LA INTERNA COLORADA

Están las puertas abiertas para Pedro Bordaberry en el Partido Colorado: ¿volverá a la política?

A 10 meses de la salida de Talvi, los colorados aún tienen un futuro incierto. Pero 11 de 12 dirigentes de primer nivel consultados, respondieron que un eventual regreso de Bordaberry sería positivo.

Pedro Bordaberry. Foto: El País.
En el Partido Colorado estiman que Bordaberry no definirá nada, o al menos no lo comunicará, antes de 2022 o más bien entrado 2023.

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En la calle Andrés Martínez Trueba casi no hay movimiento, la pandemia hace que toda la semana sea un eterno e interminable domingo en esta parte del Centro de Montevideo. Pero es jueves y pasa un rato de las 11 de una mañana soleada de otoño. Tras atravesar la entrada y una puerta cancel con cristales tallados, uno está en el patio de la Casa del Partido Colorado, un lugar que respira historia, donde se celebraron victorias y se recibieron duras derrotas electorales, como la del 31 de octubre de 2004, aquella que llevó al histórico partido de masas a un inédito 10,61% de los votos. Un golpe fuerte del que aún le cuesta levantarse.

Por estos días el patio está rodeado por una malla sombra que no deja ver mucho el tradicional piso en damero blanco y negro de mármol y las columnas de acero torneadas.

El lugar está en obras. Tanto que el mítico busto de José Batlle y Ordóñez se encuentra pulcramente tapado para evitar que se ensucie. Su cara no se ve: “Sí, ese es el busto de Pepe Batlle”, confirma Magela Cabrera, secretaria ejecutiva y casi una ama de llaves del lugar. En la enorme pared colorada (esa que Pedro Bordaberry mandó pintar de ese color allá por 2010, según cuentan las funcionarias del partido) brilla por su ausencia el enorme mural “Los Tres Batlle”, la icónica obra de Miguel Battegazzore inaugurada el año pasado. “Está guardado acá en una sala hasta que termine la reforma”, dice Cabrera.

El expresidente Julio María Sanguinetti —hoy secretario general del partido— está convencido que, a nivel arquitectónico, ese mural es “lo más importante que pasó” en la casona en estos años. Y lo define así: un homenaje a la democracia uruguaya entre 1900 y 1930, un desafío casi imposible, “hacer arte histórico-político sin panfleto”. Un rato antes de ver la semifinal de la Champions entre el Real Madrid y el Chelsea, relata desde su casa de Punta Carretas que la obra tiene una forma exterior de retablo, construcción constructivista y “un toque pop” a través de la imagen ascendente de Batlle, que aparece repetida tres veces entre una infinidad de palabras con las realizaciones de la construcción del batllismo. Y sí: vale la pena ir a ver el mural, cuando lo vuelvan a colgar, porque está repleto de detalles.

Pero volvamos a esta laberíntica casona, cuyos orígenes datan de fines del siglo XIX y que ocupa cinco padrones entre Martínez Trueba, San José y Soriano, y que en algún momento llegó a dar a la vieja calle Médanos, hoy Javier Barrios Amorín. Pero el tiempo pasó y, casi que en forma simultánea con la caída del peso electoral, que ya lleva 15 años, el viejo edificio ha dado señales de decadencia, naturales pedidos de auxilio.

Desde 2010 se han realizado obras (aunque hubo reciclajes anteriores, como uno dirigido en 1984 por el entonces secretario general Enrique Tarigo), pero en este último año se ha encarado una de las más trascendentes: el recambio de la tradicional claraboya a la entrada de la sede. Ahí arriba del luminoso patio. Cambiaron todo el vidrio: sustituyeron el tradicional sistema de “porteñita”, que permitía abrir la claraboya en dos y que tenía goteras, por uno nuevo. “Cada vez que llovía se inundaba todo”, cuenta el secretario general de Montevideo, Felipe Schipani.

Porque, claro, ahora y por primera vez desde 2005, hay más recursos: entra más dinero con la cantidad de cargos en el gobierno. Cada uno aporta el 5% de su salario. Hoy el partido tiene 72 cargos, contando miembros del gabinete, puestos jerárquicos en organismos públicos, legisladores, alcaldes y un intendente.

