Temas de género, según las precandidatas

Cosse: “Hay prejuicios para las mujeres que estudian ingeniería; yo no los escuchaba”

De una veintena de precandidatos a las elecciones dos son mujeres. Carolina Cosse responde cómo vive su género en política y qué opina del feminismo

Carolina Cosse. Foto: Leonardo Mainé
Carolina Cosse. Foto: Leonardo Mainé

Dice que es feminista y que está a favor del lenguaje inclusivo, pero al mismo tiempo declara que no es “fundamentalista”. Al principio no estaba de acuerdo con la ley de cuotas, pero hace un par de años cambió de postura. Si se le pregunta cuáles son las problemáticas femeninas que más le preocupan y qué planes tiene para cuestiones de género en caso de llegar a la Presidencia, responde una sola cosa: “Hacer que logremos la independencia económica”.

-¿Es feminista?

-Sí.

-¿Por qué?

-Primero creo que, por lo que he ido aprendiendo, no se trata de un feminismo, sino de diferentes formas de feminismo. Hay muchos feminismos que confluyen en una unión común, en una voluntad por la igualdad y por un mundo mejor. Creo que es importante el progreso de la gente, que todos tengamos las mismas oportunidades de hacer lo que nos guste, hombres y mujeres. Estoy convencida de que esa es la base para poder seguir construyendo. Quiero un mundo en que la gente pueda construir su futuro, con más solidaridad y menos egoísmo. Por eso soy feminista.

-¿Siempre lo fue, o algo cambió en los últimos años a partir de que más colectivos empezaron a movilizarse?

-No sé. Con el nombre quizá no estuviera tan identificada, pero sí en la esencia. Siempre entendí que era importante tener igualdad de oportunidades. En mi vida hice un camino a partir de eso, de superar obstáculos, de plantear objetivos importantes, de permitirme soñar. Y siempre admiré a las mujeres que me han inspirado. Como María Sklodowska -mejor conocida como Marie Curie, científica polaca que fue pionera en el campo de la radiactividad y que ganó dos premios Nobel, de Química y de Física-. Ella inspiró mi gusto por la ciencia. Pero también lo hizo mi abuela, una mujer de campo que pudo cursar solo hasta tercero de escuela.

-Aún las carreras científicas tienen en su ma- yoría alumnos varones. ¿Cómo fue para usted estudiar ingeniería?

-Siempre hay algo de prejuicio social. Cuando una mujer dice que está estudiando ingeniería, le dicen “uh, bueno, ingeniería”. Yo recibía comentarios de que era una carrera para hombres, pero decidí no quedarme con eso. Cuando uno descubre una vocación es algo maravilloso. No los escuchaba. Pero tenemos ese problema, aún ahora, de que hay ocupaciones para hombres y para mujeres. Mejor dicho, que hay quienes creen que hay ocupaciones para hombres y otras para mujeres.

Apoyo.

Con Cosse primero fueron los rumores, después su determinación de ser precandidata y mucho rato más tarde llegó el apoyo del MPP. José Mujica tuvo sus idas y vueltas antes de darle el sí. La exministra de Industria aún es vista con recelo por algunos dentro de su sector. En su círculo íntimo insisten en que es una candidata “frentista independiente”.

Cosse todavía no tiene sede propia. Debió pedir al Frente Amplio un espacio, y por esto la coalición decidió darle un lugar a cada uno de sus precandidatos en su sede. En la oficina apenas entra un escritorio, un par de sillas, un modular y la única pared más o menos grande está ocupada por un pizarrón blanco. Se nota que no hay una gran estructura tras ella.

-Usted no recibió un apoyo instantáneo a nivel político. Incluso dijo que iba a ser candidata a la presidencia antes de recibir el sí del MPP. ¿Qué tanto juega el machismo en el mundo de la política?

-Siempre tiendo a quedarme con la parte constructiva de las cosas. Soy ingeniera, entonces mi deformación natural es ver el medio vaso lleno. Puede ser, sí, que haya algo. Nunca es fácil. Simone de Beauvoir decía que no se nace mujer, se llega a serlo, lo cual tiene que ver con una construcción. Me paso construyendo, soy mujer y quiero seguir siendo mujer en política, o sea que… (se detiene y sonríe).

-¿Hay machismo en la política?

-Más que machismo lo que existe es un ordenamiento que atraviesa a toda la sociedad, por lo menos a la nuestra. Un ordenamiento que es el dominante. Pero existen también, por suerte, espacios de libertad como la democracia, que permite que se vayan dando luchas en distintos rincones, para ir logrando más igualdad. Son procesos, y yo creo que se ha avanzado mucho. Por ejemplo, hay muchos hombres jóvenes que llevan a los nenes a la escuela, cocinan, y no lo hacen en términos de ayuda, sino de coparticipación.

-¿Cómo cambió la ley de cuotas a la interna del ámbito político? Por un lado se dice que si no hubiera sido así, las mujeres no podrían haber avanzado con bancas a nivel parlamentario; por otro, hay quienes critican que cuesta llenar las listas.

-Cómo se llenan los nombres depende de la política que haga cada partido. Este es un tema que se resuelve con política. Yo al principio tampoco compartía el tema de las cuotas, pero hace un par de años, o un poco más, me di cuenta de que eso era construir infraestructura social. Uno dice, “voy a construir una carretera entre esta ciudad y este pueblo”, y alguien dirá que por este pueblo no pasa nadie, pero es que no pasa nadie justamente porque no hay carretera. La ley de cuotas son las carreteras para que las mujeres puedan circular por la política.

