UN AÑO MOVIDO

El examen más duro de Tabaré Vázquez

El presidente tuvo sus nueve meses más complejos en el gobierno, y ahora espera olvidarse de las luchas en el FA, los choques con los sindicatos y la “herencia Mujica”. La estabilidad económica y la calma interna seguramente sean sus mayores deseos para 2016.

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Bottinelli: las decisiones de Vázquez "lo llevaron a una posición de soledad"

Sábado 26 de diciembre. Tabaré Vázquez mira el calendario, se despide del 2015 y suspira, aliviado. Enseguida cruza los dedos y pide que el 2016 le dé una tregua. No escatima en deseos, sueña con un cambio en la educación, se ilusiona con una interna más tranquila en la izquierda y guarda esperanza de que haya paz sindical. Pide una, dos y tres veces por la economía, y hace fuerza para convencerse de que lo peor ya pasó.

"Fueron mis nueve meses más difíciles como gobernante", resumió el primer mandatario la semana pasada, al analizar en el Consejo de Ministros el resultado del primer año de su segundo mandato. Con ese balance claramente en rojo, su lista de deseos para 2016 se puede imaginar extensa y ambiciosa.

En estos nueve meses, Vázquez debió "reacomodar la casa" luego de la gestión de José Mujica: la instrumentación de la ley de marihuana, los números del Fondes, la incertidumbre sobre Aratirí y el puerto de aguas profundas y la puesta en práctica de la televisión digital fueron solo algunos de los complejos legados de la administración anterior.

El presidente también se tuvo que abocar a administrar duras polémicas internas. Se enredó en la crisis de la enseñanza y pasó de remover al director de Educación por palabras que consideró salidas de tono, a ver cómo su principal asesor en la materia se iba por discrepar con sus decisiones. También buscó dar una señal de mando con el decreto de esencialidad en medio de un áspero conflicto sindical, pero debió retroceder.

Este año Vázquez resignó planes y objetivos. Quería frenar el Antel Arena, pero la obra se hará. Quería ingresar al TISA (Tratado sobre Comercio de Servicios) y no se lo permitió su partido. Y, como corolario, debió asistir a la debacle de Ancap. La empresa pública más grande del país precisó de US$ 870 millones para salir a flote, a la vez que provocó duros ataques no solo dentro del Frente Amplio —con las cartas entre Mujica y Danilo Astori como punto más alto de la confrontación—, sino también en el gabinete, donde las tensiones quedaron a la vista.

El presidente de la República, aquel que dejó su primer mandato con una popularidad por encima del 70%, debió ver como la aprobación de su gestión en estos nueve meses se fue a pique, del 78% al 36%. Y al pasar raya se hace evidente que no todo se explicó por problemas externos o por la conflictividad que siempre supone la aprobación del Presupuesto, sino que muchas veces fueron sus movimientos los que lo dejaron mal parado.

Todo cambia.

Para Eduardo Bottinelli, sociólogo y director de la consultora Factum, "sin dudas" las decisiones que el presidente tomó desde el comienzo de su segundo mandato "lo llevaron a una posición de soledad". Por ejemplo, dijo, la conformación del gabinete sin consultar a los distintos sectores del FA generó malestar en su partido —en especial en el MPP, el grupo mayoritario de la izquierda— y lo llevó a quedar enfrentado con el mujiquismo.

Para el analista, una decisión de ese tenor no es sorprendente en Vázquez, teniendo en cuenta su estilo de conducción, pero sí es inconveniente para la coyuntura. "En su primer gobierno hizo lo mismo, pero ahora la diferencia está en el entorno. Vázquez no cambió, cambió el contexto. En estos 10 años cambió la sociedad y el consumo. Cambiaron las expectativas", expresó Bottinelli, quien a la vez advirtió que el mandatario en su primer gobierno tenía "carta blanca" para trazar el rumbo, mientras que ahora, con tantos factores en contra, eso ya no sucede. "Ahora las falencias quedan más expuestas", subrayó el sociólogo.

