el emblema de Mujica redefine sus objetivos

Nuevo plan para el Juntos

Después de seis años en los que intervino casi en solitario, el Plan Juntos cambia su institucionalidad: deja Presidencia, se integra a Vivienda, y pasará a tener un rol específico en el abanico de programas estatales que hoy trabajan con población vulnerable. Ahora, dicen, sí que van a trabajar juntos.

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1.641 familias fueron beneficiadas en estos seis años del Plan Juntos. Foto: F. Ponzetto

El barrio es Colón Norte, pero ellos le llamarán Cuatro Horizontes. Esperan que sean las 15 horas y lleguen autoridades y vecinos para inaugurarlo. Todavía hay algunos preparativos pendientes —armar las mesas, poner los manteles, servir los bizcochos y las tartas que cocinaron la noche anterior—, pero algunos aprovechan para descansar un poco a la sombra, sentados contra las paredes de las nuevas viviendas. Enfrente hay un predio de pastos altos y árboles dispersos. Así era el lugar donde ahora tienen sus casas.

Parecen bastante serios, no tienen muchas ganas de hablar, pero es por puro cansancio. Es un día muy importante y se han vestido acorde: los niños con sus mejores remeras, las mujeres con vestidos o vaqueros prolijos y sandalias a tono. La alegría aparecerá cuando les den las llaves y así terminen con un proceso que duró tres años y medio, y demandó 20 horas de trabajo semanales por familia.

Cristina, de 48 años, fue la elegida para leer el discurso de agradecimiento esa tarde. También es la ideóloga del nombre Cuatro Horizontes, seleccionado por todos los habitantes del nuevo complejo de viviendas. Dice que se le ocurrió porque entre ellos hay vecinos de 7 de Diciembre, Torre 8, Isla y Pororó. "Cuatro puntos cardinales que se unen", explica.

Su casa es la número siete. Tiene, como todas, tres dormitorios en la planta alta (hecha de contenedores donados del campamento de Montes del Plata), y el baño, la cocina y el comedor en la planta baja. No tiene muebles porque en su anterior casa, en el asentamiento 7 de Diciembre, se le estropearon con las inundaciones frecuentes. Solo cuenta con "algún roperito donado". Planea ir juntando lo que falta de a poco, poner moquette y baldosas. Pero para eso falta.

Mientras recorre orgullosa su casa, Cristina cuenta que durante los últimos años se las arregló para conservar su trabajo (limpia en casas de familia) y a la vez trabajar en el Plan Juntos. "Soy madre y jefa de familia. Fue todo a pulmón", dice.

Ya llegó el presidente del Juntos, Sebastián Moreno, y parte de su equipo de arquitectos y trabajadores sociales. El comentario es que el expresidente José Mujica no pudo ir porque está de viaje en Brasil, y que todas las autoridades de Vivienda estaban "complicadas de agenda".

Es momento de hablar. Cristina se pone adelante, se arregla su pelo laciado para la ocasión, y busca nerviosa entre las hojas de una cuadernola. En medio del bullicio de los niños, lee. Agradece al capataz, a los obreros, a los vecinos que colaboraron. "Y nuestro especial agradecimiento es para nuestro expresidente José Pepe Mujica. Pepe, hoy te decimos gracias. Hoy te decimos: juntos pudimos. Gracias por cumplir nuestro sueño de tener una casa propia, una vivienda digna para nuestros hijos".

Luego, un asistente empieza a llamar por sus nombres a cada uno de los 10 flamantes propietarios, casi todas mujeres. Saca las llaves de una cajita decorada con esmero. Los nombrados acuden con sus hijos de la mano, mientras los demás aplauden y gritan "bravo". La más festejada es Rosario, que recibe las llaves con su hijo en silla de ruedas. Lleva lentes negros pero la expresión de su boca no le permite esconder el llanto. Después se sacan una foto todos juntos. Y entonces sí: lloran los adultos, lloran incluso algunos niños, se abrazan, y comienza la fiesta.

