Lucha por la tenencia destroza familias

La guerra que nadie gana

Padres enfrentados por la tenencia de sus hijos denuncian que se incumplen las órdenes judiciales y se obstruye la comunicación mediante denuncias falsas de violencia doméstica y abuso sexual. ¿Es necesaria una ley para que ambos progenitores participen equitativamente de la crianza?

Tenencia compartida.
Foto: Fernando Ponzetto

Los padres divorciados que se enfrentan por la tenencia de sus hijos para convivir con ellos, y por el régimen de visitas, se contradicen en todo menos en reconocer que están en guerra, y que en esta batalla las principales víctimas son sus hijos.

Este es uno de esos temas que arrancan resoplos entre los operadores judiciales. Es enfermizo. "Después de arduos y difíciles juicios se establece un régimen de visitas, y cuando se va a ejecutar aparece la denuncia de un hecho nuevo. Y así continuamente. Además, la propia situación de enfrentamiento hace que el niño, como herramienta de supervivencia —aún inconscientemente—, adopte una postura de no querer ver al otro padre. La ejecución forzada del régimen de visitas se dificulta, porque significa trasladar por la fuerza a un niño, implicándole un daño emocional", dice Eduardo Cavalli, ministro del Tribunal de Apelaciones de Familia.

Los expedientes se acumulan, el tiempo pasa y se desobedecen las órdenes judiciales, "que son difíciles de ejecutar porque algunos progenitores ponen todo tipo de obstáculos", agrega el ministro.

Los que denuncian que la otra parte obstruye su relacionamiento con los hijos se agruparon en los colectivos Todo por nuestros hijos (TPNH) y Stop abuso —que están un 90% conformados por hombres—, y buscaron el apoyo de legisladores para asegurarse, mediante dos leyes, su participación en la crianza. El primer proyecto quiere promover la tenencia compartida de forma preceptiva tras la separación, y el segundo pretende que a la hora de determinar la tenencia, el juez procure que sea equitativo el tiempo de contacto de ambos padres con sus hijos.

Entre las dos agrupaciones estiman que en lo que va del año recibieron a unas 12.000 familias que denunciaron que son rehenes de sentencias incumplidas, en algunos casos a través de una manipulación psicológica de los niños y de denuncias falsas de violencia doméstica y abuso sexual.

Dicen:

Que es un problema de género.

Que es un problema de jueces.

Que es un problema de leyes.

Que es un tema de violación de los derechos de los niños.

TPNH denunció al Estado ante la Organización de los Estados Americanos. Y Stop abuso está formando una red latinoamericana para luchar contra el maltrato infantil intrafamiliar. Ahora, en las manifestaciones, usan pañuelos color verde manzana.

María del Carmen Díaz, ministra del Tribunal de Apelaciones de Familia cree que hay preconceptos en cada uno de los bandos. "Los hombres creen que los jueces siempre defienden a las mujeres, y las mujeres que defienden a los hombres. Estos casos son muy difíciles, porque el juez puede tomar medidas jurídicas pero acá se trata de recomponer a una familia que está destrozada y llena de odio".

Cada vez que se celebra el Día del Niño, miembros de las agrupaciones dejan juguetes “que no pudieron darles a sus hijos” en la Suprema Corte de Justicia. Foto: Fernando Ponzetto
Cada vez que se celebra el Día del Niño, miembros de las agrupaciones dejan juguetes “que no pudieron darles a sus hijos” en la SCJ. Foto: Fernando Ponzetto

Blanco o negro.

Son dos mujeres las que suelen hablar en nombre de las agrupaciones que reúnen más que nada a hombres. "La mayoría de las veces son mujeres las primeras en llamar en nombre de sus nuevas parejas para que retomen el contacto con sus hijos, o son las madres de esos hombres, que también perdieron contacto con sus nietos", asegura Nita Próspero, psicóloga y vocera de Stop abuso.

En los últimos años, más hombres reclaman la tenencia compartida y un régimen de visitas amplio, "pero si no hay acuerdo entre los padres debe intervenir un juez y en el 90% de estos casos es la madre la que gana la pulseada", dice Delia García, estudiante de abogacía y secretaria de TPNH.

Para este colectivo, la decisión de los jueces es una cuestión de tradición cultural, pero también hay discriminación hacia los hombres. "Nos limitan a ser visitantes de fines de semana y cajeros automáticos. Somos padres de segunda y estamos expuestos a recibir una denuncia de violencia falsa que nos castiga antes de comprobar nuestra culpabilidad, y nos separa de nuestros hijos. Estamos en libertad condicional", dice Marcel Mantero, de TPNH.

