TESORO A LA VISTA

Cuarzos: preciosa oportunidad que se desaprovecha

A pesar de que ágatas y amatistas son una representación típica de Uruguay y que son especialmente valoradas en Asia, las exportaciones vienen en caída desde 2014. La frustración del intendente de Artigas, que no pudo viajar a China para fortalecer el negocio, reaviva los reclamos.

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Entre 2013 y 2015 las exportaciones de piedras semipreciosas uruguayas se redujeron a la mitad. Foto: Raúl Zapata

El presidente Tabaré Vázquez partió cargado de regalos para los numerosos encuentros que le apretaron la agenda en su reciente viaje a China. Si para los gobernantes eligió agasajos futbolísticos, como una camiseta de la selección, para el representante de la agencia nacional china encargada de promover el comercio, Jiang Zengwei, llevó una piedra. Se trata de una amatista, un cuarzo de tono violáceo típico del norte, más específicamente de Artigas, que entregó dentro de una discreta caja azul. El obsequio no es casual: China es uno de los principales compradores de piedras semipreciosas del mundo y el cliente más importante para la mayoría de los productores mineros uruguayos.

Es común escuchar que las amatistas locales tienen la mejor calidad en todo el mundo. De hecho, según cuentan, los comerciantes brasileños muchas veces lucen las geodas artiguenses —en vez de las propias— ante los compradores extranjeros para atraer su atención. En varios países asiáticos se cree en el valor energético de las piedras preciosas, en especial las amatistas, a las que se le atribuyen todo tipo de propiedades, desde la protección del hogar hasta cualidades curativas. Es común encontrar grandes geodas decorativas en museos y casinos, por ejemplo, e incluso un importante estudio de arquitectura alemán planificó la construcción en China de un hotel que simula la forma de una enorme amatista.

Y sin embargo, en los últimos años la fascinación de los chinos no ha sido suficiente como para mantener el ritmo de compra creciente que llevaron hasta 2013, año en que ágatas y amatistas parecían ser el nuevo oro. Los productores se peleaban entre ellos por explotar los mejores campos y los números no paraban de ascender. Todo indicaba que el negocio estaba aflorando, pero no.

Las fluctuaciones del comercio internacional llevaron a que entre 2013 y 2015 las exportaciones se redujeran a la mitad. Y si se especula con el total de exportaciones hasta fines de septiembre, todo indica que este año van a seguir disminuyendo.

La contracara de esta merma en el consumo de piedras es el desencanto de los productores locales. Actualmente hay 57 empresas vinculadas al sector y, según indican desde la Asociación de Ágatas y Amatistas de Artigas, ya hay dos que dejaron de trabajar. Hay unas 400 personas vinculadas de forma directa al sector, según datos de Uruguay XXI. El diputado nacionalista Mario Ayala estima que entre formales e informales, los trabajadores del sector rondan los 500, y que en su mejor momento (2013), llegaron a ser unos 1.000. De acuerdo con el diputado, algunas empresas tienen planificado llevar adelante recortes inminentes que dejarán a unas 100 personas en seguro de paro.

El intendente de Artigas, Pablo Caram, pensaba llevar la bandera de las piedras locales a China en el marco de la misión oficial que culminó esta semana. Pero con pasajes prontos y a 10 días de viajar se enteró de que no habría lugar en la delegación para las ágatas y amatistas, ni para el ganado que pensaba promocionar en el Lejano Oriente.

Ahora Caram prepara su propio viaje en el que piensa rodearse de productores. Este lunes, dice, comienzan a planificarlo.

Productores desencantados.

Marcos Lorenzelli supo que las piedras semipreciosas eran lo suyo cuando el hallazgo que realizaron en el campo de su familia lo deslumbró. Era una cantera modesta, recuerda, pero suficiente como para marcar el rumbo de su actual negocio. Hoy, Lorenzelli es dueño de dos empresas: Uruguay Minerals y Ravenil. "Yo siempre digo que es un negocio para jóvenes", comenta el hombre de 38 años. "Requiere de mucho cuidado y mucha atención", dice. Y también de paciencia, puesto que los trámites de permisos para la explotación pueden demorar muchos años. En su caso, llegó a esperar cinco años para poder explotar una cantera.

