Inversión en medallas.

El precio de la gloria

El auspicio económico de Ancap a Santiago Urrutia dejó sobre la mesa la recurrente discusión acerca del apoyo que sale de entes, ministerios y organismos públicos a los deportistas destacados. El Estado sigue siendo, por lejos, el mayor sponsor. Y va por más.

Santiago Urrutia. Foto: Chris Owens.
Santiago Urrutia. Foto: Chris Owens.

En agosto del año pasado, la Intendencia de San José anunció que apoyaría, en nombre de la promoción del deporte y su trayectoria destacada, a uno de sus ciudadanos, el kayakista Santiago Mello. Se le entregó, en ese marco y con bombos y platillos, un kayak a medida para que entrenara. ¿Fue poco? ¿Fue mucho? ¿Fue suficiente? ¿Estuvieron bien? ¿Mal?

La semana pasada volvió a encenderse el debate sobre el rol del Estado en el financiamiento de los deportistas de elite tras una nota de El Observador que anunciaba que Ancap le retiraría el apoyo al automovilista coloniense de 22 años, Santiago Urrutia. Tras días de negociación con el ente, el miércoles acordaron que el apoyo no cesaría pero tampoco aumentaría a US$ 300.000, como el representante de Urrutia (su padre), había pedido. Se mantendrá en US$ 100.000 anuales como hasta ahora. La decisión dividió aguas. En el anuncio del joven en Twitter se vieron comentarios de todos los tenores. Desde "otro disparate que bancamos" o "te estamos pagando el hobby", hasta "bien por Ancap que apoya este talento uruguayo" o "¡Arriba Santi! ¡Todos respiramos más tranquilos!".

"Me imagino que esta nota de apoyo a los deportistas la hacen porque gané el sábado en el Grand Prix Sudamericano ¿no?", dispara el atleta olímpico Emiliano Lasa cuando se le pregunta si cree que a los deportistas se los apoya lo suficiente.

Lasa, que se llevó el oro en el Grand Prix Sudamericano Darwin Piñeyrúa el fin de semana pasado, es consciente de que los reclamos de la opinión pública por mayor apoyo a los atletas suelen llegar con el éxito. Y con ello, el dinero.

"A mí se me abrieron muchas puertas después de que me fue bien en los Juegos Olímpicos en Río 2016", dice Lasa. Allí alcanzó un histórico sexto puesto en salto largo. "Con eso pude mantenerme y no tener que trabajar aparte", cuenta.

Pero Lasa viaja a las competencias solo, no tiene médicos que lo atiendan y está buscando cómo financiar el sueldo de su entrenador. Aunque se sabe privilegiado entre los uruguayos, no puede evitar compararse con los atletas del mundo. "Yo vivo en Brasil y acá es otra cosa. Todos viajan con su nutricionista, su fisiatra. Se dedican 100% a esto".

Emiliano Lasa en los Panamericanos de Toronto. Foto: Efe.
Emiliano Lasa en los Panamericanos de Toronto. Foto: Efe.

Por la marca.

A través de publicidad de entes públicos los deportistas destacados reciben importantes inyecciones de dinero. Aunque no todos los entes quisieron divulgar los montos del auspicio, por lo que pudo saber El País, Urrutia es quien se lleva más dinero en sponsoreo. En parte, por el astronómico costo que implica su disciplina frente a otras. "Estamos hablando de que yo necesito US$ 10.000 para pagarle a mi entrenador; Urrutia necesita cientos de miles", ejemplifica Lasa.

"Yo no tengo más que palabras de agradecimiento a mis sponsors, por mí han hecho muchísimo. En 2012 Ancap fue el primero que confió en mí", recuerda con cariño Urrutia. "Con el Estado me tengo que sacar el sombrero, son mis principales sponsors", afirma.

Si bien es cierto, también explicó en Todo Pasa, de Océano FM, que quien más dinero invierte en él es el dueño del equipo para el que corre. "Invierte entre US$ 600.000 y 700.000 porque vengo ganando. Si hubiese salido décimo el año pasado no ponía un peso", dijo.

Las empresas estatales que ponen dinero en forma de auspicio a deportistas son Ancap, Antel, el Banco de Seguros del Estado (BSE), y el Ministerio de Turismo a través de la marca Uruguay Natural. Todos apoyan a Urrutia actualmente.

Ancap no apoya a ningún otro deportista, afirmaron fuentes del ente, ya que tienen "una fuerte restricción de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) en lo que se puede gastar de publicidad". El BSE apoya también a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), al tenista Pablo Cuevas y a la regatista Dolores Moreira, aunque se negaron a revelar el monto. Antel es sponsor de cuadros de fútbol y básquetbol y de Lasa, entre otros que no quisieron especificar para esta nota, por montos de miles de dólares que tampoco permiten revelar, por contrato, a sus beneficiarios.

