Qué lástima lo de Cuevas en Carrasco

CARLOS GALLO

Desde que empecé a escribir esta columna, he disfrutado cada una de ellas; ésta es la primera que me duele hacer.

El desempeño de la mejor raqueta del país, Pablo Cuevas, jugando en Carrasco, fue una vez más, decepcionante. El único partido que jugó bien fue el que le ganó a Ramírez Hidalgo, en los papeles el más difícil, y eso significa que el salteño no maneja bien la presión; cuando tiene que ganar siendo claro favorito, pierde.

Usted me dirá ¿pero no ganó Roland Garros en dobles? La respuesta pasa por lo anterior; en todos los partidos la pareja americana era punto, en especial contra los Bryan, y en todos Pablo jugó increíble, final incluida. El único en que jugaron mal fue la semi contra dos desconocidos, en que eran favoritos y casi pierden. Pero ganaron y clasificaron al Masters de dobles en Shanghai y todos creímos que tomarían la Petrobras en Carrasco como parte de su preparación. Sin embargo la gente que maneja al salteño pidió un seguro para que la pareja campeona en París jugara aquí, que excedía totalmente las posibilidades de la organización, y por eso no jugaron.

Diego Pérez le consiguió a Pablo una invitación para jugar con su hermano en Asunción, si jugaba con Horna en dobles aquí. Una parte cumplió, la otra no.

Es una lástima que todo el tenis que Cuevas tiene y que excede en mucho su ranking, choque contra su problema mental que le impide canalizar la presión y transformarla en incentivo, y que al no jugar dobles en Montevideo desconozca lo que la Asociación ha colaborado en su desarrollo.

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