El hombre que perdió 500 millones

| De pionero de internet a analista político en Los Angeles.

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Fabián Muro

Fue el joven prodigio de los negocios virtuales. Pasó como un huracán por las páginas de las más renombradas publicaciones empresariales de Estados Unidos, que alababan su capacidad para conseguir inversiones, inspirar confianza y encarnar - con un gesto cándido enmarcado por una cabellera casi rubia- al "nuevo" hombre latinoamericano de negocios. Su empresa Starmedia era un portal de internet, uno de los primeros diseñados para un público hispanoparlante.

En ese viaje ascendente fue bendecido por el ex presidente Jorge Batlle como el ejemplo a seguir y el logo de Starmedia estaba encaramado en lo más alto de una de las torres del World Trade Center de Montevideo. La caída fue dura, como suelen ser las ocurren desde lo más alto. Hace cuatro años Espuelas se mudó de Nueva York a Los Angeles, donde comenzó una nueva carrera, esta vez como periodista y empresario radial.

-¿Cuántos años tenía cuando se hizo famoso como emprendedor "punto com"?

-33 quizás. Ahora tengo 44 ahora y creo que eso fue en el 2000.

-¿No se acuerda?

- Honestamente, tantas cosas ocurrieron en tan poco tiempo... Porque lo que se dio en Uruguay también se dio en Brasil, en México, en varios países de América Latina y en Estados Unidos también. Yo creo que me perdí un poco, en el sentido de que vivía de tres a cuatro semanas del mes viajando. Estábamos en doce países, más las conferencias que se hacían en China, en Francia, en donde sea. Básicamente, como que perdí un poco de mi identidad y me convertí en el personaje de los medios. Porque estaba haciendo por lo menos una entrevista con algún medio por día en alguna parte del planeta y en algunos casos muchas más. Fue un momento divino en el sentido de que fue maravilloso jugar un papel en el establecimiento de internet en América Latina. Pero a nivel personal terminé el proceso totalmente desgastado de los viajes, de hablar.

-Su empresa tuvo mucho éxito y luego quebró. ¿Perdió mucho dinero?

-"Mucho" es un término relativo. Perdí 500 millones de dólares.

-Digamos que es "bastante". ¿Sigue siendo millonario?

-¿Esta es una llamada de la DGI (ríe)?

-No. Pero usted fue como el estereotipo del empresario exitoso y adinerado a principios de esta década. ¿Sigue siéndolo?

-Perder 500 millones de dólares no es recomendable, no es algo que me gustaría vivir dos veces. Voy a decir lo obvio: fue un golpe bastante grande. Pero fue algo que ocurrió porque tomé la decisión de no vender mis acciones. Literalmente pensé que no era correcto vender mis acciones cuando yo estaba diciéndole al mundo "compre mis acciones". Fue una decisión muy blanco y negro. A nivel de estrategia financiera personal, obviamente no fue la mejor. Pero al mismo tiempo, como dice mi esposa, duermo muy bien porque sé que nunca me puse por delante de mis inversionistas, empleados o quien sea. Lo que tengo hoy es un conocimiento de qué me motiva a mí. He llegado a la conclusión de que el dinero no es la motivación por la cual hago las cosas, aunque es importante tenerlo. Muchas de las cosas que hago generan dinero, pero no es por eso que las hago.

-¿Hoy tiene una nueva empresa?

-Hace más o menos dos años formé Vox Gente, una compañía de medios para crear y distribuir productos mediáticos para la comunidad latina en Estados Unidos. En un primer paso, estamos desarrollando contenidos que sean atractivos para ese segmento de la población. Entre los primeros productos que lanzamos es un programa de radio en AM en Los Angeles. Esta ciudad tiene el mercado de radio más grande de Estados Unidos y también tiene el mercado más grande para la población de ascendencia latina. Más del 50% de la gente en el sur de California es latina.

-¿Cómo se llama el programa y en qué consiste?

