"Hay una visión occidental y otra soviética de la guerra"

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El País

La cuestión. ¿Existe un consenso histórico universal sobre lo que ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial?

La respuesta / Europa en guerra

El historiador británico, Norman Davies, sabe manejarse en dos terrenos casi siempre incompatibles: la investigación académica y el lucrativo mercado de los best-sellers. Europa en guerra 1939-1945 (Editorial Planeta, 695 pesos ) combina esos dos mundos. Se trata de dar respuestas, que él mismo plantea, y que asegura siempre han tenido una respuesta parcial que distorsionan algunos hechos de la segunda gran guerra. Afirma, por ejemplo, que la liberación de Europa fue, para muchos, la sustitución de un Estado totalitario (la Alemania nazi) por otro similar (el comunismo soviético). Sus argumentos resultan convincentes y su prosa, entretenida.

Han pasado sesenta años desde el fin de la segunda guerra mundial y la mayoría de los ciudadanos del mundo afirmarían que, a grandes rasgos, saben bien y desde hace tiempo lo que ese terrible conflicto significó. (...)

En su sexagésimo aniversario en 2005, el final de la guerra se celebró de muchas maneras. Por ejemplo, en Washington DC se inauguró un nuevo y espléndido monumento conmemorativo. Consiste en dos explanadas ovales unidas y adornadas con fuentes. Una de esas explanadas representa la guerra en el teatro de operaciones del Pacífico; la otra la guerra al otro lado del Atlántico. Sobre la entrada de uno de los extremos puede leerse la palabra "PACÍFICO"; sobre la entrada, otro, "ATLÁNTICO". Y en la inscripción principal dice: "SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, 1951-1945".

En este punto, si no antes, uno empieza a sospechar que el monumento no está dedicado a la segunda guerra mundial, sino al papel de Estados Unidos en esa contienda. Casi cualquier ciudadano europeo sabe que la guerra no empezó en 1941, pero a millones de estadounidenses se les induce a pensar de otra manera. El mensaje tácito afirma que Estados Unidos libró una lucha justa y venció. En ningún lugar se hace mención de los aliados o de los compañeros de armas de los estadounidenses. Si el visitante poco avezado del monumento pensara que Estados Unidos ganó la guerra en solitario, no podríamos por menos que ser indulgentes con él.

El año del sexagésimo aniversario del final de la guerra comenzó en Polonia con una impresionante ceremonia para conmemorar la liberación de Auschwitz el 27 de enero de 1945. Puesto que el tristemente célebre campo de concentración fue construido en territorio polaco ocupado, el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, presidió la ceremonia. Y puesto que el campo fue liberado por el victorioso Ejército Rojo, Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, encabezó la lista de invitados extranjeros (...) Pero nadie se preocupó de mencionar lo que ocurrió en enero de 1945. Nadie mencionó el hecho de que, al tiempo que Auschwitz era liberado, las fuerzas de seguridad soviéticas utilizaban otros campos de concentración nazi para encarcelar a las nuevas oleadas de cautivos. Abrumados por el reconfortante concepto de "liberación", casi todos los periodistas evitaron el embarazoso tema de lo limitadas que en realidad fueron las liberaciones de 1945. Nadie perturbó la paz reinante comentando que las SS no fueron la única organización que gestionó campos de concentración durante la segunda guerra mundial y nadie se preocupó de definir -espinosa cuestión- en qué consistía ese "Mal" universalmente condenado.

El 9 de mayo de 2005 hubo en Moscú celebraciones muy importantes (foto). El presidente Putin hizo las veces de anfitrión de 50 jefes de Estado, incluido el presidente George W. Bush, y presidió un gran desfile militar. Para iniciar los tributos a los logros inmensos de los ejércitos soviéticos en su triunfo sobre el fascismo, declaró que el Día de la Victoria marcaba "una fecha sagrada", "el día que había salvado al mundo". A continuación, desde el mismo lugar en el que Josef Stalin había presidido el desfile de la victoria en la Plaza Roja, 60 años antes, dio la señal para el comienzo de las ceremonias. Miles de soldados ataviados con los uniformes históricos del Ejército Rojo desfilaron a pie o en vehículos, sonó la música marcial que se escuchaba durante la guerra y camiones cargados de veteranos condecorados durante la "Gran Guerra Patriótica", hombres y mujeres ya ancianos con retratos adornados con guirnaldas del "Gran Stalin", saludaron a las tribunas. Era como si el tiempo no hubiera pasado.

(...) Pocos periodistas se cuestionaron las dudosas asunciones históricas que enmarcaban la ocasión. Dieron por hecho, erróneamente, que "Gran Guerra Patriótica" no era más que un sinónimo ruso para la segunda guerra mundial y, en consecuencia, no preguntaron qué hizo la Unión Soviética en los años anteriores al comienzo de esa grande y patriótica guerra. No preguntaron gran cosa sobre los métodos de Stalin o sobre sus objetivos bélicos.

(...) Ciertamente, en lo que concierne a la guerra de Europa, hasta la fecha ningún historiador ha conseguido conciliar las distintas perspectivas. Existe un "punto de vista occidental" inspirado en lo que sucedió en el frente occidental y un "punto de vista soviético", inspirado en lo ocurrido en el frente oriental.

Logros varios

Es muy poco lo que hay editado en español de Davies. Además de Europa en guerra, se publicó en 2005, Varsovia, 1944, uno de sus libros más exitosos. Davies es miembro de la Academia Británica y de la Sociedad Real Histórica y profesor emérito de la Universidad de Londres.

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