EL APARATO DE COMUNICACIÓN ESTATAL

Los mensajeros de Tabaré Vázquez

Mientras el gobierno se queja de que los periodistas son parciales y se propone expandir sus vías de comunicación con la ciudadanía, expertos señalan que el uso que las autoridades hacen de los canales ya disponibles es, en ocasiones, anacrónico y poco eficiente.

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Tabaré Vázquez. Foto: Archivo El País

Exactamente a las 20 horas del primer martes de marzo, la imagen del presidente Tabaré Vázquez irrumpió en todos los canales de televisión y señales de radio uruguayos. El formato era impecable, prolijo al extremo. Vázquez se presentó a rendirle cuentas al país con la ya característica bandera uruguaya pixelada detrás, sus manos apenas en movimiento sobre un atril gris, los pabellones patrios a los costados. Fue la segunda cadena nacional de las muchas que, se supo después, habrá durante su mandato. Así, el presidente fue dictando a la población cada uno de los logros de su primer año de gobierno durante 32 minutos.

Cinco días después, el partido de gobierno apuntó hacia los medios. Los acusó de "debilitar la institucionalidad democrática del país" a raíz de la cobertura del traspié del vicepresidente Raúl Sendic con respecto a su formación académica. Se habló de medios "chatarra", "mentiras" y de cooperación con la oposición.

Aunque no fue tan lejos, Vázquez también criticó al periodismo, al que acusó de brindar información "ladeada" hacia los aspectos conflictivos del gobierno y de amplificar ciertos hechos en vez de otros. En consecuencia, anunció que va a reforzar sus vías de comunicación. "El gobierno no solo tiene el deber sino el derecho de tener espacios amplios como los que tiene aquel que quiere criticar al gobierno, y vamos a usar todo ese derecho", dijo.

Sin embargo, a los ojos de varios especialistas en comunicación política, al presidente le sobran los espacios para lucir sus logros. Los medios los tiene y los usa, aunque tal vez no de una forma eficiente.

Ejércitos de comunicadores.

La Secretaría de Comunicación de Presidencia era otra cuando el Frente Amplio asumió el gobierno en 2005. Tenía otro nombre, funciones más limitadas y menos personal. En la última década el equipo creció de 20 a 66 profesionales, entre los que hay periodistas, fotógrafos, diseñadores y camarógrafos. Es prácticamente la cantidad de gente que integra la redacción de un diario en Uruguay.

Se pasó de cubrir solamente las actividades del presidente a incluir las de todos los ministerios y, según contó a El País su actual director, José Luis Veiga, están presentes en gran parte de lo que hace Presidencia, desde las tarjetas de acreditación para la visita del mandatario francés François Hollande hasta una spot televisivo para Unasev o la redacción de la gacetilla semanal "Uruguay cambia".

El equipo de comunicación trabaja 24 horas al día, los siete días de la semana y con feriados incluidos. Entre marzo de 2015 y el último día de noviembre del año pasado produjeron un promedio de siete notas diarias para el portal web de Presidencia, además de generar 255 fotos por día, entre coberturas, entrevistas e intervenciones públicas de jerarcas. En ese tiempo realizaron 117 transmisiones en vivo a través de internet, además de varios videos entre los que hay entrevistas, avisos para televisión y otros contenidos.

A su vez, cada ministerio tiene un equipo de entre 10 y 17 integrantes entre fotógrafos, camarógrafos, diseñadores, administrativos y periodistas a su disposición. De acuerdo a estimaciones de El País, en la Administración Central (que conforman Presidencia y los 13 ministerios) trabajan al menos 230 personas volcadas a la difusión de los logros y el trato con los periodistas. En muchos casos ingresaron al Estado como adscriptos a los ministros y se consideran cargos de confianza política; en otros, tienen contratos de servicios. Averiguar cuánto se invierte en comunicación en la Administración Central es casi un imposible porque no es un ítem discriminado en el Presupuesto.

Gabriel Kaplún, docente de la Facultad de Información y Comunicación en la Universidad de la República, se ha propuesto saber exactamente cuántas personas se dedican a la comunicación dentro del gobierno. Hacia 2008, Kaplún investigó los equipos de comunicación en las intendencias del interior y encontró que entre departamentos de tamaños y características similares podía haber una "heterogeneidad asombrosa". En algunas, el encargado de comunicación era una sola persona que hacía medio horario, y en otras había un grupo de 20 personas.

Los organismos descentralizados, entes autónomos y empresas públicas también tienen sus propios ejércitos de comunicadores, en ocasiones iguales o más numerosos que los de los ministerios. Además, varios tienen contratadas a agencias de comunicación que complementan la tarea. En algunos casos, estos equipos redactan simples gacetillas con noticias que luego alimentan el portal de Presidencia. En otros, desarrollan ambiciosos productos multimedia en los que se les da voz a los jerarcas de la cartera —como el canal del Ministerio del Interior—, o revistas impresas que distribuyen entre los medios —como la que publica bimensualmente la OPP.

