TRES DIAGNÓSTICOS POR DÍA

Enfermedad de Vázquez despertó la duda: ¿cómo se desafían las estadísticas de un cáncer silencioso?

Tabaré Vázquez anunció que tiene cáncer de pulmón y empezó el tratamiento para combatirlo. Tres uruguayos por día también son diagnosticados y sus chances de sobrevivir dependen de qué tan temprano lo detecten: ¿por qué es tan difícil hacerlo y cómo se desafían las estadísticas?

Tabaré vázquez anunciando que tiene cáncer
Tabaré Vázquez hizo hincapié en que los uruguayos se controlen la salud. Foto: Fernando Ponzetto

Fue cuestión de días para que el presidente Tabaré Vázquez empezara su tratamiento médico. El nódulo pulmonar que le fue diagnosticado —que terminó demostrando que es maligno— requería atención inmediata. En palabras del médico de Presidencia, Mario Zelarayán, se trata de un tumor “chico” que está ubicado en el “medio del pulmón, lo que “alienta la esperanza” porque podría haber sido más difícil de combatir.

A pesar de la dura noticia que comunicaba, Vázquez aprovechó la conferencia para recordarles a todos los uruguayos sobre la importancia de los chequeos: “Esto ha sido un hallazgo imagenológico producto de los estudios periódicos que me hago. Es bueno que todos los ciudadanos se los hagan para lograr prevenir o avanzar en los diagnósticos de las enfermedades”. ¿Qué tan difícil es detectar esta enfermedad y qué previsiones tiene?

En Uruguay, unas tres personas por día se enteran que padecen cáncer de pulmón, dice Álvaro Luongo, director del Instituto Nacional del Cáncer (INCA). Al tratarse de una patología “silente” —que no tiene síntomas salvo que esté muy avanzada—, la mayoría de los casos se detectan en etapas muy tardías. Esto es lo que le ocurre al 77% de los pacientes, según datos del libro La oncología del siglo XXI, una nueva mirada al cáncer, una recopilación de columnas de prestigiosos oncólogos uruguayos publicada en 2017.

Y aunque la tasa de supervivencia mejoró en los últimos años, la mayoría de las personas que desarrollan esta enfermedad muere antes de los cinco años. A diferencia de otros cánceres —como el de mama, donde el 89% sobrevive—, en el caso de pulmón solo el 17% lo logra, de acuerdo con la misma publicación.

Vázquez fue la excepción. A él le diagnosticaron el cáncer en una etapa temprana y por eso no tuvo síntomas, aseguró su médico. De hecho, fue Zelarayán quien advirtió que había valores alterados en un examen de sangre de rutina que se practicó el mandatario en julio. Fue entonces que el presidente se realizó un estudio imagenológico que confirmó la presencia de un nódulo en el centro del pulmón derecho. Hasta ese momento solo se hablaba de que el tumor presentaba “características muy firmes de ser maligno”.

Luongo, quien insiste con que no hará comentarios sobre el caso particular de Vázquez, explica que los marcadores tumorales sanguíneos son muy usados. El de mejores resultados es el análisis de antígeno prostático específico (más conocido como PSA), que les es indicado a los hombres mayores de 50 años para diagnosticar cáncer de próstata. Con un análisis de sangre, el equipo de salud puede confirmar o descartar la enfermedad.

“Todos los marcadores están disponibles en Uruguay. Son habituales en los pedidos de los médicos, pero después hay que demostrar esos positivos con una biopsia. Hay marcadores guiados para cáncer de pulmón, para cáncer de mama y para algunos digestivos. El problema que tienen es que puede dar positivo y que la persona no tenga cáncer, o al revés: que de negativo y sí tenga. Es una búsqueda que hace el mundo”, sostiene.

FUMADORES PASIVOS

"Humo ajeno”, peligroso pero sin generar alarmismo

Luego de que el presidente Tabaré Vázquez anunciara que le fue diagnosticado un nódulo tumoral, el médico de Presidencia, Mario Zelarayán, hizo hincapié en que el cáncer del mandatario había sido causado por el “humo de segunda mano”. “Él es un exfumador, lo declaró hace décadas, pero hace más de 50 años que no fuma. Todas las sospechas indican que es por haber sido fumador pasivo”, dijo a El País. Hasta 2005, en Uruguay estaba permitido fumar en espacios cerrados y todas las personas estaban expuestas a ese humo. Sin embargo, el director del Instituto Nacional del Cáncer, Álvaro Luongo, considera que el desarrollo de un cáncer “depende de algo más” que el haber sido fumador pasivo. Si bien es un “factor de riesgo importante”, también hay que tener en cuenta la edad del paciente y sus condiciones personales. “No hay que generar alarmismo”, agrega.