-Se llama como yo, Fernando Espuelas. Es bastante distinto a lo que había existido en Los Angeles, principalmente porque la temática es política y aunque te parezca mentira, es el único programa sobre política en español en Los Angeles. O sea que es un nicho que realmente faltaba y el programa se ha convertido en el número uno en términos de audiencia en las tardes en español.

-¿Cómo es que se le ocurrió ocupar ese nicho?

-Cuando me mudé de Nueva York a Los Angeles me encontré con una situación bastante rara. Allá hay una comunidad latina muy grande. También viví en Miami, donde hay una fuerte presencia en la vida política de latinos, más que nada por los inmigrantes cubanos. Aquí en Los Angeles, aunque los números son imponentes, me di cuenta que la situación era diferente: los latinos estaban desconectados de la política, prácticamente fuera del centro de poder de la ciudad. Había una dinámica interesante por la historia de los inmigrantes que vinieron a California, principalmente de México, donde por razones históricas era bastante peligroso para la gente participar de la política: el sistema político mexicano ha sido controlado básicamente por la oligarquía. Entonces se perdió el hábito político. En otras palabras, lo opuesto a Uruguay. Y hoy en día los latinos somos la minoría más grande de Estados Unidos. Entonces es de una importancia enorme para el futuro del país lograr que nuestra comunidad tenga cultura política, cultura cívica, conocimiento. Y que tenga el poder para contribuir. Esa fue la motivación. El programa comenzó con una hora, nos fue muy bien y después de tres meses se convirtió en el programa número uno en Los Angeles y lo ha sido desde entonces. Estamos produciendo tres horas en vivo por día

-¿Cuánta gente se calcula que lo escucha?

-Es un poco ambiguo porque es la señal más poderosa de California, una estación que llega muy lejos. Dentro de lo que se mide llegamos a casi un millón de personas por mes, pero es probable que la cifra sea más grande. Simplemente porque llega a lugares fuera del distrito o del área en la que se mide oficialmente.

-¿Cómo tratan los temas políticos en el programa?

-En el caso de las últimas elecciones, nos enfocamos totalmente en subir la participación del votante latino en las elecciones, y se logró. Fue algo bastante importante. A nivel nacional, los latinos que votaron fueron el 8% del padrón electoral. En California, esa cifra fue 22 %.

-O sea que su programa participó activamente en la campaña electoral.

-Sí. Inclusive empezamos a entrenar a personas indocumentadas. A ellos siempre se les dijo que no tenían poder, que eran víctimas. Mi mensaje fue al revés: "Olvídense de ser víctimas. Pasemos a la acción". Cada persona indocumentada conoce por lo menos a un ciudadano estadounidense, quizás dos, quizás tres, quizás 10. "Tú puedes ser un polo de activación de esa gente y llevarlos a votar. Aunque tú no puedas votar, puedes tener un impacto". Y eso ocurrió en forma masiva. También hice recomendaciones de candidatos y esas recomendaciones se bajaron, no sé, 40.000 veces del sitio web del programa. Mucha gente los imprimió y los repartió entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. En fin, logramos no solamente subir la participación del electorado en una forma muy importante, sino que el voto latino fuera determinante para elegir. O sea, este es el único estado donde el Partido Demócrata ganó. Los republicanos ganaron básicamente en todos lados menos en California. Acá, los republicanos salieron con una campaña muy agresiva atacando a la comunidad indocumentada. Una campaña muy brutal y fea, yo diría casi racista. Y eso claro no se puede premiar con votos.

-¿Se siente lo que en Estados Unidos llaman "pundit", una mezcla de experto y opinador político?

-(Ríe) No, la verdad que no. No soy periodista, fui el editor en jefe del periódico de la universidad, no cuenta como carrera. Para mí la política ha sido mi hobby, mi interés, mi pasión y nunca había tenido la oportunidad de juntarla con mi vida empresarial.

-¿Sería candidato?

