UNA MIRADA A LA CAMPAÑA

Crónica de la campaña de Manini: serio, sobrio y seguro hasta entonar "A don José"

Con su ideario artiguista pero también herrerista, riverista, rodoniano, saravista y -algunos dirían- pachequista, Guido Manini Ríos se lanzó al interior a conquistar adhesiones. Serio, sobrio, seguro: así lo ven quienes lo eligen. Y así es su campaña, salvo cuando se entona A don José.

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El mediodía está primaveral, hace un calor inusual para la época y sobre la playa de Pinares, en Punta del Este, el Parador 31 se preparó para abrir fuera de temporada. En el salón principal, cinco mesas fueron vestidas con largos manteles blancos, servilletas de seda color champagne y centros de mesa rústicos bien combinados; contra los ventanales que dan hacia el mar, varias mesitas y cómodos livings completan la disposición. Hay bocaditos de bienvenida y un aroma inconfundible anticipa que el plato principal será paella.

Perfectamente podría ser el escenario de un casamiento o una fiesta de 15, si no fuera por las banderas amarillas o blancas con franjas rojas y azules que cuelgan del techo de paja, de las ventanas, de las paredes, y que adornan las mesas.

Llega el agasajado, un hombre de 60 años que viste un pantalón gris como de uniforme, camisa blanca a rayas azules y mocasines negros algo gastados. Y mientras la expectativa crece dentro del salón, el protagonista se detiene unos segundos a conversar con el cuidacoches.

-Buen día, general. Acá, un desocupado más -lo saluda el locatario.

Intercambia unas palabras, le apoya la mano en la espalda en señal de aliento y, ahora sí, cruza la puerta del salón.

-¡Recibimos con un fuerte aplauso al futuro presidente! -celebra una voz femenina. Los presentes acatan.

Guido Manini Ríos. Foto: Mateo Vázquez
Guido Manini Ríos. Foto: Mateo Vázquez

Guido Manini Ríos observa por unos segundos el lugar y la gente que lo aplaude sonriente. El gesto lo delata, pero pese a la incomodidad comienza a saludar uno por uno: beso, abrazo y presentación. Al final de cuentas, todo eso es para él, y quienes lo armaron son sus “cabildantes”.

-¿Por qué va a ser? -reacciona Margarita Silveira ante la pregunta de por qué vota a Manini- Es un hombre de respeto.

Margarita contrasta la actitud de su candidato preferido con las “macacadas” de otro político que “se tiró al piso” en un acto, en referencia al frenteamplista Daniel Martínez. No quiere eso. A su lado, su mamá Hortensia, que tiene unos 80 años y se crió en un campo cerca de La Coronilla, cuenta que pasa las horas en Facebook defendiendo (“sin ofender”) a Manini de los ataques que recibe. Dice Hortensia:

-Desde que lo vi, me encantó. Se me presentó como un hombre grandote, dando de comer a gente evacuada. Fue el año pasado, en la tele. Pensé: algún día saldrá del cuartel a sacar al país de esto. Siempre lo dije. En el silencio, él va a ser presidente.

Mientras tanto, Manini ha avanzado en la ronda de saludos y ahora se acerca a Margarita y Hortensia. La primera le entrega, emocionada, una escarapela grande que le tejió en hilo rojo, blanco y azul, con la inscripción Cabildo Abierto al centro, y le sugiere que lo adopte como escudo.

-La verdad es que está precioso -le dice él, esbozando una sonrisa tímida.

Oscar Caballero viajó unos 20 kilómetros desde San Carlos para entregarle en mano su “aporte para la seguridad ciudadana”, como escribió en el sobre manila que lo contiene. Oscar, un retirado policial de 66 años, dice que se trata de una iniciativa “para la prevención”, que ya la tenía armada y que le pareció que Manini tenía “el perfil” indicado para ejecutarla. Desconfiado, no quiere adelantar nada: prefiere que el candidato la evalúe antes.

