UN PAÍS HECHO SET

Locaciones: la caja chica de las intendencias

La Intendencia de Montevideo recaudó más de $ 1 millón por el rodaje de la serie Conquest. Aunque el alquiler de espacios y edificios es un buen negocio, y la profesionalización de su gestión es necesaria para el desarrollo de la industria, la mayoría de las comunas aún no lo encaran.

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Durante 2018 hubo un promedio de tres rodajes diarios en Montevideo.

Antes, 25 años atrás, cuando los rodajes de comerciales, películas y series eran una novedad, los directores buscaban locaciones recorriendo los barrios en auto, e indicándoles a sus asistentes las residencias preferidas. Esta. Esta. Esta. Después los productores volvían, les tocaban el timbre y ofrecían una suma en dólares a cambio de alquilar el espacio por una o más jornadas, que usualmente se extendían durante 12 horas.

Aquellos eran tiempos buenos y malos. Buenos porque los dueños de casas con amplias cocinas, livings, baños y jardines aceptaban orgullosos que su propiedad “saliera en la tele”, cosa que ya no sucede tanto; malos porque si lo que se necesitaba era un espacio público, lograr el permiso para filmar era una pesadilla.

—Era un largo peregrinaje —recuerda Martín Papich, responsable de la Dirección del Cine y Audiovisual Nacional.

A partir de 1996, en Montevideo, ese panorama cambió. Inspirándose en un modelo estadounidense, en la Intendencia (IM) se creó una oficina para gestionar las solicitudes de las productoras que querían usar una plaza, vereda, playa, parque o edificio como set de filmación.

La oficina constaba de una persona y un teléfono; esa persona era Papich. Para él, este fue el origen de una fórmula de coordinación entre actores públicos y privados para desarrollar la industria audiovisual, que según datos del Ministerio de Economía al día de hoy representa medio punto del Producto Bruto Interno.

Es la misma fórmula que meses atrás dio lugar al Programa Uruguay Audiovisual, que significó una inversión de US$ 4 millones para atraer servicios de producción y coproducciones internacionales. Está previsto que beneficie a los proyectos que ronden el millón de dólares con una devolución de gastos del 25%.

El primer hijo de esta bonificación fue Conquest, la serie producida por Netflix y Keanu Reeves, que habría dejado cerca de US$ 1,5 millones en Uruguay. Su realización, agrega el jerarca, “abrió una puerta por la que en los últimos días entraron tres o cuatro proyectos millonarios que están a punto de confirmar su inversión”.

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Rodaje en Colonia. Foto: Gentileza de Olacolonia.

Pero, a las súper producciones los descuentos no es lo único que les importa. El anzuelo para captar a estas inversiones son los escenarios. El mundo de las locaciones es apasionante, lucrativo y tan amplio que ni siquiera el presidente se salva de que una o dos veces al mes le filmen un comercial en la esquina de su casa.

¿Qué pagará Conquest?

Gabriel Peveroni es un hombre de teatro, letras y música; no había imaginado que le tocaría estar al frente de Montevideo Audiovisual, la nueva versión de la Oficina de Locaciones que 23 años después de su inauguración tiene siete funcionarios, gestiona el alquiler de espacios y edificios públicos, dos fondos de financiamiento para largometrajes, y distintas exhibiciones de cine para públicos variados.

Ingresó en marzo y unas semanas después comenzaron las negociaciones para estudiar la propuesta de Conquest, un caso emblemático de gestión debido a la drástica intervención que implicaba en la Plaza Independencia, uno de los lugares con mayor carga simbólica del país.

—Esta oficina tiene como cometido facilitar que los proyectos salgan. Somos un aliado de la industria, pero también tenemos que anticiparnos a las opiniones de los vecinos y eso conlleva un equilibrio —plantea Peveroni.

El tarifario de arrendamiento de la IM exonera a las películas y video clips nacionales, y a los trabajos estudiantiles (igual que en el resto del país). Valuado en unidades reajustables, el monto se fracciona por hora y varía, entre otras cosas, de acuerdo a la ubicación, el mes, día de la semana y horario.

Filmar en un cementerio cuesta $ 4.672 la hora de lunes a viernes, o $ 5.840 los fines de semana. Las playas ubicadas en la costa este valen $ 4.672 fuera de temporada, y de noviembre a marzo $ 7.008. Museos como el Blanes tienen un precio de $ 5.840 de lunes a viernes, al igual que el Mercado de la Abundancia, el Central o el Agrícola si se filma un sábado o domingo; o que el Velódromo y el Casino Parque Hotel cualquier día de la semana; e igual que las avenidas, los bulevares, los parques y las plazas.