“Justo hoy no vinieron los obreros, uno se enfermó”, avisa Cabrera. ¿COVID? “Esperemos que no”, responde algo tensa y luego cuenta que la obra anterior fue en la sala de convenciones, cuyo techo fue afectado por la construcción de un edificio vecino. La sala está al fondo, junto a un patio con una parrilla donde cuentan que una vez, en los festejos de 1985, se hicieron 500 kilos de chorizos.

Casa del Partido Colorado. Foto: Francisco Flores.
El patio está en obras: cambiaron la vieja claraboya y, mientras, el tradicional busto de Batlle y Ordóñez fue tapado. Foto: Francisco Flores.

Pero estas son épocas de zoom y COVID y los dirigentes casi no pisan el edificio. Con sede más renovada y otra vez en el gobierno, aunque como socios minoritarios de la coalición liderada por Luis Lacalle Pou, los colorados miran con cierta preocupación el futuro partidario, aunque no lo dicen cuando el micrófono se enciende. Sí afirman que están en un momento de buen clima y unidad, algo que pocas veces se dio en las últimas dos década: “Todo funciona de un modo efectivo y armónico, con el espíritu constructivo de siempre”, resume Sanguinetti, mientras que el ministro de Ambiente y coordinador de Ciudadanos Adrián Peña sostiene que es la primera vez que “se respira un aire muy bueno” al menos desde que él ocupa cargos de relevancia. Dicen que están concentrados en aportar al país y colaborar con el Ejecutivo, marcando matices y perfil propio, pero en una actitud distinta a la de Cabildo Abierto, el partido liderado por Guido Manini Ríos, que suele expresar posiciones públicas que no siempre van en la línea del gobierno. “Somos un socio serio”, afirman, casi con el casete puesto.

Así lo sintetiza Sanguinetti: “Nosotros no jugamos a bisagra, no jugamos a minoría decisiva, trabajamos en nuestro perfil histórico”.

¿Hay relevos tras la ida de Talvi?

Ya pasaron 10 meses desde la sorpresiva renuncia de Ernesto Talvi a la Cancillería y nueve de su definitivo alejamiento de la política. Ese que golpeó tanto en el sector que había formado, Ciudadanos, y que lo ha dejado de alguna manera a la deriva, más allá de que hoy Peña sea el referente claro (y el presidente del Codicen, Robert Silva, una posible carta electoral a futuro).Schipani dice que Ciudadanos se ha mantenido “porque se formó en base a una identidad de grupo muy fuerte” y Peña cuenta que se están rearmando los equipos técnicos. El nuevo coordinador es el doctor Augusto Montes de Oca.

Batllistas, el otro sector colorado, es liderado por Sanguinetti quien, claro está, no tiene aspiraciones electorales. Con 85 años de edad, el dos veces presidente cumpliría 88 el 6 de enero de 2024.

Uno de los principales dirigentes del sector admite, fuera de grabador, que no está tan claro que esta alianza que ideó Sanguinetti en la pasada campaña electoral siga funcionando como tal, sino que más bien se sigue manejando por lo que queda de “el viejo Foro” y “la 15”. Pero, también es verdad, hace pocos días Batllistas decidió instalar su agrupación de gobierno y su plenario nacional, algo que no se había concretado tras la elección. Según el ministro Germán Cardoso, es un elemento que indica que el grupo seguirá en pie: “No nos habíamos visto más, muchos estamos con responsabilidades de gobierno”.

Sea como sea, en Batllistas no hay referentes claros para eventuales candidaturas a futuro. ¿Relevos reales? Difícil.

ACTIVIDAD ACADÉMICA

¿En qué anda ahora Ernesto Talvi?

Los pocos dirigentes colorados que han conversado en los últimos meses con el excanciller Ernesto Talvi dicen que reafirma que “no quiere saber nada con la política” y que la descartó de plano. Es una etapa pasada: Talvi ha retomado la actividad académica internacional. Según supo El País con una fuente de su entorno, realiza trabajos para el Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros.

El diputado Felipe Schipani, en tanto, admite que la salida del economista a mediados de 2020 fue “un golpe durísimo para todos, para Ciudadanos sí, pero para el partido todo”. Y explica: “Perdimos a la figura primordial, todos teníamos la confianza de que Ernesto venía en una carrera ascendente y era el ministro de mayor popularidad”.

