MINAS DE CORRALES AL BORDE DE LA QUIEBRA

El fin de los años dorados

La única localidad uruguaya que vive de la explotación de oro sufre la paralización de la minera. Hay 290 en seguro de paro. Cierran comercios. Sindicato, gobierno y empresa se acusan entre sí mientras el pueblo se pregunta si se agotó el preciado metal.

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Recorrida por Minas de Corrales, lugar de explotación de oro. Foto: Fernando Ponzetto.
Recorrida por Minas de Corrales, lugar de explotación de oro. Foto: Fernando Ponzetto.
Recorrida por Minas de Corrales, lugar de explotación de oro. Foto: Fernando Ponzetto.
Recorrida por Minas de Corrales, lugar de explotación de oro. Foto: Fernando Ponzetto.

"El que se esté preparando para lo peor, hace bien”. Como la advertencia de un lugareño en el inicio de una película de terror, esta mujer almacenera responde así cuando se le pregunta por el futuro de Minas de Corrales.

Pelo corto y teñido de rojo, blusa negra con estampado floreado y calzas bordó, la comerciante suaviza luego la gravedad del pronóstico y añade con ese acento propio del “rshiverense”: “Estamos acostumbrados, igual. Así como subimos, bajamos. No es fácil vivir del oro”.

Minas de Corrales (4.000 habitantes, a 455 kilómetros de Montevideo y 100 de la ciudad Rivera) atraviesa un momento de incertidumbre histórico. La empresa minera Orosur (Loryser SA), que explota hace 15 años los yacimientos dorados de la zona, detuvo su producción a fines de julio, se presentó a concurso de acreedores y ha enviado por etapas a unos 290 empleados a seguro de desempleo.

Los representantes locales del sindicato del metal, Untmra, acusan a la firma internacional de la debacle (“mala gestión, pérdida de interés y baja inversión para buscar más yacimientos”), mientras los directivos de la compañía argumentan una caída de la cantidad y calidad del mineral y responsabilizan también al gobierno y al gremio (“demora en los permisos, crédito del BROU rechazado para una nueva explotación y alto costo de indemnizaciones por juicios laborales”).

En el medio, las autoridades se dividen entre quienes cargan contra Orosur por las mismas razones que el sindicato y los que justifican la paralización dentro de la lógica cíclica del negocio minero.

Pero en el fondo del debate, lo que desvela a los corralenses es saber si se agotó el oro o si todavía hay depósitos cuya explotación sea rentable. En eso se juega la vida el único pueblo de Uruguay que nació (década del 1870), creció (y decreció) al ritmo de los hallazgos, riqueza o escasez de las minas.

Minas de Corrales es la única localidad uruguaya que vive de la explotación de oro. Foto: Fernando Ponzetto.
Minas de Corrales es la única localidad uruguaya que vive de la explotación de oro. Foto: Fernando Ponzetto.

Geológicamente ubicado en la llamada “Isla cristalina de Rivera”, el oro de Minas de Corrales y zonas aledañas se presume aún abundante pero difícil. Ya no queda en grandes trozos ni a nivel de la superficie. Aquí hay que buscar cada vez más abajo con minas subterráneas para encontrar las vetas donde el mineral, además, se presenta incrustado en micropartículas dentro de las rocas. Las piedras se trasladan a una planta industrial para molerlas y luego, con cianuro de sodio y otros químicos, separar el oro del resto de los minerales. Al final se hace la fundición y formación de lingotes.

En la última mina que explotaba Orosur (“San Gregorio subterránea”), se trabajaba con magros resultados: por cada mil kilos de roca que entraban a planta, salía 1 gramo de oro, lo que en dinero, en el mercado internacional, se vende a 38 dólares. Parece poco ganar 1.300 pesos por desgarrar una tonelada de piedra a 60 metros de profundidad, transportarla y luego molerla y fundirla. Es cierto que la planta procesaba 4.000 toneladas al día (o sea, 4 kilos de oro) pero aún así sigue siendo bajo el ingreso para los costos.

La esperanza de Minas de Corrales radica en que se descubra un nuevo yacimiento que por lo menos reporte tres, cuatro o cinco gramos de oro por tonelada. Pero nadie arriesga a que exista tal cosa porque para saberlo hay que invertir dinero. Mucho dinero.