Cuando el set se arma en un museo o en una sala de teatro, el 70% del ingreso va para la institución y el 30% para la Oficina de Locaciones. Cuando el set se monta en un espacio público, el 70% queda en manos de la dirección que los gestiona y el resto se transfiere a la oficina.

Conquest
Plaza Independencia intervenida por el rodaje de la serie de Netflix "Conquest".

¿Qué ganancia le dejó Conquest a la IM? El convenio fue por la suma de aproximadamente $ 850.000 que serán recaudados por la dirección de Espacios Públicos, más $ 195.000 que ingresarán a la Oficina de Locaciones y serán destinados a alimentar los fondos de fomento para la realización y finalización de ficciones y documentales.

Álvaro Paciello, director de Espacios Públicos, explica que esta cifra se incrementará ya que hubo una extensión de los días de rodaje, lo que generó un aumento de los costos operativos que todavía se está calculando.

Con esta ganancia Espacios Públicos instalará bombas en las fuentes de la Plaza Independencia para que el agua sea reutilizable, construirá un jardín nativo en el parque de Villa García, y acompañará la inauguración de atracciones acuáticas en las canteras del Parque Rodó instalando una cabina, mejorando el tendido eléctrico y la zona de estacionamiento.

Los costos de volver a su normalidad a la Plaza Independencia son absorbidos por Salado, encargada del servicio de producción de Conquest.

A lo largo de 2018 hubo un promedio de tres rodajes por día en Montevideo, lo que significó un total de 226 permisos habilitados para proyectos audiovisuales —130 de ellos publicidades— y una recaudación de $ 1.987.307.

Aunque la profesionalización de las gestión de los espacios públicos es un buen negocio para las intendencias y es clave para el desarrollo de la industria, en el interior del país muy pocas tienen oficinas especializadas, tarifas definidas y funcionarios preparados para resolver con agilidad las necesidades de un ambiente que no admite esperas ni errores.

De rodaje en tu casa.

Con el despegue de la industria en la primera década de los 2000, llegaron los servicios de producción para empresas extranjeras atraídas por nuestras locaciones (cercanas, seguras y accesibles), variedad de modelos publicitarios, la calidad de los técnicos y un tipo de cambio estable. Estas producciones hoy representan entre el 80% y 90% del mercado.

Entonces, hubo que salir a buscar espacios nuevos y sorprendentes, mirar en rincones que pasaban desapercibidos y que en varias ocasiones comenzaron a ser “disfrazados” de paisajes foráneos. ¿Quién imaginaba que se podría montar un volcán en medio de las sierras de Minas?

La búsqueda de estos escenarios hizo surgir el puesto de locacionista. En el ambiente local hay unos 20 que funcionan como un grupo de amigos que comparte entre sí los datos y secretos de los principales sets. Y se pasan los teléfonos personales de los alcaldes e intendentes cuando la burocracia se excede en la gran mayoría de las oficinas del interior.

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Gabriel Peveroni, director de Montevideo Audiovisual.Foto: M. Bonjour.

Guillermo Méndez es productor de locaciones de Oriental Films y trabajó en películas como Blindness y la serie de HBO El hipnotizador, entre otras. Divide al universo de las locaciones en dos, el de los espacios privados y el de los públicos. El primero refiere a las casas particulares que se arriendan por un valor que ronda los US$ 100 la hora, aunque hay casos extremos: una vez pagó US$ 5.000 para ingresar a un barrio privado, más US$ 2.000 a la propietaria del inmueble.

Entre las propiedades más solicitadas está el hogar de Fernando Rodríguez, vecino de Tabaré Vázquez. Allí se filmaron más de 50 comerciales en los últimos seis años. En su living grabaron Natalia Oreiro y Rubén Rada y, una vez, construyeron un baño en medio de la sala. Las paredes se pintan y despintan de acuerdo a las necesidades de la producción; que a veces tiene un equipo de seis personas que ruedan por cinco horas, y otras veces son 70 personas que filman jornadas de 12 horas a lo largo de tres días. Cuando eso pasa, les pagan un hotel para él, su esposa y sus cuatro hijos, o se alojan con un familiar.

¿Y los vecinos? “Es un problema”, confiesa. “No les gusta que estacionen dos o tres camiones a las 5 A.M.”. Esos días, alguno de los encargados de la seguridad de Vázquez cruza la calle y pregunta hasta qué hora estima que habrá rodaje.

