Temporada de incendios

El fuego empezó su zafra

El verano trae un pico de actividad para los bomberos y pone a prueba a una fuerza a la cual le falta un 25% de personal, que tiene una flota deteriorada y donde las enfermedades originadas en la tarea afectan a activos y retirados. "Si no te apasiona, no aguantás", aseguran.

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Muchos deciden ser bomberos porque se aseguran unos $ 25.000 líquidos mensuales.

La zafra de los bomberos empezó movida. Un incendio forestal en el kilómetro 75 de la Ruta Interbalnearia, que arrasó 80 hectáreas y destruyó cinco casas, sacudió el comienzo de diciembre. Junto al temporal del lunes pasado, que en medio día sumó más de 200 llamados en la zona metropolitana, fue un cruel anuncio de lo que se viene: otra temporada de trabajo intenso.

Así lo explicó el inspector Raúl Díaz, director nacional de Bomberos, en diálogo con El País. "Estamos en el momento del año que nos ocupa con mayor intensidad. Tenemos una gran afluencia de turistas y eso muchas veces supone un riesgo porque no conocen los peligros de los lugares que visitan ni las prohibiciones sobre encendido de fuego. También tenemos los factores climáticos, el aumento de la temperatura y el uso de fuegos artificiales, todos factores de preocupación en función de la masa forestal que posee el país", expresó el jerarca.

Ante esas situaciones, y teniendo en cuenta que un incendio forestal demanda el trabajo de entre 60 y 80 efectivos, Bomberos ya contrató a 160 personas solo para los meses de diciembre, enero y febrero. Además, 150 efectivos que acaban de ingresar están siendo entrenados rápidamente para cubrir urgencias en incendios de montes, y recién completarán su formación normal luego del verano.

Ese panorama, sumado a las intervenciones en rescates por accidentes de tránsito, aumentan la demanda de trabajo en verano, y aunque la fuerza echa mano a todos los recursos posibles, la falta de personal se hace sentir.

Según Díaz, a la institución le hace falta contar con al menos 300 efectivos más, lo cual corresponde a un déficit de personal que significa el 23% de su plantilla actual de funcionarios ejecutivos, que son un total de 1.300. Además, la fuerza tiene 400 empleados administrativos.

En tanto, el sindicato de los bomberos (la Alianza de Bomberos del Uruguay) plantea que los funcionarios que hacen falta son en total 800. Esto se debe a que el gremio entiende que es necesario readecuar los tiempos de descanso. Los bomberos trabajan 24 horas de corrido y luego descansan dos días enteros, aunque en muchos países se ha comenzado a instalar un descanso de 72 horas, debido a los índices de estrés y la alta incidencia de enfermedades asociadas a la tarea.

Pasión y sufrimiento.

En Uruguay muchos deciden ser bomberos porque se aseguran, con seis meses de capacitación, un trabajo estable y unos $ 25.000 líquidos mensuales, admiten quienes ocupan las filas de la institución, aunque de igual manera agregan: "Con el paso del tiempo te apasionás por lo que hacés o te retirás. No hay lugar para medias tintas".

De todos modos, y más allá de la pasión por el trabajo o del entusiasmo por el salario, ser bombero en Uruguay no es cosa sencilla. Quienes pasan por esa fuerza enfrentan diversos problemas de salud, tanto en plena actividad como una vez jubilados. Pablo Pontes, vocero del sindicato, planteó: "Más del 70% del personal retirado y activo tiene enfermedades crónicas, desde afectaciones pulmonares hasta algún tipo de cáncer. Son todas situaciones que están asociadas al tipo de trabajo. El estrés laboral es altísimo y se materializa en enfermedades de todo tipo. Además, tenemos un alto índice de suicidios en el sector", señaló.

El sindicalista dijo que los bomberos trabajan en un medio en el cual están "continuamente expuestos a diversos factores químicos, gases venenosos y materiales tóxicos". "También trabajamos con cadáveres o tenemos que ingresar en lugares para nada limpios, por ejemplo cuando buscamos personas desaparecidas en arroyos contaminados". Pontes se quejó de que "a pesar de todo", su labor no sea considerada como insalubre.

En tanto, el director nacional de la institución dijo no tener cifras al respecto, aunque afirmó que están recolectando información sobre el asunto, dado que observan con "mucha frecuencia" que el personal sufre problemas de salud directamente asociados a la tarea.

