abandonar la religión

Apóstatas: cansados de la iglesia

En lo que va del año, dos uruguayos que habían sido bautizados pidieron salir del padrón de la iglesia. El abandono formal de una institución religiosa es una moda europea que tiene su impacto en el país. Unos 400 usuarios integran un grupo que busca la apostasía colectiva en Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Solo en Montevideo hubo 12 trámites de apostasía desde 2008, según la Iglesia.

Cada vez que Alexis Saavedra ingresa a la página de Facebook que administra encuentra los comentarios más disímiles. Hay quienes le piden un ejemplo de carta para exigir el distanciamiento de la Iglesia, otros reclaman ayuda al no poder conseguir la certificación de su bautismo, algunos ateos argumentan que esta movida es "ridícula" y unos pocos fanáticos religiosos lo insultan por hacer "apología" del pecado. Está acostumbrado, dirige el grupo de uruguayos apóstatas.

En los últimos cinco años al menos 12 montevideanos abandonaron formalmente la Iglesia Católica, un acto que se conoce por el nombre de apostasía. Un apóstata es una persona que, sin importar la religión que hasta determinado momento estaba profesando, decide voluntariamente cortar su vínculo con esa institución. Para el catolicismo es considerado uno de los peores pecados, una defección. Las razones por las que alguien se desliga de una religión son muy variadas. Están los que simplemente perdieron su fe y ya no se sienten parte del sistema de creencias que antes seguían pero también están aquellos que, sin perder la fe ni estar en desacuerdo con su religión, no se sienten identificados con la institución que los representa o prefieren apartarse de la pobre imagen que algunos perciben de ella. Casos de pedofilia en el seno de la Iglesia, falta de aprobación de los derechos de los homosexuales y menosprecio a las mujeres son algunos de los motivos más frecuentes por los que las personas resuelven la apostasía. De ahí que uno de los lemas de los apóstatas en el mundo sea: "No es mi nombre".

En el caso de Alexis (44), su historia comienza cuando tenía 10 años. Hijo de un padre ateo y una madre católica, el hoy referente del movimiento Apostasía colectiva en Uruguay (así se conoce al grupo en Facebook), fue bautizado en el templo estilo gótico de Las Carmelitas, en el Prado. Por más que siempre fue a la escuela pública, fuera de hora curricular solía acudir a catequesis. Pero una duda comenzó a estorbarlo: ¿cómo cuajaba un Dios en los relatos de física y astronomía que tanto le gustaba leer?

Fue entonces cuando uno de sus hermanos mayores —Alexis es el menor de seis— apuntaló ese creciente escepticismo: "¿Tú crees en Dios? ¿Te preguntaste por qué?". Para resumir el cuento, aquel niño terminó siendo ateo, poco confrontativo y amante de los libros contestatarios de Carl Sagan.

Hasta allí poco lo separa de gran parte de los uruguayos. De hecho un 64% tuvo una crianza católica y hoy son fieles a esta corriente un 42% de la población, una cifra prácticamente empardada con quienes no tienen afiliación religiosa (37%), según datos del centro de investigaciones Pew con sede en Washington. Pero en plena crisis de la mediana edad, Alexis sintió que debía dar un paso más en su ruptura con la Iglesia. Fue así que hace cuatro años, buscando en internet, encontró al grupo Apostasía colectiva en Argentina.

"Estaba cansado de que la Iglesia me incluyera en su estadística por el solo hecho de haber sido bautizado cuando ni siquiera era consciente de qué significaba eso", explica. "En Argentina había un grupo ya organizado que convocaba a una apostasía masiva el 10 de diciembre, la misma fecha que la Declaración Universal de los Derechos Humanos".

Como el trámite de "desafiliación" debe realizarse ante el obispo de su lugar, Alexis pidió a sus colegas argentinos un ejemplo de la carta donde se explican los motivos de ruptura del vínculo. Adaptó el texto a la legislación uruguaya, le incorporó una mención a Giordano Bruno —filósofo italiano que fuera asesinado por la Inquisición romana—, adjuntó la fe de bautismo (que se consigue en el lugar en que uno fue bautizado) y presentó los escritos en la administración del Arzobispado de Montevideo, a la vuelta de la Iglesia Matriz.

Ya en 2006, el entonces papa Benedicto XVI había ordenado a los obispos la recepción de las solicitudes formales de abandono de la Iglesia. Alexis comprobó que en Uruguay el sistema funciona. A las dos semanas de haber presentado los motivos de su apostasía, recibió un papel firmado por el entonces arzobispo Nicolás Cotugno, que lo invitaba a la reflexión y aceptaba su alejamiento de la Iglesia.

