Jorge da Silveira
Danubio goleó a Peñarol como nunca nadie lo hizo y así afianzó la reacción que iniciara en el partido ante Miramar. Perdía 2 a 0 a los 6 minutos, jugaba muy mal, en especial en defensa, y tuvo el temperamento, luego el fútbol, que le permitieron revertir la situación hasta configurar el histórico 7 a 2.
Los de la franja no pudieron comenzar peor. Hicieron todo para estar abajo 2 a 0 y hasta pudieron ser más, si Peñarol hubiera atacado. La defensa cayó en todo tipo de yerros que facilitaron la eficacia aurinegra.
Pero bastó que Salgueiro descontara para que en Peñarol todo se desmoronara como un castillo de naipes.
Lo de Peñarol preocupa. Su defensa marca mal. Alcanzó que dos equipos la atacaran bien para quedar al desnudo su debilidad. En ofensiva todo se le complica cuando Acosta es bien marcado. Se repite en pelotazos frontales.
Para colmo las lesiones musculares reiteradas de ciertos jugadores impiden mantener una integración estable y mejorar el funcionamiento
Hasta ahora, ante rivales temerosos o carentes de ofensiva, los cambios que hizo Morena dieron resultado. Pero ante Rentistas y Danubio fue suicida: desmantelar el medio y la defensa.
También llamó la atención la falta de reacción anímica para superar el mal trance, lo que no es nuevo en un club que acostumbró a sus hinchas a otro tipo de respuestas. Lo del título.