Sin embargo, por estos días empezó a circular en el gobierno la idea de que el aparato de comunicación del que se dispone no es suficiente. Según informó El Observador, algunos dirigentes del Frente Amplio consideran incluso que el partido debería tener su propio medio. "No podemos ser el partido político más grande del país y no tener un espacio radial, televisivo o un diario. El militante tiene que levantarse y tener la visión oficial", dijo la senadora Lucía Topolansky. Es una opinión compartida también por astoristas.

En el FA hay tres personas abocadas a la comunicación. La encargada del área, Jimena de los Campos, explicó que si bien allí elaboran algunos productos para difundir y potenciar los logros del gobierno, el foco está puesto en las cuestiones internas. "Son cosas diferentes. El gobierno comunica las acciones que va haciendo y el partido va comunicando las decisiones de los órganos del partido", dijo.

A De los Campos, la idea de generar un medio partidario le resulta "aburrida". Considera que debería ser muy "profesional" para no caer en lo "panfletario" o la mera representación de sectores. Además, aclaró que por el momento no hay una "propuesta seria" al respecto.

Mensajes que no llegan.

Más allá de este aparato de comunicación propio, el gobierno aspira a que los medios masivos difundan sus logros. Sin embargo, consideran que esto no sucede. "Hemos hecho un análisis de que a veces no logramos llegar de la manera que pretendemos, y no podemos sacar a todo el gobierno a hacer entrevistas permanentemente", evaluó el prosecretario de Presidencia, Juan Andrés Roballo en el programa Desayunos Informales, de Canal 12.

En ese marco, las cadenas nacionales son hoy la principal apuesta del gobierno para hacer llegar el mensaje deseado. Según dijeron fuentes oficiales al semanario Búsqueda, se planea realizar una cadena por mes con los distintos ministros como voceros. Durarán alrededor de 30 minutos y la próxima tendrá como protagonista a la titular de Vivienda y Medio Ambiente, Eneida de León.

El uso de las cadenas de radio y televisión está previsto por el artículo 94 de la llamada ley de medios. Allí se establece que deberán tener "periodicidad y duración razonables" y que "versarán sobre temas de interés público o cuestiones urgentes que puedan afectar gravemente a la población".

Más allá de la frecuencia y temáticas que deberían abordar, otra cuestión sobresale al respecto de esta herramienta: ¿es eficiente dada la explosión de opciones y soportes que hay hoy? A juicio de la especialista argentina Belén Amadeo, doctora en Comunicación Pública y docente en varias universidades, la cadena nacional es "totalmente anacrónica".

"Es como usar un cañón para matar un mosquito", valoró Daniel Laino, director de la agencia de comunicación Improfit. "La herramienta de la cadena supone un imposición en la vida de las personas, es meterse en sus casas a prepo". A su entender, el desafío de la comunicación política es "sostener una narrativa y una épica que sea congruente entre sus diversos voceros"; es hacer que lo que se dice sea "interesante, coherente, relevante y recurrente".

En eso coincidió Álvaro Amoretti, director de la empresa de comunicación Quatromanos, quien señaló que ya no hay un "público cautivo", sino que se compite con las múltiples pantallas que conviven con las personas en sus hogares. Y la duración de estos mensajes no ayuda: "Hay que pensar quién está dispuesto a escuchar un discurso de media hora".

Según información que la empresa Kantar Ibope Media brindó a El País, la cadena nacional de Vázquez marcó 17,5 puntos de rating entre los cuatro canales de televisión abierta en los que se emitió. Hubo 277.540 personas que vieron al menos un minuto del mensaje presidencial. En promedio, los espectadores permanecieron frente a la pantalla unos 25 minutos de los 32 que se extendió.

En Estados Unidos, cada vez que el presidente rinde cuentas en un discurso anual frente al congreso —en lo que se conoce como Discurso del Estado de la Unión— se genera expectativa, se discute durante los días previos y en lo posterior se le da voz a la oposición, que suele hacer sus descargos, indicó el doctor en periodismo y docente de la Universidad Católica del Uruguay, Darío Klein. Así, la ciudadanía escucha las dos campanas y construye su versión de los hechos.

De todas formas, Vázquez también apuesta a los encuentros directos con la ciudadanía y esto es algo que los especialistas ponderan. Desde que asumió el gobierno hubo siete Consejos de Ministros abiertos en el interior del país y se anunciaron otros tres en los próximos meses.

Según Amadeo, "el uso de recursos locales, sobre todo en un país con población grande en edad, que no usa redes sociales" puede ser muy eficiente en Uruguay. Es comunicación directa, bastante populista, usada tanto por presidentes de izquierda como de derecha", recordó Amadeo. Para el doctor en semiótica de la Universidad de la República Fernando Rius, "se trata de algo novedoso". Los Consejos abiertos implican volver al contacto cara a cara y "tienen impacto simbólico porque son mediatizados".

