La relación Tenfield-AUF

El fútbol 20 años después

Quienes participaron de la histórica asamblea de 1998 recuerdan los detalles de la negociación que marcó para siempre al fútbol uruguayo. Hoy, 20 años después, la trama de derechos, contratos, dinero, favores, extensiones y más, sigue siendo el telón de fondo de lo que ocurre alrededor de la pelota.

Tenfield - AUF
Foto: Fernando Ponzetto

Diez manos se levantaron el 15 de mayo de 1998 y cambiaron el fútbol uruguayo para siempre. De ahí en más pasaron 20 años que han estado marcados, para bien o para mal, por una letra que representa en el colectivo popular futbolero a una empresa: T, de Tenfield. Esa votación, en la que una mayoría de dirigentes aprobó el contrato para ceder los derechos de televisación, dio origen al "ángel y demonio" detrás de la pelota.

Dos décadas después, el poder y los métodos de Tenfield siguen en debate. Más aún cuando los referentes de la selección iniciaron una cruzada que busca romper la dependencia que entienden existe entre los clubes y la empresa de Francisco "Paco" Casal, exigiendo rever los contratos en el marco de la intervención de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) resuelta por la FIFA.

Al comienzo de 1998, la AUF y los clubes se encontraban —para variar— con problemas económicos y con la Selección afuera del Mundial. Había un contrato vigente con la empresa argentina Torneos y Competencias desde 1994 y por cinco años para la transmisión del fútbol local (los partidos se emitían por la señal de cable TVC), pero los integrantes del Ejecutivo de la época encabezado por Eugenio Figueredo pusieron manos a la obra para obtener más dinero para la asociación.

"En la AUF no había un peso en caja y los clubes estaban desesperados", recuerda hoy Víctor Della Valle, miembro de aquel Ejecutivo. El entonces presidente de Defensor Sporting, Eduardo Arsuaga, hace memoria y dice que Figueredo "hizo campaña" en 1997 prometiendo más recursos por la televisación, pero "se acercaba la fecha de comienzo del campeonato y no aparecía el dinero, entonces se habló con (Francisco) Casal que hizo una oferta".

Así llegó marzo y apareció un cheque por US$ 1,9 millones firmado por Nelson Gutiérrez, exdefensor de la Selección y, junto a Casal y Enzo Francescoli, futuro empresario al mando de Tenfield (empresa que aún no existía como tal). El cheque se daba "como parte del contrato de derechos de televisión, estática y ropa deportiva" y "a cuenta del precio de venta de los referidos derechos" hasta 2002.

Asamblea: la noche en que los clubes definían si aceptar la oferta de Tenfield en 1998, los popes de la empresa llegaron a la AUF. Foto: archivo El País
Asamblea: la noche en que los clubes definían si aceptar la oferta de Tenfield en 1998, los popes de la empresa llegaron a la AUF. Foto: archivo El País

El libro 12 años de ausencia, de Alfredo Etchandy, relata que tres días más tarde se reunió el Consejo de Liga de Primera División (donde estaban representados todos los clubes) y los integrantes del Ejecutivo informaron que había un preacuerdo para suscribir un nuevo contrato con Torneos y Competencias, donde Casal era socio minoritario. Más adelante esa empresa aclararía que no tenía relación con Tenfield, que era la compañía con la que en realidad negociaba la AUF.

Todo estaba encaminado para el nuevo contrato y se fijó una reunión de presidentes para el 6 de mayo donde se tomaría la decisión. Pero el 24 de abril llegó a la AUF un fax de TVC (firma que era propiedad de Bersabel S.A.) manifestando su intención de ofertar por los derechos de televisión, y ahí es donde se desatan dos historias sobre un mismo hecho. Es "un mito" y "una fantasía" que se debiera considerar ese interés, sostienen Arsuaga y Della Valle.

Lo cierto es que, de acuerdo a la prensa del momento, la AUF respondió por escrito a TVC que podía presentar su oferta hasta antes del inicio de la reunión. Entonces los clubes debían decidir entre la oferta de Tenfield, de US$ 50 millones por 10 años —US$ 36 por el fútbol local y US$ 14 por la selección, incluyendo la publicidad estática y otros rubros (ver aparte)— y la que llegó (aunque nunca se abrió) de Bersabel —US$ 30 millones por los torneos por cinco años y US$ 22 millones por la Selección por 10 años.

"Ya estaban todas las cartas echadas y la negociación hecha, por eso no abrimos" la otra oferta, señala Della Valle. "Había un compromiso y un adelanto" de Tenfield, según Arsuaga. Figueredo declaró en ese momento que "aceptar otra oferta no le daba a la AUF la seriedad que siempre ha tenido, aun cuando las cifras pudieran ser superiores".

Pero esa no era la única visión, como recuerda Álvaro Silva, presidente de River Plate: "Fuimos tres los que defendimos a muerte que la AUF abriera las dos ofertas: el presidente de Nacional (Dante Iocco), el de Liverpool (Fidel Russo) y yo, que soy el único que queda vivo". A su vez, Jorge Orrico, dirigente de Nacional que integró la comisión de juristas que asesoró al club, entendió y aún sostiene que el cheque recibido por los clubes a cuenta del contrato con Tenfield era "un papel sin ningún valor jurídico".