"Desde el momento en que suena la alarma el bombero se ve expuesto a un importante impacto psicológico. En segundos nada más tiene que ocupar su puesto, desarrollar una trayectoria en el vehículo con sirenas abiertas, y al llegar al lugar, además, siempre sufre inhalación de gases. El trabajo del bombero es bajo presión y genera mucha incertidumbre; no sabe si va a llegar a tiempo, no sabe con qué se va a encontrar", relató el jerarca.

Además, subrayó las exigencias físicas que existen en la labor y reparó en los aspectos vinculados al rescate de personas. "Eso puede ser traumático, podemos encontrar a alguien calcinado o a niños quemados, y el cuerpo va sintiendo todo eso. Es un desgaste adicional comparado con otras profesiones", reconoció Díaz.

El director dijo que también le preocupa la "poca expectativa de vida" que existe entre los bomberos jubilados. "Hay muchos casos de gente que se retira y muere muy rápidamente. Se van con una serie de cargas físicas y psicológicas que a veces aceleran los procesos de envejecimiento o afectan la salud", afirmó.

Carencias.

La flota de vehículos de Bomberos es un aspecto especialmente debilitado, aunque el director nacional espera que entre 2016 y 2017 ingresen 60 nuevas unidades que aquieten la tormenta. La institución, dependiente de la cartera de Interior, cuenta solamente con 250 vehículos en todo el país. De esa cifra, 44 son solo vehículos de transporte y 206 vehículos de incendio.

La última partida de unidades nuevas ingresó en 2013 y estuvo compuesta por nueve vehículos de incendio, un vehículo guinche y un hidroelevador. En la flota hay vehículos que datan del año 1971, de 1983 y de 1986, entre los más antiguos. En promedio, los vehículos de Bomberos tienen entre 20 y 35 años de antigüedad.

El sindicato dijo en agosto ante la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados, que el estado de la flota era "ruinoso". "Tenemos 89 autobombas con tanque (...) muchos están en situación ruinosa quedando fuera de servicio muy a menudo", plantearon. El jefe, consultado al respecto, admitió que hay carencias, pero descartó utilizar los mismos términos que los funcionarios.

Algunos bomberos consultados contaron a El País que hay camiones de emergencia que tienen que ser empujados para arrancar, o a los cuales se les abren las puertas en plena marcha. Consultado sobre esto, Díaz dijo que "es muy difícil que ocurra", aunque no lo descartó.

Pero a pesar de todo, entre los bomberos parece primar el amor por la tarea. "Cuando veo fuego o veo una columna de humo, no me puedo aguantar. Tengo que acercarme y controlar si hay un incendio y si puedo ayudar. Capaz que suena raro, pero es hermoso sentirlo", contó Gary Silvera, que es bombero desde hace 12 años. Luego agregó que sin sentir esa pasión sería imposible meterse con convicción entre las llamas o exponerse a la muerte para rescatar a un desconocido.

Edificios del estado: la mayoría sin habilitación.

Es común que los edificios públicos de Uruguay no cuenten con la habilitación de Bomberos que es exigida para ese tipo de dependencias, dijo a El País el director nacional de esa fuerza, Raúl Díaz. "La mayoría de las instituciones públicas están en un proceso de habilitación, lo van haciendo por partes porque es muy oneroso", expresó el jerarca. La Intendencia de Montevideo y el Palacio Legislativo son algunos de los edificios que no tienen dicha habilitación, comentó Díaz, aunque explicó que el Palacio Municipal cuenta con un servicio de presencia permanente de Bomberos hasta que logre la habilitación definitiva.

Este tipo de habilitación es otorgado por el departamento técnico de Bomberos, que cuenta con apenas 30 funcionarios y está desbordado de trabajo. Según Díaz, hace falta triplicar la cantidad de empleados de esa oficina y mejorar su logística.

La ley prevé el delito de incendio y hay pena de cárcel.

La Dirección de Bomberos se encuentra realizando una campaña de prevención de riesgos, en la cual plantea precauciones que hay que tener para evitar incendios o inconvenientes con el fuego. Se recuerda que la ley establece que "entre el primero de diciembre y hasta la segunda quincena de abril, está prohibida la realización de fogones y las quemas de cualquier tipo al aire libre". En ese marco, se plantea que "la imprudencia, el descuido y la intencionalidad son conductas penadas por nuestras leyes"; las multas previstas pueden llegar a unos $ 170.000. También se subraya que de acuerdo al Código Penal, "el delito de incendio tiene una pena de entre 12 meses de prisión y 16 años de penitenciaría". Bomberos llama a encender fuego para la cocción de alimentos solo en parrilleros, y cuidar dónde se arrojan las colillas de cigarrillos, entre otros puntos destacados.

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