EL COSTO DEL RELATO PROPIO

Desafíos de la producción nacional: la tele que aún no se ve

Al menos US$ 40 mil cuesta producir un capítulo de una ficción televisiva en Uruguay. El monto dificulta la realización de productos locales de este tipo y los canales deberán ingeniárselas para cumplir con el 60% de producción nacional que exige la Ley de Medios. Los fondos públicos aparecen como alternativa.

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Filmación del programa La Tarde en Casa en Canal 10. Foto: Fernando Ponzetto.

Un programa de historia uruguaya en televisión? ¿Una producción de meses que solo emita dos o tres capítulos por año? ¿Un documental que ocupe el horario central? Cualquiera de estas preguntas pudo hacer caer una de las producciones nacionales más ambiciosas de los últimos años. Pero El Origen convenció y triunfó, a pulmón, como en las historias épicas que relata.

El programa que conduce Facundo Ponce de León y que sale cada algunos meses por Teledoce, fue lo más visto entre los televidentes de Uruguay los domingos en que se emitió. Según datos de Ibope, unos 119 mil espectadores, en promedio, han seguido la transmisión. Superó a los informativos, a la telenovela turca de Monte Carlo y al ya clásico Bendita TV. Para Elisa Lieber, productora general de El Origen, el éxito es fruto del "profesionalismo y de la apuesta a una idea que vale la pena ser narrada".

Cada capítulo de este "documental" nacional costó seis meses de producción, la edición de más de 60 entrevistas de dos horas cada una y el riesgo de haber convencido a un canal privado-abierto. Al ser un programa con frecuencia irregular no llena grilla, no ofrece una solución para la programación, pero sirve para venderse como un "producto gourmet". Como sucede con algunos entrenadores en el fútbol, la gloria y el fracaso se juegan en cada partido. Y la reputación de la producción nacional, también.

Un domingo como hoy solo Saeta (canal 10) emite un porcentaje de producción nacional acorde a lo que exige la Ley de Medios. El 62% de la grilla del "canal de los uruguayos" es contenido local, en buena medida debido a las cuatro horas del deportivo Punto Penal.

Los literales A y B del artículo 60 de la ley 19.307 (Ley de Medios) rezan que "al menos el 60% de la programación total emitida por cada servicio deberá ser producción o coproducción nacional". La iniciativa corre tanto para los canales privados como los públicos. Televisión Nacional (canal 5) es el que tiene más horas de aire, pero en el total de su grilla el trabajo local ocupa hoy solo el 48%.

Al igual que TV Ciudad, Televisión Nacional apuesta a la ficción uruguaya y tiene en promedio dos series locales al aire durante todo el año. El problema es que la duración de estas ficciones no siempre logra equiparar el espacio que supone un programa extranjero. Y la diferencia económica también es notoria.

Producir el capítulo de un unitario de televisión, de una duración promedio de 10 capítulos, ronda los US$ 40 mil. Por eso, "un canal de televisión solo no puede producir ficción", reconoce Andrés Rodríguez, director de TV Ciudad. Un camino posible, sugiere, es "articular fondos con otros actores públicos y privados para lograr que se sigan realizando productos". El otro camino es la venta al exterior, "nada fácil porque las competencias de Argentina o Brasil ya salen a las ferias internacionales con el financiamiento base de sus canales", explica el productor Andrés Rosenblatt, de Metropolis Films.

La diferencia en la magnitud del mercado uruguayo con el resto de la región hace que el segundo publicitario en horario central valga 10 veces más en los países vecinos. En promedio sale US$ 1.500 en Uruguay y US$ 15.000 en Argentina. A pesar del balde de realidad que supone esta ecuación, Rodríguez insiste en que es vital para nuestro relato como país que exista "más y mejor ficción".

Según Luis Castro, gerente de producción nacional de Saeta, la ficción es relevante "pero no hay que casarse con un tipo de formato". Cuenta que en su canal están apostando en la noche a los programas de entretenimiento porque "la gente está pidiendo eso al llegar a la casa luego del trabajo". En muchos casos son formatos extranjeros, con éxito probado, pero que "se adaptan a la idiosincrasia local, usan técnicos y conductores locales".

Los programas de entretenimiento suelen ser más económicos que una tira de ficción clásica, aunque empardan a muchas telenovelas. Su costo aproximado, dependiendo de los premios, es de US$ 15.000 por hora de emisión. En el caso uruguayo la tendencia es a exportar contenidos originales (que muchas veces logran nominaciones, como sucedió con la serie Somos, que estuvo en los Emmy) y a importar ficción iberoamericana (con preferencia de Argentina, Brasil, Venezuela y México).