Oscar y otros tres hombres de 60, 46 y 44 años se sientan a comer y conversan. No se conocen entre sí. Uno dice que le gusta Manini porque “nadie le dio nada”, “viene de abajo” y “no está acomodado”. Otro se vio seducido por el “espíritu conciliador” que el general retirado, siendo jefe del Ejército, exhibió. El tercero destaca que Manini “le habla a doña María y a la jefa de hogar que no va a las marchas”.

Manini toma un micrófono para agradecer. Sobrio, sin levantar el tono ni sonreír, asegura que para él “es una alegría” estar allí. Y que tanto en Maldonado como en los demás departamentos que ha visitado ha encontrado “una luz de esperanza” como común denominador. “Era toda gente que se había convencido de que en este país no había solución”. Ahora, dice, es gente “con mucha fuerza”.

Sirven varias opciones de postre en pequeños vasitos y Manini se inclina por el de limón. Serio y discreto, repite. Alguien le consulta cómo sigue el día y entonces saca su celular, entra a WhatsApp, allí scrollea con su dedo meñique hasta encontrar el chat con Rivera Elgue, el coronel retirado que dirige su campaña. Del chat abre una prolija planilla. Ahí está a la vista lo que hasta el día anterior fue tan difícil de averiguar con sus colaboradores. La agenda había empezado con una conferencia de prensa a la que fue solo un medio radial, un desayuno con empresarios, una nota en televisión, y tras el almuerzo, habrá dos entrevistas más en San Carlos. Después, retorno a Maldonado y un espacio en blanco hasta la caravana de las 18:30 y el acto de presentación de los candidatos a diputados. No hay recorridas por los barrios ni reuniones con organizaciones locales.

-Estas jornadas son tan cansadoras -confiesa Manini a su público- pero uno se acuesta contento. Ahora me tengo que ir, saludo a la distancia y gracias por estar.

San Carlos: Manini Ríos junto a Guillermo Domenech y los candidatos a diputados Sebastián Cal y Gaspar Barrabino. Foto: R. Figueredo
San Carlos: Manini Ríos junto a Guillermo Domenech y los candidatos a diputados Sebastián Cal y Gaspar Barrabino. Foto: R. Figueredo

La inspiración.

Desde los discursos por el Día del Ejército -cada año de más contenido político-, pasando por el arresto a rigor con el que el presidente Tabaré Vázquez lo sancionó en octubre por pronunciarse en contra de la reforma de la caja militar -e inmiscuirse en política-, y llegando a su destitución en marzo tras cuestionar a la Justicia en relación a los crímenes de la dictadura -otra vez, política-, Manini Ríos fue forjando la imagen que hoy lo habilita a competir por la Presidencia en una campaña contrarreloj.

Los que lo siguieron desde el inicio y formaron Cabildo Abierto para él, sienten que les faltará tiempo, pero a la vez no querían esperar cinco años. Por eso repiten “es ahora, Uruguay”, esa máxima que cantan en el jingle y con la que terminan los actos.

Manini se para sobre el ideario artiguista en sus vertientes más conocidas, como la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, y también en otras, como la herencia misionera y guaranítica.

Pero en su ascendencia ideológica hay mucho del ruralismo de Benito Nardone, del nacionalismo de Luis Alberto de Herrera -en eso coincide con José Mujica- y de los postulados de José Enrique Rodó, principalmente en su concepción de un Uruguay en clave latinoamericana.

Manini, que de grande decidió estudiar Historia en la Universidad Católica, fue alumno de Alberto Methol Ferré, uno de los mayores promotores e intérpretes de las ideas de Rodó. Hoy, de hecho, uno de sus libros de cabecera es Los Estados continentales y el Mercosur, del fallecido pensador uruguayo. Lo de Rodó es un asunto familiar: su hermano Hugo presidió la Sociedad Rodoniana y en junio relanzó en forma de semanario el diario La Mañana, que había fundado su abuelo Pedro y que se ha convertido en un vertedero de las propuestas de Manini y sus asesores. Aun así, ellos se aferran al pluralismo y dan lugar a planteos de otros políticos. De hecho, Hugo Manini amablemente se negó a participar de esta nota asegurando no tener nada que ver con la campaña de su hermano.