Rafael Porzecanski, director de Opinión Pública de Opción Consultores, recuerda que Talvi “se había logrado posicionar ante la opinión pública y que tenía en la capacidad comunicativa de propuestas una de sus mayores fortalezas”. No existe otro referente de Ciudadanos que tenga esa llegada y, por eso, es el grupo que tiene el principal desafío. “Pero también lo tiene Batllistas porque el liderazgo de Julio María Sanguinetti no puede ser eterno y se plantea el problema de la sucesión”, indice el sociólogo.

En este marco, lo que casi todos dicen es que un eventual regreso de Pedro Bordaberry —exministro, exsenador, dos veces candidato a presidente y una a intendente— sería una gran noticia para el Partido Colorado porque le aseguraría un piso electoral (¿aunque quizás también un techo?), le evitaría el problema de salir a buscar un candidato, lo fortalecería con una figura de peso a la que no hay que presentar y tal vez le permitiría captar votos que se fueron a Cabildo Abierto y hasta votantes blancos. “Sería una bendición”, resumió un dirigente que estuvo cerca de Pedro en la formación de Vamos Uruguay allá por 2007.

De hecho, 11 de 12 dirigentes de primera línea consultados para este artículo responden que el regreso sería una noticia positiva, algo que no tienen claro si sucederá, aunque saben que es bastante probable. Solo la senadora Carmen Sanguinetti, quién ocupa la banca de Talvi, evita responder la consulta: “No es momento de hablar de eso, hay que gobernar en medio de la pandemia”, se ataja.

Incluso defienden su regreso algunos de los que lo rodearon en Vamos Uruguay y que hoy desde Ciudadanos están bastante lejos a nivel ideológico y no volverán a trabajar con él, como el diputado Ope Pasquet, quien dice que las diferencias “no son un obstáculo” y contribuirían “a la riqueza partidaria”. También otros que nunca estuvieron a su lado, como los legisladores sanguinetistas Tabaré Viera (“sería muy deseable si se remanga y viene a hacer un aporte”) y Conrado Rodríguez (“es bienvenido si contribuye a que el partido sea una opción de gobierno”), y los que aún siguen cerca y son amigos, como su excompañero de fórmula Germán Coutinho. “Pedro está entusiasmado y contento, ahora vive una etapa lindísima de su vida”, dice Coutinho y se refiere al cargo como asesor externo del club Montevideo City Torque. En el pasado reciente queda una gestión relativamente exitosa como presidente de la comisión normalizadora de la AUF entre 2018 y 2019.

Pero, otra cosa que coinciden todos, la decisión que el excandidato medita no la tomará ahora ni este año, y menos con la pandemia en el medio. No la comunicará antes de 2022 y más bien es probable que sea en 2023, un año antes de la elección. Tiene tiempo y no debe salir a recorrer el país, como lo hizo cuando armó Vamos Uruguay en 2007. Le falta una estructura pero eso también se armaría en forma simple. Algunos creen que Batllistas sería el lugar perfecto para que él llegue: ahí hay viejos aliados como Coutinho, el ministro Cardoso o el subsecretario de Industria Walter Verri.

Si se confirma lo de Bordaberry, habrá inevitables realineamientos, asegura Peña. Y adelanta, en referencia a Batllistas: “Quizás algún sector como lo conocimos no se presente en la próxima”.

Otro dato: en agosto del año pasado Bordaberry reinscribió su lista 10 en la Corte Electoral antes de las elecciones departamentales y tras el alejamiento de Talvi, según publicó El País. Eso le podría asegurar su tradicional número de lista para las próximas elecciones nacionales.

Un año antes, tras las internas de 2019, intentó sacar una lista al Senado para acompañar al Partido Colorado, pero Talvi y Sanguinetti se opusieron porque entendieron que no era el momento tras su alejamiento de la política. Aquella decisión molestó porque unos años antes Bordaberry había dicho que se iba, cuando las encuestas le daban al partido cerca del 6%. “En aquel momento no había nada”, recuerda Schipani, quien dice que los años posteriores a 2015 fueron los más difíciles que vivió en el Partido Colorado.