Adriana Raga, directora del Área Cuantitativa de la consultora Cifra, entiende que desde el inicio del mandato se generaron conflictos internos en el gobierno, los cuales terminaron de quedar en evidencia con el decreto de esencialidad en la educación. Ella calificó esa medida como "el hecho político más importante de 2015", y afirmó: "Fue un trancazo del cual el gobierno no va a poder salir".

"Fue el hecho más importante porque es el tema más relevante para el país a largo plazo, y también por todo lo que acarreó, por la remoción de Juan Pedro Mir y la renuncia de Fernando Filgueira, y porque no sé si a mediano plazo el gobierno podrá realmente encarar una reforma como la que la educación necesita", expresó Raga al hacer su balance del año.

En ese sentido, Bottinelli reparó en el peso que tuvieron las diferencias dentro del gobierno en estos primeros meses, y en los continuos problemas para encauzar la gestión. "El gobierno de Mujica era desordenado y con problemas a la hora de la ejecución, por lo cual la gente esperaba que en este mandato eso se arreglara. Pero, al final, lo que vemos es que no se mejoró ni en el orden ni en la ejecución", dijo el director de Factum.

Deseos y realidades.

Más allá de los deseos que pueden estar pasando por la cabeza del presidente Vázquez de cara al 2016, los analistas políticos afirman que el panorama será complicado. "Para el año que viene las perspectivas son muy difíciles en lo económico. Se va a limitar mucho el margen de maniobra del gobierno", opinó Raga.

En ese marco, comentó: "Administrar el enlentecimiento no es fácil. Después de 10 años de crecimiento hay expectativas muy altas en muchos sectores y nunca es bienvenido un frenazo". Raga subrayó el hecho de que para Vázquez será "algo nuevo" el dirigir un país inmerso en un escenario económico delicado.

Bottinelli, por su parte, dijo que el año próximo lo primero para el gobierno será mirar "cómo evoluciona la economía", aunque también expresó que será clave ver "cómo se dilucidan los conflictos internos", tanto los existentes en el Ejecutivo, como los que hay con la bancada parlamentaria y con el Frente Amplio en sí.

Por ejemplo, marcó que lo sucedido en Ancap "abrió brechas de relacionamiento entre dos grandes líneas, la del astorismo y la del mujiquismo", y afirmó que habrá que esperar a que el tema "decante" para analizar cuáles son los daños finales. "La buena noticia para Raúl Sendic y para el Frente Amplio es que esto ocurrió en el primer año de gobierno, y que aún tienen tiempo para recomponer la imagen dañada", afirmó Bottinelli. En el ranking anual que elabora Factum sobre la imagen de los organismos públicos, Ancap cayó del cuarto lugar al 16°, entre 18.

En tanto, el sociólogo recordó que en mayo el oficialismo enfrentará sus elecciones internas, y dijo que habrá que prestar atención a lo que suceda, dado que puede suponer "una redistribución de pesos" dentro del partido de gobierno.

Sin norte común.

En medio de tantas turbulencias en el gobierno y el Frente Amplio, la oposición jugó un papel muy cambiante, y a la hora del balance, parece no haber podido capitalizar el río revuelto para tener una pesca suculenta.

"Durante el 2015 la oposición logró un gran golpe que fue el tema Ancap. Lo posicionó fuerte, y si bien hay que ver qué resultados tiene, es un logro el haberlo puesto sobre la mesa y que se haya discutido tanto. Pero más allá de eso, la oposición en sí misma no es un bloque único, y lo que queda a la vista son distintos líderes que se mueven cada uno por su cuenta", señaló Bottinelli.

Raga coincidió: "Por ahora la oposición no encontró un lugar; no está unida y no tiene un mensaje común", dijo la analista, que afirmó que un ejemplo claro fue el acuerdo que esta semana cerró Edgardo Novick con el intendente Daniel Martínez por las obras en la capital, sin consultar a blancos y colorados.