Quien sí aceptó contribuir a explicar el pensamiento de Manini fue Marcos Methol, hijo de Methol Ferré, exmilitante del MPP, exmiembro de la 711 de Raúl Sendic y ahora editor de La Mañana, además de hombre cercano a Manini. Para Methol, su viraje del Frente Amplio a Cabildo Abierto no tiene nada de extraño. En su caso, sintió que el FA se había vuelto demasiado anticatólico y antimilitar. Además, reniega de etiquetas: “La sensibilidad social no es solo de izquierda, y la vocación por el orden no es solo de derecha”, dice.

Otro que se ha encargado de detallar el ideario maninista es su candidato a vice, Guillermo Domenech, presidente de Cabildo Abierto. El domingo pasado, durante el lanzamiento de un nuevo “cabildo abierto” (así les llaman a los locales partidarios) en Pocitos, Domenech lanzó: “Cabildo Abierto nace para encauzar al país en la senda del artiguismo. Para hacerle honor a Lavalleja, a Rivera, a Oribe, a Saravia, a Batlle y Ordóñez, a Herrera, a Luis Batlle, a Pacheco, y a Wilson Ferreira Aldunate. Y por eso estamos aquí blancos, colorados y multitud de frenteamplistas”.

Manini minutos antes de entrar al set de grabación de canal 11 de Punta del Este. Foto: M. Vázquez
Manini minutos antes de entrar al set de grabación de canal 11 de Punta del Este. Foto: M. Vázquez

Manini también suele enlistar a varios de esos líderes históricos, aunque no a todos. A Jorge Pacheco, sobre todo, le cuesta reivindicarlo. Y eso pese a que al partido se integraron dos exponentes del pachequismo, como Daniel García Pintos y Jorge Azar Gómez. En Maldonado, durante una parada en su agenda, aceptó hablar con El País unos minutos (dijo cinco, al final concedió 15) y se refirió al legado pachequista:

-Sí, él (por Domenech) lo ha mencionado. Yo no, digamos… eh... Tuvo sus particularidades también. Son personas que en su momento supieron ser líderes populares a los que la gente les manifestó adhesión.

Pero en esta pareja Domenech juega el rol del desbocado y, una vez más, no se ruboriza al reafirmar a Pacheco. Sabe que eso le provocará críticas pero, entre su gente, seguramente aplausos.

-Fue un hombre al que tocó dirigir en momentos muy difíciles del país. Me parece que hizo lo posible en un momento en que había un movimiento guerrillero dispuesto a llevarse por delante la democracia. Hizo todo lo posible por mantener las instituciones, y llevó al país a las elecciones del 71. Eso se lo reconozco especialmente.

-¿Qué le reprocharía?

-No sé. No he pensado en reprocharle nada. Nos guste o no, Pacheco apeló a recursos constitucionales. Ojalá en Venezuela ocurriera lo mismo.

Hay definidos 30 diputados, al menos seis exmilitares

Según un reciente estudio de Factum, Cabildo Abierto tiene 9% de intención de voto, lo cual le daría un “piso” de tres senadores y nueve diputados. La lista al Senado estará encabezada por Guido Manini Ríos y secundado por Guillermo Domenech; el tercer lugar, que por ley deberá ocupar una mujer, se definirá en los próximos días, según adelantó el presidenciable. En cuanto a los diputados, al momento hay 30 definidos para 17 departamentos. Aún falta resolver las candidaturas en Montevideo y Lavalleja. En la lista de los ya resueltos figuran Irene Moreira, esposa de Manini y exedila blanca por Artigas, y Pablo Manini, hermano de Guido, que se postulará por Treinta y Tres. También hay dueños de establecimientos rurales, una empresaria de moda, un comunicador, docentes, comerciantes, emprendedores, abogados, un pescador y al menos seis retirados militares.

El estigma.

Un grupo de 15 militantes lo sigue a San Carlos y le hace “el aguante” afuera de la radio y el canal donde lo entrevistan. También lo esperan un par de locatarios con banderas. Ante ellos, Manini conserva la actitud formal y reservada. A varios los saluda con un “no afloje”.