OPCIÓN CONSULTORES

El sondeo que ratifica simpatías entre los colorados

Una encuesta de Opción Consultores, filtrada a la prensa hace unos días pero no por la consultora, le da la razón a quienes alientan el regreso de Pedro Bordaberry. El sondeo dice que el exsenador recoge la mayoría de las simpatías de los votantes colorados con un saldo de +8, seguido del presidente del Codicen Robert Silva con +5 y del abogado y excompañero de fórmula de Laura Raffo, Andrés Ojeda, con +1. Solo el 8% dice no conocer a Bordaberry, pero el 45% no conoce a Silva. La grilla de la encuesta se hizo “en base a unos pocos nombres”, explica Rafael Porzecanski, director de Opinión Pública de Opción.

La mayor incertidumbre del Partido Colorado, dice el analista, es saber si Bordaberry se postulará en la próxima elección. Si no lo hace, deberán “construir una oferta con candidaturas que arranquen con un bajo nivel de conocimiento”. A favor de Silva está que “puede posicionarse desde su cargo, en un tema que la ciudadanía observa como un gran problema del país”.

¿Y Bordaberry quiere volver?

El exsenador evita responder la consulta de El País: “Prefiero no hablar”, dice vía WhatsApp. Quienes lo conocen bien y hablan con él dicen que “no larga nada” en las charlas pero que lo tiene en mente y que, se sabe, le encanta la política. Y que lo más probable es que no lo haya decidido (“yo creo que ni él lo sabe aún”, dice uno de los principales dirigentes del partido), sino que dependerá de la coyuntura del país en los próximos dos años y de las ganas personales de un “pura sangre” de la política que se retiró elogiado por todos en 2019 como un legislador muy trabajador. “Él ahora es un espectador y tiene tiempo”, dice una persona que trabajó con el excandidato. “Pero, además, se debe estar preguntando: ¿no será como volver atrás? ¿Me voy a querer quemar otra vez?”. Otra persona que estuvo a su lado muchos años en política comenta que, si Bordaberry le preguntara, él le respondería: “Ahora quédate tranquilo. Te aburriste de sacar las castañas del fuego y de los que no ponían ni un mango. Luego ves”. También dependerá de cuánto lo presione “la barra” y hasta de las opiniones de sus amigos más cercanos, como el empresario Martín Guerra.

La vicecanciller Carolina Ache admite que el retorno es una opción posible. “Creo que él no lo descarta y no es momento de decirle a nadie que no”, afirma Ache, una figura de renovación pero con historia atrás. Su madre fue secretaria de Jorge Batlle y luego de Bordaberry.

Pero, mientras tanto, él aparece poco y —siempre que puede— respalda al gobierno de Lacalle, desmarcándose de matices que surgen en la propia interna colorada. Un mensaje muy claro llegó en su última columna, publicada el domingo pasado en El País. Allí alerta que “algunos de los integrantes de la Coalición Republicana” tienen el “peligro” de “convertirse en modernos zeligs”, en referencia a Zelig, una película de Woody Allen de 1983. Allí Leonard Zelig es como un camaleón que se adapta a las personas que lo rodean “para ser querido por ellas” y las lleva a situaciones hilarantes.

Dice Bordaberry, en un mensaje para Cabildo Abierto pero también para los colorados: “El problema son los que, integrando el oficialismo multicolor, se empiezan a desmarcar del gobierno. Son quienes escuchan a la oposición pedir medidas y restricciones y se suman (…) En esta hora difícil es que tiene que aflorar el espíritu patriótico y de responsabilidad de gobierno (...) Es la hora de la Patria (…) De lo contrario se puede terminar como el desgraciado Leonard Zelig que de tanto buscar empatía terminó agradando a los nazis”.

¿Qué dicen desde el Partido Nacional? Primero, que hoy Bordaberry está en el mejor momento de su relación con el presidente Lacalle Pou y que, de hecho, eso se afianzó en los últimos años en el Senado. “Él está pensando en volver y se lleva muy bien con Luis”, dice un veterano dirigente nacionalista, quien además especula que Bordaberry se muestra “como un buen soldado de la causa” que sabe que, si le va mal al gobierno, los colorados “estarán liquidados”. Es más, este dirigente blanco, que pide no ser identificado, agrega: “Él puede decir ‘el continuador de Lacalle soy yo’, porque tiene una impronta liberal”.

