¿HAY UN "ESTADO DORADO"?

Canelones ya no es el fiel de la balanza: ¿cuál es el departamento representativo del país?

En Estados Unidos suelen estar pendientes de qué lugar del mapa refleja mejor el promedio electoral, y aquí los analistas imitan el ejercicio. Históricamente la combinación perfecta se dio en Canelones, pero hace dos elecciones que ya no. Maldonado ha estado cerca. Y ahora, ¿a dónde hay que mirar?

Elecciones nacionales
Canelones fue el departamento “muestra” hasta la elección de 2004; algunos creen que podría volver a serlo. ARCHIVO EL PAÍS

Tener un departamento que refleje a la perfección las preferencias electorales del promedio del país sería ideal para las consultoras de opinión. Una muestra representativa del departamento muestra bastaría para pronosticar un resultado, ahorrando los costos de preguntar en 19 departamentos, a miles de personas, quién es su candidato favorito.

Esto, que parece un imposible, pudo haberse aplicado en Canelones durante varias elecciones. En la primera vuelta de 1999, cuando Tabaré Vázquez se impuso por 39% frente al 32% de Jorge Batlle, los analistas miraron el país y vieron que esa misma proporción se reflejaba en forma casi idéntica en Canelones. Eso ya había pasado en buena medida en elecciones anteriores. Por eso, al día siguiente de la votación, al analizar los datos en el programa En Perspectiva, Oscar Bottinelli empezó sus comentarios hablando de Canelones: “El primero, cabalístico, místico, mágico, como se le quiera llamar, es que se sigue dando que el que gana en Canelones gana en todo el país, o que el que gana en todo el país gana en Canelones; no sabemos si el país determina a Canelones o si Canelones determina al país. Los amigos de Canelones pueden sentirse orgullosos de decir ‘acá está el fiel de la balanza del país’”, lanzó el director de Factum.

Por aquel entonces, en Montevideo el Frente Amplio ya era la fuerza mayoritaria (tenía el 50% de los votos) pero en el conjunto de los departamentos del interior estaba lejos de alcanzarlo (promediaba el 30%). Y Canelones, con su componente rural y su costado metropolitano, con su tradición colorada, sus escasos triunfos blancos, y con una irrupción fuerte del FA desde 1984, conseguía en 1999 la combinación perfecta para coronarse el “estado dorado”, como le llaman los analistas estadounidenses.
Para la elección siguiente, los sondeos de opinión fueron a mirar Canelones para saber qué ocurriría en el resto del país. Pero el propio Bottinelli ya matizaba su representatividad diciendo que “sociológicamente” se había acercado a Montevideo y alejado del interior. “Ya no es tan promedio como era antes”, concluía. En aquel 2004 la consultora veía que la intención del voto para el Frente Amplio rondaba el 50% a nivel país, y en Canelones ascendía al 54%.

Finalmente el pronóstico se cumplió casi a medida y hubo cuatro puntos porcentuales más de apoyo al FA entre los canarios que entre los uruguayos en general. Sin embargo, Canelones emuló casi por completo la votación nacional que obtuvieron el Partido Nacional y el Partido Colorado (apenas un punto de diferencia en cada caso) y lo hizo en forma idéntica respecto al Partido Independiente. La diferencia estuvo en el apoyo a los partidos minoritarios.

El foco siguió estando en Canelones, pero en esa misma elección hubo otro departamento casi dorado cuya condición pasó inadvertida.

Rumbo al este.

Silenciosamente, Maldonado empezó a disputarle el lugar a Canelones. En 2004 el FA obtuvo allí casi lo mismo que a nivel nacional (49%), aunque se distanció en la votación al Partido Nacional: los blancos sacaron 4 puntos más en Maldonado que en el promedio del país. La adhesión al Partido Colorado fue casi idéntica y apenas se sobrerepresentó al Partido Independiente.

Para 2009, Canelones ya se había “frenteamplizado” más que la media y así perdía del todo su característica de fiel de la balanza electoral. Y en la antesala de l segundo gobierno frenteamplista, tampoco Maldonado había conservado ese rasgo, pero a la inversa del otro: se había “nacionalizado” o “blanquizado”. Al final, el FA sacó 49% a nivel nacional, 53% en Canelones y 42% en Maldonado.

En el análisis de los votos, el director de Equipos, Ignacio Zuasnabar, observó en aquel momento que ningún departamento cumplía la condición de estado dorado. Paysandú se acercaba y también Salto (aunque con más colorados que el resto), pero no lo suficiente. Zuasnabar cuenta que entonces agudizó la mirada y encontró que tanto Maldonado (ciudad) como San Carlos representaban al país.

Los datos facilitados por la Corte Electoral y procesados por El País relevan que en 2009 el Frente obtuvo 44% en Maldonado (ciudad), 48% en San Carlos, y 49% en el país. El Partido Nacional votó en esas ciudades cuatro y tres puntos porcentuales más respectivamente que el 17% que sacó a nivel nacional. Aun con pequeñas diferencias, estas ciudades fueron, según Zuasnabar, las más doradas.