El geólogo Luis Bergalli, consultor y exsuperintendente de exploraciones en Orosur hasta 2015, estima que el rango de inversión en exploración de una minera debe rondar los 2,5 millones de dólares al año. Y hay que perforar y estudiar mucho tiempo para establecer con certeza cuánto oro es posible extraer de un proyecto de mina, con el riesgo adicional de que la conclusión sea la inviabilidad económica de la iniciativa.

Mientras todo eso no pasa, el comercio y la vida social han sido las primeras víctimas de la parálisis minera. Algunos almacenes, como el de Zulma, la pelirroja, reportan bajas del 30% en las ventas. Una de las carnicerías del pueblo tiene una libreta con 120.000 pesos de deudas de familias con problemas para pagarle. Cerró el lavadero de autos, símbolo de un opulencia pasada. E incluso Orosur debe a 19 comerciantes (desde el tornero hasta la farmacéutica) y ha metido estos pasivos en la bolsa del concurso de acreedores. Vaya a saber uno cuándo y cómo cobran.

Recorte de diario que recuerda el fallecimiento de "Tito" Pereira. Foto: Fernando Ponzetto.
Recorte de diario que recuerda el fallecimiento de "Tito" Pereira. Foto: Fernando Ponzetto.

“El pueblo está al borde de la quiebra”, denuncia Ruben Carrera, consejal de Minas de Corrales y hermano del senador del Frente Amplio Charles Carrera. “Uno sale al mediodía y no hay nadie en la calle”.

Hugo Pereira, asesor del alcalde, es menos dramático. “Todavía no se siente un golpe duro porque los sueldos eran buenos y con el seguro especial (75% en muchos casos) la gente se arregla”. El salario menor en la mina era de 36.000 pesos líquidos.

La localidad ya sabe lo duro que es vivir sin la minería. Entre 1944 y 1997 no hubo producción y el pueblo perdió al 30% de sus habitantes. La aventura del oro en Minas de Corrales ha sido también, paradójicamente, la de la inestabilidad y la pobreza.

“Cuando no hay oro, hay caña”, es un viejo dicho de los más veteranos. A falta de minería, prolifera el contrabando dada la cercanía con la frontera. Uno de los productos más consumidos es la caña brasileña (cachaça), que tiene ventajas en épocas de “malaria”: “es barata, saca el hambre y el frío”.

La era del oro.

En los años más prósperos de la mina, el monto de exportación de oro llegó a los US$ 40 millones. Foto: Fernando Ponzetto.
En los años más prósperos de la mina, el monto de exportación de oro llegó a los US$ 40 millones. Foto: Fernando Ponzetto.

De capitales canadienses, Orosur se instaló en 2003 en la Mina San Gregorio (a 4 km de la localidad) y explotó esa y otras minas de la zona. Llegó a exportar 40 millones de dólares al año de mineral y supo ser la empresa más importante de Rivera, con 700 empleados. Inclusive un año se coló en el top 30 de las mineras auríferas más productivas del mundo.

La mala noticia fue que en los mejores momentos de la mina el precio internacional del oro era bajo, lo que la hizo perder capacidad de inversión a futuro. “La crisis del oro (2013 -2017) nos golpeó muy duro”, asegura Ignacio Salazar, CEO de Orosur, en una entrevista vía correo electrónico porque el empresario reside en Londres.

En 2015 la compañía tomó una cuestionada decisión al recortar el presupuesto del departamento de exploraciones. “Si una minera solo produce y no busca más depósitos o busca poco, no tiene futuro porque los yacimientos, por más buenos que sean, se agotan a los dos o tres años”, critica Hugo Pereira, asesor del alcalde y exempleado de la mina, justamente de exploraciones.

“La dejaron morir”, opina Manuel Arias, representante del sindicato. También denuncia que en 2015 Orosur se llevó o dejó ir a “los gringos” que componían el cuadro gerencial de la compañía. En efecto, varios geólogos y jerarcas extranjeros fueron derivados a otros proyectos de la empresa, en especial en Colombia. Su lugar fue tomado por jerarcas locales de dudosa capacidad, según Arias.