Para Arsuaga, haber negociado con otra empresa "podría resultar en una demanda por incumplimiento y costarnos la AUF entera", aunque reconoce que el adelanto fue "al menos irregular". "Danubio votó la mejor oferta y la única, la otra era un sobre que llegó tarde y nunca se abrió", sostiene quien era presidente de esa institución, Fernando Nodar.

fachada de la AUF
Foto: Fernando Ponzetto

La decisión de los clubes se postergó unos días y los contactos fueron más intensos. "Casal en cierta forma presionaba a los clubes, pero de manera normal. A todos, no solo a mí, iba y les decía: votá por nosotros que somos gente de fútbol", indica Silva.

En línea con esto último, Casal dijo entrevistado por Mario Bardanca que Juan Otegui —uno de los propietarios de TVC e integrante de una de las familias con mayor fortaleza económica de Uruguay— "es un oligarca que nunca fue al fútbol". Consultado para esta nota, Horacio Fernández Ameglio, socio de Otegui en Bersabel y exministro de Salud durante el gobierno de Jorge Batlle, declinó hacer declaraciones. "Todo el mundo sabe la historia" y recordarla "me hace mal", contestó.

Llegó la fecha (15 de mayo de 1998) y se aprobó por 10 votos contra tres la oferta de Tenfield. La asamblea de clubes la ratificó cinco días después con igual votación. Hay una anécdota de esas reuniones que recoge el libro Yo, Paco, de Bardanca: "¿Me puede explicar cómo 50 es más que 82?, le dijo el presidente de Liverpool al contador José Pedro Damiani. Es el valor agregado", respondió el histórico dirigente aurinegro.

Otro hecho recordado de la reunión en la AUF fue la aparición de Casal y sus dos socios, que ingresaron y transmitieron a los dirigentes que el tema debía definirse ese mismo día y, si no, retiraban la oferta. También hay versiones encontradas sobre ese ingreso de los popes de Tenfield.

“Paco”: se define como “el más rico de Uruguay”, pero no olvida su origen humilde y dice le hizo ganar mucho a jugadores y clubes.
Se define como “el más rico de Uruguay”, pero no olvida su origen humilde. Foto: Archivo

"Se sentaron al lado mío", rememora entre risas Silva, y advierte: "No es muy normal que entre el jefe de una empresa a una reunión de presidentes donde se está votando" si darle o no los derechos de televisación. Otros dirigentes sostienen que esa irrupción en la asamblea fue propuesta por el Ejecutivo y avalada por los clubes. Della Valle no recuerda los hechos.

El libro Figueredo, a la sombra del poder, de los periodistas Diego Muñoz y Emiliano Zecca, publicado en 2016, brinda detalles sobre los movimientos del expresidente de la AUF —condenado a seis años de prisión por las coimas que recibió cuando lideró la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), informó Búsqueda en su última edición— durante los días que se negociaba con Tenfield.

En el lapso entre mayo —cuando se inició la negociación—, y noviembre —cuando se concretó la firma del contrato—, Figueredo compró un apartamento de casi US$ 400.000 en la rambla de Pocitos. Entre 1993 y 1998 el dirigente no tenía registrada ninguna actividad laboral. Consultado al respecto, Della Valle dijo que si bien no pone "las manos en el fuego por Figueredo", piensa que es "imposible que Casal lo haya coimeado". "Fuimos nosotros quienes le pedimos que viniera (a comprar los derechos) y hubiera sido un pésimo negocio que tuviera que coimear a alguien".

Tiempos de prórroga.

Osvaldo Giménez fue técnico de fútbol, durante ocho años se desempeñó como gerente deportivo de la AUF (1998-2006) y hace cuatro y medio es empleado de Tenfield. Cuando se firmó el contrato estaba del otro lado del mostrador, pero hoy sostiene que "el modelo de gestión de los derechos del fútbol cambió con la llegada de Tenfield, que le dio un valor que antes no tenía".

Aclara que tanto esa negociación inicial como las posteriores extensiones del contrato siempre fueron "por voluntad de los clubes". "Antes de que la AUF fuera intervenida por FIFA, teníamos arreglada, por solicitud de las instituciones que vinieron a pedirnos una mejora, la extensión de los derechos hasta el 2032", afirma. En junio pasado cinco clubes pidieron una asamblea para analizar el tema, pero no se convocó al no llegar a las 10 firmas necesarias.

El contrato inicial vencía en 2009, pero en 2003 se votó la primera extensión por cinco años (hasta 2014) y se aprobó por unanimidad, aún con Figueredo al frente de la AUF. Según ha denunciado José Luis Palma, presidente de Liverpool, la renovación fue por US$ 14,25 millones (US$ 10,85 millones menos que el contrato original, haciendo un prorrateo), y esa diferencia radica en que en el 2000 y sin la aprobación de los clubes, el Ejecutivo aceptó US$ 2,25 millones por las Eliminatorias de 2010.

