TODO CAMBIA

El Frente Amplio en modo opositor: alianza con sindicatos y movimientos sociales

Advierten que el gobierno de Luis Lacalle Pou podría atentar contra los trabajadores y la agenda de derechos. Postergan la autocrítica y se abrazan al programa que perdió la elección.

Daniel Martínez en campaña
Daniel Martínez en plena campaña electoral. Foto: Fernando Ponzetto. 

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El Frente Amplio piensa en una oposición alineada a los sindicatos y los movimientos sociales. Aspira a crecer gracias a los errores del próximo gobierno —como sucedió con el peronismo en Argentina— y no existe un plan para generar nuevas propuestas pues sostienen que la base ideológica para los próximos años estará marcada por el programa de gobierno con el que se perdió la elección. Algunos hablan, de todos modos, de la necesidad de hacer una autocrítica. Sin embargo, esta se postergará hasta pasadas las elecciones municipales.

Por primera vez en su historia el FA no logró crecer: en 1971 obtuvo el 18% de los votos, en 1984 —tras la dictadura— el 21%, en 1989 también el 21%, en 1994 el 30%, en 1999 el 40% —hubiera ganado si no fuera por la reforma de 1996 que instauró el balotaje—, en 2004 triunfó con el 52%, en 2009 con 48% y José Mujica ganó el balotaje con 55%, en 2014 Tabaré Vázquez se quedó con 47% en primera vuelta y con 57% en la segunda. En las pasadas elecciones Daniel Martínez cayó a 39% y 49% respectivamente.

Hoy en la Huella de Seregni el FA celebrará un plenario. Un borrador de la declaración que se emitirá hablaba de errores de gobierno y del dolor por la “deuda social”. “Se empezará a trabajar en la autocrítica”, dice el senador Charles Carrera, del MPP. De todos modos, advierte que el mayor esfuerzo en este sentido se pospondrá para después de mayo. “El principal objetivo ahora es retener las intendencias que tenemos y tratar de conseguir alguna más”, agrega.

El FA tiene seis intendencias: Montevideo, Canelones, Salto, Paysandú, Rocha y Río Negro. Pese a la caída a nivel nacional, en la primera vuelta de octubre el FA ganó en 14 de 19 departamentos. Lo mismo pasó en 2014 y luego solo pudo retener esas seis. En el interior influye mucho el peso de caudillos locales y además aún falta saber qué tanto se aliarán los partidos de la “coalición multicolor” para intentar desplazar al FA —en Montevideo esto es casi un hecho, en cuanto a los otros departamentos aún se está negociando.

Para dar pelea lo primero que el FA deberá definir es qué tipo de oposición quiere ser. Y todo indica que irá al choque, defendiendo lo que hizo y aliándose a los reclamos de las organizaciones sociales.

Acto del Pit-Cnt durante el paro parcial. Foto: Leonardo Mainé
El FA advierte que defenderá con sindicatos derechos de los trabajadores. Foto: Leonardo Mainé

Una alianza con el pueblo

El FA piensa en una oposición alineada a los sindicatos y a los movimientos sociales, que ya prometieron reaccionar en caso de que se toque alguno de los que ellos advierten derechos innegociables. Esto lo piensan así tanto los frentistas más inclinados hacia los bordes de la izquierda, como aquellos más moderados.

“Los sindicatos, así como otras organizaciones sociales, son parte de una base popular fundamental. El FA siempre estará del lado de los trabajadores, aunque cada uno jugará un papel diferente. La izquierda solo tiene razón de ser si cuenta con una alianza fuerte con el pueblo”, señala Pablo Ferreri, subsecretario de Economía, muy cercano al ministro y senador electo Danilo Astori.

“La oposición deberá ser constructiva, tendiendo puentes, dispuesta al diálogo. Pero también deberá ser celosa guardiana y defensora de las conquistas y los derechos logrados. Uruguay se ha constituido en un faro de estabilidad, paz, democracia y cohesión social, en una región convulsionada y asolada por las peores prácticas políticas. Y ello no es fruto de la casualidad, no nació de un repollo, se logró con el esfuerzo y sacrificio de todos los uruguayos. Por eso tenemos que protegerlo y cuidarlo”, insiste Ferreri.

Esteban Valenti

"Seregni, Vázquez, Mujica y Astori... ¿Y ahora?"

