Otra vuelta

Antes glorioso, hoy en repecho

Poco recambio generacional, clubes empobrecidos, dopajes positivos y conflictos entre dirigentes y directivos de la Federación Ciclista, salpican la fama de un deporte en decadencia. Varios clubes le pidieron al gobierno que, como en el fútbol, intervenga y desplace a las autoridades.

Antes glorioso, hoy en repecho
Foto: Nicolás Pereyra

No lo dice, pero Hugo Sánchez está desafiando una carrera. El tiempo no pasa cuando sube a su bicicleta de un salto y desaparece por las calles de Florida, hasta llegar a la sede del Club Ciclista San Antonio, en el que lleva 56 años como tesorero. Él es el que gana. Como una señal de su victoria, deja la bici echada sobre el cordón y espera adentro. La sede tiene lugar para hospedar a 14 deportistas y, gracias a su cantina, financia el mantenimiento de una camioneta, de un ómnibus y el sueldo de cinco ciclistas y un director técnico.

—Quiero que les des cinco, de las mejores —le ordena a una cocinera.

Sánchez espera ansioso nuestro veredicto cuando estamos a punto de probar las tortas fritas, cuyo éxito de venta sostiene la economía del club. Cada una cuesta $ 15. Un día de lluvia se venden 700. El récord lo tiene una tarde de tormenta en la que se despacharon 1.060.

—También hacemos asados con cuero, cazuela de mondongo y campeonatos de truco, pero somos conocidos como "el club de la torta frita". Porque si queríamos profesionalizar el ciclismo, entonces nosotros teníamos que profesionalizar nuestras tortas fritas— dice Pablo Mascheroni, dirigente y antiguo director de Urbanismo y Vivienda de la Intendencia de Florida.

El San Antonio es el último bastión que sobrevive en una ciudad que supo tener una docena de clubes. Según Federico Moreira, presidente de la Federación Ciclista Uruguaya, a nivel nacional van quedando 50, de los cuales solo cinco están en Montevideo. Apenas unas décadas atrás, en la capital había unos 30.

Son las tortas fritas de San Antonio las que pagan los sueldos de corredores estrellas como Jorge Bravo y Richard Mascarañas, sueldos que rondan los $ 30.000. Y así, otros clubes, como el Alas Rojas de Santa Lucía, se financian con rifas, campeonatos de conga y más comidas de olla y parrilla. A base de rejuntes y donaciones cubren los traslados, contratan masajistas, mecánicos y médicos para que asistan en las carreras, y costean las bebidas y geles energéticos, los refuerzos y la fruta abrillantada que los deportistas guardan en sus trajes para alimentarse mientras corren.

Pasión: la primera bicicleta de Hugo Sánchez se la ganó su padre en una lotería. Siempre corrió. Foto: Fernando Ponzetto
La primera bicicleta de Hugo Sánchez se la ganó su padre en una lotería. Foto: F. Ponzetto

Ahora que empieza la temporada oficial y habrá carreras cada domingo, los clubes saben que deberán reunir unos $ 25.000 semanales para que sus equipos compitan. "Es un deporte que sobrevive en el interior, entre gente de trabajo sacrificado", dice Sánchez. Allí están los clubes que abren y cierran y vuelven a abrir, y cuyas finanzas son tan frágiles que a veces les impide competir en la Vuelta Ciclista del Uruguay o en Rutas de América, las dos competencias principales.

Tras cada temporada les pueden llegar trofeos, pero siempre quedan deudas. Sánchez, el tesorero de San Antonio, tiene un lema para explicar esta lógica:

—El ciclismo es un deporte de ricos que practican los pobres.

Un deporte que entre 1950 y 1990 fue el segundo más popular del país, pero que ahora está en decadencia porque, ¿quién tiene a un amigo ciclista? Según un relevamiento de la Secretaría Nacional del Deporte (SND), el ciclismo cuenta con 891 deportistas federados. Dieciocho años después de que Milton Wynants obtuviera una medalla olímpica, hay más uruguayos que prefieren jugar ajedrez (1.187) que competir arriba de una bicicleta.

Curva peligrosa.

El panorama es que los clubes están empobrecidos para pagar sueldos y profesionalizar a los ciclistas; hay poco recambio generacional, se siguen sumando dopajes positivos, y la Selección viaja y pierde. Uruguay no participó de la últimas Olimpiadas en Río de Janeiro porque no clasificó.

Fernando Cáceres, titular de la Secretaría Nacional del Deporte, es conciso en su opinión: "El ciclismo está en una situación muy delicada, está atravesando una crisis".