Cuando asumió en la AUF, José Luis Corbo se puso como objetivo renegociar esto último, lo que generó varias idas y vueltas —incluida una oferta de Costa Balear (firma integrada por los cables del interior, Montecable y Nuevo Siglo)— que culminaron con la aceptación de una nueva fórmula planteada por Tenfield: elevar a US$ 7 millones el pago por las Eliminatorias 2010, tener la prioridad para adquirir las de 2014 y extender hasta 2016 los derechos del fútbol local.

José Luis Corbo. Foto: Fernando Ponzetto
José Luis Corbo. Foto: Fernando Ponzetto

Como todo en esta historia está concatenado, esa cláusula de preferencia generó un nuevo conflicto en 2011, con Sebastián Bauzá como conductor de la AUF. Se vendían los derechos de la Eliminatoria 2014 y el Ejecutivo contrató asesoramiento externo para negociar, consiguiendo repartir los derechos en dos: Tenfield puso los mismos US$ 7 millones, pero se logró vender a la empresa Full Play los partidos de local por US$ 3,5 millones.

En esa oportunidad jugó un rol clave la Comisión de Defensa de la Competencia —organismo desconcentrado del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)—, que realizó una recomendación no vinculante para "abstenerse de colocar cualquier cláusula de prioridad o derecho de igualar la mejor oferta" y aconsejó a la AUF "licitar" los derechos. "Fue una señal política para destrabar el tema y darle a la AUF un arma de negociación", admite ahora una fuente del gobierno.

Al año siguiente fueron nuevamente los clubes quienes pidieron al Ejecutivo extender el vínculo con Tenfield por el fútbol local hasta 2021, tras una oferta de la empresa que más que duplicó lo abonado. Tres clubes y el Ejecutivo de Bauzá estaban en contra, pero la prórroga se aprobó.

Así llegamos a la última extensión del acuerdo entre Tenfield y los clubes, que fijó el plazo de 2025 que rige actualmente. Ocurrió en 2015 ya con Wilmar Valdez en la AUF y el monto pactado fue algo superior a US$ 2 millones, contando con 10 votos en 14 ya que Racing se retiró de sala, mientras que los grandes no concurrieron porque decidieron negociar por separado con la empresa.

Deudas y adelantos.

Giménez manifiesta que Tenfield tiene "buena relación con todos los clubes" y que "ningún club opera" para la empresa en la AUF. Sin embargo Della Valle, dirigente vinculado a El Tanque Sisley, reconoce que el controvertido presidente de ese club, Freddy Varela, defendió los intereses de la empresa y "fue la voz cantante" varias veces que se buscó ampliar los contratos. El Tanque estuvo alineado a Tenfield hasta hace poco, cuando el propio Della Valle le iniciara un juicio por extorsión a Gutiérrez, lo cual implicó que al equipo se le cortaran los fondos y no pudiera competir en este torneo.

Pero el exdirectivo de la AUF destaca que Varela "lo publicitó así con total honestidad, mientras que hay muchas instituciones en la misma situación que lo ocultan o se hacen los bobos".

"A veces leemos algunas cosas de personas que parecen enfrentadas a la empresa, pero son los que más seguido pasan" a pedir adelantos por Tenfield, subraya Giménez, y añade que esos dirigentes hacen "la táctica del tero: ponen el huevo en un lado y cantan en otro".

En esa línea, Della Valle alega que "la mayoría de los clubes reciben adelantos importantes" de Tenfield, lo que para él son "pagos indirectos, por fuera de lo que pagan mes a mes" a los clubes por los derechos de televisión, y se usan "para influir o presionar en determinado camino".

"No es que te ponen un revólver en la cabeza, ni es una cosa explícita" (el pedido de devolución de favores votando a favor de la empresa), pero se entiende "como parte del intercambio", agrega Della Valle. Si el club no cumple, "las consecuencias son económicas".

Al momento de ser consultado para este informe, el gerente de Tenfield se encontraba en Ecuador, allí donde la empresa Gol TV de Casal tiene los derechos del fútbol, al igual que en Perú y Venezuela. Según Giménez, en el exterior "todo el mundo sobrevalora lo que hace la empresa" porque "en 20 años nunca se atrasó un solo día en el pago ni tuvo un problema".

Igualmente, reconoce que desde que los jugadores de la Selección emprendieron una cruzada para revalorizar los derechos de imagen y televisación enfrentándose a Tenfield, la empresa sintió el cimbronazo a nivel de la opinión pública. "Algún sector se encargó de generar comentarios negativos sin saber la verdadera historia, porque por suerte hay caminos que la empresa nunca recorrió", dice en relación a los sobornos por la cesión de los derechos que terminaron en el procesamiento de dirigentes de Conmebol y FIFA.

Pese a los reclamos, Giménez afirma que Tenfield paga "prácticamente la misma cantidad de dinero (en Uruguay por los derechos del fútbol) que en países que tienen tres veces más de abonados".

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