“El punto más sensible es el relacionamiento del rodaje con la sociedad. Si la calle se corta, si hago un perímetro para filmar, le aviso a los afectados: vecinos y comerciantes”, explica Gabriel Alles, locacionista de publicidad y películas como Así habló el cambista, Miss Tacuarembó, La espera y Ruido. ¿A ellos se les paga un lucro cesante? “Por supuesto, se negocia”. Méndez, su colega, cuenta que “algunos creen que seguimos en la época de las vacas gordas de las rodajes y te piden miles de dólares, otros tienen sentido común”.

Jean Paul Gaucher, productor y locacionista de películas como Dios local, Gonchi, La muerte de un perro y La noche de 12 años, plantea la continua reinvención que afecta a las locaciones, que “aparecen y desaparecen constantemente”, como fue el caso del hotel Belmont, que acaba de ser subastado, o las que cambian de política interna.

El World Trade Center, por ejemplo, prioriza las solicitudes de rodajes para fines de semana y por un mínimo de cinco horas. El valor de la hora de su plaza y del helipuerto es de US$ 380. La Torre de Antel, en tanto, cobra US$ 180 la hora, y el aeropuerto de US$ 800 a US$ 1.500: es la locación más costosa del país.

Según los expertos, las locaciones que más demoran son las gestionadas por el Ministerio de Transporte (puentes, rutas, peajes y el puerto), que suelen implicar un largo recorrido burocrático y una resistencia del estilo “este es un ministerio no un set de filmación”.

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A falta de sets residenciales, crecen los estudios

Para atender las necesidades de un mercado exportador de contenidos, la rentadora Musitelli lanzó Reducto, un centro de producción audiovisual que, entre otros servicios, tiene dos estudios de 400 y 700 metros cuadrados donde ya se armaron cocinas, baños, livings y barras de boliches. La tarifa es de entre US$ 800 y US$ 1.000 por día. Así, se amplía la oferta de sus pares, Estudio 9 y Tajam. Por otro lado, Nicolás Aznárez (dueño de El Camino Films y productor local de Blindness), propuso la creación de una zona franca en Punta del Este, que en estos momento está siendo estudiada por el Ministerio de Economía. Pretende responder a la demanda de productoras internacionales que trabajan en estudios de filmación. El plan es construir un barrio privado con una plaza y distintos tipos de casas, y en una segunda etapa hacer un pueblito tipo western. La inversión total es de US$ 100 millones y contaría con inversores locales y también extranjeros.

Las más accesibles, en cambio, son las que están en manos de las Fuerzas Armadas. La fortaleza de Santa Teresa, el fortín de San Miguel, el ex Frigorífico Nacional, sus barcos y aeronaves, se prestan a cambio de donaciones. Han pedido cuadernolas, computadoras, membrana para techo y cielo raso; en otra oportunidad la Administración Nacional de Puertos pidió que el pago fuera transferido a un CAIF.

Sets de lujo.

Pero, ¿qué pasa cuando se filma en el interior? Papich, de la Dirección del Cine y del Audiovisual, y los locacionistas consultados coinciden en que “son muy pocas las intendencias que están organizadas y funcionan con agilidad”. Por eso la Cámara de Empresas Productoras de Publicidad del Uruguay puso sobre la mesa la necesidad de que las intendencias gestionen el alquiler de sus espacios con una lógica común.

Adrián Broglia, gerente de esta cámara, cita el ejemplo de la patente única que gestionó el Congreso de Intendentes. Papich coincide en que ese sería el ámbito ideal para tomar estas decisiones: “Es clave que esto pase para desarrollar los nuevos programas, porque estamos en boca de los principales productores internacionales”.

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El locacionista Guillermo Méndez.Foto: D.Borrelli.

Son tres las intendencias con oficinas de locaciones: Canelones, Colonia y Maldonado. Mientras que las de Rocha, Paysandú, Salto y Rivera, trabajan en ello, dice Papich.

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Interior de la capilla del set del "Pueblo Andaluz", construido para la serie "Curro Jiménez". Foto: R.Figueredo.

La que tiene mejores referencias es la canaria. Allí recientemente se filmaron la serie de Fox Oro blanco, las películas Alelí, Belmonte, La noche de 12 años, Los últimos románticos, y comerciales para Claro, Renault, Directv, Toyota, Salus, Budweiser, Conaprole, Samsung, entre muchos otros.