En la otra punta están las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, los niños y adolescentes. La abogada Alicia Deus, de Infancia y Adolescencia Ciudadana, cree que la intención de estos proyectos de ley "es generalizar y no contemplar la particularidad de cada situación". Este reclamo, opina, "no es un hecho aislado", sino que "forma parte de una movida con una orientación ideológica que niega las situaciones de violencia y busca una cuestión regresiva, de volver a esconder los problemas puertas adentro."

Andrea Tuana, de El Paso, dice que "hay jueces que compran el discurso de que las mujeres se empoderaron demasiado y hacen denuncias falsas, y que hay muchos padres víctimas, y terminan vinculando forzadamente a niños aun cuando hay denuncias comprobadas".

Carlos Freira, uno de los abogados honorarios de TPNH, acusado públicamente por su exesposa y sus padres en una investigación que realizó en 2015 el programa Santo y Seña de incumplir con las visitas y el pago de las pensiones alimenticias ocultando su patrimonio, de agredir sexualmente a su hijo y amenazar a su antigua pareja, dice que el 97% de las 40.000 denuncias por violencia doméstica que se realizan son falsas y que se utilizan, en muchos casos, para alejar a uno de los progenitores de la crianza del hijo. Estos datos, sostiene, se desprenden de una investigación realizada por TPNH. En su caso, peritos y jueces descartaron las denuncias y un tribunal de apelaciones le otorgó la tenencia compartida en 2016.

La sentencia señala que "ha quedado demostrado que la mala relación entre los padres del niño repercutió en el errático cumplimiento de los regímenes de visitas" y que "afecta la salud mental del ni-ño". Ante esto, dictamina "la conveniencia de eliminar el régimen de visitas, pasando a una tenencia compartida".

Tuana argumenta que las denuncias falsas son excepciones y no superan el 4%. Dice que los peritos forenses locales no tienen las herramientas para diagnosticar abuso y situaciones de violencia. "Muchos niños, dependiendo del equipo técnico en el que caigan, van a tener más o menos garantías para que les crean".

En 2013, la primera Encuesta de prevalencia sobre violencia basada en género y generaciones arrojó que en el 34% de los hogares se ejercía violencia hacia niños y adolescentes. Por eso, según esta activista, "cuando no hay acuerdo entre los progenitores y se llega a la vía judicial, por lo menos se debe sospechar de que exista alguna situación de vulneración de derechos".

Transitar el infierno.

Primero se ve el expediente, y tras la montaña de papeles, el hombre. Deposita el bloque y antes de empezar a recorrer sus páginas, dice:

—Para usted esta será una historia sesgada, pero tengo pruebas de mi inocencencia. Estoy saliendo de un infierno que me destrozó la vida, porque en estas guerras todos pierden.

La guerra conyugal que lo tiene de protagonista lleva años, pero la peor parte empezó el 28 de diciembre de 2017, cuando su ex presentó en su contra una denuncia de abuso sexual a su hijo de siete años. Como prueba añadió un informe psicológico en el que fueron entrevistados la madre y el pequeño. La mujer relató conductas auto-eróticas repentinas y un sorpresivo rechazo del niño a ver a su padre; el menor contó que el padre le hacía hacer cosas que no le gustaban o lo ponía en penitencia.

La madre solicitó que se interrumpiera toda comunicación. La jueza suspendió las visitas y abrió una causa penal.

En los siguientes 10 meses, el único periciado por el Instituto Técnico Forense (ITF) fue el padre. Según demuestran los documentos que el hombre exhibe, no fueron citados los testigos que él presentó, ni fue tenida en cuenta la historia clínica de la mutualista que presenta contradicciones entre algunos relatos de la madre y los comentarios de los médicos que habían venido tratando al pequeño y, además, la jueza negó el ingreso del fiscal a una audiencia.

Cuando el ITF analizó al niño y a la madre, concluyó: "No surgió relato acerca de situaciones sexualmente abusivas (…) Su padre está muy presente en el discurso, refiere que lo extraña y desea verlo". El niño relaciona su ausencia con un "castigo". En las consideraciones finales, el perito concluye que el niño está atrapado en el conflicto de sus padres, lo que provoca un cúmulo de ansiedades que lo desbordan y lo hacen tener conductas autoeróticas. Dice que el padre tiene un vínculo confuso con el hijo, "que puede resultar perturbador", y que el encuentro no reglado con este "es desorganizante y desbordante para el menor". Sobre la madre, concluye: "Ha visto disminuida su capacidad de cuidado por el tipo de funcionamiento que establece el relacionamiento con el padre del niño".

El hombre cierra el expediente y dice:

—Cuando leí la pericia sentí alivio pero mucha tristeza, porque ahora a mí todos me ven como un abusador y sobre todo, ¿qué le voy a decir a mi hijo?

