Se viene la Copa Libertadores de América siendo el debut para los equipos uruguayos por orden de aparición: Peñarol primero, Fénix después y por último Nacional. Al margen de la expectativa que generan los grandes, la interrogante mayor gira alrededor de lo que pueda dar el equipo de Capurro. Su técnico ha dicho sin ningún pudor que salvo su equipo, los demás juegan de punta y para arriba, llenándole de chichones la cabeza a los grandotes, con pelotazos y poca cosa más.
Da la sensación de estar convencido que él es un adelantado en la puesta en práctica de algunos conceptos futbolísticos de moda y que es capaz de hacer jugar a sus dirigidos un fútbol superior. Declaraciones de exportación al margen, las últimas fueron realmente fantásticas, luego de un partido de práctica dijo: "jugué 90 minutos y la hice carozo". Todo lo que Fénix realiza en la cancha no está dejado a la libérrima iniciativa de cada jugador, por el contrario, las funciones parecen perfectamente delineadas sobre la base de que hay una pelota sola y por tanto se deberá cuidar su posesión, administrarla correctamente y por supuesto definir. Donde el libreto se le borronea es en la forma de defender, ya que en su afán de atacar queda más de una vez patas "para arriba" perdiendo partidos que tuvo al alcance de su mano.
Ahora llegan las de a peso y no alcanza con decir que su conjunto está actualizado con el mundo, tendrá que demostrarlo. Está obligado a ganar, jugar de local lo condiciona y solo si ha logrado mejorar el equilibrio de todo el equipo podrá "cantar victoria". Contra equipos brasileños dar las ventajas que dio el año pasado en los torneos locales es pegarse un tiro en la sien y él lo sabe, no es tonto, por lo que habrá que ver que conejo saca de la galera, al margen de los refuerzos recibidos (laderos de Casal mediante) los que pueden potenciarlo futbolísticamente. El negocio de la Libertadores no se arregla con frases lindas y humoradas, hay mucha plata en juego y los rivales saben tanto o más que J.R.. Ojalá le vaya bien.
Por su parte Peñarol con las notas más salientes de Turcios y Pacheco es una incógnita ya que su técnico ha proclamado un estilo definido distinto a lo tradicional de los últimos tiempos, pero sigue contando como titulares, salvo cambios sobre la marcha, a jugadores ya vistos y conocidos los que difícilmente puedan agarrar el trajinar que parece querer Aguirre. Del medio hacia arriba tiene variantes como ningún otro y es en donde seguramente se basará su estrategia. Un gol más que el contrario alcanza y su punto neurálgico será otra vez el medio de la cancha.
Nacional, el último en debutar, se juega con el africano Benoit que sube como un avión pero que como Turcios en Peñarol no marca ni con una tiza, con la dupla ex Wanderers Eguren-Dadomo y O.J. Morales, quien una vez terminado el culebrón de su posible pase volverá a ser el "pica pica" de cuanto tobillo se le cruce en el camino. Arriba, Alvez y Peralta salvo alguna sorpresa y Coelho o quizás O’Neill y poco más para elegir. Esto recién empieza, no hay margen para equivocaciones y no alcanza con solo correr más rápido.