Otro de los avances del Frente Amplio a nivel de comunicación son las conferencias de prensa. Antes de su llegada al gobierno, la forma en que los periodistas obtenían la información oficial era esperando en los edificios correspondientes a que el jerarca en cuestión saliera, recordó Klein. Las conferencias canalizan y ordenan el vínculo entre la prensa y el oficialismo, opinó. Klein también destacó el sitio web de presidencia, que ha diversificado la cantidad de formatos que incluye. "Ese es el verdadero medio de comunicación del gobierno y está bien que así sea", consideró.

Más allá de esto, los especialistas coinciden en que no hay una estrategia de comunicación de fondo en el gobierno, así como tampoco encuentran que haya unidad entre los diferentes actores políticos que hablan. "Lo que se ve son varias estrategias de distintos actores y sectores clave, pero eso no supone una estrategia de comunicación global", apuntó Amoretti, quien opinó que, en comparación con gobiernos anteriores, al segundo mandato de Vázquez le hace falta designar un vocero.

Hace poco, la oposición entre los ministros del Interior y de Defensa, Eduardo Bonomi y Eleuterio Fernández Huidobro, por ejemplo, hizo evidentes las fisuras internas del gobierno. Luego de que Fernández Huidobro defendiera la tenencia de Armas, Bonomi declaró en contra. Ante esta discusión, se pierde de vista cuál es la posición oficial.

"Hay temas como las vocerías o la comunicación de crisis que tienen poca especialización y estudio en Uruguay", dijo Kaplún. A su entender, el gobierno se centra demasiado en la prensa y se olvida de otro aspecto, que es la "mirada integral" sobre la comunicación. "Asumen mucho menos los problemas de comunicación interpersonal", señaló.

Con todo, y más allá de la percepción que predomina en el gobierno, sus voceros sí tienen una fuerte presencia en los medios masivos. De acuerdo a datos brindados por la empresa Foco, en cuatro temas que formaron parte de los informativos centrales en estos meses, la voz oficial fue la más amplificada (ver infografía).

La tensión entre los medios y los políticos no es novedosa. "Es histórica y saludable", recordó Amadeo. "Los periodistas tienen todo el derecho del mundo a cubrir como quieran la información del gobierno. Siempre va a haber medios más amigos y medios menos amigos. Hay gobiernos que se frustran más, otros menos. Algunos más inteligentes en buscar el plan b, y otros menos".

Para la especialista argentina, lo importante es que "ni los medios ni los políticos se rasguen las vestiduras". En ese sentido, confesó que las declaraciones de Vázquez le resultaron entendibles, pero que sí le llamaron la atención las palabras escogidas por el Frente Amplio al denunciar un presunto ataque institucional de los medios al gobierno. "No es creíble. No hay tierra fértil para eso en la cultura política uruguaya", consideró. A su juicio, esto no es más que una tormenta pasajera.

Si no puede ver la infografía haga click aquí

Abusos de los gobiernos vecinos.

Los equipos de comunicación de los gobiernos de la región también están en crecimiento. En Latinoamérica, los usos que algunos hacen de ellos son varios y, en ocasiones, exceden sus atribuciones. Los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Argentina han sido los más cuestionados en los últimos años. La expresidenta argentina Cristina Fernández realizó 43 cadenas nacionales en el correr de 42 semanas durante 2015 y fue acusada de hacer un uso abusivo del recurso que, según la legislación del país vecino, está previsto para situaciones "graves, excepcionales o de trascendencia institucional". Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) define como un deber de los funcionarios públicos el pronunciarse en ciertas ocasiones, en cumplimiento con sus funciones, sobre asuntos de interés público. Pero la Cidh también ha denunciado casos en los que hay un uso abusivo de las vías de comunicación. Ecuador es un ejemplo claro de esto. Según el último informe anual de la Comisión, durante 2014 se registró no solo un uso repetido de las cadenas nacionales por parte del gobierno ecuatoriano, sino que además se intervino "directamente en los contenidos de radio y televisión sin ninguna limitación, para expresar su punto de vista o cuestionar a periodistas y organizaciones" que habían emitido informaciones "críticas al gobierno". El presidente ecuatoriano Rafael Correa ha sido señalado por tener un presunto equipo de censura directamente dedicado al trabajo en internet, donde el gobierno parece tener un campo de batalla particular. El dar de baja sitios o cuentas de usuarios bajo supuestas infracciones a los derechos de autor, la persecución a periodistas que manifiestan posturas opositoras al gobierno y bloqueos de cuentas son algunas de las prácticas que se han denunciado con más frecuencia. Uno de los casos más llamativos es el de la denuncia realizada por la fundación Mil Hojas, que acusa al gobierno de Correa de tener a su disposición un equipo de usuarios de redes sociales con la tarea específica de agredir y difamar distintas personas. También se advirtió de la existencia de publicidades creadas por el gobierno para atacar y estigmatizar a los periodistas.

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