ANTONIO JARA, EFE
Decenas de egipcios cegados por la codicia y la credulidad han muerto en los últimos años sepultados en las oscuras excavaciones clandestinas que realizan con la esperanza de hallar un fabuloso tesoro faraónico.
Los hay que buscan joyas y oro que vender clandestinamente en el mercado de antigüedades, pero otros buscan el legendario "mercurio rojo", el elixir de la dicha, la riqueza y la salud eternas, un elemento químico que según la creencia popular se encuentra en cápsulas ocultas en las gargantas de la momias egipcias.
Los ladrones de tumbas nunca han descansado, pero desde enero se ha desatado una auténtica fiebre de búsqueda de riquezas faraónicas en la localidad rural de Nahia, en el oeste de El Cairo.
Este frenesí quedó al descubierto cuando algunos lugareños de la zona denunciaron que sus viviendas afrontan el peligro de desplomarse por las fosas que muchas personas excavan con la ilusión de hallar antigüedades.
Una ilusión que el experto Alaa al Chahat, responsable de la zona arqueológica próxima a Nahia, descartó rotundamente. "Yo envié a expertos a ese área para investigar, pero no encontraron ningún indicio de artefactos faraónicos. La presunta existencia de tesoros en Nahia no son más que rumores difundidos por charlatanes", dijo Chahat.