Déborah Rodríguez en Río 2016. Foto: AFP.
Déborah Rodríguez en Río 2016. Foto: AFP.

El Ministerio de Turismo auspicia únicamente a Urrutia, asegura el asesor José Luis Bonilla, y aporta dinero a espectáculos deportivos puntuales cuando se entiende que sirven para promocionar al país, como el Punta Open (de tenis), al cual le concedieron US$ 5.000.

Bonilla adelantó que otros auspicios, como a Dolores Moreira "se están analizando". A Urrutia le concedieron en 2017 US$ 30.000, cosa que esperan repetir en 2018 aunque todavía está pendiente la confirmación.

Solamente Ancap le entregó a Urrutia US$ 860.000 desde 2012, según informó el programa Así nos va de Carve. En promedio le aportaron US$ 100.000 al año.

A cambio del apoyo económico, los atletas no solo deben ceder su imagen para eventuales campañas. Urrutia, por ejemplo, está negociando ceder sus derechos de televisación a Ancap —otros años sus carreras las transmitió Antel a través de Vera+.

También deben asistir a eventos y realizar ciertas actividades en nombre de las marcas. "Con el BSE fui a dar charlas de seguridad y con Antel estuve en un lanzamiento de una aplicación que tenía que ver con autos", ejemplifica el automovilista.

Pero los de los entes no son los únicos fondos estatales que se destinan a pavimentar el camino al podio.

Por la camiseta.

En 2014 el Ministerio de Turismo y Deporte pasó a ser solo Turismo y se creó la Secretaría Nacional del Deporte (SND), que depende de Presidencia. La creación de la secretaría fue una muy buena noticia a nivel presupuestal, ya que el Ministerio de Turismo y Deporte solo gastó $ 78 millones en deporte federado en 2015, mientras que en 2016 la recién creada secretaría le destinó a esta área $ 128 millones. Ese año fueron los Juegos Olímpicos (JJOO), pero el presupuesto no bajó en los años siguientes.

Dolores Moreira en Río 2016. Foto: AFP.
Dolores Moreira en Río 2016. Foto: AFP.

De todas formas, solo el 15% de los fondos de la secretaría son destinados a federaciones (en 2018 serán unos $ 149,4 millones). El restante 75% va para el "deporte comunitario" (unos $ 809,4 millones), de acuerdo a información disponible en el servicio web "¿A dónde van mis impuestos?", de OPP.

Al deporte federado además le figuran en el sitio casi un millón y medio de pesos más que vienen de "subsidios y subvenciones" no especificadas. El aporte de otros entes (como el auspicio de Ancap a Urrutia) no entra en estos datos.

De esos casi $ 150 millones (US$ 5,2 millones) adjudicados al deporte federado, unos $ 80 millones se destinan a las 61 federaciones que figuran en la lista de la SND, aunque solo 24 de estas son federaciones olímpicas.

Fernando Cáceres, secretario nacional de Deportes, dijo a El País que actualmente hay 252.000 deportistas federados, que son aquellos que reúnen tres condiciones: tienen "talento deportivo" (una combinación de las capacidades motoras y psicológicas, y las aptitudes anatomofisiológicas), se dedican a diario a practicar y esa constituye su principal actividad, y representan a su país como seleccionado en competencias internacionales, obteniendo altos resultados deportivos a nivel nacional y/o internacional.

La SND trabaja en conjunto con el Comité Olímpico (que no es estatal) a través de una sociedad civil llamada Fundación Deporte Uruguay (FDU), que se dedica a canalizar los apoyos a deportistas. "Pero solo los que compitan en el ciclo olímpico", destaca Cáceres. La SND y el comité "coordinan para no repetir apoyos", explica su secretario general, Washington Beltrán.

"La fundación se dedica a estudiar rigurosamente las propuestas de las federaciones y adjudicarles el dinero que nos parezca necesario", agrega el gerente de la FDU, Carlos Pazos. "Lo importante no es solo que llegue más dinero al deporte sino que cuando llegue se utilice de la mejor forma, por eso estudiamos y sugerimos cambios y mejoras a las propuestas", agrega.

El grueso del dinero que maneja la fundación viene de la SND aunque, apunta Pazos, excepcionalmente se gestionan también aportes del Comité Olímpico (por ejemplo, transporte o inyecciones especiales como la que hizo Antel cuando decidió auspiciar a todos los delegados olímpicos uruguayos en los JJOO de Río 2016).

