ENCUESTADORA TRUCHA EN LA CAMPAÑA

Monitor, una estafa que alimenta las suspicacias de "fake news"

Unos 30 jóvenes trabajaron en negro para Monitor, una encuestadora colombiana trucha que les hizo difundir preguntas sesgadas y les quedó debiendo plata. No saben quién los contrató, aunque tienen sus sospechas.

Una treintena de jóvenes trabajó sin cobrar lo prometido. Foto: El País
Una treintena de jóvenes trabajó sin cobrar lo prometido. Foto: El País

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Unas 27.000 personas fueron encuestadas el mes pasado por una empresa llamada Monitor. Podría haber sido una más de las tantas consultoras que se propusieron medir la intención de voto de los uruguayos para la elección interna. Pero no: fue una estafa que logró engañar a una treintena de jóvenes que trabajaron sin cobrar lo prometido, y que durante tres semanas difundieron información falsa a través de preguntas notoriamente direccionadas.

Esta historia comienza el 2 de junio con un aviso en un portal de búsqueda de empleo, que decía: “Personal se necesita para atención a clientes. Vendedores y mensajeros. Informes Tel. 094446651”. Quienes se contactaron con ese número recibieron instrucciones y mandaron su curriculum a un mail. Como respuesta, les enviaron lo siguiente: “Monitor Soluciones Aplicadas es una empresa especializada en sondeos de mercado y en investigación social y política, para conocer la realidad que interesa a nuestros clientes. Tenemos registro corporativo y pertenecemos al Holding de Empresas Internacionales que promueven la captación de recursos humanos y la promoción de empleos en América Latina”.

Luego los convocaron al hotel Crystal Palace, en el centro de Montevideo. Al llegar pasaron a la sala chica del hotel y se encontraron a otros que, como ellos, habían visto una oportunidad laboral. Hubo varias de estas entrevistas colectivas durante la primera semana de junio. Quienes los recibían eran dos hombres extranjeros. Uno se presentó como “doctor Miguel Vázquez”; el otro, simplemente Raúl. Dijeron que representaban a una empresa colombiana con experiencia en ese país y en México, y que estaban desembarcando en Chile, Argentina y Uruguay.

El autodenominado doctor Miguel les dio su tarjeta personal que incluía el sitio web www.monitorsolucionesaplicadas.co (que nunca estuvo activo), una dirección en Barranquilla (que corresponde a un edificio de oficinas en alquiler), un correo electrónico inexistente y un teléfono uruguayo que hoy está inactivo. El “Holding de Empresas Internacionales” al que referían en el mail no figura en internet.

Los supuestos colombianos -a uno le reconocieron acento mexicano y ciertas expresiones típicas de ese país- les dijeron que venían a “instalar un negocio exitoso”, recuerda Belén, de 22 años. Hubo quienes googlearon la empresa en ese momento y al no encontrar nada, se retiraron alegando que era una firma “trucha”. La explicación que daban los supuestos empresarios era que la web no funcionaba porque Monitor era una firma nueva.

Un par de días después reunieron a los 30 que habían quedado, todos menores de 30 años y en su mayoría de bajo nivel educativo. Aquellos que habían terminado el liceo fueron nombrados supervisores de las brigadas que se armaron, cada una con cinco o seis miembros. Naela, de 19 años, cuenta que ese día hicieron una breve capacitación. Les dieron una identificación para colgarse al cuello, un chaleco verde sin logo y una tablet que contenía una aplicación para hacer las encuestas. La app figura como creada el 3 de junio de 2019 y sigue disponible para descargar online. Es lo único que se puede encontrar hoy en internet sobre Monitor, que además no figura entre las empresas encuestadoras autorizadas por el Consejo Nacional Electoral colombiano.

Los que se quedaron a pesar de las sospechas dicen que lo hicieron porque la oferta económica era buena. El arreglo fue así: trabajarían en Montevideo y Canelones, de lunes a viernes entre las 8 y las 13 horas; durante un mes estarían a prueba cobrando $ 3.750 cada viernes ($15.000 al mes), y $ 2.500 de viáticos para traslados y comida cada lunes.