Producido el cese de actividades, el gobierno prendió la sirena y envió a dos ministros a atender la emergencia de Minas de Corrales. El 11 de agosto, los jerarcas Ernesto Murro (Trabajo) y Carolina Cosse (Industria, Energía y Minería) encabezaron una asamblea con las fuerzas vivas y, a la manera de otros pueblos en crisis como Juan Lacaze, anunciaron medidas: seguro de paro especial, cursos de Inefop para desempleados y contratación de un técnico internacional para determinar cuánto oro queda y qué tan rentable sería sacarlo.

Cumplieron a medias. El Parlamento acaba de renovar el seguro por desempleo hasta el 31 de diciembre de 2019 y la semana pasada, casi tres meses después del anuncio, Inefop empezó un curso de electricidad automotriz para los exempleados. Respecto al técnico, en Minas de Corrales lo están esperando todavía.

Exploran posible mina de oro en San José

En Minas de Corrales y su zona aledaña se han concentrado las explotaciones de oro a la largo de la historia uruguaya. Sin embargo, no sería el único lugar con presencia rentable del mineral. En estos momentos, un grupo inversor extranjero y geólogos uruguayos analizan un depósito en el departamento de San José en un proyecto que por el momento está en etapa de exploración.

Néstor Campal, geólogo y director de la Dirección Nacional de Geología y Minería (Dinamige), asegura que en Uruguay se han hecho pocas inversiones como para establecer si hay o no hay oro (o cualquier mineral) en cantidades rentables a lo largo del territorio.

Los estudios de prospección son costosos y, a juicio de Campal, al país le ha importado mucho más la superficie que el subsuelo.

Néstor Campal, geólogo y titular de la Dirección General de Minería (Dinamige), aclara que “el técnico” no necesariamente va a “ir” a Minas de Corrales, sino que se le hacen consultas de forma remota.

“Hemos cruzado datos nuestros con información que nos suministró la empresa. Estamos en contacto con universidades y servicios geológicos de la región para afinar una conclusión en base a la información existente”, asegura. Ante expectativas o malentendidos de los pobladores o de la propia Orosur, el jerarca descarta que el Estado vaya a solventar un estudio nuevo, sino que analizará lo ya hecho en conjunto con un consultor internacional.

“Explorar es un trabajo costoso y que corresponde a las compañías. El Estado no lo va a hacer”, reafirma Campal.

En tanto, se muestra optimista sobre el futuro: “Existen interesados y creo que en el mediano plazo puede comenzar un nuevo ciclo minero, presumiblemente con otra empresa”.

La edad de la incertidumbre

El pasivo estimado de Orosur es de US$ 12 millones. Foto: Fernando Ponzetto.
El pasivo estimado de Orosur es de US$ 12 millones. Foto: Fernando Ponzetto.

El CEO de Orosur, Ignacio Salazar, sostiene que todavía hay oro rentable en Minas de Corrales y que su firma, pese al concordato, podría volver a producir, sola o en sociedad con otra, si consigue fondos y permisos para poner en práctica el siguiente proyecto que tiene (o tenía) previsto.

Lo llaman Veta A y sería una nueva mina subterránea que implica hacerse camino con explosivos debajo de un depósito sellado de cianuro y otros desechos tóxicos de la antigua presa de relaves. Dinama calificó el proyecto como “muy peligroso” y pidió un detallado estudio de impacto antes de aprobarlo. A Dinamige también le pareció incompleta la información presentada sobre la cantidad de oro comprobable en Veta A. Pero la empresa ha dicho que no tiene fondos para financiar más estudios.

“Veta A fue históricamente la cantera a cielo abierto con mayores concentraciones de oro de la zona. Queremos proseguirla en profundidad. Estamos seguros de que es un buen proyecto”, argumenta Salazar.

Para el geólogo Luis Bergalli, insistir con Veta A no es una buena idea. Además de la restricción ambiental, no habría allí grandes reservas. “No es tarea sencilla pero se debería encontrar otro depósito que asegurara unas 300.000 onzas (8.500 kilos)”. Pero buscar, de nuevo, es invertir.

Orosur solicitó un crédito al Banco República de US$ 8 millones y luego amplió el monto a 20 millones para iniciar Veta A. El banco rechazó la solicitud la primera vez por garantías insuficientes y la segunda por el ingreso a concordato.

