PUJA POR EL TEATRO DE VERANO

Guerra por el templo de Dios Momo

De un lado Daecpu, que hace años pide hacerse cargo del Teatro de Verano, y cuenta con el apoyo de Tabaré Vázquez. Del otro la intendencia, que dice “no” y aduce que se usa para otros espectáculos. En todo el año la comuna recauda casi 10 veces menos de lo que gana el Carnaval en poco más de un mes.

Teatro de Verano. Foto: Archivo El País
Teatro de Verano. Foto: Archivo El País

El presentador la anuncia y el telón se abre lento, develando poco a poco los trajes de colores, las hombreras con lentejuelas, los gorros altísimos. Y la murga dispara fuerte, nítida, afinada. Despeina a los 4.500 espectadores. Pero los Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay (el larguísimo nombre completo de Daecpu) no se conforman: quieren más butacas, que los asientos sean más cómodos y que en caso de lluvia no se tenga que suspender el espectáculo.

"Qué bueno sería que el Teatro de Verano esté en manos de Daecpu", declaró el presidente Tabaré Vázquez un día antes del desfile, y encendió de nuevo la polémica, ya que la Intendencia de Montevideo (IM) no está para nada de acuerdo. Lo que la organización de carnavaleros quiere es una concesión a 30 años, y en ese tiempo poner más butacas, mejorarlas y hacer un techo corredizo. "Los asientos de la platea baja son los viejos del Estadio Centenario. Los trajeron una vez que le hicieron una remodelación. Tienen apenas un respaldito, por eso tenemos un concesionario que alquila respaldos", explica Carlos Nípoli, miembro de la directiva de Daecpu, exintegrante del conjunto de parodistas Los Gabys.

En 1974, en dictadura, la IM le otorgó por primera vez a Daecpu el Teatro de Verano para la realización del concurso: esto quiere decir que aunque este se organiza entre los dos, el dinero de la venta de entradas va todo para la dirección de carnavaleros. Ojo, es la misma dictadura que derogó sus estatutos, le cambió el nombre (pasó a llamarse Audica), clausuró su sede social y la privó de personería jurídica. Y el Carnaval, en ese entonces, no era tan buen negocio: se movía mucho menos dinero.

"Antes de 1974 la IM pagaba de su presupuesto los premios del conjunto, que eran premios más chicos, mucho menos de lo que se paga ahora; con el cambio los pasó a pagar Daecpu. Era otro Carnaval: hoy las inversiones son más altas, los conjuntos ponen mucha plata, y los técnicos y componentes cobran cachés altos", explica la directora de Cultura de la Intendencia, Mariana Percovich. Las entradas también son más caras: la platea alta $ 240 y la baja $ 440.

Un Carnaval más grande mueve presupuestos más grandes y permite recaudaciones más grandes. El año pasado por concepto de venta de entradas Daecpu recibió $ 30.971.723 —en 2016 habían sido $ 28.217.967—, según informaron a El País desde la tesorería. Poco más de la mitad, $ 15.108.026, es lo que se destinó a los premios (39,65% es para murgas, 19,40% para lubolos, 16,85% para humoristas, 12,05% para revistas y la misma cantidad para parodistas). El resto se va en la parte de la organización del concurso que queda en manos de Daecpu: que es todo menos la contratación del jurado, del que se encarga la IM, y los boleteros que los pone Abitab.

La IM pagó este 2018 por la contratación de los jurados $ 1.150.000, pero no es el único gasto que tuvo para este Carnaval. Lo más caro es la instalación de escenarios populares, o barriales, algo que hace junto con Daecpu, para lo que puso $ 12.900.000. Después, en los diferentes desfiles (el inaugural, el de escuelas de samba y el de Llamadas), lo que incluye alquiler de gradas, vallas, contratación de jurados y premios a los conjuntos, la IM destinó $ 12.200.000. Y para la elección de "Figuras del Carnaval" —lo que despertó este año una importante polémica, porque antes el concurso era para nombrar a la "Reina del Carnaval"—, $1.500.000, lo que incluye la contratación de artistas, técnicos para la puesta en escena, infraestructura técnica para el evento y vestuario. En total, entonces, la comunaa pone para este Carnaval $ 27.750.000.

