Reacción impensada

El miedo que movilizó a las masas

La ley de riego se votó sin cuestionamientos y casi por unanimidad en 2017, pero despertó preocupación un año después, y unas 380 mil personas firmaron para convocar un referéndum y así derogarla. ¿Cómo fue que un tema técnico logró una masividad impensada?

Decenas de personas fueron este viernes a la Corte a presentar las firmas en contra de la ley de riego. Foto: Leonardo Mainé
Decenas de personas fueron este viernes a la Corte a presentar las firmas en contra de la ley de riego. Foto: Leonardo Mainé

Tabaré Rivero, Yamandú Cardozo, Alejandro Balbis. De fondo, una canción de No Te Va Gustar. "Agua, vienen por el agua. Solo con crudo no alcanza, no van a disimular", canta Emiliano Brancciari. El video forma parte de la campaña contra la ley de riego, que juntó firmas hasta este jueves con el objetivo de convocar a un referéndum para derogarla. Además de las redes sociales, las calles también se llenaron de pancartas celestes, de argumentos oponiéndose a la normativa y de famosos pidiéndole a la ciudadanía que estampara su rúbrica.

¿Por qué un tema que se podría suponer técnico y lejano para la mayoría de los uruguayos generó tanta masividad?

El miedo a que el agua se privatice y se contamine se hizo sentir con fuerza. La campaña empezó en diciembre de 2017, pocas semanas después de que el Parlamento aprobara por amplísima mayoría el proyecto de ley presentado por el Ministerio de Ganadería dos años antes. La iniciativa modificó una ley promulgada en 1997 y promovió la generación de sociedades rurales para financiar embalses, intensificar el riego en el campo y así aumentar la producción.

Pero la Federación de Funcionarios de OSE (Ffose) se puso de punta contra la normativa: su principal argumento es que la propuesta privatiza el agua. Las nuevas represas se pagarán con el dinero de privados, que costearán la infraestructura para llevar el riego hasta los cultivos y cobrarán por el servicio. Y si algún productor se atrasara en los pagos, sus tierras podrían ser embargadas y pasar a manos de los proveedores del agua.

El sindicato organizó una campaña para juntar 600.000 firmas —el 25% del padrón electoral— para promover un referéndum que la derogara. Y enseguida se sumaron organizaciones ambientalistas, que tienen miedo de que los embalses con agua estancada faciliten la generación de algas y la contaminen.

Entonces se armaron mesas para firmar en contra de la normativa en todo el país. Centros educativos, hospitales, organismos estatales y plazas públicas se transformaron en espacios perfectos para convencer a la gente de que participara. Y si bien no se logró el objetivo del gremio, al menos 380.000 personas se manifestaron en contra de la polémica normativa. Esa misma que se había aprobado un año antes sin ningún protagonismo.

Los formularios con las 380.000 recabadas no fueron suficientes. Foto: Leonardo Mainé
Los formularios con las 380.000 recabadas no fueron suficientes. Foto: Leonardo Mainé

El antropólogo Carlos Santos se dedicó a estudiar el fenómeno en torno a la juntada de firmas. El técnico afirma que la discusión actual "se entronca con el referéndum de 2004", cuando el 64,6% de los uruguayos le dijo no a la privatización del agua potable. En ese momento se modificó el artículo 47 de la Constitución y se estableció que "el servicio público de saneamiento y de abastecimiento de agua para el consumo humano" será prestado por el Estado. Y si bien el texto no hace referencia al riego, el especialista considera que "el agua es indivisible" y terminará habiendo un efecto en el resto de sus usos.

La Constitución también señala que el agua es de interés general, por lo que "los usuarios y la sociedad civil participarán en todas las instancias de planificación, gestión y control de recursos hídricos". Sin embargo, Santos sostiene que el debate en torno a la ley de riego no fue masivo y la mayoría de la ciudadanía no sabía qué se estaba votando en el Parlamento. "Me parece que la normativa no remite solo a un tema técnico sino a una discusión política, que es cómo gestionamos un recurso que es de todos", agrega.

