Nuevos Aires

El Mercosur es el plan B

El Mercosur, que hasta ahora ha sido el eje de la política exterior del Uruguay, parece encaminado a caer algunos escalones en la lista de prioridades.

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Según Vázquez, "Uruguay debe abrirse al mundo porque el mercado interno no alcanza".

El canciller Rodolfo Nin Novoa se apresta a concentrar los esfuerzos en acuerdos bilaterales y la inserción en otros bloques comerciales. El cambio de signo en Argentina y la crisis institucional que vive Brasil debilitan las barreras y facilitan la salida.

A casi 25 años de su creación, el Mercosur no es una zona de libre comercio ni una Unión Aduanera perfecta. Tampoco ha fortalecido sus instituciones ni coordinado sus políticas macroeconómicas. Las exportaciones de Uruguay hacia el resto de los socios están hoy en los mismos niveles que hace diez años. Las exportaciones e importaciones de los países miembros del Mercosur con el resto del mundo caen a niveles inusitados. También lo hace el comercio entre los socios ((ver nota y gráfico página A6). La Inversión Extranjera Directa –incluyendo inversiones intrazona— cayó 16,8% con respecto a 2013, el nivel más bajo desde 2010. Hace años no se firman acuerdos comerciales importantes, o algunos de mediana intensidad en los que se avanzó (caso Egipto o Israel) no están vigentes. La expansión del bloque se limitó a Venezuela y Bolivia, y el proceso de incorporación es lento y complejo. Las negociaciones con la Unión Europea comenzaron hace 20 años y no avanzan. En los últimos tres años solo el 11% de las decisiones aprobadas por el Mercosur refirieron a aspectos económicos y comerciales, mientras que el 15% abordó la agenda externa. Es uno de los peores momentos del Mercosur y Uruguay asume el próximo 21 de diciembre la presidencia pro témpore del bloque.

Bajo las órdenes del canciller Rodolfo Nin Novoa, la política exterior se apresta a dar un fuerte golpe de timón. Desde la presidencia pro témpore, el gobierno buscará dos objetivos: potenciar la dinámica política interna del Mercosur para avanzar, por ejemplo, en el acuerdo con la Unión Europea y, simultáneamente, buscar de forma unilateral nuevos horizontes fuera del bloque.

Diagnóstico y rumbo.

"La estrategia de privilegiar al Mercosur como eje central de su política de inserción externa ha fracasado. El modelo se ha agotado, por un lado, por las propias deficiencias y limitaciones derivadas de la fragilidad y pérdida de credibilidad del Mercosur, y, por el otro, por las trabas que este proceso representa para sus países miembros en su relacionamiento con terceros países. El Mercosur le impone actualmente al Uruguay, costos y obstáculos para el logro de sus legítimos objetivos de desarrollo, sin aportar a cambio los beneficios esperados. Esta situación es inaceptable y políticamente insostenible. Para un país del tamaño y características del Uruguay, el sistema multilateral de comercio es sin duda el escenario más conveniente y menos costoso para integrarse al comercio internacional". La contundente afirmación corresponde al embajador Carlos Pérez del Castillo, y fue incluida en su trabajo "Inserción internacional del Uruguay. Realidades, desafíos y estrategias", publicado en mayo de 2014. Hoy, Pérez del Castillo es uno de los principales asesores del canciller Rodolfo Nin Novoa.

En las últimas horas, el canciller y el propio presidente Tabaré Vázquez han dejado en claro que la política exterior del país dejará de moverse al ritmo que marcan los socios mayoritarios del Mercosur y la afinidad ideológica que guiaba las decisiones dará paso al interés comercial. Así, se explorarán acuerdos bilaterales y posibilidades de sumarse a otros bloques comerciales.

"Hay que abrirse al mundo, de lo contrario vamos a quedar aislados. Tenemos que empezar a discutir desde la región y desde el Mercosur avanzar en un TLC hacia la Unión Europea. Argentina, Brasil y Paraguay están en esta línea", dijo Vázquez esta semana durante una entrevista con Canal 4.

No obstante, fuentes de Cancillería expresaron cierto pesimismo con relación a la negociación con la Unión Europea. Hacia mediados de 2014 parecía haber avanzado significativamente con la primera oferta de bienes del Mercosur, pero luego se cayó en un enfriamiento. En Cancillería genera dudas la posición de Francia, que encabeza una lista de países que incluye a Irlanda, Grecia, Hungría, Austria, Luxemburgo, Polonia y Finlandia, que se resisten a avanzar con el Mercosur.

La señal.

Para Ignacio Bartesaghi, director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica del Uruguay, la foto tomada la semana pasada en la que comparten un ameno encuentro en Chile los presidentes Vázquez, Michelle Bachelet y el entonces electo Mauricio Macri, resume el nuevo rumbo de la política exterior uruguaya. "Macri va a impulsar un Mercosur más comercial, más práctico y dinámico en la agenda externa. Eso llevará a que los contactos con la Alianza del Pacífico avancen y seguramente se empiecen a discutir con cada vez más fuerza los impactos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) en la región, además de volver a escena el debate nacional sobre la decisión del gobierno de no integrar las negociaciones del TISA, un error estratégico que lamentablemente se comete por presiones de política interna y que nos puede costar caro en términos de desarrollo", dijo Bartesaghi a El País.

