PASOS PELIGROSOS

Reactivar sí, ¿pero cómo? La universidad Johns Hopkins liberó un análisis de riesgos

La universidad Johns Hopkins elaboró una guía para políticos que estén analizando empezar a reactivar sus economías. Se confirma que deberemos despedirnos de la masividad y el contacto sostenido

Reactivación
Entre las actividades que tienen menor riesgo de ser reanudadas están los paseos al aire libre. Foto: Reuters

En estos días hemos visto que las ideas para reactivar las sociedades y economías sin provocar un desmadre sanitario, parecen empezar a converger en el mundo. La “nueva normalidad” del gobierno uruguayo encuentra semejanzas en otros países de la región e incluso más allá, y no es casualidad. Los médicos y científicos en general, que al principio caminaban a ciegas en el universo del nuevo coronavirus, van aprendiendo, sacando conclusiones y aconsejando a quienes deben tomar las decisiones.

Descontando algunos países que aún persisten en rebelarse contra el distanciamiento social, hay cierto consenso en las medidas de cuarentena y también parece haber acuerdo en que para salir de ella se necesitará ir despacio y en etapas.

¿Pero cómo? Ahí es donde aún se pisa con miedo. Aquí, las primeras medidas en esa dirección fueron reactivar la industria de la construcción y retomar clases presenciales en algunas escuelas rurales. Sobre lo que vendrá luego hay algunas nociones básicas pero pocas certezas.

Esta semana, la universidad estadounidense Johns Hopkins, ubicada en Baltimore, hizo público un informe con el que pretende dar insumos. Con el reporte “Principios de salud pública para la reapertura en fases durante Covid-19: una guía para gobernadores”, la prestigiosa universidad que se hizo más popular en esta coyuntura por su conteo de casos en el mundo, y un mapa que se actualiza prácticamente a tiempo real, expone qué tan alto es el riesgo de activar ciertas “perillas”, en palabras del presidente uruguayo. En términos de los académicos que elaboraron el informe —que pertenecen a la Escuela de Salud Pública de Bloomberg, que funciona dentro de Johns Hopkins—, son consideraciones que deben tener quienes quieran pasar de la fase uno (distanciamiento social) a la fase dos del combate a la pandemia.

Peligrosos contactos.

Esta etapa, la de una reapertura inteligente de la economía, es la más importante, según los expertos, porque en ella hay mucho en juego.

“Para ser claros, la reapertura aumentará el riesgo de dispersión de Covid-19”, dice el informe, “y no hay manera de estar completamente cubiertos”.
Según el reporte, no se puede avanzar sin cumplir cuatro condiciones: testear masivamente para identificar casos, tener un sistema de salud con camas suficientes como para absorber un eventual repique, disponer de protección adecuada para el personal de salud, y contar con un sistema que permita trackear a los infectados y a sus contactos.

La experiencia mundial indica que, aunque cualquier encuentro es una oportunidad de infección, los focos de contagio han sido los lugares donde las personas mantienen un contacto sostenido. En consecuencia, de acuerdo al criterio de los expertos, se definieron categorías sobre las cuales se evaluaron tres dimensiones: intensidad de contacto (teniendo en cuenta si es cercano o de lejos, pero también el tiempo que dura), luego el número de contactos que implica, y finalmente el grado en el cual las actividades pueden ser modificadas para mitigar el riesgo.

Algunas conclusiones: los negocios considerados “no esenciales”, como restaurantes, comercios minoristas, shopping centers, salones de belleza, gimnasios, entre otros, no tienen el riesgo más alto —a excepción de los bares, donde se estima mayor intensidad de contacto—, e incluso se identifica en ellos una capacidad media de adaptarse a la coyuntura. Hay ejemplos de esto en Asia, con medidas físicas (separaciones entre mesas, por ejemplo) y administrativas (menos clientes permitidos).

Por el contrario, el riesgo en la educación en todos sus niveles, inclusive en jardines de infantes y guarderías, es alto, tanto en intensidad como en cantidad de contactos, y el potencial de mitigación es más bien bajo (a excepción de la enseñanza universitaria, donde podrían tomarse medidas eficientes de prevención).

Sobre las actividades al aire libre, que conllevan un menor riesgo en general salvo aquellos eventos considerados masivos, los expertos de Hopkings sostienen que la caminata o el paseo por el parque tienen baja intensidad y cantidad de contactos. Playas y piscinas implican un riesgo medio en términos generales.

En relación al transporte público, malas noticias. Más allá de que no se recomienda mantenerlo inactivo, se advierte que el peligro es alto. Y, en lo que respecta a las reuniones masivas o encuentros interpersonales —cumpleaños, velorios, casamientos, congresos, actos políticos, recitales, eventos deportivos o celebraciones religiosas— ahí sí que el riesgo es elevado, y tendremos que esperar para reanudarlos.

Busque la actividad aquí para ver intensidad de contacto, cantidad de contactos y potencial de modificación según el estudio:

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