FAMILIA DE PANDO A LA DERIVA

Carrera de obstáculos por un techo

Esta semana, una madre se quedó en la calle con sus cinco hijos y no hubo lugar para ella en los refugios del Mides. Durmió en la cocina de la seccional, recorrió oficinas y hogares, y la respuesta nunca llegó. Dos días después, una jueza de Pando obligó al ministerio a darles techo como sea.

Jueza de Pando obligó al Mides a darles techo como sea, a madre que quedó en la calle con sus hijos. Foto: Darwin Borrelli.
Jueza de Pando obligó al Mides a darles techo como sea, a madre que quedó en la calle con sus hijos. Foto: Darwin Borrelli.

Eran cerca de las 18 horas de este lunes 4 cuando el agente Jorge oyó golpear la puerta de la seccional 7a. de Pando. Al abrir se encontró con el rostro suplicante de Claudia (no es su nombre real), de 31 años, junto a sus cinco hijos de 10, nueve, cinco, dos y un año. No estaba allí para hacer una denuncia: lo que quería era que le dieran abrigo y un lugar donde pasar la noche.

Claudia explicó que se había tenido que ir de su casa porque los otros adultos con los que vivía, amigos de su expareja, maltrataban a sus hijos y ella ya no estaba dispuesta a tolerarlo.

El agente Jorge los subió a un móvil y los condujo a la que sería la primera de las paradas de un inesperado derrotero en busca de un techo. En el hogar de madres con niños que tiene el Mides en Pando, ubicado en la calle Artigas y gestionado por la fundación Centro de Educación Popular, tienen 40 camas distribuidas en seis habitaciones, y todas estaban ocupadas. Les dijeron que para alojarlos necesitaban autorización del Mides de Montevideo.

De ahí se dirigieron a otro refugio que tiene el ministerio en la ciudad, ubicado en la calle Correch. Allí les dieron un número de teléfono de Montevideo y, de acuerdo a la versión del policía, un funcionario le anticipó que, por ser de noche, la situación era "complicada". Quedó en devolver el llamado. No lo hizo.

Intervinieron entonces otros dos oficiales, De León y Martínez, que salieron en busca de comida para la madre y los niños a una sede de Remar. Los derivaron a otra casa de esa organización. Pasaron por la seccional y levantaron una olla; luego pararon en un almacén y compraron con su plata un litro de leche, pan y cucharas descartables. Ya en Remar, llenaron la olla de arroz y fideos con atún. También les dieron bizcochos.

Mientras la familia cenaba, De León llamó a Remar de Montevideo, y entonces recibió la misma respuesta: que en ese horario no podían recibir a nadie. Volvió al hogar de madres del Mides pidiendo una solución, pero la funcionaria que lo atendió le dijo que era "imposible". Ya era tarde. Lo único que consiguió fue el número de teléfono de la encargada y unas frazadas para Claudia y sus hijos, que para ese entonces ya se habían quedado dormidos en la cocina de la seccional.

Día dos.

A las nueve de la mañana del día siguiente, Claudia fue con sus hijos a la oficina del Mides en Pando. Si el impedimento para conseguir refugio la noche anterior había sido la hora, ella estaba pronta para sortearlo.

Transcurrió la mañana y no tuvo noticias. Transcurrió la tarde, y tampoco. A las 15:40, una funcionaria del Mides llamó a la seccional diciendo que no había tenido respuestas y debía cerrar la oficina a las 16. Pidió a los policías que se hicieran cargo por un rato, que "a la brevedad" iría personal del ministerio a buscarlos.

Pero no fue nadie. El subcomisario Heber Olivera se comunicó con la mujer que le habían mencionado como encargada del refugio, y tampoco obtuvo una solución. La funcionaria le dio el teléfono de otra persona para continuar las gestiones.

Ya cansado de esperar, Olivera llamó a la jueza de Familia Especializado de Pando, Ada Siré, y le expuso la situación. Siré dispuso la citación de la madre de los niños, así como de encargados de INAU y del Mides, para que fueran a su despacho al día siguiente. Y sugirió que se pidiera alojamiento nuevamente a Remar.

Otra vez era de noche y había que buscar un lugar para Claudia y sus hijos. El cabo De Armas asumió el desafío. A las 21 horas concurrió a un hogar de Beraca ubicado cerca de ahí, en Ruta 8, donde la encargada de la organización le dijo que se comunicaría con él para darle una solución.