El Comité Olímpico se financia principalmente con dinero del Comité Olímpico Internacional y tiene 33 federaciones afiliadas.

Aunque tienen selecciones olímpicas, el básquetbol y el fútbol están por fuera de los apoyos que aporta la SND ya que al ser deportes más populares tienen otras fuentes de ingreso. "Aunque sí se les paga el viaje si van a competir en ciclos panamericanos u olímpicos", dice Pazos.

"Nunca un deportista tiene que pagar por ir a la competencias, pero tampoco se les paga por encima por ir", explica.

Pero para llegar a competir hay que entrenar meses, y eso no alcanza a cubrirse con lo que aporta la SND. "El tema es que lo de la secretaría va a las federaciones, no a individualidades", explica Lasa. "Entonces a mí no es que me llega financiamiento de ahí". Cáceres, en tanto, puntualizó que en excepciones sí se financia a determinadas personas. "El 95% del volumen de los apoyos se da a través de las federaciones", dijo, y agregó que "la mayoría del dinero se destina a viajes".

La FDU tiene en la mira como próximo objetivo los Juegos Sudamericanos de Cochabamba, Bolivia, que se celebrarán del 26 de mayo al 8 de junio. Viajarán 235 representantes uruguayos, cantidad récord para el país.

Para Urrutia, la SND "está haciendo un trabajo muy positivo y ha hecho crecer muchísimo el deporte", lo que ha permitido atraer a un público nuevo a deportes menos populares. "Por ejemplo, yo nunca había visto vela y ahora lo miro por Lola", repone. Además de ser medallista olímpica, Moreira es, desde hace un tiempo a esta parte, soldado de las Fuerzas Armadas uruguayas.

Por la patria.

Desde 2014, el Ministerio de Defensa tiene en sus filas a 15 atletas federados: cinco por la Armada, cinco por la Fuerza Aérea y cinco por el Ejército. Hasta ahora 20 deportistas han pasado por este tipo de "beca", dice su coordinador Lionel de Mello.

Los 15 elegidos perciben un sueldo de soldado básico ($ 18.435 nominales) mientras dure el contrato de uno o dos años. Por lo que, según cálculos de El País, el programa cuesta, solo en sueldos, $ 3.594.825 por año. Solo el auspicio que percibe Urrutia de Ancap y el Ministerio de Turismo supera el presupuesto anual para estos 15 deportistas.

"Las fuerzas se benefician no solo de la imagen de estos deportistas, sino también de actividades, como las charlas que dieron Emiliano Lasa y María Pía Fernández en la Escuela Naval (ambos atletas)", explica De Mello. "Se los contrata para que sean representantes nacionales. Son militares y ese es su servicio a la patria", resume. Una de las beneficiarias más renombradas de este programa es Moreira. Además del salario, la regatista destaca que de esta forma accede a la asistencia médica en el Hospital Militar.

"Creo que el Estado sí está apoyando al deporte. El tema es que, claro, no es lo mismo que en otros países", expresa. "En cuanto a lo de Urrutia, no estoy metida en el tema, pero es obvio que un deporte como el automovilismo no necesita lo mismo que atletismo. Es un deporte muy caro. Cada disciplina tiene necesidades diferentes", sopesa.

El programa es tomado de experiencias internacionales. "Brasil, por ejemplo, tiene 600 atletas militares, lo que les dio una gran fuerza en los Juegos Olímpicos. En Alemania, 37% de las medallas olímpicas son de militares", subraya De Mello.

"La idea es que los atletas también convivan con los cadetes y otros militares. Estamos organizando para que se institucionalicen más las actividades, porque para ellos está muy bueno. ¿Qué mejor que salir a navegar con Lola?", remata el coordinador.

Por ley.

Existe otro mecanismo para que dinero estatal llegue a manos de atletas y es a través del patrocinio o mecenazgo que se enmarca en la Ley 18.833 de Promoción al Deporte, aprobada en 2011.

En este caso no es el Estado que dirige sus fondos, pero sí empresas o personas físicas que deciden destinar sus impuestos a esta causa. "El año pasado prácticamente se cubrió el cupo disponible", dice Pazos.

El proyecto no solo es para atletas de alto rendimiento, pero los incluye. El club de fútbol Nacional, por ejemplo, obtuvo fondos mediante esta ley.

Quienes contribuyan a proyectos deportivos en carácter de mecenas (sin obtener contrapartidas) pueden acceder a devoluciones de hasta 75% del monto aportado. Quienes lo hagan como patrocinadores (pudiendo obtener un beneficio) acceden a una devolución del 40%, entre otros beneficios fiscales que se les conceden, como la exoneración de IVA y el impuesto aduanero del equipamiento que necesiten para los proyectos deportivos.

