¿Quién es Óscar Dourado?

El poder detrás del taxi

Muchos mitos rodean a Óscar Dourado, que renunció a la patronal del taxi por haber estado implicado en un caso de abigeato. Él dice que murió y resucitó tras haber enfrentado a la Justicia, pero sus adversarios están convencidos de que seguirá llevando las riendas del gremio.

A los 60 años, Óscar Dourado se desvinculó por primera vez en su vida de la patronal del taxi. Foto: Archivo El País
A los 60 años, Óscar Dourado se desvinculó por primera vez en su vida de la patronal del taxi. Foto: Archivo El País

Es como si hubiese ido a su propio velorio. Sentía que su cuerpo estaba adentro de un cajón, pero su espíritu miraba todo desde arriba. Desde ahí veía cómo sufría su familia, sus amigos, sus afectos. Estaban todos en una sala grande, alrededor del féretro, llorando y dándose apoyo. Pero algo pasó, no sabe explicar qué fue, y la imagen se apagó. Entonces resucitó.

Hoy habla desde ese lugar. A los 60 años, Óscar Dourado se había dado por muerto, pero la vida, dice, lo sorprendió. Con la voz baja y las palabras lentas, repite una y otra vez que no quiere conceder una entrevista, que no es el momento, que podemos conversar dentro de unos días, pide comprensión. Pero también insiste con que le gustaría mostrarles a los demás "lo lindo" que es resucitar, quiere que sepan que "se puede salir adelante". Cuenta que la muerte le demostró todo el cariño que le tienen sus seres queridos, que se lo hicieron llegar a través de abrazos, mensajes y llamadas por teléfono.

—La muerte es el mejor sponsor— asegura, citando al publicista Horacio "Corto" Buscaglia en la película Hit, cuando habla del éxito que logró el músico Eduardo Mateo después de fallecer.

Su entorno está blindado. Si Dourado no quiere hablar, nadie habla. Quienes lo conocen piden respeto, dicen que ya se hizo mucha leña del árbol caído, afirman que los titulares de prensa "faltan a la verdad". Ellos le creen, están convencidos de que el expresidente de la patronal del taxi fue estafado porque "se comió un garrón".

Pero ninguno puede explicar por qué uno de los transportistas más poderosos de este país estuvo implicado en una maniobra de abigeato, que salió a la luz a principios de mes e involucró a 300 vacas robadas. Al igual que él, otros 12 empresarios fueron salpicados por este delito, pero no quedaron con antecedentes penales porque lograron acuerdos con la Fiscalía. El ganado fue devuelto y pagaron un extra en dinero, que trata de compensar lo que pasó. Y por más que el tema ya fue laudado en la Justicia, el escándalo sigue rodeando a Dourado, el primer nombre que se hizo público cuando se conoció el caso.

Lo que más les duele a sus amigos es que el dirigente se haya alejado de "la familia del taxi". En una carta escrita de puño y letra, el último miércoles presentó su renuncia. "La exposición personal que he tenido no es conveniente para quienes he tenido el orgullo de representar", redactó. Y debajo de su firma, un posdata con la frase característica de la patronal: "El que tiene un amigo no está solo".

La gremial no es su segunda casa, es la primera, porque está presente en su apellido desde antes que él naciera. Todo empezó en 1953, cuando su madre compró el primer taxi. Desde entonces, los Dourado empezaron a hacer carrera dentro de la patronal, adquiriendo cada vez más y más poder. Su padre, Antonio, también fue taxista y le transmitió el gusto por los autos desde chico. "Esta profesión me llegó casi por herencia", dijo en una entrevista con El País en 2015.

Óscar Dourado. Foto: archivo El País
Óscar Dourado. Foto: Archivo El País.

Sin embargo, su primer trabajo no fue arriba de un taxi. A los 11 años fue empleado en una farmacia y a los 14 en un taller mecánico. Recién con la mayoría de edad cumplida se subió a un auto amarillo y negro como conductor, el mejor regalo que podía imaginar. Entonces se empezó a formar un mito en torno a él: cuántas empresas adueña, qué tan abultada es su cuenta bancaria. Nadie sabe de verdad cuántos rumores y cuántas certezas hay en su historia, pero muchos de esos cuentos se repiten sin verificar.

De hecho, no está claro si tiene 300 taxis o si tiene, como dice él, uno y medio compartido con su hijo. Están quienes lo acusan de haber puesto dinero en las campañas políticas, y de relacionarse de forma estratégica con las autoridades de turno. En su momento, con el Partido Colorado —por el que se presentó dos veces a diputado, en 1994 y en 2004— y ahora con el Frente Amplio.

Ernesto Barrios, integrante de la dirección del sindicato del taxi, lo resume así:

—Dourado es el Salgado del taxi y Salgado es el Dourado del ómnibus.

El presidente de Cutcsa, Juan Salgado, es cercano a Dourado. Aunque, al menos para la opinión pública, la relación sufrió un vaivén esta última semana. Unos días después de que se conociera el caso del abigeato, trascendió que la Cámara Uruguaya de Transporte —que también preside Salgado— resolvió expulsarlo. Sin embargo, en declaraciones a El País, Salgado dijo que no lo echaron, sino que renunció. Luego, Dourado presentó su carta de renuncia al gremio y se desvinculó, por primera vez en 20 años, de su primera casa.

