JORGE SAVIA
Peñarol es más que Tacuarembó, está claro. Por eso, pues, terminó ganándole por 3 a 0 y sin más sobresaltos que los que el cuadro dirigido por Hugo Parga le provocó al equipo aurinegro, con algunos contragolpes bien hilvanados, aunque aislados, que -habida cuenta de la escasa capacidad de contención que volvió a tener el mediocampo del elenco orientado por Mario Saralegui- armó en los 30` iniciales.
Además, en el caso puntual del partido de ayer, hubo momentos determinantes, que -más allá de los vaivenes del rendimiento global de los aurinegros- inclinaron la balanza para el lado del cuadro grande:
1) Cuando Peñarol se mostraba impreciso del mediocampo hacia adelante, no desbordaba por los costados del ataque, y -padeciendo una inhabitual impureza en el manejo de Omar Pérez para el armado- dependía casi exclusivamente de los pases largos y las jugadas personales de Pacheco para que Bueno, Franco y el propio "Tony" inquietaran esporádicamente al arco contrario, el zaguero Alejandro González se hizo expulsar en forma tan ingenua como innecesaria y, tras cartón, Bueno capitalizó un doble error de Nicolás Pereira y Pablo Da Rosa, puso a los aurinegros en ventaja e impidió que su equipo se fuera al vestuario con los nervios del empate;
2) Y en el segundo tiempo, con Tacuarembó "aguantando" con un 4-3-2 que no le permitía contragolpear como en la primera etapa, el juez pareció "comerse" un hands penal de Aguirregaray ante un cabezazo de Braian Rodríguez y, enseguida, en la recarga, nació la jugada en la que Franco, tras encarar, rematar, recoger el rebote y anticipar a De León, anotó el 2° tanto.
Con esos "argumentos", entonces, alcanza y sobra para justificar una victoria de Peñarol que el tercer gol de Bueno, ya cerca del final, cuando la entrada de Richard Núñez le había dado mayor penetración al ataque aurinegro, terminó redondeando en cifras que finalmente fueron acordes con lo que ocurrió, fundamentalmente, desde los 30` iniciales en adelante.
Considerado así, el triunfo de Peñarol "se consume" en sí mismo; por las circunstancias en las que se fue "moldeando", no da para demasiado: de la misma manera que fue amplio e incuestionable, no ambienta acerca del futuro aurinegro, ni certezas ni interrogantes. Nada.
Si acaso, aparte del resultado, el saldo del partido fue la incógnita sobre quién será el más beneficiado con la "resurrección" de un Bueno más activo y eficaz que el de los últimos tiempos: ¿Peñarol o la selección? Todo un tema para el Tribunal de Contiendas, dada la realidad actual del fútbol uruguayo...
La cifra
13 de julio es la fecha desde la que Bueno no hacía un gol: esa vez fue en el clásico de la Liguilla.
Las estrellas
Carlos Bueno
Metió 2 goles, hizo otro mal anulado y fue un azote para la zaga adversaria.