Debieron llenar un formulario y entregar fotocopia de la cédula, constancia de domicilio y partida de nacimiento. Firmaron un contrato, pero nadie les dio una copia. De aportes y seguridad social, ni hablaron. Ninguno de los encuestadores recibió el alta laboral del Banco de Previsión Social, y ninguno la reclamó.

Cosas extrañas

El lunes 10 de junio empezaron a trabajar. Les dieron las zonas, les requirieron unas 60 encuestas por día a cada uno, y les cargaron las preguntas en las tablets. Allí apareció la primera rareza: era obvio que se trataba de una consulta direccionada. Les preguntaron al doctor Miguel y a Raúl para quién estaban trabajando, pero no les dijeron nada.

Las preguntas incluían premisas falsas y un tono crítico a Luis Lacalle Pou, y un notorio sesgo favorable hacia Jorge Larrañaga (ver algunas en el recuadro que aparece a continuación).

Las preguntas con premisas falsas sobre Lacalle Pou

- Hace unos días, en el departamento de Durazno, Luis Lacalle Pou culpó a los desplazados por el desbordamiento del Río Negro, por vivir en zonas que se inundan. ¿Usted apoyaría a un político que finge interesarse en los problemas sociales del país y que no tiene empatía con quienes sufren o la pasan mal?

- Por cierto, otro de los problemas que preocupa a los uruguayos es el de la inseguridad. ¿A qué atribuye usted que Luis Lacalle Pou haya decidido no apoyar la propuesta “Vivir sin miedo” del senador Jorge Larrañaga, un proyecto que ha recibido el aval de más de 400 mil firmas?

- Cuando los asesores de Luis Lacalle Pou explicaron en qué consistía su propuesta económica con la que buscan aumentar el presupuesto del gobierno, se supo que la idea es despedir a 25 mil jefes de familia, congelar salarios y aumentar impuestos. Si de usted dependiera, ¿aplicaría medidas de shock económico o buscaría otras alternativas para salir de la crisis y generar empleos?

Otra de las “cosas extrañas” que percibieron fue la presencia de un grupo de encuestadores extranjeros a los que casualmente una brigada se encontró en su misma zona. Les preguntaron de dónde eran, y a regañadientes les respondieron que eran argentinos. La actitud misteriosa de sus supuestos compañeros de Monitor terminó de desconcertarlos cuando notaron que les sacaban fotos trabajando.

Y, para completar las informalidades, los pagos se hicieron primero en el Crystal Palace, y luego en las afueras de Montevideo Shopping. A cada coordinador le entregaban ahí mismo un sobre con el dinero en efectivo para los encuestadores de su grupo, que luego ellos debían repartir.

El viernes 28, al término de la tercera semana de trabajo, las preguntas pasaron al medio ambiente. Eran consultas del estilo ¿está de acuerdo con el reciclaje?, a las que nadie diría que no. Ese día, los contactos apagaron los celulares y desaparecieron sin pagar el sueldo faltante. Les dejaron los chalecos, las tablets y, a los supervisores, unos celulares de poco valor.

Ese día los encuestadores se reunieron en la Plaza Independencia y compartieron su desazón. Algunos se lo tomaron mejor: al menos habían ganado algo de dinero e incluso hubo quienes valoraron haber conservado el equipamiento. Analizaron realizar un reclamo en el Ministerio de Trabajo, pero luego concluyeron que no tenía sentido: al fin y a cabo, no tenían pruebas contundentes sobre lo ocurrido.

Los encuestadores trabajaron tres semanas pero cobraron solo por dos. Foto: El País
Los encuestadores trabajaron tres semanas pero cobraron solo por dos. Foto: El País

¿Quién está detrás?