La de Cuatro Horizontes fue una de las últimas inauguraciones del Plan Juntos tal como funcionó hasta ahora. En enero dejará de pertenecer a Presidencia, pasará a formar parte del Ministerio de Vivienda, y cambiará su rol.

Fueron casi seis años de un plan que surgió como iniciativa de Mujica para atacar la vulnerabilidad habitacional de las familias más pobres, pero que funcionó al margen de las instituciones creadas para esos fines, superponiéndose con otros planes, y sufriendo las consecuencias de haber nacido sin un presupuesto propio.

En estas condiciones, según las cifras proporcionadas por el Plan Juntos, en este tiempo se intervino en 34 barrios o zonas, y hubo 1.641 familias beneficiadas; 1.192 son del área metropolitana y 449 pertenecen al interior. En la mayoría de los casos sus viviendas todavía están en obra. Hubo 428 que empezaron el proceso pero se desvincularon antes de completarlo.

El Plan Juntos recibió entre 2012 y 2015 un total de US$ 58 millones, distribuidos en forma despareja (por ejemplo, en 2012 recibió US$ 7,5 millones y en 2014, US$ 22). El 70% de esos recursos fueron ingresos presupuestales, el 20% fueron donaciones y el 10% restante es dinero que ingresó por convenios, según la información oficial a la que accedió El País.

La inversión total por hogar es de aproximadamente US$ 35.000. Se calcula que la mano de obra de las familias representa el 15% del valor de la vivienda; el resto es subsidio.

Moreno, que en los primeros años participó de la comisión directiva en representación del Ministerio de Vivienda, y desde febrero de 2014 ocupa la presidencia del plan, dijo que la principal donación, por lejos, fue la de Montes del Plata. Las donaciones de empresas en efectivo fueron bajas (5% del total donado), pero las donaciones en especies (por ejemplo, los contenedores de los segundos pisos de las casas de Cristina y sus vecinos) significaron el 74% del total donado.

Las donaciones de particulares en efectivo representaron solamente el 1% del dinero que manejó el plan en estos seis años. De todas maneras, el aporte de Mujica fue el más importante en esa categoría: unos US$ 78.000 por año.

La transición.

Moreno, un economista joven que antes trabajó como asesor en el Ministerio de Vivienda, busca un lugar a la sombra en Cuatro Horizontes para pasar raya a lo que fue el Plan Juntos en estos años. Para los vecinos es tiempo de fiesta; para él, de transición.

Lo primero que dice, a modo de balance, es que la experiencia del Juntos puso de manifiesto la necesidad de intervenir "con un enfoque integral". Pero esto, que suena a cliché y que tantas veces ha salido de boca de jerarcas de gobierno, en este caso tiene una justificación clara.

Según Moreno, no es que el Juntos se haya comportado como una "isla"; más bien, dice, se fue encontrando con la necesidad de coordinar cuando ya era tarde. "Después que estás interviniendo vos ves que necesitás que esté el Mides, que esté Trabajo, y salís a buscarlos. No es lo mismo salir a buscarlos a que estemos todos desde el principio, porque ahí estamos comprometidos ya incluso presupuestalmente. Te cuesta mucho más. Tenés respuesta, pero es más rígida. Y generás frustraciones de los dos lados".

El rol del Juntos era difuso en un Estado en el que hay un Plan de Mejoramiento de Barrios (para intervenir en asentamientos, con fondos del BID), un Plan de Relocalización, varios proyectos de la Dirección de Vivienda (entre ellos uno de autoconstrucción en terrenos públicos y privados), y una Agencia Nacional de Vivienda, entre otros.

Lo mismo con el Mides: mientras el equipo de trabajadores sociales del Juntos intervenía para mejorar la situación de las familias beneficiarias (desde sacarles la cédula a los niños hasta asistir casos de violencia doméstica), en el ministerio destinado al desarrollo social (Mides) actuaban con la misma población con planes específicos para sus problemas.

