SILVIA PÉREZ
Sebastián Abreu termina hoy la pretemporada que realizó con su nuevo equipo, el Beitar Jerusalem, en Ginebra y volverá a Israel.
Beitar se está preparando para jugar la clasificatoria para la UEFA, donde enfrentará a Cracovia polaco. El primer partido es el 30 en Jerusalén y también tiene posibilidades de definir en dos partidos su participación en la Champions. Además, intentará ganar los tres campeonatos que se diputan en Israel: el torneo israelí, la Liga y la Copa Toto. Si ganan el primero serán tricampeones por primera vez en la historia.
Pero la posibilidad de jugar copas europeas fue lo que más tentó al "Loco" cuando decidió aceptar la propuesta del Beitar. Luego, encontró una realidad muy diferente a la que suponía y hoy está feliz de haberlo hecho.
"Además de los objetivos deportivos que fueron los que me motivaron, todos acá me tratan muy bien y hacen todo lo posible por facilitarme las cosas. Dejando de lado la locura del recibimiento que nunca me hubiera imaginado, en el día a día hacen todo lo que pueden por ayudarme a salvar las diferencias del idioma y se preocupan de que me sienta bien", contó el delantero desde el vestuario del Beitar donde se preparaba para jugar un partido de preparación en Suiza, el último de la pretemporada.
Afortunadamente, Abreu tiene dos compañeros que hablan español y eso le facilita las cosas. "El chileno Cristian Álvarez y el argentino David Fernández me han ayudado mucho y además hay otro compañero que jugó un tiempo en el Mérida de España y algo habla. La barrera del idioma es una de las cosas que más te complica. Por ahora me manejo con gestos, algunas palabras en inglés y el traductor que anda conmigo para arriba y para abajo. En ese sentido lo que me preocupa es cómo comunicarme en la cancha, yo que soy de hablar mucho y ordenar. Por suerte, ahora cuando vuelva a Jerusalén voy a comenzar las clases de inglés con un profesor que me pone el club, porque en Israel todos saben inglés", relató.
Aunque estuvo solo una semana en Jerusalén antes de viajar a Suiza, quedó impresionado con la ciudad. "Fui al Muro de los Lamentos y a mí que soy creyente, más allá que no de la misma religión que ellos, me impactó. Es un lugar especial y va a ser una experiencia hermosa volver a visitarlo con la familia y los amigos".
Otra cosa en la que los israelíes intentan conformar al uruguayo es en las comidas. "Las costumbres son muy diferentes. Por ejemplo, en el desayuno te sirven ensalada de tomate, lechuga y huevo y a mí no me da. Por suerte, ahora me ponen yogur, cereales y tostadas. También tengo que pedir que no le pongan picante a la carne o el pescado, en eso son parecidos a los mexicanos. Y por la religión hay alimentos que no se pueden mezclar como el queso y la carne. Son cosas que estoy aprendiendo para adaptarme lo más rápido posible".
Esperando a los gemelos
Abreu y sus esposa Paola son padres de Valentina (8) y Diego (5), y ahora están esperando gemelos. "No estaba en los planes y para peor aparecieron dos", dijo el "Loco" bromeando como siempre. Nacerán por cesárea en noviembre y la familia no podrá viajar hasta que tengan por lo menos tres meses. Paola y Valentina querían al menos una niña, pero para alegría del padre los dos son varones: Franco y Facundo. La familia considera si mudarse a Israel o no porque recién podrían viajar en marzo y el contrato de Abreu finaliza en mayo, salvo que se lo renueven. Y Valentina y Diego han cambiado cada seis meses de colegio en los últimos años. Hoy, Paola es la que lleva la peor parte. Un ejemplo: debe darse a diario una inyección para la coagulación y en el sanatorio le recomendaron que se la diera el marido.
"Al `Chengue` lo entiendo porque pasé por lo mismo"
En Suiza, Abreu vio por internet el partido entre Nacional y Danubio y festejó como un hincha más la clasificación a la Libertadores y la posibilidad de definir el título de la Liguilla.
"Estoy contento porque tuvieron la rebeldía de revertir el mal momento institucional y deportivo y no se cortó la racha de 13 años consecutivos de Nacional en la copa. Y, además, consiguieron la posibilidad de conseguir un título, que creo que necesitan. Ellos y también para la gente", dijo Abreu.
La definición de la Liguilla es justamente, frente a Defensor Sporting, el primer equipo del "Loco" en Montevideo. "El cariño mío hacia Defensor está intacto, pero como estoy tan lejos lo vivo solamente como hincha y quiero que gane Nacional. Además, Defensor ya ganó todo y a Nacional le vendría muy bien conseguir el título. Igual es un orgullo que los dos equipos donde jugué estén definiendo la Liguilla", admitió.
Abreu espera que los tricolores puedan ganarla y que eso haga cambiar a Richard Morales de parecer. "Ojalá que todo esto modifique la posición del `Chengue`. Me pongo en su lugar y lo entiendo porque estar siempre tratando de solucionar los problemas que hay en el club, y con pocas armas, te satura. Y eso que estamos hablando de un cuadro grande. La responsabilidad es muy grande, sobre todo cuando uno trata de ayudar a los jugadores más jóvenes que son los que más sufren los problemas económicos. A veces, todo eso te cansa, porque encontrás pocas respuestas positivas. Lo entiendo porque lo sufrí. Estoy seguro que lo que sucedió fue eso y lo del clásico fue la gota que desbordó el vaso. Todo lo demás, lo de la camiseta, es relativo. Son boludeces que se dicen. La gente habla porque es gratis, el día que pongan un impuesto se callan todos", finalizó.
El País