Y entonces sucedió: apareció un lugar para ellos en la casa que Beraca tiene para madres con niños en el Prado. Cuentan en Beraca que el subcomisario "saltó de alegría, porque no quería que la mujer siguiera durmiendo entre delincuentes" en la seccional. Un patrullero los condujo al hogar. Llegaron a las dos de la mañana.

Intímese.

A las 13:30 del miércoles, un móvil policial llegó a Beraca para llevarse a Claudia y sus hijos al juzgado de Pando. La directora del Mides en Canelones, Lya Gularte, y su par de Montevideo, Zulma Camarán, también fueron a la audiencia citada por la doctora Siré.

"Tomamos conocimiento del hecho hoy en la mañana; nos comunicamos con el Programa de Asistencia en Situación de Calle", expusieron las jerarcas según consta en el expediente del caso, al que accedió El País. Dijeron que en la oficina territorial del ministerio en Pando se habían comenzado a formular "medidas de protección y preventivas". Entonces la jueza interrumpió.

—El comisario (por Olivera) se preocupó personalmente del tema y no logró respuesta. Si existe protocolo, en este caso no funcionó.

—Estamos de acuerdo —contestaron las directoras del Mides, sin resistencias.

—¿Hay alguna solución hablada al respecto?

Entonces Gularte, de Canelones, expuso una serie de acciones, cargos, recorridas, llamadas, comunicaciones. Y remató:

—No se pudo solucionar la situación porque el refugio estaba ocupado. Yo me comunico con la directora de Montevideo para solucionar urgente y hoy mismo nos trasladamos a Montevideo llevando a la señora para darle una solución al problema. Ahora la vamos a trasladar a Mides central y de allí la van a llevar a un hogar.

Y agregó Camarán, la directora de la capital:

—Nosotros vinimos con una camioneta Van, vamos a trasladarla a Montevideo, tenemos el compromiso de la directora (del programa de calle); no preguntamos qué hogar es, o un refugio o alquilar una pensión. La señora va a residir con los niños en Montevideo, eso es seguro.

En la audiencia, Claudia le explicó a la jueza que se fue de donde estaba porque no creía "justo" que maltrataran a sus hijos, porque a pesar de que los dueños de casa proveían el techo, ella "ayudaba a sustentar los gastos". Dijo que cobraba asignación familiar y tenía tarjeta del Mides. Contó que los padres de los niños no tienen contacto con ellos y que con alguno tuvo incluso problemas de violencia.

—Yo amo a mis hijos y siempre voy a hacer lo posible por estar con ellos. Es frustrante que yo no pueda sustentar todo hoy en día —lamentó.

Finalmente, la jueza resolvió: "Intímese al Mides en la persona de sus directoras departamentales, tanto de Canelones como de Montevideo, a que otorguen albergue a los cinco niños de autos conjuntamente con su progenitora, habida cuenta de que han tomado conocimiento de la situación de esta, según el parte policial glosado en autos desde el día 4 de junio en horas de la tarde-noche y aún no se ha obtenido una respuesta, otorgándole un plazo de 10 días a los efectos de que se sirvan informar a esta sede respecto a la solución brindada".

Ayer, desde el programa de calle del Mides aseguraron que Claudia y sus hijos están "en un dispositivo" del ministerio. Reconocieron las dificultades que están teniendo para conseguir plazas en refugios, fruto del aumento de la demanda por el frío. Y agregaron que este caso había sido especialmente desafiante por tratarse de una familia numerosa. "Se demoró más de lo deseado", admitieron. "No fue el caso más feliz".

Arismendi, de vuelta en el parlamento este jueves
Ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi. Foto: Presidencia

En un lapso de 10 días, la ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi habrá concurrido dos veces al Parlamento a exponer su plan para atender a la población en calle. La primera fue el miércoles 6, ante la comisión de Derechos Humanos de Diputados, convocada por Gloria Rodríguez. La segunda será el próximo jueves a la comisión de Población, a instancias de Pablo Abdala y Álvaro Dastugue. Este último, vinculado a Beraca y en conocimiento del caso de Claudia, adelantó que la interrogará al respecto.

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