Desde San Carlos se trasladan a un local del joven empresario Sebastián Cal, que junto con el coronel retirado Gaspar Barrabino son la oferta de Cabildo Abierto para la diputación fernandina.

-Estos son los lugares donde late el corazón artiguista -dice Manini, agradecido- Y que no baje el entusiasmo.

Mariela, una militante del barrio El Molino que se destaca porque viste una remera amarilla identificatoria de Cabildo Abierto, se emociona y Cal se lo hace notar ante todos. Ella dice que es por lo que han crecido, y otro acota que son “una familia”.

-Eso es lo más importante. Estar en sintonía -concluye Manini, que después de unas fotos avisa que se tiene que ir.

Pero antes de desaparecer, un joven que se acerca a pedirle una foto le asegura que es “un placer conocerlo”, y le confiesa que milita para Juan Sartori, aunque está “pensando bien”. A Manini le brillan los ojos: “Piénselo bien”, le responde, a lo que el otro suelta: “¡Limpie el Parlamento, por favor!”.

Ahora lo que sigue es aquel blanco en la agenda: Manini se ausenta por dos horas para descansar en la casa de un familiar.

Apoyada sobre un auto, mientras ve a su candidato retirarse, Mariela suspira.

-Es sincero, honesto, te mira a los ojos cuando da una respuesta. Hay esperanza.

Ella, que militó para los blancos durante años, hoy siente que Manini es el único creíble y que la gente “está confundida”:

-Vos hablás de Manini y te dicen ‘ah, no, ese milico no’. Pero entrás a explicar que su prioridad es la seguridad, el trabajo y la salud, y los convencés.

“Si te dijera que hay una esperanza, sin prejuicios y con nuevas ideas...”, arranca el jingle, y no es casualidad. Manini y sus dirigentes son conscientes del “estigma militar” y eso los ha llevado, por ejemplo, a buscar candidatos a diputados “civiles” para equilibrar los exmilitares que naturalmente se arriman. En los minutos de entrevista con El País, Manini dice que no es cierto que el suyo sea un “partido militar”.

-Hay militares pero hay gente que nada que ver, gente de campo, gente humilde. Creemos que la etiqueta de partido militar busca estrechar la base y nada más.

Acto en el Centro Español de Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo
Acto en el Centro Español de Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo

Misma proporción de agro que del ámbito militar

Los estudios de opinión están del lado de Manini: los votantes uniformados de su partido no son mayoría. Días atrás lo señaló la consultora Cifra: pese a que Cabildo Abierto tiene la mayor proporción de votos de militares y policías entre todos los partidos, más de seis de cada 10 votantes de Manini Ríos no tienen ningún vínculo con estos dos ámbitos. En Cabildo Abierto pesa tanto lo militar como el agro. En ese sentido, la encuesta arrojó que entre los votantes de ese partido, el 36% tiene algún vínculo con el campo.

Antes, un estudio de Equipos reveló que entre los votantes de Cabildo Abierto, el 61% es de clase baja y media baja. A su vez, siete de cada 10 viven en el interior. Casi la mitad se considera de centro y otro 45% se identifica como de derecha o de centro derecha. Y el 31% de los que hoy apoyan a Manini votó en 2014 al Partido Nacional, al tiempo que el 18% optó por el Frente Amplio y el 13% por el Partido Colorado.

El corazón.

Tras la siesta, y con otra energía, Manini se acerca al que será el punto de partida de la caravana. Cambia a Rivera Elgue y su Chevrolet por una vieja camioneta Ford con caja que han pintado de verde oscuro y decorado con su rostro. Se sube a la caja y, mientras espera, chequea los mensajes en el celular. Atardece en Punta del Este y a su alrededor empieza a aumentar el bochinche. Él, tranquilo.

Unos 40 autos o más componen la caravana. En las avenidas, poca respuesta. En las callecitas, en cambio, la mayoría de los que se asoman corresponde el saludo.

