A TRES AÑOS DE SU INAUGURACIÓN

El Ciedd, de centro modelo a perrera

Las imágenes del día que se inauguró el Centro de Ingreso, Estudio, Diagnóstico y Derivación de adolescentes infractores, en 2014, evocan satisfacción y orgullo. Sin embargo, el flamante hogar terminó en desilusión. Hoy, tres años después, las autoridades dicen que aquel que fue catalogado de “centro modelo” se parece más a una “perrera”.

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Ciedd. Foto: Juan Commitante / Presidencia

Una perrera. Una perrera y una granja de pollos. Esas fueron las imágenes que se usaron para describir al Centro de Ingreso, Estudio, Diagnóstico y Derivación (Ciedd) el miércoles pasado en una conferencia organizada por Unicef y la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (Inddhh). En abril de 2014, cuando se inauguró con estrado, fotos, corte de cinta y todo, el Ciedd fue catalogado por las autoridades del momento como un "centro modelo". ¿Cómo es posible que en tres años haya cambiado tanto?

Una de las primeras visitas que hizo Gabriela Fulco cuando asumió la titularidad del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) en mayo de 2015 fue, justamente, al Ciedd. Y "vaya sorpresa" se llevó. Fulco contó en la conferencia del miércoles que oía gritos de jóvenes llamando a los funcionarios, mientras estos estaban en un corredor tomando mate, café y fumando "sin hacer nada". Dijo que entonces se acercó a una funcionaria y le dijo: "ustedes están gestionando este centro como si fuera una perrera". "Porque realmente las características arquitectónicas son como de... yo creo que una perrera tiene más espacio", sostuvo la jerarca. En aquella visita los jóvenes le dijeron que estaban "ladrando", porque allí "si no ladrás no te atienden", con lo cual se completó la analogía.

Paolo Mefalopulos, representante de Unicef en Uruguay, admitió que la primera vez que visitó el Ciedd sintió "vergüenza". "Los edificios del sistema carcelario de adolescentes no solo presentan falta de mantenimiento, también problemas estructurales de concepción. Claro ejemplo de eso es el diseño del Ciedd. Tengo que decir que cuando fui allá la primera vez, salí y me daba casi vergüenza por no poder hacer nada", contó. Y agregó: "La visión que tengo de ese lugar es como una granja de pollos. Niños encerrados por 23 horas en celdas de dos por dos, sin luz, sin ventana... Un país tan progresista como Uruguay no se merece tener centros de este tipo".

El Ciedd está ubicado en Bulevar Artigas y General Flores. Se trata de un centro dedicado a los adolescentes que tienen entre 15 y 17 años y que entran al sistema por primera vez. Con motivo de su inauguración, la directora del programa de Ingreso, Estudio, Diagnóstico y Derivación, Marina Guerrero, dijo en una comunicación oficial que “cada espacio ha sido pensado para la atención de los jóvenes: los espacios abiertos, los multiusos, la sala de recreación, y cada uno de los espacios individuales”. Se hablaba de un lugar con un fuerte perfil educativo y rehabilitador, en el que se evaluaran las “habilidades, destrezas e intereses” de los internos y se enfocara el trabajo en la convivencia.

Sin embargo, apenas ocho meses después, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), creado para "prevenir prácticas de torturas u otras formas de maltrato hacia las personas privadas de libertad", realizaba un informe devastador sobre el flamante centro. El 18 de diciembre de 2014 el MNP ya constataba la "existencia de basurales en los patios de los sectores y un aspecto general de abandono y desidia en el mantenimiento del lugar". Además, al momento del monitoreo, la cantidad de jóvenes excedía las plazas disponibles, por lo que tres adolescentes estaban durmiendo en el suelo.