Si alguien fuma y tiene miedo de haber contraído la enfermedad, Luongo recomienda que hable con su médico tratante para que le indique una tomografía de tórax anual. El paciente solo pagará la orden y el costo será absorbido por su prestador. Pero este no es un estudio de prescripción obligatoria, por lo que dependerá de que el usuario lo solicite. En tanto, la placa de tórax —a la que acuden muchos fumadores— demostró ser poco útil porque es muy general y no siempre consigue detectar lesiones pequeñas.

Pablo Curbelo, profesor titular de la cátedra de Neumología de la Facultad de Medicina, considera que una “buena política de salud” sería promover la realización de tomografías de tórax entre fumadores de más de 55 años. Diversos estudios en el mundo, explica el experto, demostraron su efectividad para encontrar cánceres precoces de pulmón.

“Un programa de screening implica tomografías anuales durante 15 años; no es que me hago una sola para ver si tengo un nódulo. Depende de un programa sanitario nacional y recién en algunos países de Europa, como España, se está implementando. Implica una logística muy importante porque si no tiene seguimiento, pierde valor el estudio previo”, afirma.

Si bien estas tomografías están incluidas en la canasta básica de prestaciones (PIAS), a Curbelo le interesa dar un paso más y lograr su indicación obligatoria en algunos casos. “Quizás hoy un paciente justo tenga suerte y encuentre un nódulo, pero eso no es lo ideal. Para bajar la incidencia hay que crear una política sanitaria adecuada”, agrega.

En ese sentido, la cátedra de Neumología le recomendó al Ministerio de Salud Pública (MSP) decretar la obligatoriedad de estos estudios, al menos entre los fumadores. Aún no hubo definición.

No obstante, la mejor política para prevenir el cáncer de pulmón, concuerdan todos los especialistas consultados para este informe, es no fumar o dejar cuanto antes. Vázquez, siendo oncólogo de profesión, tiene clarísimo esto y desde sus dos mandatos intentó combatir el tabaquismo. Según datos de la Facultad de Medicina, el 80% de los casos en los que se diagnostica esta enfermedad están relacionados con este vicio.

El resto aparece sobre todo en mujeres jóvenes, que jamás fumaron y tampoco están expuestas a químicos tóxicos. Luis Ubillos, profesor adjunto de la cátedra de Oncología de la Facultad de Medicina, explica que aún no se sabe qué causa la enfermedad en estos casos. “Puede pasar que haya fumadores intensísimos que jamás desarrollen un cáncer, como también puede pasar que personas sanísimas sí lo tengan. Hay factores personales de cada uno que también inciden”, señala.

Sospecha confirmada

Una vez que las sospechas son firmes, el siguiente paso es realizarse una tomografía por emisión de positrones (más conocida como PET). Este análisis —que se hizo Vázquez luego de saber los resultados del examen de sangre— permite distinguir células sanas de cancerígenas. También muestra si la enfermedad está localizada en un órgano o si ya se expandió.

Alejandra Rey, exprofesora adjunta de la cátedra de Neumología de la Facultad de Medicina, afirma que este análisis funciona a base de una sustancia muy parecida a la glucosa. Las células cancerígenas captan este químico más rápido que las demás, lo que da una primera idea de que se podría estar frente a un tumor. No obstante, en otros casos también pasa lo mismo, por lo que es importante realizar una biopsia para confirmar la malignidad.

quimioterapia
La quimioterapia es una de las técnicas que se utilizan para combatir el cáncer.

Y eso fue lo que hizo Vázquez el fin de semana pasado, cuando se internó en la Asociación Española para que le estudiaran el nódulo en profundidad. Horas después, Presidencia confirmaba lo que el mandatario había anunciado como una sospecha y el equipo médico ya pensaba una línea de tratamiento.

El mejor pronóstico, explica Rey, es que sea “quirúrgico”. Esto significa que el tumor está localizado y que el paciente está en condiciones de que se lo extraigan. En estos casos, la sobrevida después de cinco años asciende al 60%, mientras que con la quimioterapia habitual no supera el 10%. Pero no todas las personas pueden someterse a este procedimiento —ya sea porque el nódulo es muy grande, está ubicado en un lugar inconveniente o la capacidad pulmonar no es suficiente—, por lo que también hay otros procesos.