El Centro Español también se vistió de fiesta, pero a diferencia del Parador 31 la energía es otra. Suena a todo lo que da la canción que repite “es ahora, Uruguay”. Están Alfredo y María Noel, una pareja de unos 40 años, él carnicero y ella cajera, él exvotante del Frente y ella del Partido Independiente, que claman por “un cambio”. Está María, una exblanca de 63 años, que aun sin ser de familia militar lo que más valora de Manini es ese rasgo. Y están Zully y Carmen, podóloga e instructora de reiki respectivamente, excoloradas y fanáticas de Manini. En total, hay unas 300 personas dispuestas a escucharlo (y votarlo).

Llega el momento. Habla el candidato.

-El 27 de octubre, Cabildo Abierto va a ser la gran sorpresa. Para la interna, sesudos analistas decían que si sacábamos más de 5 mil votos teníamos que tirar cuetes. Los cuetes los tenemos guardados para el 27 de octubre -dice, ante risas y aplausos.

Entonces habla sin perder la seriedad, pero encendido, como con rabia. Tilda de “cuzcos ladradores” a los que lo critican y dice que no les va a responder con agravios. Asegura que a pesar de las denuncias seguirá ondeando su bandera. Y anuncia que así como lo hizo en 2004, este 2019 “el pueblo va a optar por el cambio”. Termina gritando ¡viva, Uruguay!, y el sonidista de inmediato hace sonar A don José.

Y ahora sí: el himno de Rubén Lena hace explotar de emoción los corazones artiguistas que cantan a los gritos, elevan los brazos y claman por abrazos y selfies.

Manini está feliz.

Domenech: “El FA solo hace hincapié en el sexo”
Guillermo Domenech y Guido Manini Ríos, la fórmula presidencial de Cabildo Abierto. Foto: Marcelo Bonjour

Cabildo Abierto ha sido foco de polémica estos meses. Lo fue por el acercamiento de dos convencidos neonazis -de los que Manini se desmarcó- y esta semana que culmina lo fue por los dichos de su candidato a vicepresidente, Guillermo Domenech, que en referencia a la agenda de derechos oficialista, en un acto en San José, dijo: “Dentro de poco nos van a imponer una ley por la que la homosexualidad sea obligatoria”.

La ironía cayó pésimamente, pero a pesar de las críticas, quien se desempeñara como escribano de Presidencia durante 29 años -él dice que cumplía un rol estrictamente técnico y que se retiraba cuando las reuniones se tornaban políticas-, redobló la apuesta en un breve diálogo que mantuvo con El País en Maldonado.

-La agenda de derechos del FA no es del FA. Es la agenda de derechos de la Open Society de George Soros, y se lleva adelante en casi todos los países del mundo, especialmente en los subdesarrollados. Lo que yo dije es que esa agenda me parece muy pobre y que solo hace hincapié en temas relativos al sexo. Y yo creo que el sexo es muy importante, pero no es el único tema que le tiene que preocupar al hombre.

-¿Cuáles son los temas vinculados al sexo?

-Matrimonio homosexual, ley trans, el aborto. Y la otra ley importante en esa agenda de derechos es la libertad para fumar marihuana recreativa. Pero hay muchos otros derechos: en Uruguay hay una multitud de niños que padecen autismo, y sus padres tienen una enorme preocupación porque saben que son muy dependientes y que no hay ninguna respuesta del Estado para ellos. No hay ninguna respuesta para los (que tienen) síndrome de Down. Estuve con la asociación de diabéticos, que la verdad que me parece excelente cómo está organizada, pero recibe nada más que $ 200 mil al año.

-¿Reencauzaría el dinero hacia ahí?

-Por cierto. ¿A vos te parece que un paciente tenga que hacer un juicio por un medicamento cuando despilfarramos US$ 800 millones en Ancap?

Manini, por su parte, anuncia que la única ley que va a derogar es la de la marihuana. A la del aborto no la modificará, pero hará énfasis en que se aplique el asesoramiento previo “para buscar la forma de no llegar a la interrupción”. El candidato cree que el envejecimiento de la población es “tal vez el más grande de los problemas” de Uruguay.

De todas formas, las dos áreas en las que insiste Manini en sus discursos son la seguridad y el empleo: “Eso es lo que más le preocupa a la gente”.

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