En octubre pasado, las federaciones de Montevideo y de Canelones denunciaron ante el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) violaciones al reglamento por parte de la Federación Ciclista Uruguaya y pidieron que fuera intervenida, tal y como hizo el fútbol. Quieren que sus autoridades sean desplazadas antes de las próximas elecciones, en junio de 2019. ¿Por qué el apuro? "Porque Moreira no puede ser reelecto, pero creemos que puede estar armando una directiva para mantenerse detrás", dice Carlos Cortabarría, dirigente del Alas Rojas.

Cáceres. Secretario Nacional del Deporte. Foto: Fernando Ponzetto
Fernando Cáceres. Foto: Fernando Ponzetto.

En la denuncia se plantea que Moreira fue reelecto en dos ocasiones cuando el máximo permitido es una, y que el exsecretario de la federación, Osvaldo Mateu, figura en actas como presente en reuniones del Consejo Directivo a las que no asistió. También se solicita una auditoría para determinar si los gastos de la federación —a la que la SND le autorizó una partida anual de $ 1,5 millón— corresponden con los votados por el Consejo Directivo.

Consultado sobre estas acusaciones, Moreira respondió que no tenía nada para decir y que se someterá a las autoridades cuando estas se pronuncien. Cáceres confirmó que la SND ya le dio su opinión al MEC, y que en los próximas horas, o días, se conocerá la respuesta.

A lo largo de su historia, la Federación Ciclista ya había sufrido turbulencias. Su actual presidente ingresó en 2006 luego de una intervención a la directiva anterior, acusada de mal manejo de los recursos. El asunto es que Moreira, la principal figura del ciclismo nacional, el hombre que batió todos los récords sobre una bicicleta, el ciclista que le dio nombre a un barrio de Salto, está siendo rechazado como gestor.

"Le decimos el dictador", cuenta el exciclista y director técnico Álvaro Tardáguila, porque si una propuesta no es de su agrado, toma represalias. Distintos miembros de la Mutual Uruguaya de Ciclistas Federados —que aún no tiene personería jurídica y que en la interna funciona como un movimiento al estilo de Más Unidos Que Nunca— denunciaron que esto fue lo que le pasó a Fernando Méndez en noviembre de 2016, cuando fue desafectado de la Selección, a pesar del gran momento que atravesaba, tras haberse adherido a un paro del gremio, que había protestado por las malas condiciones del óvalo durante el Campeonato de Pista que la federación había organizado en Mercedes.

Cuando protestan, los ciclistas corren, pero corren lento.

Raúl Castromán, que ya se bajó de la bicicleta hace años, corre el riesgo y dice:

—Desde la Secretaría del Deporte nos aconsejaron que juntáramos firmas a ver si podemos reflotar el pedido de intervención, y en eso estamos, porque nos preocupa por el futuro del ciclismo. El 99% no está de acuerdo con Moreira, pero nadie le hace frente porque le tienen miedo. Él responde a las críticas con demandas judiciales o sacándote del ciclismo.

Según Tardáguila, la federación lleva al exterior a los deportistas que no protestan y, con los que viaja, no trabaja en torno a un objetivo preciso. "También veo que los clubes no tienen dirigentes que sepan gestionarlos de forma que atraigan a las marcas. Pero mirá que si preguntás, te van a decir que me quejo de todo", advierte.

Los otros celestes.

Dirigentes, ciclistas y técnicos consultados coinciden en que urge un proyecto de largo aliento, como tienen el fútbol y el rugby, para retomar el camino de gloria del deporte y de la Selección. "Está todo hecho. Lo que hay que hacer es copiar bien a los que triunfan", opina Ramiro Vidal, antiguo técnico de la Selección entre 2014 y 2016, ahora a cargo del equipo del Club Cerro Largo.

Los uruguayos son "corredores de viento", pero con este enemigo no alcanza. Matías Presa, uno de los mejores ciclistas de la nueva generación, está convencido de que ganó las Rutas de América gracias al rendimiento que consiguió corriendo tres meses entre montañas para un club de España. No cobró por hacerlo, pero mejoró al entrenar en terrenos más hostiles. "Cuando se entrena en Argentina se mejora el rendimiento en cinco kilómetros, y cuando se entrena en Europa, en 10", dice Vidal.

El ideal de los clubes es salir al menos tres o cuatro veces al año a correr afuera, para asemejarse al tipo de entrenamiento que tienen los equipos del resto del mundo, pero, aunque consigan la invitación para hacerlo, la federación no siempre la aprueba. "La realidad es que cada vez viajamos menos", dice el ciclista Richard Mascarañas. "Por eso es que nos vamos quedando en la chiquita y cada vez más lejos de los clubes destacados", opina Yonir Bordenave, dirigente del Club Fénix.

