VISIÓN LOCAL

¿Está Internet en jaque?

En el mundo hizo muchísimo ruido; acá no. Estados Unidos derogó el decreto que obliga a las compañías proveedoras de internet a ser “neutrales”. En Uruguay aún no hay normativa, pero expertos advierten que la decisión norteamericana podría tener efectos locales.

"Las proveedoras de Internet veían pasar mucha plata y no agarraban nada", dice el empresario Brenner. Foto: Archivo El País
"Las proveedoras de Internet veían pasar mucha plata y no agarraban nada", dice el empresario Brenner. Foto: Archivo El País

Desde esta pequeña esquina del mundo a veces cuesta creer que lo que se decida en la Casa Blanca pueda tener un impacto real en nuestras vidas. Pero en el mundo de internet las fronteras nacionales son mucho más permeables y las distancias se acortan. Por eso, la decisión de que en Estados Unidos ya no haya neutralidad en la red por ley es algo que se debe seguir, al menos, con cautela. ¿De qué se trata todo esto y por qué nos afecta?

Cuando en 2015 Estados Unidos aprobó un decreto para que los proveedores de internet no pudieran manipular el tráfico de datos, una nota del portal Cnet explicaba qué significaba esto para el usuario diciendo que ahora verían al maquiavélico vicepresidente de la serie House of Cards con menor calidad mientras planificaba su siguiente jugada. Todo esto porque desde ese momento sería obligatoria la "neutralidad de la red" y no se podrían privilegiar los datos de Netflix ni de ningún sitio sobre los de otros. Ahora debían mantenerse "neutrales".

Dos años más tarde, el personaje de Kevin Spacey llegó a la presidencia ficticia y Donald Trump a la real. Con el impulso del segundo, el decreto que protegía la neutralidad de la red fue derogado el 14 de diciembre por la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense (FCC por sus siglas en inglés). Ahora las preocupaciones se invirtieron: ¿por qué es justo que le den más tráfico a Netflix solo porque puede pagarlo? Han emergido hashtags como #SaveTheInternet (salven la internet) con millones de tweets repudiando esta decisión; se han iniciado varias peticiones para que se revierta —la de change.org tiene más de dos millones y medio de firmas— y el grupo mundial de hacktivistas Anonymous amenazó con hackear a los miembros de la FCC si no "salvaban" la neutralidad de la red.

Hasta ahora, en Estados Unidos todos los proveedores de internet debían, por ley, proveer los datos sin discernimiento. Debían dar internet como OSE da agua: sin distinguir si va a una ducha, a regar o a baldear la vereda. Es decir, no podían discriminar qué datos obtenían qué velocidad (por ejemplo, darle más velocidad a Youtube que a una página de la competencia) o a qué sitios podían acceder sus clientes, ni cobrarles en base a qué aplicaciones utilizaran. No podían inmiscuirse de ninguna forma en lo que los usuarios hicieran.

Ya no. Y aunque el Congreso norteamericano podría, en teoría, dar marcha atrás, es casi imposible dado que Trump tiene la potestad de vetar esa decisión si los diputados opositores no llegan a dos tercios, algo altamente improbable en un parlamento de mayoría republicana.

Lo inquietante del asunto es que ni los expertos tienen idea de la magnitud de los efectos que puede tener —si es que tiene alguno— esta derogación. Están los optimistas que opinan que las reacciones son fruto de una paranoia, pasando por todo el espectro hasta los más fatalistas que vaticinan que se empezará a cobrar por cada red social, o que se crearán "dos internet": la rápida y la lenta. La primera la integrarán las grandes compañías que puedan pagar el privilegio y la segunda los que no. El columnista de tecnología del New York Times, Farhad Manjoo, llamó a esta decisión "la muerte de internet".

Por casa.

En Uruguay no existe ningún tipo de legislación al respecto de la neutralidad de la red. En teoría, nada debería cambiar, pero pueden ocurrir dos cosas, advierten los representantes uruguayos de Internet Society, una asociación sin fines de lucro fundada por los creadores de internet para defender sus valores. La primera es que veamos los efectos por transitiva, ya que algunos proveedores locales le compran el ancho de banda a compañías americanas que ahora tienen la posibilidad de vender internet "manipulada". Aunque, aclaran, predecir el alcance de estos efectos, si los hubiera, sería "especulación".