“Cómo se va a posicionar el FA va a depender mucho de cómo van a moverse cada uno de los grupos. La clave está en los liderazgos. Porque tuvieron a Seregni, a Mujica, a Vázquez, a Astori… ahora, ¿a quién tienen?”, se pregunta Esteban Valenti, desertor del Frente Amplio.
“No les pueden seguir pidiendo más. Astori fue en los últimos 30 años uno de los dirigentes frentistas con más referencia política, ideológica y programática. Ahora está por verse cómo se comporta. Vázquez, en tanto, no tiene sector. Proviene del Partido Socialista, igual que Martínez, pero el Partido Socialista perdió la mitad de los votos y de los cargos. Y después queda Mujica. No hay renovación. Todas las listas pequeñas que apoyaron la agenda de derechas quedaron por el camino”, señala Valenti.
Lo cierto es que las agrupaciones más comprometidas con la agenda de derechos, como Casa Grande, de Constanza Moreira, donde también estaba Fabiana Goyeneche, se quedaron sin representación parlamentaria. Lo mismo pasó con Magnolia, del intendente de Montevideo, Christian Di Candia.

Daniel Olesker, senador electo por el Partido Socialista, advierte por su parte que el sitio que ocupará el FA como oposición dependerá de las primeras medidas que tome el gobierno de Luis Lacalle Pou y de si estas pueden llegar a perjudicar a los trabajadores, y que si esto pasa el hoy oficialismo estará del lado de los sindicatos.

“Hay tres hechos que van a ser claves: la ley de urgente consideración, que no sabemos qué va a incorporar en cuanto a la negociación colectiva; el salario, porque hablan de priorizar empleos y no sabemos qué quiere decir eso, si es un salario que va a seguir creciendo con la economía o si habrá un salario a la baja; y, por último, la ley de presupuesto, porque queremos ver de dónde piensan sacar esos US$ 900 millones anuales que pretenden ahorrar”, señala Olesker.

“Siempre el FA estuvo cerca de los trabajadores. El FA es la cultura de los trabajadores. Si quitan conquistas sociales sabemos lo que vamos a hacer”, dice en igual sintonía el senador Rafael Michelini, que no logró mantener su banca para el próximo período. El frenteamplista señala que el FA se colocará no solo del lado de los sindicatos, sino también de los movimientos sociales que defienden la agenda de derechos. “Todo depende de si actúan con pragmatismo o con ideología y tratan de tirar varias de esas conquistas sociales: ley trans, ley de marihuana, la ley de casamiento igualitario… Si ellos, que no creen en estos derechos, intentan retroceder, nosotros intentaremos defenderlos”, anuncia Michelini.

Carolina Cosse, exprecandidata apoyada por el MPP y senadora electa por un acuerdo con el Partido Comunista, sostiene que no visualiza una alianza con los sindicatos. “Pero si ellos persiguen los mismos objetivos que el FA es obvio que el FA los va a apoyar; todo dentro de la natural dinámica de la democracia en la que si el gobierno plantea medidas que afecten a un sector de la población, nosotros vamos a defender a ese sector”.

Carrera, del MPP, advierte en tanto: “Nosotros vamos a estar en contacto con los colectivos sociales y defendiendo las conquistas. Yo creo que hay una agenda de derechos importante que hay que defender. Se necesita un presupuesto adecuado para la ley integral de políticas de género, por ejemplo. Y nosotros vamos a trabajar para que eso suceda”.

Programa: el Congreso del Frente  se reúne en diciembre para aprobar los ejes para 2020-2025. Foto: Marcelo Bonjour
Votación del programa del Frente Amplio de la última elección. Foto: Marcelo Bonjour

Hora de pensar

El FA llegó por primera vez al poder 33 años después de su fundación. Dictadura de por medio, fueron más de tres décadas de lograr acuerdos entre sus distintas partes para generar un proyecto de país. Cuando asumió en 2004 tenía ideas claras de lo que quería hacer. Camino a esta última elección una de las principales críticas que recibió el oficialismo —con lo que insistió muchas veces Lacalle Pou durante la campaña— fue que el proyecto frenteamplista estaba agotado, que se había quedado sin plan, sin ideas.

Esteban Valenti, que abandonó ya hace algunos años la barca frenteamplista y armó su propio partido, Navegantes —con el que no pudo competir en la pasada elección por carecer de lema luego de que se rompiera un acuerdo electoral con Pablo Mieres—, sostiene que el gran desafío del FA hoy es generar masa crítica que permita armar un nuevo proyecto.

“El problema está —señala Valenti— en que no emergen intelectuales frenteamplistas capaces de generar un debate. Los debates no son juntar a 10 personas para que discutan, los debates son la densidad intelectual, ideológica, política y cultural que se pone a circular en una determinada fuerza. ¿Quién puede hacer esto en el actual elenco dirigente del FA? No se sale de donde están agazapados, esperando que le vaya mal a este gobierno. Porque así te estás serruchando toda la base política, ética, moral… Tampoco van a recuperarse con carisma, porque es muy difícil construir carisma. Los últimos grandes carismáticos fueron Mujica y Vázquez, no tienen gente así. Podrían apelar a la fuerza intelectual, pero no tienen. Están en una situación difícil”.