Cortabarría, del club Alas Rojas, cuenta que la alianza de su club con la marca Schneck —que representaba unos $ 100.000 mensuales— se terminó cuando la federación "puso trabas" para permitirle armar un equipo continental. Las trabas, explica, fueron sutiles: se le impuso al club que eligiera un solo nombre, o Schneck o Alas Rojas; y se le avisó un viernes de tarde que debía hacer un importante depósito el lunes siguiente para conseguir el aval de la Unión Ciclista Internacional (UCI).

"Los equipos continentales no necesitan autorización de la federación para viajar", explica Vidal. En el Alas Rojas se sospecha que la intención detrás de las "trabas" era evitar que el equipo prefiriera competir en el exterior y así "se redujera el número de clubes compitiendo en las carreras locales", dice el dirigente Darío Perdomo.

Según Perdomo, son siete u ocho equipos los que salen a correr cada domingo, y el resto de los ciclistas son amateurs. Además, estima que unos 20 ciclistas cobran un sueldo. Menos todavía son los que aportan al Banco de Previsión Social y tienen un contrato firmado.

En el ciclismo hay un mercado de pases que se abre cuando finaliza la Vuelta Ciclista, pero en el que no intervienen representantes y no se generan ganancias. "Se termina la temporada de competencia y automáticamente sos un corredor libre, y ahí tenés que tener la suerte de arreglar con un club", cuenta Jorge Bravo.

El amigo de Wynants. Jorge Bravo corre desde 1986 y formó parte de 13 clubes ciclistas. Foto: Fernando Ponzetto
El amigo de Wynants. Jorge Bravo corre desde 1986 y formó parte de 13 clubes ciclistas. Foto: Fernando Ponzetto

Formar parte de un equipo permite acceder mediante canjes a descuentos en materiales y a bicicletas de alta gama, cuyo valor ronda los US$ 10.000. Entonces, "los que se quedan afuera de este privilegio, se desaniman y abandonan", opina Bravo.

El problema del recambio generacional tiene dos puntos de vista: hay pocos clubes para absorber a los juveniles y hay pocos juveniles optando por una carrera profesional. Una foto de la realidad podría ser la de la última Vuelta de la Juventud, a la que únicamente se presentaron 17 corredores.

—Yo ocupo, a los 50 años, un lugar en uno de los pocos clubes que hay, y no debería ser así. Lo que pasa es que no hay una camada joven que reemplace a los más viejos —dice Bravo.

Para el técnico Vidal, el déficit de corredores jóvenes puede deberse al escueto número de carreras que la federación prevé para el "baby fútbol" del ciclismo: los niños compiten 17 días al año en un total de 14 torneos, mientras que los adolescentes lo hacen 31 días en 24 competencias. Los que más corren son los máster, es decir, los veteranos: ellos tienen 131 carreras y se pasan 160 días al año intentando ganar.

Flagelo constante.

Según la Organización Nacional Antidopaje (ONAU), entre 1969 y 2017 el ciclismo fue el segundo deporte con más muestras analizadas (2.875) y el primero, por lejos, con resultados de dopaje positivos (124). En el último año hubo seis de estos casos.

José Veloso, director médico de la ONAU, detalla que se consumen hormonas —incluso de uso veterinario—, estimulantes y anabólicos esteroides. La más popular de las sustancias prohibidas se llama EPO y aumenta la cantidad de glóbulos rojos, que llevan más oxígeno a los músculos mejorando el rendimiento. El médico deportólogo Gastón Gioscia advierte que, como contrapartida, la sangre se vuelve más viscosa y el corazón debe trabajar más fuerte, incrementando el riesgo de trombosis y de falla cardiaca.

Ciclismo
Foto: Archivo

Preocupa tanto el consumo de sustancias prohibidas que la SND y la ONAU crearon el programa Seguimiento Antidopaje Ciclismo, que realizó cinco cursos obligatorios y multiplicó los controles durante entrenamientos, en competencias y, sobre todo, fuera de ellas. Desde la federación, Moreira reconoce que la UCI tiene los ojos puestos en Uruguay, pero también dice que en la última Vuelta Ciclista se tomaron 38 muestras y hasta ahora ninguna arrojó resultados adversos.

Cáceres, desde la SND, informa que el Ministerio del Interior lleva dos años investigando el tráfico de estas sustancias para frenar el crecimiento del mercado negro, y que hace apenas unos días realizó dos operativos exitosos en las fronteras de Rivera y Paysandú.

El futuro.

Sergio Ferraro dice en chiste que él es el Diego Lugano de la mutual que reúne a más de 100 ciclistas. Fue parte de su directiva, pero ahora se mantiene distante tras enfrentar una demanda de Federico Moreira.