-¿Cuáles serían sus prioridades en temas de género en caso de ser electa?

-Una cosa: la autonomía económica. Ese es un tema central, porque creo que Uruguay ha avanzado mucho en lo que es la agenda de derechos alrededor de la mujer, y me parece que ha establecido el marco legal de los derechos. Ahora hay que trabajar en las condiciones para que ese marco se pueda ejercer y disfrutar. Tenemos que converger con distintas políticas y acciones destinadas a que las mujeres, sobre todo las más humildes, tengan elementos para alcanzar la autonomía económica que les dé libertad.

-¿Y de qué manera se hace esto?

-Generalmente mi tendencia es buscar los problemas y, en la resolución, resolver ya otras cosas. Cuando yo era ministra llevamos adelante un programa en el que tomamos a un conjunto de mujeres que estaban saliendo de los problemas de la violencia doméstica, les dimos en conjunto con Inefop capacitación para que fueran electricistas y acordamos con UTE que las contratara por equis cantidad de tiempo para que hicieran las instalaciones de hogares que estaban colgados a la luz. Ahí hay un combo de problemas, que si los pongo todos juntos y les agrego una única política, encuentro una solución y un trabajo.

Ideológico. 

Para Cosse la ideología de género no existe. “Ni atiendo esas cosas”, dice. Lo que hay son “ideas y política”, y desde allí es que parten las diferentes perspectivas. En su cartelería no hay lenguaje inclusivo, pese a lo cual ella dice estar de acuerdo con este. Sí se dice candidata a “presidenta” y no a “presidente”, como la nacionalista Verónica Alonso.

-Hay dos candidatas mujeres, y una quiere ser presidente y la otra presidenta...

-La palabra presidenta está aceptada por la Academia Española desde hace ya muchos años. Pero lo mejor es que cada cual use lo que le resulte más cómodo, y que no haya una batalla por esto.

-¿Qué opina del lenguaje inclusivo?

-Me parece interesante, porque el lenguaje construye infraestructura social, entonces creo que son cosas que hay que tener en cuenta. A veces con el lenguaje uno puede perpetuar una situación, o lastimar. O puede sanar y promover cambios, así que no me niego al lenguaje inclusivo; no soy fundamentalista, pero entiendo qué lo anima.

-¿Qué es ser fundamentalista?

-Que si no decís todo el tiempo todas y todos te lo estén marcando.

-¿Y qué opina de la gente que escribe con “x” y “@”?

-Me parece que todo es válido, hay que encontrar las fórmulas. El ánimo de incluir me parece importante.

-Hay profesores que lo autorizan en las aulas. ¿Usted está de acuerdo?

-¿Es solo esa la pregunta que nos tenemos que hacer? Los jóvenes están construyendo un lenguaje con palabras nuevas. Están construyendo un idioma. Y yo me pregunto, ¿si fuera profesora de lenguaje no tendría que empezar a involucrarme en eso? Porque el lenguaje es una herramienta, una estructura al servicio de la construcción del pensamiento. Entonces, si los jóvenes están creando un lenguaje nuevo, ¿no sería bueno que los profesores y profesoras se involucraran con eso para centrar la educación en la construcción idiomática y no en la fórmula idiomática? En ese marco me parece bien que lo incorporen si eso apunta al objetivo final, que es que los jóvenes tengan más herramientas para construir pensamiento abstracto, que es lo que les va a permitir navegar con libertad y seguridad en sus propias vidas, cuando lo que les quede, como dice el poema, sea la palabra. Lo que nadie te puede quitar es tu capacidad de pensar.

-¿Va a usar el lenguaje inclusivo en la cartelería de campaña?

-Ah, no sé.

Carolina Cosse-  precandidata por el Frente Amplio

Desde que presentó a fines de enero su renuncia como ministra de Industria, Carolina Cosse no hace más que correr: actos, charlas en pueblos y barrios, entrevistas. Antes de empezar a hablar mira el reloj y avisa cuánto tiempo tiene, y es poco. Arremete con un hablar veloz, pero al mismo tiempo calmo. Sonríe levemente, pero se nota que es de aquellas personas que uno catalogaría, al menos a simple vista, como serias.

Cosse tiene 57 años, es hija del reconocido actor Villanueva Cosse y de la profesora de historia Zulma Garrido. En 1991 se recibió de ingeniera electricista y desde allí trabajó para varias empresas, públicas y privadas: BSE y Siemens, por ejemplo. Se reconoce como militante del MPP y fue en 2008 cuando comenzó su carrera política. Ese año fue designada directora de la División de Tecnología de la Información de la Intendencia de Montevideo y allí trabajó en la implementación de las tarjetas STM para el transporte público. Con la llegada de José Mujica al poder fue nombrada presidenta de Antel, y cuando asumió Tabaré Vázquez, asumió al frente del Ministerio de Industria. Si hay algo que la enorgullece de su gestión, eso es el Antel Arena, que se inauguró en noviembre del año pasado, y la instalación de fibra óptica en todo el país. Las encuestas hoy la dan como la única precandidata capaz de ganarle al intendente Daniel Martínez en el Frente Amplio.

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