Aunque la campaña empezó en el seno del sindicato de OSE, Santos está convencido de que fue "la gente común" la que la sacó adelante. Considera que el uruguayo "tiene mucho apego por firmar y votar por todo", lo que también podría explicar la adhesión que generó en las últimas semanas. "No se firmaba para derogar sino para habilitar un referéndum. Hay mucha gente que no está muy informada y quiere que se siga discutiendo para participar más adelante", señala.

Pero la "desinformación" preocupa a Yerú Pardiñas, senador suplente del Partido Socialista. El legislador considera que se armó "un gran enredo" entre la gente, sobre todo en Montevideo, que no sabe cómo funciona el riego. Enseguida cuenta que en Uruguay hay más de un millón de hectáreas plantadas y las que se podrían regar son 300.000, que ya fueron sembradas. Por lo tanto, la iniciativa no busca aumentar la cantidad de plantas —lo que podría disparar el uso de agroquímicos— sino el rendimiento de los cultivos.

Pardiñas explica que el maíz regado, por ejemplo, rinde tres veces más que el que no recibió agua. "Eso es un espacio de pérdida de producción, de productividad y de desarrollo del conocimiento", asegura. Señala también que un buen sistema de riego permitiría salvar cultivos frente a una sequía y evitar lo que ocurrió el año pasado, cuando se perdieron US$ 1.000 millones en soja.

Las firmas fueron llevadas a la Corte aunque no se alcanzó a la cantidad requerida. Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

Sin embargo, ninguno de esos argumentos convenció a los que están en contra de la ley. La mayoría de sus publicaciones en redes sociales incentivaban a firmar para tratar de derogar una norma que podría "terminar con la vida". María Noel Santos, antropóloga especializada en riego, explica que aunque la normativa en cuestión fuera técnica, el agua es un recurso de la vida cotidiana, por lo que se transformó "en una preocupación vital para todos".

La discusión, entonces, no era en torno a la ley de riego sino a la preservación de la vida.

"Si no te importa el agua, hacelo por los peces que no vas a ver más. Si no te importan los peces, hacelo por los animales que van a perder su hábitat. Si no te importan los animales, hacelo por los precios de las frutas y verduras. Si no te importan los precios, hacelo por el asado porque la carne va a estar contaminada. Si no te importa la contaminación, hacelo por los que viven el ecoturismo. Si no te importa el trabajo de otros, hacelo por tus hijos y tus nietos. Si solo te importás vos, hacelo por vos", afirmaba uno de los posteos compartidos en Facebook.

Los argumentos "directos al corazón", como los llama el senador del MPP Daniel Garín, "hicieron que muchas personas firmaran sin haber leído la ley". El legislador cuenta que en ciertas actividades le preguntó a la gente por qué había estampado su rúbrica y "no había fundamentos verdaderos". Dice también que la ciudadanía apoyó el referéndum desde un punto de vista político, ya que las cuestiones técnicas "siguieron en manos de quienes se informaron de verdad".

Y si bien no hay un estudio del perfil de los firmantes, el antropólogo Santos cree que hubo mucha adhesión entre los jóvenes. Según él, las nuevas generaciones "no le deben nada" al Frente Amplio, por lo que tienen "la fuerza suficiente" para marchar en contra de una iniciativa que salió de un gobierno de izquierda, algo que no les pasa a los mayores "que abrazaron las promesas" frenteamplistas.

Y enseguida compara el revuelo que generó ahora la ley de riego con la ley integral para personas trans, que se aprobó hace pocos días en el Parlamento. Para él, la agenda de derechos y los temas medioambientales generan especial preocupación entre los más jóvenes.

Una larga historia.

Fueron ocho años de trabajo antes de que se promulgara la ley de riego. Todo comenzó en 2009, cuando Tabaré Aguerre todavía era el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz. Durante un acto de la organización, el entonces precandidato José Mujica lo escuchó hablar de los beneficios que tendría para el país una modificación en la normativa que permitiera llevar el riego a más cultivos. La clave estaba en que los pequeños productores se asociaran y, entre todos, financiaran la costosa infraestructura para hacer llegar el agua.