Pero esto ya no se repitió en 2014. En esa elección, el departamento de Maldonado acentuó su componente blanco y las dos ciudades señaladas le siguieron los pasos. Lejos del 49% que obtuvo a nivel nacional, el Frente conquistó en Maldonado al 41% de los fernandinos. Canelones, en tanto, acentuó su apoyo al oficialismo y le dio el 53% de los votos.

En la instancia pasada Paysandú volvió a mostrar cierta semejanza con el promedio. La diferencia en cuanto al FA fue de apenas un punto, con el Partido Nacional fue de tres, y con el Partido Colorado, de dos puntos. Salto ya no: acentuó su voto colorado y se despegó del resto del país. El que asomó como posible reflejo nacional fue Soriano, donde el FA obtuvo dos puntos porcentuales menos y el Partido Nacional logró tres más.

Elecciones municipales
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¿De vuelta al origen?

Continuando con el afán de búsqueda, para esta elección hay analistas que, sin querer figurar (“esto es sumamente especulativo”), auguran que Canelones podría recuperar su vieja corona o, al menos, acercarse a ella.

La idea parte de la base de que, de acuerdo a lo que muestran las encuestas, el Frente Amplio reduciría sus adhesiones más en el interior que en Montevideo. Según Factum, el oficialismo en el interior tiene 36% de los votos, mientras en Montevideo reúne el 46%. Cifra, en tanto, le da 44% al FA en la capital y 33% en el promedio de los 18 departamentos restantes.
De confirmarse ese escenario, Maldonado se “blanquizaría” todavía más, y en Canelones perdería fuerza el Frente.

Un análisis de lo ocurrido en las internas pasadas parece reforzar el argumento. De acuerdo a los datos procesados por El País, Canelones fue el departamento que más reflejó el promedio nacional. Teniendo en cuenta que el voto en junio no era obligatorio, y haciendo las salvedades de siempre (que la interna blanca convoca más que la frenteamplista, principalmente), se observan porcentajes exactos de participación en la interna blanca y similares en el resto de los partidos.

La especulación no es unánime. Otros analistas sostienen, de acuerdo a sus sondeos, que el fiel de la balanza se ubicará en el litoral del país. Quizás finalmente sea el turno de Paysandú.

estudio

Esta elección, ¿qué tanto predice la departamental?

La votación por departamento en la elección nacional no ha sido fiel reflejo de los resultados que se han obtenido luego, en la elección departamental. Esto lo analizan los politólogos Antonio Cardarello y Martín Freigido en su artículo El escenario subnacional en transformación:las reformas institucionales y su impacto en la configuración del mapa político local en Uruguay (2016). Cardarello y Freigido observan el devenir departamental a partir de la reforma de 1996 (que separó en el tiempo la elección nacional de la departamental) y de la ley de descentralización y creación de municipios de 2010. Así, observan los datos en función de lo que llaman volatilidad intracíclica: esto es el pasaje de votos de un lema a otro entre los comicios nacionales y los departamentales de un mismo ciclo electoral. Esta volatilidad se dispara en 1999 (después de la reforma) y tiende a aumentar. En las elecciones de 1984 y 1989 solamente se da un caso en el que un partido gane en la instancia nacional y pierda luego en la departamental. En 1994 no ocurre. Para 1999 ya hay ocho situaciones así. En 2004 baja a cuatro, para luego volver a subir: en 2009 son nueve los departamentos con volatilidad intracíclica, y en 2014, ocho.

Mapa de fuerzas: el país dividido en seis regiones

Entre julio y agosto de este año, la consultora Opción relevó la intención de voto por departamento y trazó seis regiones, o mejor dicho cuatro regiones y dos departamentos que amerita visualizar individualmente: Montevideo y Canelones. En este sondeo (que no volvió a repetirse), el Frente Amplio mostraba su mayor poderío en estos dos departamentos, con 33% y 30% de adhesiones respectivamente. En el litoral del país (Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano y Colonia), el apoyo al FA estuvo, en promedio, apenas arriba del que cosechó el Partido Nacional (29% contra 27%). Luego, al mirar el resto del país, las demás regiones mostraban una preponderancia del Partido Nacional. En la región noreste (Artigas, Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo), los blancos (con 24%) casi empataban con Cabildo Abierto (que reunían 23%). En tanto, en la región este (Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha y Maldonado), el Partido Nacional obtenía una ventaja considerable (28%) respecto al segundo lugar, compartido por el Frente Amplio y Cabildo Abierto (20%). En el centro del país (Durazno, Flores, Florida y San José) era donde el Partido Nacional sacaba su mejor puntaje en ese entonces (36%, frente a 22% del FA). Estos valores incluían altos porcentajes de indecisos (de hasta 19% en Canelones, por ejemplo). La encuesta relevó 1.617 casos y presentó un margen de error de 2,4 puntos.

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