En julio de 2016 integrantes del equipo de Fulco denunciaron en el Parlamento que el Ciedd, el Colibrí y el Ceprili —otros dos centros de reclusión de adolescentes— eran nuevos pero parecían "establecimientos de cartón". "Tienen tantas fallas de construcción que hay que hacer todo de nuevo", declararon entonces. Los tres hogares costaron a sus antecesores $ 400 millones en total.

El 4 de julio de este año el MNP hizo público su último informe sobre el Ciedd. En el documento se destaca que de los informes y oficios presentados anteriormente al mismo centro, "y en particular de las recomendaciones realizadas oportunamente, surgen algunas constataciones que se reiteran en el tiempo: precarias condiciones edilicias; régimen de encierro caracterizado por 23 horas dentro de la celda; ausencia de un proyecto escrito del centro donde se establezcan objetivos, estrategias y contenidos socioeducativos; falta de propuestas y actividades educativas, recreativas, deportivas adecuadas y suficientes".

Según dio a conocer el miércoles la abogada Gianina Podestá, miembro del equipo del MNP, hasta el momento el mecanismo ha realizado 248 recomendaciones a centros de adolescentes privados de libertad. "De esas 248, unas 62, un 25%, refieren a cuestiones de infraestructura". En 2016 fueron 50 recomendaciones y el 46% refirieron a lo edilicio.

Las recomendaciones del MNP van desde resolver la carencia de luz artificial, asegurar artefactos de higiene personal y reparar el suministro de agua, hasta la clausura inmediata y reparación de celdas (filtraciones de los baños, inundaciones, pérdidas de agua por encima del cableado eléctrico).

Fulco contó que en marzo de este año les propuso a los internos que se hicieran elecciones de delegados en cada centro, y se los convocó a una jornada para la cual se les pidió que llevaran "todo lo que quisieran presentar como iniciativas, quejas, demandas". En el primer encuentro "el punto número uno, de consenso total, sin haberse hablado ni conocido entre los jóvenes, fue que había que mejorar las condiciones edilicias y brindar condiciones dignas de encierro". El segundo punto tuvo que ver con mejoras en la alimentación y, el tercero, mejoras en el nivel de los funcionarios.

Menos 10.

A tres años de la inauguración del Ciedd, el arquitecto Daniel Castro, director del Departamento de Arquitectura del Inisa, no teme afirmar que el centro es de características "inhumanas". En la conferencia el funcionario reconoció que, cuando asumió, se encontró "con una situación que no era arrancar de cero sino arrancar de menos 10". Y sostuvo: "Gestionar la infraestructura de lo que hoy es el Inisa diríamos que es prácticamente imposible. Si nosotros hacemos esa construcción en cualquier lugar de la ciudad, no lo habilita la Intendencia".

Castro es autor del texto Adolescentes, seguridad y derechos humanos, publicado recientemente por Unicef junto al Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (Ilanud) y la Inddhh. En la publicación, Castro remarca que "el único derecho que pierden los adolescentes en condiciones de reclusión es la libertad. El resto de los derechos deben estar garantizados". "La estructura física de las unidades socioeducativas será determinante para la gestión del proyecto pedagógico específico del programa de atención. Deberá respetar las exigencias de habitabilidad, higiene, confort ambiental, ergonomía, volumetría de humanización y seguridad, lo que la hará pedagógicamente adecuada para la gestión socioeducativa".

Castro también apunta que los estudios científicos han permitido "cuantificar programáticamente" en 65 m por adolescente el área mínima necesaria para garantizar la viabilidad y sustentabilidad del modelo socioeducativo. "Una densidad en el entorno de los 25 m/adolescente aumenta la violencia y los riesgos de motines, fugas, muerte, judicialización de los funcionarios y violación de los derechos humanos fundamentales a niveles insostenibles".

En abril de 2014, cuando se inauguraba el Ciedd, Presidencia informaba que el centro contaba con 55 plazas que se ampliarían a 115, y que tendría 2.500 m disponibles, lo cual arroja un total de 21,7 m por adolescente.