Repasemos sus números electorales. En las elecciones departamentales de 2005 superó el 25% de los votos como candidato a intendente y en las elecciones nacionales de 2009 llegó al 17%: aquella se consideró una gran performance tras el golpe de 2004. Pero en la siguiente (2014) bajó al 12,89% y, sumado al desgaste de mantener un partido en pie, fue el inicio de su despedida. Lo cierto es que, con Talvi, el Partido Colorado tampoco levantó cabeza en 2019 y se quedó en 12,34%.

Se sabe que esa vez los colorados ganaron por izquierda, pero se filtraron parte de los tradicionales votos pachequistas a Cabildo Abierto. Por eso, dicen muchos colorados, su eventual regreso (que podría atraer a un votante más de derecha) debe tener del otro lado una opción "renovadora", más en el tono de Talvi, más digerible para un votante de centro o incluso centroizquierda, para por lo menos intentar acercarse o superar aquel 17% de 2009. Pero, con Cabildo en competencia, eso no es nada simple.

Un alto dirigente colorado anuncia que el aterrizaje de Bordaberry generará “un pedrismo y un antipedrismo”, una línea riverista y otra más batllista. Y recuerda que, en las épocas de Pedro, la relación interna en el partido era complicada. Muy tensa, reconocen varios.

En esto la voz de Sanguinetti, al que Schipani define como la del “sabio de la tribu”, es relevante.

—Todos dicen que el eventual regreso de Bordaberry sería una buena noticia. ¿Usted qué opina?

—No hay duda de eso. El partido hoy no tiene un liderazgo electoral claro ni liderazgos en competencia. Una figura como Bordaberry sería positiva, es un activo. Sería saludable, fue un formidable parlamentario. También podrán aparecer otras iniciativas en un tiempo más normalizado. Hoy todo está impregnado por el fenómeno pandémico.

—¿Y Robert Silva?

—Mire, yo ahora no voy a entrar en la danza de candidatos.

Otras cinco figuras coloradas.

Julio María Sanguinetti
Julio María Sanguinetti en su último discurso en el Senado. Foto: Leonardo Mainé
El expresidente Julio María Sanguinetti es hoy el secretario general y es claro que no tiene aspiraciones electorales. “Él quiere mucho al partido y juega a lo institucional, no trabaja para tal o cual sector. Pero no ejerce un liderazgo político: es el sabio de la tribu”, dice el secretario general de Montevideo, Felipe Schipani.
Adrián Peña
El ministro Adrián Peña firmará la resolución el martes. Foto: Francisco Flores
El ministro de Ambiente Adrián Peña es coordinador general de Ciudadanos, el sector que creó con Ernesto Talvi. Antes de la ida del canciller, Peña estaba a cargo de la coordinación política (”yo armaba lo político y Ernesto lo propositivo”, dice). Peña cree que la meta colorada es “ser la alternativa de continuidad” de Lacalle en 2024.
ROBERT SILVA
ROBERT SILVA
Fue el compañero de fórmula de Ernesto Talvi, pero además es uno de los jerarcas que tiene un perfil más alto en el gobierno, incluso superior al del ministro de Educación. Por eso varios mencionan a Robert Silva como carta electoral para 2024. “El problema es que podemos quemarlo”, dice un dirigente de Ciudadanos.
ISAAC ALFIE
Anuncios: se hicieron por parte del director de OPP, Isaac Alfie, el presidente Luis Lacalle y la ministra de Economía Azucena Arbeleche. Foto: Darwin Borrelli
El economista Isaac Alfie es el único referente colorado que no está en su cargo por cuota política, sino por su llegada con el presidente Luis Lacalle Pou y con la ministra Azucena Arbeleche. Como director de la OPP tiene gran peso en el Ejecutivo, pero por su perfil claramente no es una figura con peso electoral, sino técnico.
GERMÁN CARDOSO
Germán Cardoso, ministro de Turismo en conferencia de prensa este miércoles. Foto: Francisco Flores.
El ministro Turismo Germán Cardoso acompañó a Pedro Bordaberry durante todo el proceso de Vamos Uruguay y hoy es una de las figuras de Batllistas, así como su único miembro en el gabinete. Otras figuras coloradas de renovación son el abogado Andrés Ojeda y la senadora Carmen Sanguinetti, quien ocupa la banca de Talvi.
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