La superposición fue evidente: una vez el Plan Juntos estaba trabajando en La Cachimba (en La Teja), y descubrió que a 15 cuadras estaba actuando el Siete Zonas (del Ministerio del Interior y el Mides).

"Ahora queremos optimizar los recursos", dice Moreno. En marzo de este año empezaron a reunirse con todos los involucrados para plasmar esa intención en el diseño del plan quinquenal de Vivienda. Se creó una comisión asesora que incluyó también al Mides (y a otros actores, como Un Techo, Mevir, la Cámara de la Construcción), y entre otros ítems se definió una nueva razón de ser para el Juntos.

En esencia, el plan seguirá dedicado a promover soluciones de autoconstrucción en comunidades pero también en familias aisladas. Ya no se ocupará del abordaje de los problemas familiares —eso se lo dejará al Mides— sino que se concentrará en ayudar a los vecinos a "presentar proyectos colectivos, trascender al resto del barrio", y así fomentar la integración (más información en el recuadro).

"La idea del enfoque integral todos la plantean, pero yo creo que en ninguno de los casos se ha logrado cabalmente. Esta es la primera vez que desde la elaboración del plan quinquenal estuvieron todos", opina Moreno.

El año se fue en el armado del nuevo engranaje. Ahora, en los próximos días se hará la primera reunión de la comisión que analizará qué programas aplicar en cada caso. La idea es empezar a trabajar fuerte en enero. Esta vez, sí, juntos.

Mujeres pobres o indigentes con niños a cargo.

Según información oficial, entre el 75 y el 80% de las familias beneficiadas por el Plan Juntos en estos años tenían como jefa de hogar a una mujer. En el total de la población, el 41% son menores de 14 años, y el 31% tiene entre 15 y 30 años. En el 80% de los casos, los beneficiarios, esencialmente jóvenes, estaban en situación de indigencia, y el resto bajo la línea de pobreza. Cerca del 10% no tuvo educación formal, y aproximadamente el 50% solamente alcanzó a completar Primaria. Sebastián Moreno, presidente del Plan Juntos, explicó que el perfil se mantendrá, pero a partir de ahora la población objetivo del plan quedará definida por el Mides como rector del Consejo de Políticas Sociales. Serán aquellos beneficiarios de tres planes que funcionan en la órbita de ese ministerio: Uruguay Crece Contigo (para embarazadas y niños menores de cuatro años), Jóvenes en red (para los que ni estudian ni trabajan), y Cercanías (para familias vulnerables).

Cambia rol e institucionalidad.

El Plan Juntos tuvo en el último período a 1.641 familias beneficiadas. La meta para este gobierno crece a 3.600.

El plan se fortalece con recursos presupuestales pero no con personal. Hoy cuenta con unos 300 funcionarios (entre arquitectos, capataces, albañiles, trabajadores sociales) y permanecerá así.

Ya no tendrá una comisión directiva (que antes integraban Presidencia, Vivienda y el Mides), sino que habrá un coordinador general y un gerente técnico nombrados por la ministra de Vivienda (aún no trascendieron sus nombres). Dejará de pertenecer a Presidencia y pasará a depender de Vivienda.

Se crea una unidad coordinadora con todos los programas de Vivienda más el Mides, y esa unidad se va a reunir periódicamente para coordinar qué programas intervienen en cada situación.

El Plan Juntos trabajará en tres modalidades. Primero, terminará los proyectos en ejecución; esto llevará dos o tres años. Las otras dos modalidades serán el trabajo en áreas críticas y con familias aisladas. En ambos casos el plan se abocará a la solución habitacional (mediante la autoconstrucción), y a la promoción de proyectos comunitarios con el objetivo de fomentar la integración al barrio en el que se localizan.

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