Juan Salgado. Foto: Fernando Ponzetto
Juan Salgado. Foto: Fernando Ponzetto

Sin embargo, en la interna de la patronal están convencidos de que seguirá ahí. Jorge Capelán, opositor en la directiva, afirma que el expresidente tiene "secuaces que le deben favores" y harán lo que él les diga. La lista de Dourado tiene mayoría en la dirección —cuatro votos en siete—, por lo que todas las decisiones las toma el oficialismo. Pero Capelán insiste que, en realidad, quien termina resolviendo es él.

—Cuando los demás taximetristas me vienen a saludar, él se los recrimina. En la asamblea utiliza una herramienta democrática como la votación, pero en realidad hace valer todos los favores que tiene por el monopolio del taxi y los cobra ahí. Si hay que votar que Obama es blanco porque Dourado quiere, va a salir que Obama es blanco— señala.

Capelán asegura que los líderes de la oposición fueron proscritos en los últimos años. Según él, Dourado les pide a sus simpatizantes que voten a favor de sancionar a los adversarios para que no puedan presentarse a las elecciones. Los que terminan candidateándose, en palabras del dirigente, "son los que no están sancionados y no le tienen miedo".

Respeto.

Es difícil ver a Dourado enojado. Es un hombre que, a simple vista, no representa el poder que tiene. Sin embargo, su liderazgo en la patronal supuestamente está dado por los negocios relacionados con el rubro que maneja. Aquí volvemos, una vez más, a todos los mitos que lo rodean: dicen que es el dueño de FAR, la aseguradora de los taxis; de talleres mecánicos; de empresas importadoras de repuestos; de estaciones de servicio; de automotoras; y de un montón de etcéteras más. Dicen también que, pese a la oposición que mostró contra Uber, tiene autos brindando este servicio.

Para Pablo Inthamoussu, director de Transporte y Movilidad en la Intendencia de Montevideo, el momento "más álgido" que vivió con Dourado fue durante la irrupción de estas aplicaciones. Afirma que tienen un "relacionamiento normal", que se caracteriza por el "buen diálogo" y las "reuniones esporádicas".

—Cuando llegaron las aplicaciones se vivió una situación tensa en la calle, con los taximetristas y los inspectores. Nosotros estuvimos abiertos a negociar, hasta que tuvimos que tomar una decisión y regularizar. Entonces quedó la diferencia con la patronal, pero siempre dentro de un marco de respeto— recuerda.

Dourado genera respeto. Quienes trabajaron con él en La Estacada, un restaurante del que fue dueño hasta hace cuatro meses, cuentan que trataba a los funcionarios de usted. No se sabía los nombres de todos, solo de los jefes, y pretendía que lo atendieran primero aunque el lugar estuviera lleno. Si no le prestaban atención, se metía en la cocina o en la parrilla a prepararse algo. Prefería las pastas caseras y dejaba "buenas propinas", aunque no pagara la cuenta por razones obvias.

Allí se hacían las fiestas de fin de año de la patronal. También era el lugar de reunión de Dourado, donde se juntaba con empresarios del rubro. Iba casi todos los días a cenar y quienes estaban a cargo del negocio eran dos de sus tres hijos, que reportaban todo lo que pasaba a su padre.

Pero rispideces entre los Dourado y la otra familia con la que compartían el restaurante llevaron a que lo vendieran. Los empleados dicen que ahora "es todo mucho más flexible".

Cuando no trabaja, el expresidente de la patronal divide su tiempo entre su casa en Malvín y la Asociación Cristiana de Jóvenes. Allí practica todos los días, desde las 7 de la mañana, voleibol, spinning y natación. También juega al truco en el club Once Estrellas, en Brazo Oriental. Quienes lo conocen lo definen como "muy amigo de sus amigos".

Él prefiere definirse como un animal que está sufriendo "la adversidad" del cambio de estación, haciendo referencia al caso de abigeato. Entonces cuenta que algunas especies recolectan alimentos durante los meses de verano, con los que luego subsisten el frío del invierno. Así evitan, como él, la muerte.

Pero ahora que acordó con la Fiscalía y ya "resucitó", se augura a sí mismo un "futuro brillante".

La patronal insiste con que Uber es ilegal
Taxis se resistieron al uso de aplicaciones, pero la intendencia las reguló. Foto: Archivo El País

A más de tres años de que Uber irrumpiera en Uruguay, y a más de uno de que fuera regularizado por la Intendencia de Montevideo, la patronal del taxi sigue insistiendo con que el servicio que brinda es ilegal. En el editorial de fin de año de la revista Taxidiario —publicada por el gremio—, los dirigentes afirman que el rubro vivió "un año negro". Señalan que deben enfrentar "los embates" de las multinacionales, que llegaron a ofrecer servicios de transporte. "La competencia es desleal, abusiva, atentatoria contra el taxi y por eso hoy se pagan las consecuencias de esa irrupción ilegal de distintos medios de transporte que afectaron nuestra actividad", sostienen. El gremio advierte que las aplicaciones "pegaron en todos los niveles", porque afectaron el trabajo de los taximetristas, talleristas, abrepuertas, trabajadores de las paradas, telefonistas y lavaderos. "Los directivos de la Gremial Única del Taxi realizan esfuerzos importantes para revertir la situación deficitaria, pero con esto no alcanza. Las soluciones deben partir de las autoridades nacionales", agregan. Los taximetristas estiman que su recaudación se redujo en un 50% desde que llegaron las aplicaciones. Las licencias de taxis, que antes costaban alrededor de US$ 120.000, ahora salen US$ 70.000.

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