FEMINISMO DIVIDE AL SINDICATO

Guerra de sexos en Secundaria; denuncian convivencia con “profesores abusadores”

Un grupo de docentes mujeres de Montevideo armó una comisión en el sindicato de la educación en la que están prohibidos los hombres. A través de las redes denuncian una gran cantidad de casos de abuso. Secundaria pide presentar formalmente los casos para investigar.

La comisión de la mujer generó un torbellino dentro de ADES, debido a que el sindicato había habilitado una comisión de género, no solo de la mujer. Foto: F. Ponzetto
La comisión de la mujer generó un torbellino dentro de ADES, debido a que el sindicato había habilitado una comisión de género, no solo de la mujer. Foto: F. Ponzetto

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Esta historia comenzó a mediados de 2018, cuando la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES), la filial del sindicato de la enseñanza en Montevideo, votó a favor de crear una comisión de género. Enseguida, mujeres de varios sectores del sindicato se pusieron a trabajar. Unas semanas después ya estaba armada la comisión de mujeres —no de género, de mujeres—. Y pese a que el estatuto de ADES dice que cualquier docente afiliado puede pertenecer a la comisión que quiera, en este caso se decidió que no se admitirían hombres.

Esto generó molestia tanto en la dirección de ADES como de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), pero "como nadie quiere confrontar, no les dijeron nada", dice un importante dirigente que prefiere no dar su nombre para no tener problemas con ellas. La situación se volvió más tensa hace un par de semanas, cuando esta comisión emitió un comunicado en el cual resolvía que el paro del 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, fuera solo de profesoras.

"El paro busca visibilizar y denunciar la violencia, la desigualdad y la opresión que vivimos las mujeres en este sistema capitalista y patriarcal —empieza el comunicado de la comisión—. Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras fue una de las primeras consignas del paro. Su potencia radica en que sea un paro solo de mujeres para evidenciar los roles que nos asigna la sociedad, desde nuestras tareas como trabajadoras asalariadas, hasta las tareas, tan invisibilizadas y poco reconocidas, como las vinculadas a los cuidados, la reproducción de la vida y las tareas domésticas".

La idea, advertían, era mostrar que el sistema sin ellas no puede funcionar, ya que el 70% del profesorado está conformado por mujeres. En tanto, el gremio madre —Fenapes— pese a esta iniciativa resolvió ayer que el paro será de hombres y mujeres.

El documento interno de la comisión de mujeres, al que accedió El País, denuncia que las docentes montevideanas suelen ser "objeto de violencia machista a través de comentarios y acciones" que las "violentan intentando deslegitimar" sus tareas como "trabajadoras y militantes". Luego expone una serie de preguntas retóricas: "¿Cuántas trabajadoras de la educación y estudiantes sufrimos agresiones? ¿Cuántas trabajadoras de la educación vemos afectada nuestra carrera docente en general y específicamente la actividad computada por ejercer el derecho a maternar y a los cuidados? ¿Cuántas trabajadoras de la educación y estudiantes somos violentadas sistemáticamente debido al incumplimiento de la normativa vigente que prevé espacios seguros e higiénicos para la lactancia?".

El largo escrito, de casi tres carillas, también advierte que los programas estudiantiles están hechos desde una visión machista, porque no se enseña tanto el papel de las mujeres en la historia como el de los hombres. Y denuncia "la opresión patriarcal", que "cosifica" sus cuerpos, y en este sentido lanza una serie de denuncias contra docentes varones, como ser los "comentarios y chistes sexistas, homofóbicos, heteronormativos" que se sucederían en salas docentes, coordinaciones, reuniones de profesores y entrevistas de inspectores. Dicen recibir "comentarios sobre la necesidad de cuidar" sus vestimentas "para no provocar a potenciales violadores y abusadores". Y agregan, también, que se ven obligadas a la "convivencia con los profesores abusadores".

La comisión de mujeres, además, dice que en 2018 hubo "decenas de denuncias por abuso en el seno de los liceos", sin respuestas de las autoridades.

Ola de denuncias.

Ante esta realidad que dicen padecer, la comisión creó un correo electrónico con el fin de recibir denuncias de alumnas o profesoras, que se hayan tenido que enfrentar a comentarios sexistas, provenientes tanto de hombres como mujeres, sean docentes o alumnos. Estos fueron colgados en una página de Facebook del grupo. Aquí, algunos de ellos:

—Tengo estudiantes que han dejado de asistir al liceo porque sus parejas no las dejan continuar. Hemos tenido que sacar de la institución hombres que vigilan a sus parejas desde los pasillos para que no hablen con compañeros de clase.

—Como adscripta he presenciado y tratado de solucionar peleas entre estudiantes mujeres. En varios diálogos con ellas la dirección les ha dicho: "¿Cómo una nena tan linda va a agarrarse a las piñas? Las nenas lindas no pelean".

