La Argentina que viene

Largó la carrera para suceder a Cristina

En cuatro meses se elige el nuevo gobierno en el país vecino. Nadie se atreve a hacer pronósticos, aunque la sociedad se muestra polarizada. Con una economía en severos problemas, un gobierno asilado en el contexto internacional y partidos políticos en crisis, los argentinos tienen por delante decisiones difíciles. Uruguay espera atento el cambio.

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Foto: Casa Rosada.

El próximo 25 de octubre Argentina votará su gobierno para el siguiente quinquenio. El país llega a esta instancia decisiva en un contexto político muy polarizado, aunque sin opciones del todo definidas. ¿Quién sucederá a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner? ¿Logrará la líder hallar un sucesor del movimiento que ha dominado en la última década las estructuras del todopoderoso Partido Justicialista? ¿Podrá un candidato no peronista, como Mauricio Macri, hacerle frente al peronismo? De momento son incógnitas que permanecen sin despejar.

Argentina llega entonces a la instancia electoral en medio de una profunda crisis económica, aislada en el contexto internacional y malherida en el plano social por un problema de seguridad cada vez más agudo, vinculado al tráfico de drogas y a la incidencia de organizaciones criminales dedicadas a esta actividad.

Las alianzas internacionales que buscó el gobierno de Cristina Kirchner agregan más incertidumbre que certezas a este panorama. Una prueba de ello es el caso que ha conmovido a toda la sociedad, la muerte del fiscal especial Alberto Nisman. Esta muerte que signó definitivamente el mandato de la presidenta dejó en evidencia la soterrada alianza con la República Islámica de Irán, la publicitada amistad con la Venezuela chavista de Nicolás Maduro y el acercamiento con la Rusia de Vladimir Putin. Como consecuencia de ello, la relación con Estados Unidos se encuentra en su peor momento, lo mismo que con Israel con cuyos representantes la presidenta y su jefe de Gabinete tuvieron duras palabras. A ello se suman las constantes diatribas hacia el Reino Unido por el tema Malvinas, cuyo último episodio se vivió en la cumbre de Celac y Unión Europea de principios de semana.

En el plano económico el país vive una crisis severa, que ha hecho especular a analistas con que el futuro gobierno, sea cual fuere su signo, deberá consumir todo su mandato en tratar de reequilibrar una economía al borde del abismo. Una inflación galopante que las cifras oficiales se encargan de ocultar, para el Indec no supera el 18% en tanto que las consultoras privadas ya la ubican por encima del 27%. Pero el dato más vergonzoso tal vez se ubique en la cantidad de pobres que no pueden satisfacer sus necesidades básicas. Estudios divulgados hace dos meses por la Universidad Católica revelaron que uno de cada cuatro argentinos vive debajo de la línea de pobreza, estimación que apenas ayer la Iglesia Católica argentina dio por cierta en contraste con los dichos de la presidenta ante autoridades de la FAO en Italia, donde se congratuló de tener un país con menos pobres que Dinamarca.

Sin embargo, la popularidad de la presidenta se mantiene en niveles aceptables —un 46% según recientes sondeos de opinión—, lo cual no contribuye a dejar tan en claro cuál será el signo del próximo gobierno.

Este aspecto, crucial por ejemplo en la relación bilateral entre Argentina y Uruguay, arroja dudas sobre el futuro de esta sociedad que ha resultado tan golpeada en los últimos años, sobre todo a partir del conflicto por la instalación en Fray Bentos de la fábrica de celulosa que terminó por dirimirse en La Haya.

La sintonía entre quien parece ser el candidato más seguro del Frente Para la Victoria (FPV, kirchnerismo), Daniel Scioli, con el presidente Tabaré Vázquez, permite augurar un camino de ida y vuelta más despejado si este resultara electo. No parece tan probable si quien resulta más votado es el candidato opositor Mauricio Macri, quien trata de aglutinar a todos los anti K con vistas a octubre. Del espectro político uruguayo Macri ha tenido un diálogo más fluido con el perdidoso líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry. En cambio la incertidumbre es total si quien resultara finalmente electo fuera el delfín de Cristina Kirchner, Florencio Randazzo.

Pero antes de llegar a octubre los candidatos deben atravesar las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), que se celebrarán el 9 de agosto. En torno a las figuras principales se van delineando alianzas, algunas novedades, aunque la mayoría venía perfilándose desde hace tiempo.

En el oficialismo el FPV forjó una alianza con 13 agrupaciones a nivel nacional, que abarca a casi todo el peronismo con excepción de dos provincias importantes como lo son Córdoba y San Luis, ya que los respectivos representantes —José Manuel de la Sota y Adolfo Rodríguez Saá— forjaron sus propias alianzas para la contienda.