"La apostasía supone un dolor para la Iglesia", confiesa el vicario judicial Juan Silveira. "Se trata de hermanos en la fe que toman distancia y uno debe pensar qué pudo haber hecho para que eso ocurriera". Eso sí, a priori las autoridades no sienten que la apostasía colectiva suponga una amenaza.

"Fue un fenómeno más importante hace un par de años, sobre todo en Alemania", cuenta Silveira. "Estimo que la propia disciplina que existe en ese país hacía necesaria la formalidad". Los alemanes tienen obligación de declarar ante el gobierno qué religión practican, porque una parte de sus impuestos es destinada a las instituciones religiosas.

En España la apostasía también está en boga. Allí es el escenario de la próxima película del cineasta uruguayo Federico Veiroj, El Apóstata, la que se estrena en el Festival de Toronto que comienza este 10 de setiembre.

Alexis reconoce que en Uruguay la situación es distinta a otros países de la región. "Por suerte hay menos fanatismo y se respetan las opiniones". Aun así, advierte que "hay veces en que la laicidad se ve quebrantada". Como ejemplo cita la Jura de la Bandera que encabezó hace un año el arzobispo Daniel Sturla. "Fue en la Iglesia Matriz y, para peor, con la bandera del Vaticano, que es otro país, al lado de la uruguaya". Y va más allá: "El gobierno de Tabaré Vázquez involucró demasiado a la Iglesia en las políticas estatales; ocurrió, por ejemplo, en la lucha contra las drogas (refiere a la petición que hizo la Junta Nacional de Drogas a los templos). Todos pueden aportar, pero no corresponde que se deba hacer cargo un grupo religioso en concreto".

La Asociación Uruguaya de Librepensadores, de la que Alexis es consejero, apuntó contra los colegios públicos de gestión privada con fines religiosos, como el liceo Jubilar. "En Uruguay los templos están exonerados de impuestos cuando la religión es una opción personal y se debe mantener por los creyentes".

Apostasía colectiva en Uruguay, el grupo de Facebook que administra Alexis, cuenta con unos 400 fans. La cifra de consultas que el administrador ha tenido en los dos últimos años es similar, aunque no siempre coinciden los "me gusta" con los usuarios que consultan, explica.

"En la mayoría son hombres, de entre 25 y 45 años", cuenta Alexis sobre el perfil de los consultantes. "No llevo la estadística, pero, por lo que me cuentan, estimo que unos 30 llegaron a concretar el trámite".

Hay veces en que Alexis no tiene respuesta y solo se limita a dar ánimo. "Un señor que vivía en Montevideo fue bautizado en Paysandú y debía viajar hasta allí para hacer el trámite", cuenta. "Ese es un problema que, peor aún, se nota cuando alguien no sabe dónde fue bautizado".

El vicario Silveira aclara que, en este tipo de casos, el solicitante puede no adjuntar el acta de bautismo y aclarar los motivos, y luego será el obispo quien tome la decisión.

Alexis pretende ayudar a quien se lo solicite, pero no intenta confrontar ni hacer escraches. Por lo general no discute de religión y a sus hijas, y sobre todo a la más grande que tiene 12 años, le recomienda que aprenda de todas las opciones y luego elija qué camino seguir. "Un librepensador no puede imponer", dice. Por supuesto el haber sido uno de los primeros uruguayos en tramitar la apostasía hace que, entre familiares y amigos, cada tanto surja el tema. "Me embroman que es ridículo, que basta con no ir más a misa. Yo les contesto que no quiero ser parte de la institución. No es mi nombre".

SABER MÁS

FRANCISCO, EL CAMBIO DE IMAGEN Y OTRAS MIRADAS.


Judaísmo e islam: la sangre por encima de toda decisión individual.


De las tres grandes religiones monoteístas occidentales, el cristianismo es la única que contiene el concepto de apostasía. Para la ley religiosa judía, explica el rabino Ben Tzion Spitz, una persona es judía si es hijo del vientre de una madre judía. "Uno puede no considerarse judío, no practicar, pero lo seguirá siendo; puede renunciar a la ciudadanía, pero no borrar el hecho histórico de dónde nació". Quien nace en una familia musulmana, dice Susana Mangana, tiene prohibida la apostasía, está pecando.

Otra cara para una institución milenaria: ¿Francisco es el cambio?

Para el 45% de los uruguayos, la elección del papa Francisco supone un "gran cambio" para la Iglesia. Incluso para el 62% de los ateos es una designación "favorable" o "muy favorable", según datos de Equipos Mori. Por más efecto positivo, "no sería esperable que en el corto plazo hubiera modificaciones sustantivas en la matriz de las creencias religiosas", aclara el sociólogo Ignacio Zuasnábar. Para el apóstata Alexis Saavedra se trata de "un cambio de discurso, pero no de fondo".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)