El ministro Cavalli reconoce que quien denuncia "corre con la ventaja de que el sistema es muy sensible a un abuso. Inmediatamente se protege al menor y, para desarmar la protección, el acusado debe demostrar que la denuncia fue una excusa".

¿Hay una consecuencia para quien miente y obstruye para que uno de los padres no pueda ver a su hijo? El artículo 42 del Código de la Niñez y la Adolescencia indica que el incumplimiento grave o reiterado del régimen de visitas puede provocar la pérdida de la tenencia y de la patria potestad. "Si bien el padre afectado puede iniciar este proceso, lo que pasa es que si aplicar esa sanción le genera un daño al niño, un daño peor que aquel que ya le están provocando, entonces no se aplica", explica Ema Carozzi, docente del Centro de Estudios Judiciales y exprofesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica.

Carlos Álvarez Cozzi, grado 5 de Derecho Privado en la Udelar, responsable del proyecto de ley que ideó Stop abuso, asegura que este artículo jamás fue aplicado.

Integrantes de la comisión opinan sobre proyecto que pide división equitativa del tiempo

Partido Nacional
Pablo Abdala Partido Nacional.
Pablo Abdala

El proyecto está en el orden del día. Voy a votar a favor considerando la redacción alternativa que nos sugirieron los asesores, menos orientadora hacia la conducta del juez, y sin perder el norte que es el interés del niño."

Frente Amplio
Cecilia Bottino, diputada del FA
Cecilia Bottino

"Comparto íntegramente el fundamento que expuso el Consejo Honorario Consultivo de la Niñez y Adolescencia". El consejo opinó que la redacción del texto está planeada desde las necesidades de las personas adultas.

Partido Colorado
Ope Pasquet Partido Colorado.
Ope Pasquet

"Votaría a favor si el texto refleja que el eje es el interés del menor. Me parece bien que, decidiendo el juez caso a caso, la ley establezca esta orientación para buscar que la división del tiempo sea equitativa aunque no aritmética".

Partir al hijo.

Entonces, ¿se necesita o no una ley para favorecer la crianza compartida? El proyecto más antiguo, redactado por los abogados de TPNH, fue presentado por el senador Luis Lacalle Pou en febrero de 2016. Pretende que una ley impulse la tenencia compartida de forma preceptiva y que si uno de los padres se opone intervenga un juez, tal como sucede en Argentina, Brasil, y en las comunidades autónomas de País Vasco y Cataluña. Además, limita el tiempo del magistrado a 90 días para resolver, "lo que ayuda a combatir la manipulación del progenitor abusador para convencer al hijo de que no quiera ver a su otro padre", opina el abogado Freira. Por último, en caso de denuncia, propone mantener la tenencia compartida hasta que exista una sentencia de condena.

Unos meses después, ante la magra resonancia de esta iniciativa, Stop abuso redactó una alternativa "más ingenua e inocua para que la vote el oficialismo, que es reticente a la tenencia compartida", dice el abogado Álvarez Cozzi. Presentado por los diputados blancos Rodrigo Goñi y Gerardo Amarilla, plantea que el juez "procure" una división equitativa del tiempo "de contacto" de los menores con sus padres una vez que defina quién tendrá la tenencia. Goñi cree que el proyecto podría reflotar tras conocerse que la Justicia española archivó la causa de abuso sexual y violencia doméstica de un padre hacia su hija en el emblemático caso conocido como María No Se Va, y ordenó que se retome la comunicación entre ambos. El diputado cree que el proyecto limitará las denuncias falsas. Espera que la comisión de Constitución y Códigos lo vote antes de que termine el año.

Beatriz Ramos, profesora titular de Derecho de Familia, Sociedad Conyugal y Sucesiones de Universidad Católica, explica que el Código Civil estipula que, de no existir un convenio entre los padres, el juez podrá conceder la tenencia a uno, a ambos o a un tercero. ¿Cuál es entonces el criterio que influye para que esto ocurra? "El interés superior del niño, un concepto indeterminado que para algunos puede tener un contenido y para otros otro, porque la situación del niño es diferente caso a caso". ¿Y cuál podría ser la guía de ese interés? Según Ramos, el artículo 41 de la Constitución, "que dice que los padres deben educar y cuidar de la capacidad de sus hijos para que logren su máximo desarrollo corporal, intelectual y social".