El trámite suele demorar tres días y la tarifa se fracciona por hora y oscila según el día, siendo el uso más costoso las avenidas y playas los fines de semana y feriados, con un valor de $ 9.344. Esta oficina fue la primera en ofrecer un formulario online y destinar el 50% de los ingresos a los municipios. Con el resto de la ganancia este año lanzó un fondo concursable para realizaciones.

Si bien el costo de las locaciones en Montevideo y Canelones es similar al de Argentina y Brasil, la demora de los trámites (de 15 a 30 días hábiles) y la metodología de cobro de Colonia y Maldonado es criticada porque encarece el alquiler al punto de ser locaciones que, según los especialistas, “se están dejando de usar”.

En ambos casos cobran una tarifa por día (no por hora) y se debe abonar de forma adelantada. Un plan de rodaje puede implicar un rato en distintas locaciones, pero al no fraccionar por hora en estos departamentos filmar es “prohibitivo”.

La oficina Olacolonia cobra $ 46.720 por un día en el Barrio Histórico y $40.880 el resto; el depósito es de $ 40.880. En 2017 se registraron cuatro producciones que pagaron $ 227.746; en 2018 fueron dos que por un valor de $ 42.913 y en 2019 van dos por un importe de $ 22.139. El dinero va a rentas generales.

En Maldonado, la jornada cuesta $23.360 fuera de temporada y $ 35.0 40 cuando llegan los turistas. El problema más común en este caso es el de las “confusiones” de los funcionarios. Entre las anécdotas que mencionan los locacionistas hubo rodajes cancelados el día antes de la fecha de rodaje, y dos producciones que fueron autorizadas el mismo día para filmar en una misma locación.

Este es un problema a resolver.

Papich lo plantea así: “Qué todo el mundo sepa que la industria audiovisual es una realidad. Se está dando un salto en calidad. La pregunta es, ¿quién acompañará este crecimiento desde las intendencias?”.

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Set del "Pueblo Andaluz". Foto: R. Figueredo.
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Curro Jiménez: el ocaso de un set

En Piriápolis, pegado al castillo que construyó Francisco Piria en 1897, se mantiene enclenque el “Pueblo Andaluz”, un set que el actor y productor español Sancho Gracia edificó en 1994 para rodar la cuarta temporada de la serie de Televisión Española Curro Jiménez, creada por el dramaturgo uruguayo Antonio Larreta. Gracia —que había vivido en Uruguay siendo niño y se había casado con una periodista uruguaya— creó esa locación con la intención de que la estructura fuera utilizada para futuras producciones, pero esto no sucedió. Su hijo, Rodrigo Sancho que lo acompañó en la aventura, cuenta que su padre ya había pretendido antes construir un complejo de sets totalmente equipado con el fin de atraer producciones internacionales a nuestro país, “tengo en la memoria los planos de ese complejo”, recuerda. Aquel rodaje fue una escuela para varios cineastas locales. Empleó a sastres, se alquilaron caballos (otros se trajeron desde España, junto a domadores que prepararon a los actores para la actuación). La producción que duró todo un invierno todavía es recordada en Piriápolis. Empleó a decenas de extras y eran muchos los curiosos que visitaban asiduamente el set. Uno de ellos era Carlos Méndez, actual concejal del Municipio. Explica que al terminar el rodaje la producción desmontó parte de la decoración: se llevó puertas, ventanas, canillas de bronce y un brocal colocado en un pozo de agua. “El asunto es que la construcción no tiene cimientos, entonces hay peligro de derrumbe”. El set está deteriorado. Las tejas están en el suelo, y dentro de algunas de las construcciones hay luminarias en desuso, mangueras, gomas de auto, computadoras, decenas de pupitres, electrodomésticos rotos, un camión oxidado y varias piezas de gran tamaño de hierro que también están arrumbadas. Para este informe se consultó al alcalde Mario Invernizzi sobre el destino de estos probables desechos, pero no hubo respuesta. El próximo 5 de octubre, durante el Día del Patrimonio, el set del Curro Jiménez formará parte de un recorrido organizado por el municipio y que será guiado por el profesor de historia Gastón Goicoechea. Consultado sobre su uso, el concejal Méndez responde que allí se filmaron escenas de La Redota y que habitualmente es solicitado por estudiantes de cine. Los locacionistas entrevistados creen que el desgaste del lugar se debe a que no es un set tan solicitado para rodar y que mantenerlo en buen estado sería muy costoso, pero también reconocen que de estar en mejores condiciones tendría un potencial muy valioso.

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