Quiere estar lejos, pero no puede. Sobre una servilleta dibuja el croquis de un proyecto para la Selección que va en la misma línea de lo que opinan técnicos como Vidal y Tardáguila, ciclistas como Presa y Bravo, y dirigentes como Cortabarría y Bordenave. Según él, además de priorizar las competencias locales, hay que generar estructuras para ampliar "la base de la pirámide", es decir, sumar más deportistas jóvenes. Y hay que crear un proyecto que trabaje en el ciclo olímpico, o sea, que planifique un cronograma de entrenamiento dentro y fuera del país en torno a las competencias que hay en los cuatro años que pasan de una olimpíada a otra, "con un cuerpo técnico estable y un grupo de deportistas estable".

Cáceres es cauto, pero desliza: "Así deberían trabajar todas las federaciones con disciplinas olímpicas".

Fabiana Granizal, que viene de participar en los Sudamericanos, en Cochabamba, opina que los malos resultados de los corredores locales tienen que ver con la poca organización en el calendario que tiene la Selección: "La federación nos avisa con muy poco tiempo que vamos a competir en el exterior y tenemos no más de 20 días para prepararnos, para enfrentarnos a competidores que trabajan todo el año para esa fecha". Matías Presa dice que recientemente, cuando el director técnico era Milton Wynants, se trabajó mejor y con más tiempo de preparación. "Él tenía ideas pero terminó renunciando porque no le dieron corte". Para este informe se intentó localizar a Wynants, sin éxito.

Ciclistas. Foto: Francisco Flores
Foto: Archivo

Desde la federación, Moreira responde que se reserva su opinión acerca de por qué la Selección tiene mal rendimiento. Reconoce que tras la renuncia de Wynants aún no hay un técnico designado. Él cree que el nivel mejorará aplicando las nuevas tecnologías a las técnicas de entrenamiento. Asegura que su propósito es, en medio de esta tormenta, "buscar caminos de encuentro y tener un triunfo internacional".

Mientras tanto, los ciclistas que llegan a sentir cómo agonizan en sus entrenamientos, que experimentan terror cuando hacen una bajada a 100 kilómetros por hora y se desgastan la mente planificando estrategias sin dejar de pedalear, sueñan que pronto volverán a estar en las noticias, trayendo buenas nuevas de los otros celestes que también quieren triunfar.

Los ciclistas, como luis Suárez, no juegan solos

"Se corre más con la cabeza que con las piernas", dice el ciclista Matías Presa. Cuando compiten, estos deportistas corren en equipos de seis o de ocho. Como los clubes no tienen presupuesto, lo común es que entrenen por su cuenta, incluso en distintos departamentos. El día de la carrera, el grupo se reúne y corre conectado —con "cucarachas" y micrófonos— al director técnico, que les da indicaciones. "Es un ejercicio entre tu ego y tu generosidad, porque puede pasar que dejes de apostar a ser el delantero y tengas que ayudar a tu equipo para que la carrera la gane otro", dice Presa. Su colega, Jorge Bravo, agrega: "Tenés que darte cuenta de cuándo cambiar de ritmo y de posición porque, como en el fútbol, nosotros habilitamos a un compañero para que esté primero. Son estrategias que se van aprendiendo, para las que tenés que ir fijándote en las caras de los que corren. Tenés que darte cuenta de quién está sufriendo y quién no".

Las mujeres también quieren pedalear y ganan terreno
Foto: EFE

Cada año, la Secretaría Nacional del Deporte (SND) libera una partida de $ 50 millones que se distribuyen de acuerdo a los proyectos que cada una de las 61 federaciones deportivas presentan. En 2018, a la Federación Ciclista Uruguaya le correspondieron $ 1,5 millón. La SND fija objetivos que deben ser prioritarios para los beneficiarios. Esta vez, la inclusión de la mujer fue uno de ellos. En paralelo, para atraer más corredores, distintos clubes comenzaron a sumar categorías nuevas, como la mountain bike, y armaron sus equipos femeninos que, por ahora, no reciben sueldos. Fabiana Granizal, de San Carlos, es una de las figuras más destacadas. Explica que desde hace un año se organiza el Tour Femenino Internacional, que se corre en Minas: "Fue un quiebre, porque éramos muchas pedaleando pero pocas pensando en entrenar para ganar", dice esta corredora que además es docente. A su vez, en Maldonado, se formó el primer club ciclista femenino con las cinco mujeres que han subido al podio hasta el momento, entre ellas Granizal y Carla Moncher, oriunda de Trinidad y también docente. El Fernandino Fem, alias "Duquesas del pedal", se sustenta con canjes. Moncher, que se unió a esta disciplina en 2013 como parte de una actividad familiar, cuenta que debido a este empuje, luego de 10 años la Selección incluyó a mujeres para que se probaran en competencias afuera del país.

Tanto Granizal como ella opinan que lo ideal sería tener un cronograma competitivo organizado para poder prepararse con anticipación para estas carreras, puesto que, dicen, "ningún cuerpo puede estar al 100% todo el año esperando recibir una invitación".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)