Luz Calvo, abogada grado 5 en Derecho de Familia, considera que las pruebas de cada juicio deberían bastar para que el juez resuelva, pero reconoce que "es una buena idea una norma que mantenga una buena comunicación en calidad y cantidad con el padre no conviviente", aunque advierte "que los padres tienen que entender que no se puede llegar a una decisión salomónica en el tiempo que cada uno quiere con el niño, porque primero hay que cuidar qué es lo mejor para el niño, y esto puede ir en contra al deseo de los padres".

Es que para algunos abogados, cuando se habla de equidad se trata al niño como un bien ganancial que puede dividirse aritméticamente. Por esta razón, el Consejo Honorario Consultivo de la Niñez y Adolescencia consideró que el proyecto de Goñi y Amarilla "está pensando en la necesidad de los adultos y no en la necesidad y el bienestar del niño". Aunque hay jueces que otorgan la tenencia compartida, abogados reconocen que no siempre es la mejor opción. Mabel Rivero, exdirectora de la Defensoría de Familia, profesora de Derecho de Familia, cuenta que niños le han planteado que es muy duro, "porque no saben a dónde pertenecen ni cuál es su hogar".

Por un lado están quienes creen, como la doctora Carozzi, que resolver "los problemas que son enormemente diferentes con disposiciones generales y abstractas como es una ley, es ingenuo", y por otro están los que prevén que esta discusión visibilice el problema para contemplar otras opciones. La ministra Díaz plantea que en otros países existe el rol del coordinador familiar y que hay grupos especializados que trabajan con las familias conflictivas antes de que lleguen al juzgado. El ministro Cavalli no cree que sea necesaria una modificación en el trabajo del juez, pero sí que el sistema político debería rever la situación porque con la ley vigente "es difícil de ejecutar las sentencias y de esto se aprovechan quienes quieren incumplirlas".

Mientras tanto, las dos agrupaciones esperan novedades en el Parlamento, aunque de aprobarse la propuesta de Stop abuso, TPNH no estará conforme. Dice el abogado Freira: "Es una buena intención, pero no resuelve el problema. Es como cuando hay humedad en una casa, ¿cómo se arregla? ¿Tapando la grieta por donde se filtra el agua o pintando el revoque?".

¿La alienación parental existe?

El llamado síndrome de alienación parental divide posiciones entre operadores judiciales, activistas por los derechos humanos y peritos forenses. Según el perito Agustín Romano se trata de un tipo de maltrato que se da por un mecanismo psicológico de captación, similar al que aplican las sectas. "Consiste en el rechazo de un menor hacia un progenitor por influencia del otro". Para Andrea Tuana, de la organización civil El Paso, este síndrome es "una teoría descabellada sin fundamento científico", aunque reconoce que puede haber algún caso excepcional de manipulación que los peritos podrán detectar. Romano, dice que si bien se detecta, "no siempre aparece con tanta claridad". La abogada Alicia Deus, de Infancia y Adolescencia Ciudadana, considera que hablar de alienación parental "va en la orientación de que las madres manipulan e implantan mentiras en los cerebros, lo que es una subestimación del niño".

Recientemente la Organización Mundial de la Salud reconoció el concepto de alienación parental —no lo reconoció ni como síndrome ni como desorden—, y por lo tanto va a integrarse en el manual de psiquiatría en 2019. Para el colectivo TPNH, esta es una pequeña batalla ganada y creen que podría reavivar su reclamo de tenencia compartida y un proyecto de ley que en 2015 presentó Magdalena Zumarán, exdiputada del Partido Nacional. "Me motivó la cantidad de mujeres y hombres que me plantearon que sus antiguas parejas no les dejaban ver a sus hijos. Investigué y vi que en Argentina, Brasil, España y México esta tipología está prevista en la legislación, se regula y se condena". El texto plantea qué actos de alienación constituyen abuso moral y una violación de los derechos del menor. Propone que, una vez denunciada, el juez deberá actuar en un plazo de 30 días, ampliando el régimen de convivencia familiar a favor del progenitor alienado, estipulando sanciones pecuniarias al adulto alienador y determinando un acompañamiento psicológico para la familia. Podrá suspender la patria potestad y modificar la tenencia. En los casos graves, deberá pasar los antecedentes a la justicia penal.

Gustavo Álvarez, perito, asegura que en la clínica forense el reconocimiento de la alienación "está más que claro". Es realizado por madres y padres. "Hay situaciones en que los niños son presionados y se les implanta memoria. Podemos detectarlo analizando el ritmo y la cantidad del vocabulario, y la linealidad de su discurso". Álvarez cree que también debería tenerse en cuenta este concepto en pericias por tenencia y visitas. Aunque las pericias no son vinculantes con la decisión del juez, considera que esta detección "tiene un peso significativo". ¿Es reversible? Álvarez dice que depende del tiempo de alienación, en algunos casos, "el alejamiento es total".

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