El PRO de Mauricio Macri se unió con la Unión Cívica Radical (UCR) de Ernesto Sanz, Elisa "Lilita" Carrió de la Coalición Cívica (CC), y otras fuerzas políticas más pequeñas como el partido Fe, del sindicalista Gerónimo "Momo" Venegas.

Entre los progresistas se cuenta la alianza de Margarita Stolbizer del GEN con el Partido Socialista y el Movimiento Libres del sur, entre otros.

El gobierno de Vázquez espera hasta "que aclare".

El gobierno uruguayo no tiene prisas en normalizar las relaciones con el de Argentina. El embajador Héctor Lescano tiene prevista una ronda de contactos con el oficialismo y la oposición del vecino país, pero no existe en la agenda del presidente Tabaré Vázquez ningún encuentro con la presidenta Cristina Fernández. Al ser consultado por El País acerca de su misión en Buenos Aires, Lescano respondió que pretendía que "las luces verdes sean más que las amarillas" en la relación. Todo hace pensar que Uruguay esperará hasta el próximo 10 de diciembre.

LOS PRINCIPALES CANDIDATOS.

Heredero K - Daniel Scioli.

Con 58 años, el gobernador de la provincia de Buenos Aires (lo es desde 2007 y fue reelecto) es un reconocido deportista náutico y empresario cuya carrera quedó trunca tras un accidente por el que perdió parte de un brazo. Se acercó a la política en la década del 90 invitado por Carlos Menem. De la mano del peronismo fue diputado nacional, secretario de Deportes y Turismo en la presidencia de Duhalde y vicepresidente de Néstor Kirchner. Entre 2010 y 2014 fue presidente del Partido Justicialista (PJ). Las últimas encuestas lo indican como favorito dentro de la interna oficialista para suceder a Cristina Fernández con quien ha mantenido una relación tensa, aunque nunca abandonó la fuerza.

Opositor - Mauricio Macri.

El actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires (lo es desde 2007 y fue reelecto), tiene 56 años, es de profesión ingeniero civil y proviene de una familia de amplia tradición empresaria, fundadora del Grupo Macri. Fue diputado nacional por la capital argentina entre 2005 y 2007 y se desempeñó como presidente del Club Atlético Boca Juniors entre 1995 y 2008. Su alianza electoral Propuesta Republicana (PRO) ha forjado su bastión en un distrito electoral de importancia como es la ciudad de Buenos Aires, la que pretende conservar en las elecciones locales del próximo 5 de julio. Macri se ha posicionado como el representante del cambio y el principal opositor del kirchnerismo.

A medio camino - Sergio Massa.

Tiene 43 años, es abogado y actualmente es diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por su partido Frente Renovador (FR). Ha sido intendente de la localidad bonaeren-se de Tigre y formó parte de la administración kirchnerista como director ejecutivo de la Anses (lo que sería el BPS en Uruguay) y jefe de gabinete durante la primera presidencia de Cristina Fernández. En un principio surgió como una de las nuevas figuras encabezando las encuestas de intención de voto, pero luego perdió fuerza al punto de que se rumoreó que bajaría su candidatura. Finalmente, la semana pasada, anotó su frente de alianza junto al peronista cordobés José Manuel de la Sota.

Delfín de Cristina - Florencio Randazzo.

Actual ministro del Interior y de Transporte, tiene 51 años y es contador. Entre 1995 y 2002 fue diputado en la provincia de Buenos Aires por el PJ. Fue ministro de gobierno y jefe de gabinete durante la gobernación bonaerense de Felipe Solá. Es el precandidato con el que más simpatiza el kirchnerista de a pie y según las últimas encuestas, su figura es la que logra disputarle más espacio a Scioli en la interna oficialista. Para no perder fuerza y lograr un candidato "más afín" tras la experiencia del Frente para la Victoria en las PASO de la ciudad de Buenos Aires, Cristina Fernández pidió a los suyos reducir la oferta de candidatos para acotar "lo más posible la fórmula para las PASO" nacionales.

Moderado - Ernesto Sanz.

Actual presidente de la UCR desde 2013, es senador nacional por la provincia de Mendoza desde 2003. Tiene 58 años y es abogado. Entre 1999 y 2003 fue intendente del departamento mendocino de San Rafael, del que es oriundo. No es la primera vez que se postula como precandidato a la Presidencia, ya lo hizo en 2011 compitiendo con Ricardo Alfonsín (hijo de Raúl) y luego declinó. Agotada la realidad del frente FA-UNEN, a principios de 2015 el radicalismo vio en Macri la posibilidad de una alianza con un presidenciable más competitivo, mientras que al PRO le significó un crecimiento a nivel de trabajo territorial en varias provincias argentinas donde el radicalismo mantiene liderazgos locales fuertes.

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