Los médicos del mandatario eligieron la radiocirugía: esto es radioterapia que se aplica de forma exclusiva al nódulo. Ubillos, quien insiste con que no conoce el caso particular del presidente, explica que esta técnica se utiliza solo en lesiones chicas que no pueden ser operadas. “A veces es porque se niega el paciente, otras porque no está en condiciones de operar. Una cosa es que se pueda resecar el tumor y otra es que se haga una cirugía”, afirma. Es mejor candidato para operar una persona joven que uno mayor.

La radiocirugía implica una alta concentración de radiación en un volumen reducido de células. Si bien pueden realizarse varias sesiones, el tratamiento clásico utiliza una sola, sostiene Ubillos.

Si el cáncer es metastásico —un grado más avanzado de la enfermedad— se utilizan la radioterapia y la quimioterapia tradicionales. Estás técnicas son cada vez más sustituidas por la inmunoterapia y los medicamentos biológicos, que suelen aparecer en las primeras planas de los medios debido a su alto costo. Ubillos señala que estas alternativas terapéuticas son mucho mejor toleradas por los pacientes y tienen mejores resultados, ya que extienden su sobrevida.

Según el médico, personas que antes vivían nueve meses a partir del diagnóstico ahora alcanzan los cuatro años. Pese a estos avances, unos 800 uruguayos siguen muriendo al año por esta enfermedad. Además, solo dos de estos fármacos están incluidos en el Formulario Terapéutico de Medicamentos (FTM) que financia el Fondo Nacional de Recursos (FNR), pero tienen indicaciones muy específicas.

Curbelo, de la cátedra de Neumología, afirma que estos medicamentos “son muy caros” pero están demostrando ser “costoefectivos”. También destaca que muchos de ellos ni siquiera están en el mercado ni los laboratorios los registraron, por lo que los pacientes no pueden comprarlos ni siquiera de forma particular. “Ahora va a haber que discutir su financiación. Ese es el objetivo de todos nosotros: ver cuál es el grado de evidencia, cómo funcionan, cómo se toleran y tratar de que se incorporen al sistema”, afirma.

Lo mismo opina Luongo, quien reconoce que estos fármacos se indican igual, aunque no sean cubiertos por el FNR. “La medicación en este país está toda disponible. Lo que no está disponible a través del FNR se consigue con los amparos. Tenemos que estar orgullosos de que todos disponemos de la medicación, por una vía o la otra. En el amparo, si hay una justificación, la Justicia la otorga”, dice.

El mejor pronóstico para Vázquez es que con una sola aplicación de radiocirugía desaparezca el tumor. Dentro de un mes, los médicos deberán realizarle otro análisis PET para corroborar cómo reaccionó el cáncer y así decidir con qué técnica seguir. Si el nódulo se extinguió, los especialistas le indicarán controles periódicos para comprobar la evolución.

Si no, los próximos pasos podrían implicar otra sesión de radiocirugía, quimioterapia tradicional, medicamentos de alto costo o una intervención quirúrgica. Lo único seguro es que se atenderá en Uruguay, algo que prometió cuando anunció que padecía la enfermedad.

Ese día, El País se contactó con Luongo, quien afirmó: “El presidente tiene la capacidad necesaria para tomar decisiones propias sobre su diagnóstico, y eso hay que respetarlo. Si no tiene él las capacidades, ¿quién las tiene?”.

EFECTOS DE DEJAR EL VICIO

15 años sin fumar y el riesgo puede volverse normal

“Todo tabaco es malo”, dice Alejandra Rey, exprofesora adjunta de la cátedra de Neumología de Facultad de Medicina. Además de recomendar dejar de fumar, la especialista destaca que luego de 15 años de haber terminado con el vicio, las probabilidades de contraer cáncer de pulmón se igualan con las de una persona que jamás fumó. “El pulmón tiene la capacidad de recuperarse siempre que no haya un daño irreversible, como una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Todo lo que es inflamación, la hipersecreción, todo eso se va recuperando. De la misma forma que se recuperan el olfato y el gusto”, asegura. Para calcular el daño que generó el cigarrillo, los fumadores deben multiplicar la cantidad de cajillas al día que consumen por la cantidad de años que hace que fuman. Si es menos de una cajilla se utilizan decimales. Si la cuenta da 10 o más, se trata de un fumador intenso con mayores probabilidades de haber generado lesiones irreversibles en sus pulmones.

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