"La oposición tiene que tener una voz más o menos coherente entre sí", consideró Raga. A su juicio, ya por ser minoría en el Parlamento la oposición pierde fuerza, y se debilita aún más en el momento en que cada uno de sus líderes plantea ideas diferentes. "Los líderes opositores se han mostrado distantes, cada cual habla por su cuenta, hay muchos dirigentes que quieren tener su propio perfil y eso se entiende, pero no hay un mensaje coherente. Y si cada uno dice algo diferente, tampoco hay forma de dialogar como bloque con el gobierno", remarcó.

Por ahora, imaginar esa unidad en la oposición es difícil, más que nada porque cada partido ha quedado con situaciones de fuerte puja interna. En el Partido Nacional, por ejemplo, si bien Luis Lacalle Pou había ganado con comodidad la interna y se había proyectado como conductor de esa fuerza, la buena votación del sector de Jorge Larrañaga tanto en las elecciones nacionales como en las departamentales, hizo que los dos bloques blancos quedaran con peso similar.

El Partido Colorado, por su lado, siguió inmerso en la crisis que desató la muy magra votación de octubre, y los comicios de mayo tampoco sumaron buenas noticias. La fuerza perdió la intendencia de Salto, donde Pedro Bordaberry, candidato único colorado, tenía a su hombre más fuerte, y retuvo la comuna de Rivera, pero en manos del sector minoritario. Así, las tensiones siguen más que encendidas.

Y en Montevideo, en tanto, la irrupción de Novick como segundo hombre más votado para la Intendencia sacudió el tablero. Ahora, la proyección nacional del empresario devenido en político, y la posibilidad de contar o no con respaldos blancos y colorados, conforman una polémica ya en marcha.

El 2016 seguro traerá mucho de qué hablar, pero para igualar al 2015 la tendrá difícil.

Récord de conflictos en últimos 20 años


La conflictividad sindical agitó el primer año de gobierno de Tabaré Vázquez. El Ejecutivo lidió con paros, ocupaciones y reclamos de todo tipo. Según el Índice de Conflictividad Laboral de la Universidad Católica, la conflictividad general aumentó 52% respecto al primer semestre del año anterior. “Si se compara el primer semestre de este nuevo período de gobierno con períodos similares anteriores, en este año se registró la más alta conflictividad, solo superada en 1995”, dice un informe elaborado en la universidad. Mientras tanto, el primer año del primer gobierno de Vázquez fue todo lo contrario. En 2005 se registró la menor conflictividad en 10 años. En todo ese año hubo dos paros generales, mientras que en 2015 hubo cinco.

“Figuras”: los políticos que tuvieron más minutos en la tevé


JOSÉ MUJICA


45.582 segundos en la televisión.

Al igual que el año pasado, en 2015 el expresidente de la República y ahora senador fue el político que sumó más minutos en los informativos centrales de televisión. En total, apareció 760 minutos en los canales 4, 5, 10, 12 y VTV, según datos registrados por la consultora Foco, que se dedica a la auditoría multimedia.

DANILO ASTORI


39.103 segundos en la televisión.

El exvicepresidente y ahora ministro de Economía fue el segundo político que más apareció en los informativos centrales, con un total de 650 minutos, según los datos proporcionados por Foco a El País. La elaboración del Presupuesto llevó a que Danilo Astori apareciera en los medios con frecuencia.

TABARÉ VÁZQUEZ


37.814 segundos en la televisión.

El presidente de la República figura en tercer lugar entre los políticos que más aparecieron en los informativos centrales de televisión, según los datos de la consultora Foco. En total, el mandatario sumó 630 minutos de aparición a lo largo de 2015, a pesar de que usualmente se habla de la baja exposición pública de Vázquez.

DANIEL MARTÍNEZ


27.548 segundos en la televisión.

El intendente de Montevideo aparece en cuarto lugar entre los políticos con mayor exposición en los informativos, en un ranking en el que predominaron figuras del oficialismo. Martínez sumó 460 minutos en todo el año, y en quinto lugar figuró Raúl Sendic, con 390 minutos de pantalla en los informativos.

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