No solo hay que saber cómo encontrar extraer y las rocas, sino además cómo venderlas y a quién. En septiembre de este año Lorenzelli viajó a Estados Unidos y se encontró con un mercado difícil de penetrar, con compradores mucho más difíciles de conquistar que hace unos años. Ahora prepara un viaje a Alemania, país al que ya exporta morteros hechos de ágata, que por su dureza son una herramienta importante para la industria farmacéutica. Los morteros pueden ser de varios tamaños y Lorenzelli vende el más barato a US$ 20. Sus principales clientes son Alemania, Estados Unidos y otros países europeos. Lorenzelli explica que prácticamente no vende a China o Brasil, aunque algunos de sus productos están promocionados en la web de comercio electrónico chino Alibaba.

Lorenzelli no se plantea incrementar la cantidad de canteras que explota. "Hoy pensar en una nueva área me desmotiva", dice y explica que las demoras en lograr que se aprueben los trámites lo hacen prácticamente inviable.

"Estamos un poco perdidos acá al norte", opina Carlos Sanchis, presidente interino de la Asociación de Ágatas y Amatistas de Artigas. Sanchis cree que la situación actual de las exportaciones radica en algo no exclusivo de la minería: "Todos los sectores tienen que acomodarse a un contexto en recesión", indica. "El precio de las ágatas cayó un 25% desde su pico, unos años atrás", agrega y sostiene que esta caída hizo que muchos perdieran el interés en extraerla. De todas formas dice que si bien se han realizado intentos por empujar al sector, estos no han sido suficientes. "No hay políticas de Estado concretas", sostiene.

Si bien los brillos de las amatistas pueden encantar a los turistas, las ágatas son las que más se mueven. Un 96% del volumen de piedras semipreciosas exportadas corresponde a las ágatas, que implicó el 67% del dinero que entró al país por piedras semipreciosas entre 2005 y 2015. Las amatistas, que apenas llegan al 4% del volumen, fueron el 33% de los ingresos.

El diputado Ayala cuenta que uno de los principales problemas que enfrentan los productores son los cánones que el Estado cobra por la explotación del subsuelo. Afirma que estos se duplicaron con el último ajuste y que eso va a contracorriente de la crisis que está enfrentando el sector, principalmente radicado en Artigas. Por eso propuso a las autoridades que exoneren a los productores del pago del canon de este semestre hasta que se recuperen.

"Hoy estamos pagando más del doble y en algunas categorías más de cinco veces más el valor real de boca de cantera", indica. "Desde la asunción de este gobierno la fijación de estos fictos ha sido totalmente arbitraria, sin fundamentación técnica y sin tener en cuenta las distintas categorías".

A mediados de esta semana El País se contactó con el Ministerio de Industria para conocer su punto de vista, pero no fue posible ya que pidieron una semana para elaborar su respuesta.

El otro problema que enfrentan los productores es el acceso al crédito. Dado que el subsuelo no sirve de garantía —porque pertenece al Estado— es poco lo que pueden ofrecer, cuenta Sanchis. "Sin dinero es muy difícil desarrollar", indica.

Lo que los productores artiguenses sueñan ser está a 600 kilómetros de su departamento. Soledade, en Rio Grande do Sul, es el gran polo de industrialización de estas piedras, un centro preparado para recibir, agasajar y encantar a los comerciantes y que además cuenta con beneficios estatales que promueven la manufactura de las piedras. Soledade incluso tiene restaurantes especializados en comida china, cuenta Sanchis. Allí van gran parte de las piedras que se exportan en bruto hacia Brasil.