La segunda, y tal vez más probable, es que se produzca un efecto de imitación con lo que ocurra en Estados Unidos, ya que es un referente mundial en legislación informática. Por lo pronto, el diputado nacionalista Rodrigo Goñi, quien preside la comisión parlamentaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, dijo que comenzará cuanto antes a redactar un proyecto para presentar en la primera semana de marzo. En 2013, y de nuevo en 2015, el senador colorado Pedro Bordaberry ya había presentado un proyecto para regular la neutralidad de la red, pero quedó relegado en ambas ocasiones. "Como acá la neutralidad estaba funcionando bien no nos preocupó, pero con la decisión de Estados Unidos el tema pasa a ser, por lo menos para mí, prioritario", expresó Goñi. Ambos están a favor de la neutralidad de la red, o sea, lo que sucedió en Estados Unidos en 2015, y lo opuesto a lo que ocurre ahora.

Los proveedores de internet uruguayos hoy en día se mantienen neutrales en general, con excepciones que son para beneficiar al usuario, como por ejemplo la decisión de Movistar de no cobrar el tráfico de la aplicación de mensajería Whatsapp. La compañía telefónica asegura que eso no viola el principio de neutralidad porque no manipulan sus datos, no les dan más o menos ancho de banda. Mauro Ríos, secretario de la Internet Society, cree lo contrario: para él favorecen su tráfico de manera externa, y aunque sea una medida "simpática", desfavorece a competidores como Telegram u otros que pudieran surgir. Es una zona gris.

En esa zona entra también Antel, que tiene contrato con empresas como Netflix y Spotify para ofrecerlas dentro de sus contratos. Andrés Tolosa, presidente de Antel, dijo a El País que la decisión estadounidense aún no provocó un debate en la empresa estatal.

¿Qué esperar?

El gerente de la compañía de tecnología Logicalis, Leonardo Malvar, cree que hay mucha paranoia en torno al tema. "Ninguna ley puede regular internet. La va regular el mercado", argumenta. Y enfatiza que no es un tema de "control" o "espionaje" porque nada va a cambiar en ese sentido. Es que las proveedoras de internet, aunque no necesariamente le den uso, ya tienen total control del tráfico de datos de sus usuarios. Así que sí: tu compañía de internet sabe a qué páginas estuviste entrando.

Para Sebastián Stranieri, CEO de la empresa de ciberseguridad VU Security, no es un tema de risa. Stranieri cree que el hecho de que algunas compañías ofrezcan aplicaciones o sitios gratis preocupa porque "significa que ya están segregando" los datos de lo que hacen sus usuarios y ejerciendo un control. "Tendríamos que poner muy fuerte el ojo ahí, porque internet es un espacio democrático, libre y descentralizado que debería mantenerse de esa manera". Entiende que esta ley puede dejar al usuario "desprotegido en términos de privacidad".

Ríos, de Internet Society, opina que podría darse un efecto contrario al buscado por el lobby de los proveedores de internet. Al haber habido una reacción tan masiva apoyando la neutralidad de la red, es posible que las compañías la utilicen de modo promocional. "Van a decir mirá, a mí me dan la libertad de manipularte los datos pero no lo voy a hacer. La neutralidad va a ser un elemento de marketing", aventuró.

Para esta nota, ninguna compañía uruguaya manifestó que fuera a manipular el tráfico en detrimento del usuario para recaudar. Es que, para ellos, no cambió ninguna regla del juego. Podría ocurrir —o no— que si en Estados Unidos las compañías como Verizon o AT&T cambiaran su modelo de ventas y les funcionara, también hubiera una imitación local de estos actores; pero de momento no lo han manifestado. Tolosa dijo que en caso de que se quiera legislar la neutralidad a nivel local, "no es el lugar de Antel tener una opinión", aunque admitió que algunos grandes sitios compiten con productos de la empresa, como los sitios de streaming con Vera+. La no neutralidad implica que podrían privilegiar sus productos.

Es que el debate de la neutralidad de la red se da en dos niveles. El filosófico y el de los efectos prácticos. Estos últimos son los más difíciles de prever, pero a nivel idealista ya hiere sensibilidades.

Desde su concepción, internet fue pensada como una red descentralizada: nadie es dueño de internet. La ley de la neutralidad es afín a ese principio. Para Pablo Brenner, empresario de larga trayectoria en tecnología, también existen estos dos planos de la discusión. "Filosóficamente estoy en contra, internet ha crecido y se ha autorregulado muy bien sin estas reglas", sostuvo. "En la práctica, no estoy seguro de que vaya a suceder más nada a que tal vez empiecen a cobrar ciertos servicios. Es entendible de su parte: veían mucha plata pasar sin poder agarrarla", comentó en referencia a los proveedores de internet.