En el FA son muchos los que creen que el resultado del balotaje evidencia un país dividido en dos mitades casi iguales, y deducen que es esto lo que demuestra que el proyecto de país que ellos propusieron en la última elección es válido para convertirse en la hoja de ruta de cara a estos años de oposición.

“La comisión de programa ya elaboró un texto que habla de profundizar el modelo de crecimiento y distribución. Ese programa va a ser nuestro punto de partida. El programa toma, y me parece bien que esto sea así, el modelo que generamos en todos estos años, porque esa es la base para un buen futuro. El error estuvo, quizá, en defender lo que se hizo sin hablar tanto de lo que queremos hacer. En no contar cuáles eran nuestras propuestas en trabajo y vivienda, cosas que a la gente le preocupan”, dice Olesker.

“Tenemos la idea de ser una oposición constructiva en base al programa del FA, que fue apoyado por casi la mitad de la población. Esa es la base. Con eso vamos a trabajar”, señala en tanto Carrera.

“Es la única fuerza política donde todos sus integrantes y militantes pueden participar y lo hacen de forma activa en la elaboración programática”, advierte Ferreri. Para él es claro que es necesario aportar nuevas ideas, pero esto debe hacerse desde el mismo lugar, con los mismos que hicieron el actual programa. “Todos en el FA participan. Ese es un activo muy fuerte que hay que mantener y así lo vamos a seguir haciendo. Los tiempos políticos irán marcando el inicio de esta discusión, pero es claro que el FA tiene vocación de gobierno y para ello pensar permanentemente en el país es central”.

En el FA se imaginan un liderazgo coral. Nadie ve en Martínez un líder que pueda representarlos a todos. “Va a haber muchos líderes”, dijo Alejandro “Pacha” Sánchez a El País el mismo día del balotaje, minutos después de que el candidato bajara del escenario tras su eufórico discurso. Aparentemente, Martínez iría por la revancha a la intendencia de Montevideo. Desde su entorno advierten que su idea es presentarse como candidato único, algo que se torna difícil ante la actual coyuntura política. Para muchos él es el padre de la derrota y tienen la sensación de que si la cosa no fue peor fue gracias a sus militantes.

El Frente Amplio realizó un banderazo esta tarde en La Teja. Foto: Fernando Ponzetto
Militantes del FA, para muchos los responsables del repunte. Foto: Fernando Ponzetto

Cosse y Ferreri aducen a militancia repunte de Martínez

Los dirigentes del Frente Amplio sostienen que la remontada que se logró en la segunda vuelta de las elecciones nacionales poco tuvo que ver con la fórmula de Daniel Martínez y Graciela Villar, y advierten que esta se logró solo gracias a sus militantes. “La gente, la militancia, fue la que se puso al hombro la elección. Los números fríos lo demuestran: el Frente Amplio creció entre los más jóvenes. Esto nos da una perspectiva de futuro”, sostiene Carolina Cosse. Consultada sobre el esfuerzo que pudo hacer Martínez en el último tirón de la campaña, en tanto, advierte: “Bueno, trabajamos todos. Lo que cambió la tendencia fue la militancia de la gente, 20 kilómetros más abajo puede haber otras razones”.
Pablo Ferreri que al igual que Cosse es uno de los nombres que suenan para la Intendencia de Montevideo —otro podría ser Alejandro “Pacha” Sánchez—, para la que Martínez intentaría una revancha, se expresa en la misma sintonía: “Nos faltó dar vuelta solo 15.000 votos para ganar. Y eso fue posible por un inmenso activo que el Frente Amplio tiene a pesar de todos sus pesares: su gente”. En cuanto a Martínez, en tanto, el subsecretario de Economía señaló: “Nuestro candidato dio todo, los líderes y referentes también, pero fue conmovedor el esfuerzo y compromiso de la gente”. Desde el entorno de Martínez, en tanto, advierten también que los militantes fueron los que lograron levantar la mala votación de la primera vuelta y colocar al Frente Amplio a poco más de un punto de la fórmula blanca. Sin embargo, también sostienen que fue gracias al impulso que ellos les dieron a los frenteamplistas, pues advierten que muchos decidieron abandonar el barco antes del balotaje. Durante la campaña, Oscar Andrade y Mario Bergara, que habían sido precandidatos, viajaron a Cuba y EE.UU., respectivamente.

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