Otro cálculo que es relevante para el balance, dice Castro, es que "hay un límite de minutos de publicidad que pueden venderse". Sin embargo, "cuando se trata de una producción nacional se puede utilizar publicidad alternativa entre los contenidos", explica.

Opción a medias.

Hace 20 años se creó el Fondo para el Fomento y Desarrollo de la Producción Audiovisual Nacional (FONA) en la Intendencia de Montevideo. Surgió con los aportes del Ministerio de Educación y Cultura y el dinero que los canales debían darle a la comuna ni bien se estaban instalando las señales por cable. Desde entonces este fondo financia la producción de largometrajes y series de televisión, las que luego son "gratis" para los canales y se reparten según un sorteo.

Cuando uno de los canales está muy interesado por un producto y el resto no, es posible negociar y no llegar a la instancia del sorteo. Pero eso no sucedió con el producto de Matías Ganz. El mundo de los videos, como se llama la comedia que guionó, ganó la beca en 2014, se filmó en 2015, y en lo que va del año produjo e intentó "vender" a un canal. Nadie lo quiso.

"Algún canal ni siquiera nos respondió el correo electrónico y ninguno aceptó ver la sinopsis", dice el guionista y director. La historia trata sobre el final de uno de los últimos videoclubes de barrio. Al dueño se le funde el negocio e intenta, sin escrúpulos, hacer todo tipo de "arreglos" paralelos. Si bien ahora el canal 10 está estudiando el proyecto, porque le tocó por sorteo, a Ganz le resulta curioso que "no le dan una chance a un producto por el que los canales ya pusieron plata".

La serie anterior que produjo, REC, sí fue emitida por los canales públicos. A veces, cuenta, en los arreglos primero tienen la prioridad el privado, aunque eso tiene más aplicación para el caso de películas. En las series, "la primera pantalla sigue siendo la televisión e Internet empieza a competir".

Lieber recuerda que El Origen ha obtenido buen "tráfico" en la web. También explica que pudieron venderle el producto a Vera TV, de Antel, en un formato más breve. "Esas estrategias son las que pueden ayudar a la producción nacional".

(Dis)gustos.

Solo el 5,7% de los encuestados en el último informe de Consumo Cultural del MEC considera que la televisión uruguaya es "muy buena". Para cuatro de cada diez lo que más falta es un programa humorístico del estilo de Telecataplúm y Decalegrón.

Según Lieber, Telecataplúm es un buen ejemplo sobre la apuesta a una producción nacional porque su éxito se basó en tener una gran cantidad de horas al aire, en el ensayo y en el error, pero logrando una presencia televisiva fuerte.

Yendo a qué le falta a la televisión uruguaya, los encuestados responden en su mayoría (29%) "innovación". Los más positivos (10%) creen que "no le falta nada", y los más negativos (11%) refieren a "profesionalismo".

Rosenblatt, de Metropolis Films, explica que en el país hay "excelentes" profesionales, pero para algunos roles es difícil encontrar "personas con experiencia". Como ejemplo cita a los guionistas de ficción televisiva, y recuerda que ese era un gasto que debió tener en cuenta cuando produjo La oveja negra.

¿Por qué en el fútbol un país "pequeño" se puede destacar y no en la televisión? Según el gerente de canal 10, es una cuestión de tiempo. "El fútbol está instalado desde el origen del deporte, la ficción televisiva está en una etapa incipiente, y desde hace poco hay una formación específica de profesionales". En particular Castro aclara que los productos nacionales son competitivos, pero que en la industria del "culebrón" hay otros mercados que llevan ventaja por décadas de trabajo acumuladas.

Una opción para incentivar aún más la competencia y que haya visibilidad de la producción nacional, dice Rodríguez, es que haya "producción uruguaya en el prime time de todos los canales". Las horas "calientes", como se las conoce en la jerga, son las que más público convocan y en las que mejor se cobra la publicidad.

Castro recuerda que en su canal han colocado en esa franja programas que incluso salieron de las convocatorias abiertas que realizan. "Algunos ya traen sus pilotos, otros una simple idea". En total suman cerca de un centenar de proyectos. La cifra, relevante para el mercado uruguayo, dice, hace que deba hacerse una preselección.

Si bien "hemos tenido que descartar ideas porque eran muy de nicho y nosotros vamos a un público masivo", explica Castro, "un buen contenido siempre triunfa, sea uruguayo o no".

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