La piedra se puede vender con o sin trabajo incorporado y el cambio que esto supone es grande. Los productores estiman que si un kilo de ágatas en bruto cuesta entre US$ 0,15 y US$ 0,70, trabajadas oscilan entre US$ 3 y US$ 60. Todo depende del tipo de elaboración que tenga. Si solamente es un corte, el valor agregado será menor que si se trata de una escultura que llevó dos meses de dedicación.

El mayor problema de Uruguay es que su ventaja competitiva está en la calidad de las piedras, pero no tiene una industria manufacturera que asegure que el valor agregado que se le puede dar se quede en su lugar de origen. Si en 2015 se exportaron 15 millones y medio de toneladas de piedras semipreciosas, más de 15 millones fueron en bruto y apenas 330.000 fueron trabajadas de alguna manera.

"Lo que más me duele, con las condiciones que tiene la piedra de Artigas, es que salga por el mercado brasileño donde genera mano de obra agregada, y nosotros estamos como el gato mirando la fiambrera, no nos llevamos nada". Así describía el intendente de Artigas la situación actual del sector en entrevista con El Espectador esta semana.

Lorenzelli no solo ve el crecimiento en la mano de obra, que desarrolla con Uruguay Minerals. El productor cree que además se podría aprovechar el potencial turístico que tiene el proceso de producción. "Los mismos clientes que van a Brasil compran aquí también, donde considero que podríamos desarrollar muchísimas fuentes de empleo con cierto apoyo del gobierno", plantea.

Manos a la obra.

Cuando a comienzos de este año se organizó un Consejo de Ministros en Sequeira, Artigas, Ayala planteó al gobierno algunos de los problemas percibidos por los productores. Entonces se decidió crear el Consejo Sectorial de la Minería de Ágatas y Amatistas. Reúne a varios ministerios con representantes del sector educativo, la Cámara de la Industria Minera y el Pit-Cnt. El objetivo que persigue la comisión es, precisamente, crear políticas específicas para el sector. Ya han tenido una reunión en Artigas y otra en Montevideo.

El diputado Ayala señala un inconveniente: los productores no están asociados a la Cámara de Industria y los trabajadores no están sindicalizados. De todas formas, explica, se está buscando asegurar la presentación de todos, a pesar de que en el encuentro en Artigas solo estuvo uno de todos los ministerios involucrados, el de Industria.

Desde 2014 existe una carrera en la UTU para formar a los productores como "tecnólogos de productos en gemas". Los cursos duran tres años y se pueden realizar en Montevideo o en Artigas. La iniciativa surgió a partir de un diagnóstico evidente: la polarización en el sector. Alejandra Martínez, integrante de la coordinación general de la carrera, entiende que se ha generado una brecha entre los productores y los artesanos. Esto implica, por un lado, que la gran mayoría de los que extraen las piedras las venden sin trabajar. A su vez, no están en contacto con quienes podrían agregarle un valor a las mismas. "En Artigas hay dificultades para la asociación de las partes", sostiene la especialista.

La carrera se crea justamente para subsanar esa falla, "generar innovación y emprendedurismo". Los alumnos adquieren conocimientos en tres áreas fundamentales: el diseño, la técnica y la investigación. Intentan transmitirles la importancia de que la cadena productiva se desarrolle en toda su extensión, y en ese sentido este año celebran un logro: los seis alumnos que llegaron a tercer año en Artigas armaron una cooperativa que en 2017 empezará a trabajar con esa perspectiva.

De todas formas, para notar el impacto del desembarco de la academia en esta industria habrá que esperar varios años.


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El modelo de explotación y su impacto ambiental.

