que muera alguien electrocutado. Esta firma, la verdad es que solo sirve para hacer plata", advierte un electricista que no quiso dar su nombre.

Según recabó El País, la localización de la fuga se cobra entre $ 1.500 y $ 5.000. La reparación varía de acuerdo a la complejidad del trabajo, y según Mercedes, "de la buena fe del electricista". A Ernesto le cobraron $ 10.000. A Mercedes, esta segunda vez, $ 35.000. El valor de la firma oscila entre $ 2.000 y $ 6.000. El día en que la UTE volvió para habilitarle la corriente a Mercedes, un funcionario le dijo que por ese trabajo no deberían haberle cobrado más de $ 4.000. Ernesto dice: "Yo creo que la UTE no puede dejarte a vos solo con este problema. Deberían ser sus electricistas los que te arreglaran la fuga".

¿Debería fijar una tarifa única por la firma? Álvarez reconoce que en un pasado se pensó en esa posibilidad pero que, al discutirla con los abogados, se llegó a la conclusión de que no pueden "regular la actividad privada entre un instalador y un cliente". Agrega: "No hemos tenido denuncias por cobros desorbitantes y si existieran no podríamos hacer nada".

Mercedes acaba de pagar una factura de $ 14.875. "Lo que pasa es que me dijeron que me estaban cobrando un resto del consumo de cuando tenía fugas", dice. El electricista le prometió que la próxima factura debería ser por lo menos de la mitad. Cada mañana va hasta el contador y se detiene a mirar cómo giran los números. "¿Serán lo suficientemente lentos?", se pregunta. Y cruza los dedos para no volver a ser rehén de un problema que todavía no tiene solución.

OSE está atenta a los desvíos de consumo y sí entra al hogar

También un cliente de OSE puede tener fugas en su casa, pero en este caso la empresa toma un protagonismo distinto a la hora de buscar la solución. Para empezar, si el cliente no realizó aún un reclamo al notar un aumento en su consumo, OSE trabaja con un sistema informático que está parametrizado de manera tal que cuando el consumo habitual varía se detiene la facturación. Mediante carta se le informa al cliente del desvío y se agenda una inspección. A diferencia de los inspectores de UTE, los de OSE controlan el medidor y además revisan las instalaciones internas: canillas, cisternas, flotador de tanque y todos los electrodomésticos que insumen agua, uniones de cañerías visibles, entre otras. Del resultado de esta inspección se concluye si existe o no pérdida.

En caso de constatarse, es el cliente quien debe recurrir a un sanitario para su reparación.

Si la pérdida es visible, OSE no realiza una bonificación en la factura, pero si la fisura era invisible, sí se le efectúa un descuento.

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