El camino al podio esta regado con sudor. Pero los atletas no pueden sudar gratis y, en palabras de Lasa, "ser deportista de alto rendimiento y trabajar no es compatible". En la práctica, sin embargo, es la realidad de la mayoría de los uruguayos abocados al deporte. Eso es si no se dedican al fútbol o al básquetbol con los colores correctos. Los que optan por deportes que no se financian con televisación y merchandising están prácticamente subordinados a sus sponsors. Del sector privado, salvo excepciones, no muchas marcas apuestan al deporte olímpico (Nike en el caso de Lasa, Herbalife con Déborah Rodríguez). El sponsor más generoso en Uruguay es el Estado.

Aunque el presupuesto destinado a federaciones viene en aumento, los entes están apostando al auspicio de atletas y el deporte está cobrando visibilidad, al Estado le siguen lloviendo las críticas: los que ven al gasto como innecesario reprochan, y de igual manera lo hacen quienes entienden que aún no se ha hecho suficiente. Mientras, los que sudan por profesión, siguen con el ojo puesto en el oro.

Urrutia le pidió a Ancap más plata y le dijeron que no

El automovilismo es un deporte notoriamente más caro que las otras disciplinas auspiciadas por el Estado. Esto se debe sobre todo a una razón: el mantenimiento del auto. El precio de una carrera depende de la categoría.

Hasta ahora Santiago Urrutia corría en la categoría Indy Lights, pero tenía la intención de dar el salto a Indy Car, la más importante. Por eso solicitó a Ancap que su auspicio subiese de US$ 100.000 anuales a US$ 300.000, lo cual se le negó. Además, Turismo le concedió US$ 30.000 en 2017 y es auspiciado por Antel, el BSE y el propio dueño de su escudería por "entre US$ 600.000 y US$ 700.000".

También debe costear el equipo de profesionales que se dedica exclusivamente a cuestiones automovilísticas. "Con un deporte tan caro lo que termina sucediendo a veces es que gente muy capaz no puede correr porque no puede costeárselo, y gente que no está tan preparada puede hacerlo porque se lo paga", explica el periodista de autos de Autoblog, Rodrigo Barcia. "Yo consigo sponsors porque obtengo buenos resultados", considera por su parte Urrutia.

US$ 600.000 para Sudamericanos

Este año el objetivo que tienen en la mira la Secretaría Nacional de Deportes (SND) y el Comité Olímpico son los Juegos Sudamericanos, a disputarse desde el 26 de mayo hasta el 8 de junio en Cochabamba, Bolivia.

La SND hará este año un aporte de 315 millones de pesos para el deporte. La mayor parte, 110 millones, es para inversiones, y 80 millones se van en transferencias en efectivo a las distintas federaciones. Después vienen 65 millones para el Fondo de Promoción del Deporte —que se nutre también de aportes de empresas, favorecidas con devoluciones de impuestos—, 30 millones para Gol al Futuro —un plan de educación y salud para los jóvenes de las inferiores—, 16 millones para juegos deportivos nacionales, 11,5 millones para el área de Financiación de Centros de Entrenamiento, y 2,5 millones para torneos internacionales.

Este año, además, hay un aporte extra por los Juegos Sudamericanos. La delegación uruguaya, según señaló a El País el subsecretario nacional de Deporte, Alfredo Etchandy, será de 316 personas. "Ahí, solo con los pasajes tenemos como mil dólares cada uno", dice. Esto se paga entre la SND y el Comité Olímpico. El monto final será de unos US$ 600.000, según calcula Etchandy, que dice todavía no saber cuánto es lo que aportará el Estado, ya que "la cifra todavía no está cerrada".

"Las federaciones reciben una asistencia para su funcionamiento y para su desarrollo del que tienen que dar cuenta, y esa asistencia se da de acuerdo con los datos que se tienen, y un plan de trabajo que presentan cada 30 de noviembre. Aparte, dentro de esa área, también funciona la Fundación Deporte Uruguay, que es la unión del Comité Olímpico Uruguayo y la secretaría, que atiende por separado todo lo que tiene que ver con el ciclo olímpico", señala Etchandy.

"El Estado es el mayor sponsor del deporte y en la mayoría de las federaciones, el único. En todos los países del mundo los recursos son finitos y las solicitudes de apoyo, infinitas", agregó. Pero la pregunta es, ¿alcanza? "Como en todas las áreas hay una sensación de que falta dinero para algunas cosas", dijo Carlos Pazos, gerente del Comité Olímpico.

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