Por otro lado, la administración de Daniel Martínez lleva desembolsados $ 18.237.000 en el teatro en reformas y mantenimiento. Percovich insiste en que "esto no es un gasto, sino una inversión". Y este mismo razonamiento usa para defender la permanencia del Teatro de Verano en manos de la IM.

“Los teatros públicos uno no los puede ver como salas comerciales, es infraestructura para la ciudad”.

Mariana Percovich.
Mariana PercovichDirectora de Cultura

"Por el Teatro de Verano no entra una fortuna de plata, pero entra una plata que es buena para seguir invirtiendo. Es que acá hay un punto que es clave: los teatros públicos uno no los puede ver como salas comerciales, los tiene que ver como infraestructura para la ciudad, que Montevideo tenga ese escenario a cielo abierto y frente al mar es algo importante", señala la directora de Cultura.

Lo cierto es que si uno mira sólo los números, Daecpu en un mes logra una cantidad de ingresos para el Teatro de Verano casi 10 veces mayor al que consigue la intendencia en el resto del año. En 2017 la comuna alquiló el teatro para siete espectáculos nacionales (La Trampa, Festival MPU, Trotsky Vengarán, Once Tiros, Taller Meyer Sound, Cuarteto de Nos y Larbanois-Carrero) y 11 internacionales (Roger Hodgson, Carlos Vives, Titãs, Bad Bunny, UB40, Gilberto Santa Rosa, Ian Anderson, Il Divo, Chick Corea y Steve Gadd, Luciano Pereyra y Raça Negra). Para los espectáculos locales cobra 125 Unidades Reajustables (UR) y para los extranjeros 205 UR. En total la recaudación fue de $ 3.990.603. En 2016 la cifra fue similar: $ 3.574.033.

Los directores de conjuntos ya tienen, incluso, un proyecto arquitectónico que pensaban presentar a la IM. Sin embargo, el presidente de Daecpu, Enrique Espert, no está para nada esperanzado. Se limita a decir: "Ya está, ya nos dijeron que no, no lo arreglan ellos y tampoco quieren que lo arregle nadie".

TEATRO DE VERANO

El mítico "Ramón Collazo" en números.

En 2017 se realizaron 89 espectáculos en el Teatro de Verano Ramón Collazo: 23 fueron arriendos contractuales (fuera del concurso del Carnaval), 52% para shows de artistas nacionales y 48% internacionales; 55 fueron coorganizados por la intendencia: 28 del concurso de Carnaval, siete de la prueba de admisión para el concurso de Carnaval y 20 para el concurso del Carnaval de las Promesas; hubo, también, seis espectáculos organizados exclusivamente por la IM: cuatro del concurso de Murga Joven, uno del cierre de la Movida Joven y otro del certamen de Reinas de Carnaval —que fue el último porque este año no se eligieron "reinas", sino "figuras".

Más allá de Daecpu, que recibe el teatro gratis, ya que la intendencia es coorganizadora, para otros espectáculos la comuna cobra 125 UR (para los nacionales) y 205 UR (internacionales). Si se arrienda por cuatro o más shows se hace un 25% de descuento.

La administración de Daniel Martínez lleva invertidos en el Teatro de Verano $ 18.237.000. El mayor gasto lo hizo el mismo año de su asunción, cuando puso $ 15.000.000. Lo más caro fue el acondicionamiento eléctrico y lumínico. La directora de Cultura, Mariana Percovich, explica que las reformas eran imprescindibles: "Los cambios eran necesarios para poder seguir haciendo espectáculos allí. El Teatro de Verano, por ejemplo, antes no podía integrar una pantalla LED, algo que hoy es requerido para muchos shows". Ese año también se mejoró el escenario, cambiando en un 60% su estructura metálica, se impermeabilizaron las bóvedas de ingreso y la del escenario, y se creó una zona de exclusión para la producción de eventos dentro del predio del teatro. En 2016 la inversión fue más chica, de apenas $ 694.000, y tuvo que ver más con tareas de mantenimiento. En tanto, en 2017, se invirtieron $ 2.548.000, y entre otras cosas se creó un pasaje para la circulación de los técnicos en el escenario y se mejoró la plaza de comidas.

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