Impulsores de la ley quieren que aumente la producción de soja, maíz y otros cultivos. Foto: Reuters
Foto: Reuters

Cuentan allegados a Aguerre que Mujica quedó fascinado con sus ideas y en 2010 le ofreció el Ministerio de Ganadería, con la condición de que se encargara de elaborar una propuesta. Tabaré Vázquez le renovó la confianza y el ministro recién presentó el proyecto de ley en 2016, luego de haber estudiado el tema durante seis años. Pero como Aguerre es uno de los principales productores de arroz del país, hay quienes especulan que pensó el proyecto de ley para beneficiarse. El exministro no respondió a los llamados para esta nota.

El texto permaneció en la comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca del Senado durante dos años y por los pasillos del Palacio Legislativo desfilaron 19 organizaciones sociales, particulares y especialistas que advertían que no estaban de acuerdo con la iniciativa. Los visitantes consideraban que el texto era inconstitucional y ponía en riesgo la protección del medio ambiente.

Pero el proyecto se votó por unanimidad en la Cámara Alta en julio de 2017, sin que la mayoría de la ciudadanía supiera de qué se trataba. "Nos da pena que no haya habido un solo periodista el día que se aprobó la ley de riego", dijo entonces a La República Andrés Berterreche, exsubsecretario de Ganadería.

Enseguida entró a Diputados, donde se votaron dos modificaciones. Y en menos de 48 horas el proyecto ingresó una vez más al Senado caratulado como "urgente". Carol Aviaga, legisladora del Partido Nacional, estaba enferma cuando se trató la iniciativa por primera vez, pero fue la única que se manifestó en contra minutos antes de que fuera aprobada de forma definitiva. "Lamentablemente, no hemos logrado quórum para evitar su aprobación en el día de hoy. Seguramente nos encontraremos defendiendo los intereses de los vecinos en el territorio cuando estén en conflicto", afirmó entonces.

Y el conflicto no demoró en llegar. El sindicato de OSE empezó a juntar firmas a las pocas semanas y por primera vez en la historia de un gobierno progresista, un gremio trató de organizar un referéndum en contra de una iniciativa elaborada por un ministerio. A su vez, el Pit-Cnt los apoyó y se distanció del Poder Ejecutivo.

El senador Pardiñas reconoce que para el Frente Amplio "es un tema de preocupación" haberse enfrentado con la central sindical. "No es bueno porque nos debilita a la hora de sostener algunos objetivos primordiales, como las políticas de desarrollo o la generación de empleos", afirma. La bancada oficialista se reunió con los dirigentes sindicales para tratar de salvar las diferencias, pero el Pit-Cnt resolvió seguir en contra de la normativa.

Por su parte, el antropólogo Santos ve con buenos ojos que los gremios se hayan enfrentado al gobierno. Enseguida cuestiona la "enorme cantidad de tiempo" que tuvo que pasar para que trataran de promover una consulta en contra de una propuesta elaborada por el Poder Ejecutivo: "Por fin se dieron cuenta de que no es un pecado plantear un referéndum a una ley planteada por el Frente Amplio".

El error de cálculo que hizo pensar que llegaban
Las firmas fueron llevadas a la Corte aunque no se alcanzó a la cantidad requerida. Foto: Leonardo Mainé

Una semana antes de que se terminara el plazo para firmar contra la ley de riego, la organización Red de Amigos de la Tierra estimaba que ya habían recabado 400 mil firmas en todo el país. Sin embargo, cuando presentaron las rúbricas ante la Corte Electoral este viernes, el número no superaba las 380.000, incluso luego de haber intensificado la campaña en los últimos días. Aunque no llegaron al 25% del padrón electoral —que equivalía a 600 mil personas—, presentaron las firmas para demostrar que buena parte de la ciudadanía está en contra de la normativa. El presidente de la Federación de Funcionarios de OSE (Ffose), Gustavo Ricci, afirmó que "por una cuestión de respeto" con los ciudadanos que firmaron, los papeles se pondrían a disposición de la Corte Electoral aunque no fueran suficientes. Ya terminada la campaña, lo que queda es presentar un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia, ya que quienes están en contra consideran que la ley de riego viola el artículo 47 de la Constitución.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)