Campal valora la actitud de Orosur. Dice que siempre respetó las disposiciones mineras y ambientales y se abstiene de criticar la gestión. “La minería es un negocio cíclico. Es fácil opinar con el diario del lunes sobre un proceso complejo como el balance de una minera. La función de Dinamige no es juzgar a las empresas por las decisiones que toman, sino por su cumplimiento de las disposiciones mineras. En este caso, se hizo todo dentro del marco legal”.

El ministro Murro, en cambio, fue muy duro con la compañía. A la salida de aquella asamblea del 11 de agosto, lamentó ante cámaras y micrófonos que no hubiera representantes de Orosur. Pero el CEO Salazar escribe que la empresa no fue invitada a la cita. “No se nos había invitado. Era una asamblea del sindicato en el pueblo y no participamos de esas reuniones”.

El diputado riverense Saúl Aristimuño (Frente Amplio, lista 711) también castiga a Orosur. “Actuaron irresponsablemente. Ellos sabían que se les terminaba el oro y no invirtieron nada en exploración. Piden que el BROU les dé un crédito estando en concordato y apuran a la Dinama para que les dé permiso sin los estudios correspondientes. Ahora parece que están esperando que el Estado contrate al técnico que anunció para que les diga cuánto oro hay”.

Orosur emplea aún a 28 funcionarios en la mina en tareas de seguridad y mantenimiento. Su tarea principal es que la planta se conserve en condiciones de ser reutilizada por esta compañía o por otra. Si no se lubrica, pierde la vida útil y pasa a valor de chatarra. En tal caso, sería el final de la era del oro por un largo tiempo.

“Conservar la planta es nuestra mayor preocupación”, dice Aristimuño.

Consultado Salazar acerca de por cuánto tiempo piensa mantener la instalación industrial, evitó dar una respuesta. Confirmó que la compañía está abierta a una venta de activos o a una asociación que le inyecte capital. “Es importante mantener la planta. Si se precisara una nueva para volver a operar en Uruguay, implicaría una inversión de US$ 100 millones”, escribe.

La edad de la caña.

Museo del oro en Minas de Corrales. Foto: Fernando Ponzetto.
Museo del oro en Minas de Corrales. Foto: Fernando Ponzetto.

Otro síntoma de que las cosas no marchan bien en Corrales es la proliferación de iglesias: hay cinco templos evangélicos nuevos. Si los corralenses necesitan tanto a Dios, por algo será...

A corto plazo, prenden velas para que la compañía pague a acreedores y los despidos. Según estima el sindicato, Orosur tiene un pasivo por 12 millones de dólares y los despidos sumarían otros 8 millones. El 17 de diciembre vence el plazo para que presente un plan de pago a acreedores, entre ellos el tornero y la farmacéutica.

Ninguno de los 290 enviados a seguro consiguió empleo. No hay otras fuentes importantes de trabajo, más allá de changas informales. Dados los altos salarios de la mina, los ingresos que perciben de BPS son y serán hasta fines de 2019 muy competitivos con cualquier otro empleo formal. “Si me meto de chofer para la forestación o en la arrocera, pierdo plata”, confiesa uno de los exmineros.

Minas de Corrales está lejos de las ciudades (70 kilómetros de Tacuarembó y 100 de Rivera), y cuando llueve sus puentes no dan paso y queda aislado, lo que dificulta que la población viaje a trabajar y regrese. El que se va a trabajar, ya no vuelve.

El sindicalista Manuel Arias cree que se debería pensar en otros rumbos para el pueblo. “No parece fácil que regrese la minería. Ojalá me equivoque. Pero esta empresa dejó caer la maquinaria y los interesados tendrían que hacer una inversión grande”. El consejal Ruben Carrera piensa parecido y cree que el pueblo debe apuntar al turismo minero y ser creativo.

El milagro no lo puede producir un dios, sino el precio del oro. Hoy está en una media de 38 dólares el gramo, pero si mañana se dispara, cambiará la ecuación de rentabilidad y aparecerán los interesados. Lo contrario agravaría las cosas.

Por ahora lo que abundan son hombres con tiempo libre y preocupados en el pueblo. Zulma, la almacenera, ya ha notado un incremento en sus ventas de caña brasileña y, por las dudas de que las cosas empeoren, piensa incrementar el stock. “Hay que estar preparados”.

Claves del negocio del oro en Rivera

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