Sammy Arlin, gerente del Crystal Palace, dice que quien alquiló la sala fue un tal Raúl Balboa, que se identificó como de procedencia mexicana y pagó en efectivo. En el hotel es habitual que las empresas reserven espacios para entrevistas laborales, por lo que no llamó la atención de nadie.

Raúl (seguramente sea un nombre falso) llegó a contestar un mensaje a una de las encuestadoras que se comunicó con él tras el final abrupto. Escribió que a él también le habían quedado debiendo plata y agregó: “Según la respuesta que me dieron, ocuparon el dinero en la candidatura de Jorge Larrañaga. No tenía idea de eso que fuera de él (SIC). Y no quiere pagarnos”. También dijo que se había instalado en Punta del Este y que no tenía para comer. Hace días que apagó el celular.

Naela, la encuestadora, recuerda haber oído hablar del “cliente Jorge”. Pero lo cierto es que nadie sabe quién está detrás de esto. Y si bien las preguntas eran a favor de Larrañaga, algunos especulan más allá de lo lineal. Diego, uno de los supervisores, dice que tuvo “indicios” (aunque no pruebas) de que la encuesta era para Juan Sartori. “Hacía pelearse al primero con el tercero para beneficiar al segundo. Buscaba generar cierto conflicto para que se filtrara que había una encuesta falsa de Larrañaga para pegarle a Lacalle”, razona. Otros creían que era del Frente Amplio para contaminar la interna blanca.

El diputado Pablo Abdala, que pertenece al sector de Larrañaga y presentó junto a Beatriz Argimón la denuncia penal que hizo el Partido Nacional por la irrupción de fake news, admitió que no sabía de la existencia de Monitor hasta la consulta de El País. Por ende, no integró el contenido de la denuncia, que sí incluyó otras supuestas encuestas falsas. Abdala tiene mucha expectativa con lo que pueda develar la investigación a cargo de la fiscal Brenda Puppo, ya que Jorge Díaz, el fiscal de Corte, les ha dado señales de querer llegar a la raíz del asunto.

Consultado sobre la existencia de Monitor, Sartori contestó a El País no tener “ni idea” de lo que se le hablaba.

El politólogo Luis Costa Bonino, que ha señalado a Sartori como responsable de las acciones de campaña sucia por obra del venezolano Juan José Rendón, tampoco ha oído sobre Monitor (ni en Uruguay ni en otros países), pero consideró que bien podría corresponderse con el “estilo de encuestas” del malafamado asesor caribeño. Además, advirtió que podría ser un intento por constituir una “prueba de que la guerra sucia no vino de ellos”.

Al no haberse difundido resultados de estas encuestas, Francisco Rodríguez Folle, presidente de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado del Uruguay, entiende que lo de Monitor debe haber sido “propaganda camuflada como encuesta”, y una maniobra de marketing directo. “Seguramente utilizaban ese formato porque es mas fácil que te abran la puerta”, consideró, y se mostró muy preocupado por las posibles consecuencias: “Están bastardeando nuestra profesión”.

Carta de joven estafada “para que no les pase a otros”

Antes de ser contactada por El País, Nazarena, que se había desempeñado como supervisora para Monitor, escribió una carta “a quien corresponda” , con el deseo de difundirla en los medios. La compartió para este informe y aquí va un fragmento: “No sé mucho de hacer este tipo de cosas, pero voy a intentarlo y arrancar por el motivo de este mensaje; la realidad es que nos ‘estafaron’ por decirlo de algún modo (...) Conforme fueron pasando los días iban apareciendo cosas que no nos terminaban de convencer, e incluso varios compañeros decidieron ‘renunciar’; pero los pagos seguían estando y el trabajo también; no veíamos nada en que nos pudieran perjudicar, menos aún teniendo en cuenta la inversión que ellos habían hecho (...) Nosotros en realidad lo que queremos es que se sepa de esta empresa para que no les pase a otros lo que nos pasó a nosotros, ya que sabemos que la misma empresa trabaja en diferentes países”.

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