En la comisión de Secundaria que trata los casos de abusos hay miembros del sindicato. Foto: Archivo El País
En la comisión de Secundaria que trata los casos de abusos hay miembros del sindicato. Foto: Archivo El País

—Un profesor veterano con el que trabajé algunos años en el nocturno, al terminar los recreos se paraba al pie de la escalera y tenía el gesto "caballeroso" de dejar subir a sus alumnas primero mientras "caballerosamente" les miraba sus glúteos. Curiosamente, las estudiantes más "agraciadas" y "amables" lograban mejores calificaciones en su asignatura.

—Trabajo en un liceo nocturno. Anualmente tenemos un promedio de 20 o 30 estudiantes que no logran continuar porque son madres. Nunca hubo respuesta de Secundaria respecto a este problema. En una ATD (Asamblea Técnico Docente) en la que se realizó el planteo para empezar a trabajarlo y solucionarlo entre profes, una profesora consideró "innecesario" hacer algo ya que las madres tienen que estar con sus hijxs para cuidarlxs (la "x" es utilizada en el llamado lenguaje inclusivo, en sustitución de la "o" y la "a").

—Era estudiante, tenía 16 años y estaba en 4to de liceo. El profe de Historia, canchero de 21 años, siempre se quedaba conversando sobre música conmigo. Un día después de clases me tomé un ómnibus hacia el centro, cuando me bajé me di cuenta que veníamos en el mismo ómnibus y lo saludé. Él se bajaba también en esa parada, ahí me preguntó si lo quería acompañar hasta la casa.

—Me enteré que una estudiante de 14 años había denunciado que su exnovio, también estudiante del liceo, la había violentado durante su noviazgo, que la tocaba sin que ella quisiera y la obligaba a tocarlo. El adscripto me dijo que era una chiquilina muy "fantasiosa" y mentía mucho. Y que además los adolescentes "pasan manoseándose". La estudiante culminó el año sin que le creyeran.

—Dos docentes estábamos hablando en sala de profesores/as sobre casos de acoso callejero que sufrimos durante los últimos meses. Durante ese intercambio un docente varón que nos escuchaba, se reía en solitario. Cuando le manifesté que no me causaba gracia que nos violentaran, insultaran y amenazaran en la calle nos respondió que "no era para tanto", soltando una risa en tono de burla.

—El año pasado en el liceo varias chiquilinas de los grupos de primer año le dijeron a la adscripta que el profesor de Historia se tocaba en clase y que se les acercaba mucho solo a las estudiantes. No hubo respuesta, hasta que una de las madres fue a hablar con la directora, la cual resolvió ir a ver algunas de las clases del profesor. Él siguió dando clases y en contacto con las adolescentes.

—En una conversación durante la clase, varixs alumnxs me comentaron que una profesora les dijo que si permitían el uso de pollera por parte de las mujeres como uniforme liceal, podría "provocar" a los profesores varones. Me lo comentaron muy asombradxs y enojadxs por la respuesta de la docente.

—Una estudiante viene muy angustiada a plantearnos a mi compañera adscripta y a mí que un profesor comentaba fotos en Facebook de sus compañeras, y que a una en especial le pondría nota baja porque ante sus comentarios le dijo que era un desubicado. Mi compañera adscripta le comentó a la directora, quien no solo no le dijo nada a ese profesor sino que al año siguiente lo eligió para integrar el CAP (Consejo Asesor Pedagógico).

—Un profesor se dirige a la adscripción indignado porque una estudiante que es mamá estaba dándole de mamar a su hijx allí. Le pareció una situación desagradable por la presencia de estudiantes y profesores varones. Esta estudiante no solía venir con su hijx, ese día lo hizo porque no tenía con quién dejarlo.

Todo anónimo.

En las denuncias que la comisión de la mujer recibió y posteó en Facebook no hay datos para identificar a nadie: ni al denunciante, ni a la víctima, ni al victimario. Tampoco ningún dato que permita inferir a qué instituciones se refieren, ni siquiera en qué departamento estas están. El hecho generó cierta molestia en Secundaria, pues advierten que existe un proceso formal para denunciar y castigar a presuntos abusadores.

"No entiendo —señala el consejero Javier Landoni—. Existe una comisión de salud laboral que funciona bipartitamente y lo hace muy bien. Todas las denuncias se canalizan y en estos casos ante la mínima duda ya se toman fuertes medidas". Y recuerda un caso sucedido en diciembre pasado, cuando un adscripto fue denunciado por presunto abuso sexual de una joven de 14 años, y pese a que sus compañeros de trabajo se pronunciaron a favor de él, este fue alejado del cargo.