La extracción de ágatas y amatistas se realiza de dos formas, a través de galería o a cielo abierto. Muchas veces requiere el uso de explosivos, especialmente cuando estas rocas tienen un gran tamaño. Varias se han expuesto en otros países, la más famosa es la "Emperatriz de Uruguay", una geoda de tres metros que costó a un museo australiano US$ 75.000. Sin embargo, es algo común encontrar algunas de entre tres o cuatro metros de altura en las canteras y a los productores ya no les llaman la atención. Las piedras se extraen del basalto, explica la geóloga Silvana Martínez, del que se encuentran dos tipos: el meteorizado y el fresco. El primero es el que menos explosivos requiere, ya que al ser más blando, un exceso podría destruir todo su valor. Allí pueden aparecer geodas de entre 20 y 50 centímetros. La experta considera que las explosiones que se hacen no generan un gran impacto ya que son puntuales y además agrega que es fácil para el suelo recomponerse luego de que se lo explota. En unos cinco años los escombros se recomponen fácilmente, explica. Por otro lado, Dinama requiere que los productores hagan estudios en cursos de agua cada seis meses.

El mercado uruguayo de los cuarzos.

Las ágatas y amatistas han sido exportadas a más de 40 países, y China, Estados Unidos, Europa y Brasil son los principales mercados. La explotación de piedras semipreciosas al norte del país tiene como centro la cuenca del arroyo Catalán Grande, en una zona que se denominó Distrito Gemológico Los Catalanes (DGLC), al sur de la ciudad de Artigas, de acuerdo con un informe publicado por Dinamige en 2006. Las piedras han sido explotadas por más de un siglo, aunque su extracción sistemática y relativamente mecanizada se realiza aproximadamente a partir de la década de 1970. En lo que va de 2016 se ha exportado por valor de US$ 10.514.354, según datos de Uruguay XXI.

Un trabajo de geólogos.

La explotación de piedras semipreciosas requiere del trabajo de geólogos que se encargan de realizar los estudios técnicos, asesorar y realizar gestiones frente a la Dirección Nacional de Minería y Geología, del Ministerio de Industria. La geóloga Silvana Martínez, que trabaja de forma independiente para distintos productores, recuerda cómo durante sus años como estudiante en la Universidad de la República varios de sus compañeros, con pocos años de formación, fueron llamados por empresas para ingresar tempranamente al mercado laboral. Coincidía esa época con el ingreso de la empresa Orosur, que extrae oro en Rivera. Son estos megaemprendimientos que generan, en distintos momentos, oleadas de demanda de trabajo, dice Martínez. El otro sector en que trabaja la mayoría de los geólogos, dice la experta, es el público.

EN BUSCA DE MEJORAR EL SECTOR.

Intereses chinos.

El presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-China, Gabriel Rozman, dijo a Presidencia que "éste es el año para los grandes negocios entre China y Uruguay". Por su parte, el embajador de China en Uruguay, Dong Xiaojun, destacó al portal las grandes expectativas generadas sobre la potencialidad comercial entre ambos países. Durante el encuentro se ultimaron los detalles para una cumbre con empresarios de Uruguay y China, en la que se diseñará un cronograma de entendimientos con vistas a futuros intercambios. La cumbre denominada China LAC 2017 tendrá sede en Punta del Este, bajo el auspicio directo del presidente de la República, Tabaré Vázquez, que comprometió su apoyo pleno a la iniciativa bilateral. En este marco se examinaron las posibilidades de la producción en materia de extracción de piedras semipreciosas.

Política sectorial.

El Consejo Sectorial de la Minería de Ágatas y Amatistas fue creado por un decreto el 19 de febrero pasado y reúne al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM); así como a los de Trabajo y Seguridad Social, de Economía y Finanzas y Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, además de delegados de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), la Universidad de la República, el Consejo de Educación Técnico Profesional de ANEP, el Pit-Cnt y la Cámara de la Industria Minera. Este flamante Consejo tiene como objetivo el diseño y desarrollo de políticas sectoriales; la supervisión de dichas políticas; la implementación de herramientas para su desarrollo; la identificación de problemas y restricciones del mercado, entre otros ítems. El Consejo cuenta, además, con un cuerpo de asesores técnicos y el apoyo directo del MIEM.

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