Estilo criollo

El ajuar de los narcos locales

Lejos de la imagen que se asocia a los “grandes peces” del negocio, en Uruguay los narcos tienden a ser de perfil bajo. Son pocos los que se mueven en autos de alta gama o se dan vidas de lujo, aunque igual lavan millones en propiedades. La Policía apuesta a incautar para debilitarlos.

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550 fueron los vehículos rematados desde 2010, tras incautarse a los narcos. Foto: EFE

La Junta Nacional de Drogas anunció el remate de 30 vehículos incautados al narcotráfico y el depósito judicial ubicado en las calles Juan Jacobo Rousseau y Habana se llenó de gente. Fue el miércoles pasado. Más de 400 personas se agolparon atentas, tratando de hacerse de un automóvil, una camioneta o una moto a un precio inferior al de mercado. Y los vehículos, exhibidos en los extremos del amplio local, pusieron a los ojos de todos una parte del mundo "narco" que funciona en Uruguay.

Frente a la vida que reflejan las películas o las grandes series que hablan de los "peces gordos" del narcotráfico, desde Pablo Escobar para abajo, el mundo de la droga en nuestro país tiene un perfil mucho menos ostentoso. Se aleja de los grandes lujos, más allá de que algunas propiedades de alto valor se vean envueltas en casos de lavado de activos a menudo, o que el negocio mueva varios millones al año.

Así quedó a la vista en el remate, donde si bien se alcanzaron precios tales como los US$ 35.000 por una Toyota Hilux, US$ 20.000 por una Chevrolet Captiva y US$ 14.000 por un Peugeot 408, la mayoría de los autos expuestos eran de poco valor. Algunos, por ejemplo, se vendieron por solamente US$ 2.000 y US$ 3.000. Se vieron autos de más de 20 años, muchos de ellos chocados, con la chapa deteriorada, con vidrios rotos y con evidencia de un descuido generalizado.

Gasoleros.

"El narco uruguayo generalmente no tiene un perfil ostentoso. Se mueve en autos no muy llamativos y normalmente mantiene el dinero en efectivo o lo pone en propiedades, en las cuales tampoco vive para no quedar expuesto", explicó una fuente de la Brigada Antidrogas a El País.

Es más: según explicó el informante, es normal que las bocas de venta de droga no tengan mayor infraestructura. Basan su tarea en el uso de unas pocas motos de baja cilindrada o incluso recurren a terceros que se encargan de la distribución. A veces, igual, la Policía encuentra en medio de un asentamiento una casa que destaca por su equipamiento y por los autos que estacionan en la puerta, lo cual facilita la tarea a la hora de ubicar a los involucrados en el delito.

La Policía afirma, por otra parte, que quienes ingresan droga al país en grandes cantidades sí tienen un mayor despliegue material. Se trata de personas que integran ramificaciones de redes internacionales, y esos grupos pueden tener con facilidad "cuatro o cinco vehículos" de mediano o alto nivel. También pueden poseer varias propiedades, además de joyas, relojes y otros objetos costosos.

Cuando se desarticula alguno de esos "brazos" de redes es que la Junta de Drogas se hace de autos de mayor valor para rematar, y los mismos son más que nada originarios de Argentina y Paraguay. De todos modos, los autos lujosos son solo el 8% de los que van a remate por haber sido incautados al narcotráfico, según informó a El País María Herrera, del Fondo de Bienes Decomisados de la Junta de Drogas.

Al describir a estos grupos que ingresan droga al país en grandes cantidades, las fuentes vinculadas a la Brigada Antidrogas coincidieron en señalar que "no son personas que generen episodios de violencia directa contra la Policía, a diferencia de lo que puede ocurrir en las bocas". "No hemos tenido hasta ahora enfrentamientos armados con narcos que estén ingresando droga al país. El traficante generalmente tiene antecedentes no muy pesados, por ejemplo vinculados al contrabando, y no ofrece mayores resistencias", explicó una de las fuentes.

Los traficantes saben que el hecho de tener un arma al ser detenidos con droga resulta un agravante, y por eso evitan portarlas. "Por lo general, las armas que se muestran como incautadas después de un operativo están en las casas de los narcos; las tienen para custodiar la droga entre ellos", relató el funcionario de la Brigada Antidrogas.

"Debilitarlos".

Desde 2010 hasta ahora, la Junta de Drogas ha trabajado en 1.500 causas de incautaciones de bienes provenientes del narcotráfico, y en el 40% de los casos hubo automóviles involucrados. En el 1% hubo aviones pequeños o barcos, y el 11% de las causas fueron consideradas de "relevancia" por los fondos implicados.

En los últimos cinco años, el Estado recaudó US$ 7.000.000 por la venta de bienes y automóviles incautados a los narcos y también por la confiscación de dinero de ese origen. Desde ese entonces, se realizaron 23 remates en los cuales se vendieron más de 550 vehículos, tres embarcaciones, nueve inmuebles, decenas de joyas y muebles por una cifra cercana a US$ 4.000.000.

La Policía no tiene información de que en Uruguay haya líderes de las grandes redes de venta de drogas, sino que se estima que aquí operan mayormente ramificaciones de las mismas. Lo que busca es debilitarlas quitándoles su poderío en infraestructura.

"La idea es desarmar la estructura de los narcos", explicó la fuente de la Brigada Antidrogas. "Lo importante es quebrar económicamente a la organización, desfinanciarlos, porque si la persona va presa pero el capital sigue a su disposición afuera, cuando salga de la cárcel va a retomar la actividad".

Uno de los últimos casos que mostró el accionar de las redes internacionales de narcotráfico en Uruguay ocurrió en diciembre del año pasado, cuando se concretó la operación "Anambé". La misma logró el procesamiento de 18 personas que se encargaban de reclutar en el país a hombres con experiencia en la navegación para llevarlos a Venezuela y que desde ahí cruzaran por mar hasta un puerto español. En esos viajes llevaban cargamentos de cocaína que, una vez colocados en Europa, tenían un valor de varias decenas de millones de dólares.

A esas personas se les incautó en Uruguay 16 vehículos, entre los cuales había dos camionetas con un valor estimado de US$ 80.000 y varios autos de más de US$ 40.000. También tenían en efectivo más de un millón de euros y varias propiedades, pero se admite que, por ahora, fue una excepción.

PARA TODOS LOS GUSTOS.

Relojes y alhajas.

En una de las últimas operaciones contra una red de narcos se incautaron relojes de prestigiosas marcas. Valían varios miles de dólares.

El barco de la cocaína.

En marzo de este año se remató un barco que había sido incautado por traficar cocaína. El mismo fue vendido a US$ 100.000.

La casa propia.

Se llevan rematados nueve inmuebles incautados, algunos por poco más de US$ 20.000, pero también una casa por US$ 205.000.

24 vehículos y seis motos.

El miércoles se remataron 30 vehículos incautados a narcos. Había autos viejos, pero también de lujo. Se recaudaron US$ 235.669.

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