Hay una circular de Secundaria del año 2014 que establece cómo deben ser manejados estos casos y qué medidas se toman en los centros educativos para evitarlos. Allí se establece que es el Estado el responsable de "diseñar e implementar políticas de sensibilización, educativas y de supervisión, para la prevención del acoso sexual laboral y docente". También se detalla el protocolo que se lleva adelante en casos de denuncias, el cual establece sanciones para el acosador y protección para la víctima. Y define como acoso: "requerimientos de favores sexuales, acercamientos u otras conductas físicas de naturaleza sexual y uso de expresiones (escritas u orales) o de imágenes de naturaleza sexual, que resulten humillantes y ofensivas para quien las reciba". Si estas son las reglas, varias de las denuncias hechas de manera anónima y dadas a conocer por la comisión de mujeres serían, entonces, pasibles de sanciones.

En Secundaria funcionan dos unidades, una de salud laboral, que atiende las posibles denuncias de acoso laboral o sexual, y otra de convivencia, en la que se trabaja con los docentes para que estos aprendan cómo abordar situaciones de violencia y promuevan el diálogo para evitar que estas lleguen a sucederse.

"Cuando recibimos una denuncia se identifican los actores y el caso se lleva ante el Consejo de Secundaria. Ante una denuncia que esté firmada se identifica a la persona, se la separa del cargo, se hace la retención de haberes, y un sumario, que también es una garantía para el denunciado, porque quizá este pueda ser inocente", dice Reyna Torres, secretaria general del Consejo de Secundaria.

Sobre si estas denuncias se elevan a la Justicia, la funcionaria sostuvo que cuando llegan al consejo suelen tener ya una denuncia judicial paralela, y que si esto no es así se le ofrece a la presunta víctima un abogado que lo asesore. En todo 2018, Secundaria recibió solo cinco denuncias y algunas de ellas eran falsas.

Estas son notoriamente menos que las colgadas en la página web y que las decenas que hubo según la comisión de mujeres. "No quiero decir falsas, prefiero decir que no son reales. La estructura cognitiva de cada persona condiciona lo que cada uno comprende", matiza Torres.

Interna sindical.

El presidente de Fenapes, Marcel Slamovitz, no quiere emitir opinión al respecto. "Es un tema de ellos. Cada filial tiene sus comisiones. Nosotros tenemos comisión de género, no de mujeres. Nosotros las denuncias las tratamos siempre. El sindicato ha expulsado gente. Pero acá no hicieron denuncias formales, no hay nombres, no hay apellidos ni nada. Cuando llegan denuncias, el sindicato actúa", señala.

Fenapes. Foto: Archivo El País
Fenapes. Foto: Archivo El País

La vicepresidenta de ADES, Natalia Leiva, consultada sobre si las denuncias hechas por la comisión de mujeres se van a elevar a Secundaria para que sigan el procedimiento formal, sostuvo también que ellos no conocen a los involucrados porque "son situaciones anónimas". Y ante la pregunta de si se le pedirá a la comisión de mujeres que eleve formalmente estas denuncias, Leiva no contesta. Solo advierte: "Respetamos los derechos humanos y la garantía en los diferentes procedimientos de investigación y no hacemos declaraciones particulares sobre situaciones que puedan estar o no en la órbita administrativa o de la Justicia".

Sin embargo, desde algunos sectores de ADES sí han hecho declaraciones sobre el tema. La filial de Playa Pascual presentó al sindicato un documento, al que accedió El País, que señala su desacuerdo con que el paro del 8 de marzo sea solo de mujeres, porque "el objetivo de un paro es boicotear el sistema, que seguiría funcionando si los compañeros varones trabajan". Y agrega: "Queremos a nuestros compañeros parando y marchando al lado nuestro y no sirviendo a la patronal". También critica las denuncias anónimas de acosos, porque "referirse con vaguedad al problema de los abusos en liceos con la expresión decenas de es caldo de cultivo para que se nos adjudiquen responsabilidades a todos en el asunto".

La comisión de mujeres, en tanto, después de una asamblea el jueves en que se discutió si iban a dar nota a El País, decidió no hacer declaraciones.

Recepción de denuncias en la Universidad de la República
Udelar: la entidad será la encargada de reconocer los títulos a nivel de educación terciaria. Foto: G. Pérez

A nivel de la Universidad de la República, la encargada de recepcionar denuncias de acoso sexual o laboral dentro de las aulas de las distintas facultades es la Comisión de Prevención y Actuación ante el Acoso y la Discriminación.

Esta tiene como cometido también brindar garantías de confidencialidad y apoyo psicológico a las presuntas víctimas. También es la encargada de diagramar las políticas universitarias en lo que refiere al acoso en general, ya sea sexual, laboral o racial.

Los últimos datos conocidos de la comisión son de abril de 2018, cuando la Asociación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República dijo que habían sido 115 las denuncias desde que esta comenzó a funcionar, allá por el año 2013.

En la universidad también funciona la Comisión Abierta de Equidad de Género, a cargo de delinear políticas de género. A su vez, varias facultades tienen políticas propias de recepción de denuncias y políticas internas de prevención.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)