Fuentes de Cancillería consultadas por El País afirmaron que el Mercosur bajará varios escalones en la lista de prioridades de la agenda internacional del Uruguay, al tiempo que se intensificarán los esfuerzos para sumarse de alguna manera a la Alianza del Pacífico, el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP), la Asociación Europea de libre Comercio (AELC) y el TPP antes mencionado. Se prevé que con un presidente más "racional" en Argentina para entender los intereses económicos de los países miembros del bloque, y un gobierno brasileño debilitado por la crisis institucional que atraviesa, será más sencillo obtener "permisos" para negociar acuerdos fuera del Mercosur.

En ese sentido, profundizar el intercambio comercial con China, incluyendo la posibilidad de converger hacia un TLC, es una alternativa sobre la mesa. El valor del intercambio total de bienes entre Uruguay y China pasó de US$ 1.494 millones a US$ 3.340 millones entre 2010 y 2014, con un alza del 123%.

Esta semana, Uruguay y Brasil firmaron un acuerdo para el comercio de automotores. Brasil no aplicará aranceles a productos que no puede fabricar y además planteará menos exigencias burocráticas para los automóviles y autopartes que importe desde Uruguay. Las fuentes señalaron que es una "clara muestra" del momento de "flexibilización" para formas de negociación bilateral dentro del bloque, lo cual repercutirá en los acuerdos que unilateralmente se busquen fuera del Mercosur.

"La crisis política en Brasil y Venezuela adelanta que enfrentaremos una cumbre del Mercosur muy compleja, la que incluso podría postergarse. De realizarse, no imagino avances sustantivos, pero sí algunas señales políticas que podrían adelantar el futuro del Mercosur justo unos meses antes de cumplirse 25 años de la firma del Tratado de Asunción", afirma Bartesaghi.

"Tenemos que replantear el Mercosur. No salir de él porque no nos podemos mudar. Tenemos muchos temas de infraestructura pendientes que son modernas expresiones de un acuerdo que va mucho más allá de lo comercial. Falta diálogo. Los presidentes hablaron mucho pero faltó institucionalidad y ahí es donde Uruguay debe tener la iniciativa, es decir, proponer y tener una inteligencia molesta", dijo a El País el excanciller Sergio Abreu. Bartesaghi considera que el Mercosur "atraviesa momentos de suma fragilidad y está en riesgo de quiebres definitivos de no avanzar hacia el cumplimiento de sus objetivos, o lo que parece más realista, de no impulsar una reformulación del bloque. La reformulación debería rescatar los instrumentos que están funcionando aunque sea con dificultades y descartar aquellos en donde existe una clara falta de voluntad política para terminar de confeccionarlos, caso de la unión aduanera o del mercado común".

El experto entiende que la ausencia de una cohesión interna mínima repercute en la confianza de los empresarios en el bloque, dado que sufren el "sistemático incumplimiento de las normas y la ausencia de respeto hacia el sistema de solución de controversias". Advierte que mientras el Mercosur no avanza, "el mundo negoció acuerdos de forma exponencial, caso de los países asiáticos, Estados Unidos y la propia Unión Europea. Incluso los miembros de la Alianza del Pacífico forman parte de este fenómeno y poseen importantes acuerdos con países y regiones. Esto genera que el Mercosur esté aislado pero sin tener un plan B".

Sueldo más alto US$ 13.160; más bajo US$ 1.028.

El mantenimiento de la Secretaría del Mercosur, sede administrativa del bloque regional ubicada el ex Parque Hotel, con una espléndida vista hacia la rambla de Montevideo, es poco oneroso para los países miembros y la mayor parte del presupuesto se destina a pagar salarios.

El edificio pertenece al Ministerio de Relaciones Exteriores, pero fue dado en usufructo al Mercosur a cambio de que se encargue de los gastos comunes y su mantenimiento. Cada Estado Parte (Uruguay, Brasil, Argentina, Paraguay y Venezuela) aportó durante 2014 una cuota de US$ 662.118. En 2013 había sido de US$ 841.504.

En 2014, las remuneraciones y cargas sociales demandaron US$ 1.737.447, a lo que se sumaron US$ 47.733 para los contratos temporales y US$ 148.761 en viáticos, gastos en viajes y representación. La escala salarial es despareja. El sueldo más alto pertenece al Alto Representante General del Mercosur, quien percibe US$ 13.160. El director de la Secretaría del Mercosur tiene una remuneración de US$ 9.635, el Coordinador Ejecutivo del Focem US$ 8.871, el Secretario del Tribunal Permanente de Revisión gana US$ 7.420, al igual que el director del Instituto Social y el secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos.

El jefe de Gabinete del Alto Representante y el coordinador de la unidad de Apoyo a la Participación Social del Mercosur tienen un salario de US$ 6.695.

El sueldo más bajo es de US$ 1.028 y pertenece al personal de apoyo de la secretaría del Tribunal Permanente de Revisión.

El resto de las remuneraciones se fija de acuerdo a escalas. Un técnico común percibe US$ 2.987 y uno senior US$ 6.447. Los analistas de proyectos ganan US$ 4.251 y asesores en el entorno de los US$ 5.000.

Además, cada funcionario tiene una serie de beneficios acordados en el marco de las normas que rigen para el Mercosur.

Por ejemplo, los funcionarios adquieren desde el ingreso el derecho a una ayuda económica de alquiler (30% del salario base), beneficio remunerativo de asistencia médica y hospitalaria para el funcionario y su grupo familiar hasta un total de US$ 375, fondo de previsión (descuento de 7% del salario base), ayuda escuela para hijos menores de 18 años de US$ 90 por hijo y hasta un máximo de 4 hijos, ayuda para gastos de traslado del funcionario y su familia, y un aporte económico para gastos de mudanza.

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