-No. Estoy muy ocupado en lograr que no me echen del aire (ríe). El programa es controversial, soy bastante duro con los políticos y en estas elecciones todos tuvieron que pasar por el programa. Sabemos por estudios de mercado que el programa es la fuente número uno de información política para latinos en el sur de California. Cuando salió esa información me dio una especie de shock. Obviamente lo estaba haciendo muy en serio, pero esto representa una responsabilidad mayor. Mi enfoque es activar la gente.

-¿Me puede explicar cómo no quiere ser líder pero, de hecho, lo es?

-Suena un poco rebuscado, pero estoy tratando de crear un movimiento. Y darle a individuos que pensaban que no tenían el poder o control sobre el sistema, ese control y ese poder a través de la información y de la motivación. Es algo que hago en charlas en vivo ante una audiencia que puede llegar a 2.000 personas.

-Hay algunos videos de esas charlas en internet.

-El objetivo ahí es transmitir que cada individuo tiene poder para lograr cosas. Eso ha sido el mensaje que, aunque sea bastante simple y obvio, para muchos en esta comunidad es revolucionario. El ejemplo que más uso es el del sistema de educación pública en Los Angeles, que es un desastre nacional: 80% de los estudiantes son latinos, no se gradúa ni la mitad, un pequeñísimo porcentaje va a la universidad. Es una fábrica de pobreza. Para revertir eso he trabajado mucho, fundé una organización sin fines de lucro que se llama Parents Revolution (Revolución de los padres) donde organizamos la comunidad para presionar al sistema, logramos cambiar la ley de educación en California para darle a los padres más poder.

-¿Cómo lo hicieron?

-Nos juntamos 7.000 personas y rodeamos el edificio de educación pública aquí en Los Angeles. Creamos una cantidad de presión saludable, porque así es el sistema democrático. Las mamás en particular se sentían muy intimidadas por el sistema. Mi papel en todo esto es estar con el micrófono incentivando, motivando a la gente. Al fin y al cabo es ella la que tiene que hacerlo. No hay nada mágico que viene de mí. Al revés, ellos descubren por sí mismos que ya tenían ese poder.

En vivo

Encuentro con Arnold

Otro mundo

Espuelas vive en Estados Unidos desde hace más de 30 años, pero sigue interesado en lo que ocurre en Uruguay, aunque aclara que ve todo desde muy lejos. "Estoy todos los días preparando un programa en vivo sobre política en Estados Unidos. Pero sí, en forma general siempre me interesa lo que ocurre en Uruguay. Y eso de debatir políticamente es algo que tengo desde Uruguay. Acá no es nada común que en una barbacoa se hable y se discuta de política. Y allá no había asado en el cual no se discutiera de política". Aunque le interese, y aunque haya tenido -durante un tiempo- contacto con Jorge Batlle, Espuelas no se define políticamente en términos partidarios: "No soy blanco, colorado o frenteamplista. Soy uruguayo", afirma sobre su sentido de pertenencia, al menos en lo que a Uruguay se refiere. Cree, sí, que Jorge Batlle "buscaba lo mejor para el país". A 10 años del vínculo entre el joven prodigio de los negocios y el último presidente colorado, Espuelas recuerda: "Tuve varias conversaciones privadas con él. Es un hombre muy impactante. No siempre estuvimos de acuerdo. Pero más allá de sus posiciones políticas, pensé que él siempre buscaba lo mejor para el país. Lamentablemente, y sin ninguna razón en particular, hace mucho tiempo que no estamos en contacto". Hoy, el contacto que Espuelas tiene con los políticos es en el estudio de su programa de radio. Como afirma en la entrevista, entrevistó a todos los representantes políticos del estado de California, incluido la ex estrella de cine y hoy gobernador del estado, Arnold Schwarzenegger. "Cuando lo entrevisté, lo noté como muy golpeado por la situación económica. Lo sentí un poco frustrado, cansado", comenta sobre el encuentro.

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