-¿Cuál es su evaluación del año que termina a nivel nacional?
-Creo que fue un año bueno, aunque no existe la perfección. El mundo nos ha ayudado enormemente y desde adentro, se adoptaron algunas políticas económicas buenas, que aprovecharon esas circunstancias. Por desgracia, otras no. En ese sentido, la pena es que el partido de gobierno no se haya puesto de acuerdo para sacar adelante un tratado de libre comercio con Estados Unidos.
-¿Cuáles son esas buenas medidas que usted menciona?
-Que haya habido una conducción económica bastante coherente, a pesar de las contradicciones existentes en el gobierno. Se podrán criticar, como todas las cosas, pero se han tomado medidas económicas que le han hecho bien al país.
-¿Cuál cree que ha sido la noticia del año a nivel nacional?
-Más de una. La primera es la prisión de (Gregorio) Álvarez. La otra es el triste episodio en el área de los casinos que, a mi modo de ver, debilita lamentablemente la figura del ministro de Economía.
-¿Y a nivel internacional?
-Dentro de América Latina, uno de los hechos del año ha sido la pertinaz campaña del presidente de Venezuela, que para mí es prácticamente un dictador, en tratar de generar un área de contraste con Estados Unidos. Y lamentablemente Uruguay se sesgó parcialmente a favor de Venezuela.
-¿Qué ha sido lo mejor del año?
-A pesar de algunos pujos en contra de la libertad de prensa, al cierre del año puede decirse que sigue saludable. Ha tenido buenos abogados, buenos defensores y quienes han pretendido mellarla, no lo han logrado. Yo no lo atribuyo a una mala intención de algunas figuras del gobierno, sino a la inexperiencia. Algunos de ellos no están habituados a que, en el sistema democrático, la libertad de prensa es la base.
-¿Y lo peor del año?
-A los efectos del sistema democrático, lo peor es que la oposición no haya operado ante una cantidad de hechos. No es que la oposición tenga que ensañarse con el gobierno, pero la crítica es vital para la democracia. Y los partidos de oposición han balconeado temas importantes. Me parece que eso es penoso para el sistema democrático. Y lo otro que me tuvo enojado todo el año es el ejercicio imperialista de Argentina sobre nosotros. Es la tradición argentina desde que pretendimos ser independientes, tratar de imponerse por la fuerza.
(*) Periodista