Otros de los indicadores de viabilidad que enumera Castro plantean que los centros no deben alojar a más de 80 adolescentes, que se debe transformar el "espacio celda" en "dormitorio individual", y que la superficie mínima del establecimiento deberá representar al menos ocho veces el área construida.

La conferencia del miércoles tuvo también como invitado al arquitecto argentino Pablo Sztulwark. Tras una visita al Ciedd, Sztulwark comparó el lugar con "el infierno". En diálogo con El País, el arquitecto opinó que el diseño del lugar no responde a una "cuestión de maldad" sino a "una manera de pensar el mundo". "Mientras la cárcel sea un espacio punitivo, lo único necesario es que se pueda controlar el castigo. Lo que vi es un lugar donde se reduce a las personas a un nivel animal, y toda la organización del espacio consiste en el control del castigo. Si la cárcel fuera un lugar de reinserción, de construcción de los lazos sociales que esos chicos no tienen, o que son frágiles o vulnerables, tendría otra configuración espacial, e intentaría reforzar o construir ese lazo", consideró.

Actualmente el Inisa trabaja en un proyecto para la construcción de un nuevo complejo en el predio de La Tablada con el fin de cerrar definitivamente la Colonia Berro. "El proceso de cierre de la Berro demandará por lo menos dos años y unos US$ 16 millones de inversión". El encargado del diseño fue el arquitecto Castro.

Consultado sobre el nuevo proyecto, Sztulwark opinó que si lo contrario del encierro es la libertad, él propondría "algo de libertad" para los espacios abiertos, "algo que no esté planificado, tres árboles, unos bancos, una placita, cuestiones de vida que se puedan dar en ese interior, que sean una metáfora de la relación con el mundo externo". Para el arquitecto, la clave está en resignificar la idea de cárcel, "habilitar la idea de cárcel no como encierro, sino como espacio de libertad posible".

La mitad de los internos podría zafar de las rejas.

Los distintos organismos internacionales dedicados a velar por el respeto de los derechos humanos apuntan a privilegiar en los menores de 18 años las medidas no privativas de la libertad. En 2015 en Uruguay se creó la Comisión Asesora Intergubernamental del Inisa. La presidenta del Inisa, Gabriela Fulco, declaró el miércoles en una conferencia organizada por Unicef y la Institución Nacional de Derechos Humanos, que esta comisión se puso como objetivo de trabajo la implementación de medidas no privativas entre los adolescentes infractores. Según Fulco, hoy no llegan a 100 los jóvenes beneficiados por este régimen. Se calcula que de los 500 jóvenes que se encuentran privados de libertad, al menos 250 podrían pasar a cumplir medidas no privativas, también llamadas socioeducativas. Los jóvenes candidatos son aquellos que o bien han cumplido la mitad de la condena, o han hecho un buen proceso y se les podría realizar un seguimiento en libertad.

Fulco sobre las fugas: síntoma de salud mental.

La presidenta del Inisa, Gabriela Fulco, declaró el miércoles que aplaude las fugas. Como citó este jueves La diaria, Fulco dijo que las fugas "son un síntoma de salud mental", e interpeló a los presentes: "Yo le preguntaría a cada uno de ustedes qué harían en esas condiciones adversas. Yo sería la peor alumna del sistema, yo estaría tratando de escaparme todos los días, por ejemplo. Y estaría martillando y martillando, e insistiendo y protestando, y no sé qué más". Y agregó: "Realmente es un síntoma de salud mental. Entonces, aquel que lo hace todavía tiene un resto. Porque con ese resto que tiene, piensa y siente: Estoy mal, no debería estar como estoy. Y segundo: ¿Qué debería hacer para no estar así?". Para Fulco, ese es "todo un proceso". "Implica poner en marcha un proceso de pensamiento donde hay que planificar, ser creativo, tener ideas y tener la adrenalina suficiente para llevarlas a cabo y lograrlas".

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