Vieja pelea.

"Cuando empiecen a cobrar por entrar a cada red social se van a acordar de este tema", advierte Bordaberry. "No hay nada más libre que internet. No entiendo cómo en Uruguay no estamos hablando de esto, porque el día de mañana si un diario publica algo que a un proveedor no le gusta, lo pueden bloquear", repone.

En Estados Unidos el debate sobre la neutralidad está en la arena pública desde hace años. En 2014, antes de que se legislara (y luego revocara) la neutralidad de la red, la plataforma de streaming Netflix se enfrentó a grandes proveedoras de internet, como Verizon y Comcast. En la discusión estaba sobre la mesa la neutralidad, pero también la responsabilidad de cada uno para con el usuario. Como Neflix consumía un porcentaje tan elevado de ancho de banda se necesitaba que las proveedoras de internet hicieran una inversión para ofrecérselo. Ahí la disputa: ¿De quién era la responsabilidad de que Netflix funcionara correctamente?

La primera jugada de la empresa fue poner un mensaje en pantalla. Cuando su plataforma tenía problemas para cargar, mostraba un mensaje que decía: "Verizon está teniendo problemas para conectar", cosa que obviamente enfureció a la compañía telefónica, que salió al cruce. Tras una puja, la productora de series cedió y les pagó una suma importante a las proveedoras de internet para que optimizaran su ancho de banda. No sin quejarse públicamente de que estaban violando la neutralidad de la red.

Meses después, Netflix resultó victoriosa, ya que en 2015 se legisló para impedir que las proveedoras pudieran discriminar sitios para bien o para mal. Con la caída de ese decreto la contienda podría reavivarse. Pero no es eso lo que preocupa: Netflix puede pagar para que su contenido sea privilegiado, ¿y qué hay con los que no?

En definitiva, la canilla queda abierta para un sinnúmero de posibilidades. En un mundo de fronteras tan laxas como el cibernético, una decisión así puede no causar más efecto que el de la paranoia, o bien puede ser el aleteo de mariposa que cree un tifón al otro lado del mundo.

Qué es y qué implica la neutralidad de la red

Lo que hacemos en internet tiene forma de datos, y esos datos nos llegan en paquetes. Digamos que algunos paquetes corresponden a videos, otros a mails, otros a las redes sociales. Algunas cosas requieren más paquetes de datos que otras. Las compañías de internet son las que nos “mandan” esos paquetes y hacen que internet funcione.

Lo que establece la neutralidad de la red -en inglés, “net neutrality”- es que esos paquetes sean tratados por igual por los proveedores de internet. Que las compañías que proveen internet no puedan elegir cuál entregar primero o más rápido. El flujo de datos debe ser indiscriminado.

Neutralidad implica que se le dé el mismo ancho de banda -velocidad con la que carga- a cualquier aplicación. Sería una violación que Google pagara porque cargaran su página más rápido, por ejemplo.

Qué es lo que evita la neutralidad: que se cobre al usuario según qué hace en internet, y que empresas grandes como Youtube, Twitter o Facebook les paguen a las compañías proveedoras de internet para que sus sitios vayan más rápido, dejando a las compañías pequeñas en desigualdad de condiciones para competir.

También evita que se retacee la libertad de entrar a los sitios que cada usuario quiera. Prohíbe bloquear, por ejemplo, páginas de determinado partido político, ya que les quita la potestad a las proveedoras de internet de censurar o bloquear cualquier tipo de contenido para sus usuarios.

¿Por qué hay quienes quieren que se elimine la neutralidad? Para las compañías proveedoras de internet significa que pueden recaudar más. Por ejemplo, para que Netflix cargue más rápido, la compañía podría hacer un acuerdo comercial con la plataforma de streaming, o podría cobrarles por separado a los usuarios para tener un servicio “premium” con Netflix rápido.

No ser neutral para beneficiar al consumidor

Para Fernando Leis, director de marketing de Movistar, ofrecer tráfico sin costo no viola la neutralidad de la red. Para Leonardo Malvar, de Logicalis, sí lo hace, pero no es algo negativo porque es a beneficio del consumidor. “Es el capitalismo”, resume. En tanto, Claro ofrece gratuitamente “Claro Música”, aplicación que compite con Spotify, y Antel da el tráfico de las edu.uy sin cobrar.

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