SILVIA PÉREZ
"Abel tiene buena técnica y es muy veloz. Es potente y define bien. Y no digo más nada porque si no el `negro` se me va a agrandar. (Risas)", dijo Santiago García, el "Morro", sobre Abel Hernández.
"Nos cruzamos muchas veces en juveniles cuando él estaba en Central Español y, la verdad, no lo podía ni ver porque por lo general nos ganaban y él siempre nos hacía goles. Pero después en la selección nos hicimos amigos. ¡Abel es un fenómeno!", agregó el "Morro".
"Como jugador es excelente. Es potente, rápido, muy bueno en el juego aéreo y sobre todas las cosas un gran goleador. En la Sub 20 es con el que mejor me siento, sin desmerecer a los demás compañeros", dijo, mientras tanto, Abel Hernández sobre el "Morro".
"Y como persona tampoco tengo nada que decir, nos llevamos muy bien", agregó la "Joya" aurinegra sobre el delantero tricolor.
Sin embargo, Hernández aclaró que: "leí que dijo que me iba a ganar el duelo de goleadores, que no se confíe tanto".
Tienen muchas cosas en común. Los dos acaban de cumplir 18 años, son morenos, veloces y goleadores. Ambos marcaron dos goles para sus respectivos equipos, ni más ni menos que Peñarol y Nacional, el pasado fin de semana. Abel Hernández hizo doblete en la victoria aurinegra 3 a 0 frente a Cerro Largo y Santiago García anotó los dos en el triunfo 2 a 0 de los tricolores ante Racing.
A uno le dicen la "Joya" y al otro, aunque lo apodan "Morro", bien podrían decirle la "Perla". Lo que es claro es tienen pinta de cracks.
CELESTES. "Lo más importante es que los dos son muy buenos pibes. El `Morro` es más gracioso y siempre tiene una broma pronta, mientras que Abel, aunque también tiene chispa, es un poco más serio. Y, además, se llevan muy bien entre ellos", contó a Ovación Diego Aguirre, el técnico de la selección Sub 20 que tiene la fortuna de contar con ambos en la delantera del equipo celestes.
El hecho de que ambos se estén destacando en los equipos grandes es considerado muy bueno por Aguirre. "Que puedan jugar en Primera es clave. No hay nada como jugar en Primera, porque Cuarta es otra cosa. Cuantos más futbolistas Sub 20 jueguen en Primera es mejor para mí, porque es lo que les da ese plus, esa madurez tan importante", reflexionó el DT celeste.
De todas formas, Aguirre espera que no los apuren porque son muy jóvenes y podría ser contraproducente. "Van muy bien, pero hay que llevarlos de a poco, no hay que crearles una responsabilidad que no les corresponde tener".
A la selección, donde ambos dan un año de ventaja llegaron por méritos propios. Según dijo Aguirre, convocarlos a que se pusieran la celeste no es mérito suyo, sino que "se eligieron solos".
"Abel venía haciendo goles en la Primera de Central Español y era obvio que había que citarlo, y al `Morro` lo vi en una final de Cuarta División frente a Defensor Sporting en la que hizo dos o tres goles. Ya me habían hablado de él y esa fue la confirmación de que había que convocarlo", relató Aguirre.
"Los dos son muy buenos jugadores y tienen un gran mérito: son goleadores. Uno es zurdo y el otro derecho y Abel es un poco más rápido. El `Morro` es más jugador de área. De repente Abel está más maduro porque tiene la ventaja de tener arriba un año de Primera, mientras que Santiago recién lleva un par de partidos", finalizó definiéndolos Aguirre.
CONDICIONES. Hernández vivió toda la vida en Pando y fue allí que comenzó a jugar en el baby fútbol: en el Atalanta de la mencionada ciudad. Lo defendió hasta los once años, y luego estuvo dos temporadas en las infantiles de Peñarol.
No siguió en los aurinegros porque no era titular y por lo tanto no jugaba los partidos clásicos. Se fue a Central Español.
Gustavo Díaz dirigió a Hernández en la Tercera y Cuarta división de Central Español y luego también lo tuvo en Primera. Lo conoce muy bien por lo que no le sorprende el momento que está viviendo la "Joya" en Peñarol. "Siempre supe que iba a llegar porque se notaba que era un futbolista distinto", relató Díaz.
El entrenador también lo puso cuando dirigía la Primera palermitana, pero en ese momento los representantes de Hernández se lo habían llevado a Italia. "A mí me molestó que se lo llevaran porque ni siquiera fue durante el período de pases europeo, estuvo un mes allá y luego regresó. Dijeron que no había pasado la prueba médica, pero puede haber sido un tema económico", recordó el "Chavo".
El entrenador dijo, a su vez, sentirse muy orgulloso de haber dirigido a Hernández, pero no cree tener que ver con el exitoso presente del atacante. "Es una gran satisfacción haber trabajado con él y ver que hoy ha comenzado a triunfar. Pero todo se debe a sus grandes condiciones y al apoyo de su familia, que siempre estuvo detrás de él apoyándolo", finalizó Díaz.
ADELANTADO. García llegó a Nacional con 14 años y comenzó a jugar en la Séptima División. Venía del Libertad Washington de Colón, dado que aunque ahora se mudó para el centro, vivió toda su niñez en el Complejo América.
El técnico Gustavo Bueno lo tuvo en los dos años de Quinta División. En la segunda temporada de Quinta salieron campeones derrotando a Danubio por 6 a 2, con tres goles del "Morro".
"Recuerdo que lo llevé a la Punta Cup aunque tenía sólo 16 años, dos menos que el resto de los jugadores. Le hizo dos golazos a Gremio y Daniel Enríquez me vino a preguntar por él, porque ni en el club lo conocían mucho todavía", contó Bueno.
"Siempre le vimos algo diferente. Es muy veloz, muy rápido en sus movimientos. Aparece en el área con gran rapidez, sorprendiendo, como lo hizo el domingo ante Racing", afirmó el técnico, quien esperaba lo que está viviendo hoy el futbolista.
"No me sorprende lo que está viviendo ahora, porque yo sabía que estaba pronto para jugar en Primera. Cumplió 18 años hace diez días pero estaba listo en lo físico y en lo mental, para hacerlo", advirtió el técnico que hoy sigue dirigiendo la Quinta División y a quien el `Morro` no se olvida de ir a saludarlo cada vez que se lo cruza en Los Céspedes.
"Cuando uno ve a un jugador, como él, que tuvo en juveniles triunfando siente una gran alegría. Y piensa que tantas charlas que compartió con ellos no fueron en vano. En dos años que lo tuve, si le habremos hablado, no porque uno sepa mucho, sino porque 30 años de fútbol vio muchas cosas", dijo orgulloso Bueno.
Amenaza a los rivales: "¡Miren que ahora entra el negrito y los clava!"
Apenas conoció a Santiago García, el técnico Gustavo Bueno, quien lo dirigió en las divisiones juveniles tricolores, notó que tenía algo especial, además de sus grandes condiciones futbolísticas. "El botija tiene calle y boliche. Tenía 16 años y parecía un hombre adentro de la cancha. Hacía entrar a los rivales y hablaba constantemente en el campo de juego", dijo el entrenador, quien contó una anécdota que pinta al "Morro" de cuerpo entero. "En esa época jugábamos los sábados el torneo de Quinta División y entre semana el campeonato Sub 16. Él jugaba siempre los fines de semana y los miércoles yo lo ponía en el banco por las dudas, por si se complicaba el partido. Un día, jugábamos con Defensor Sporting e íbamos perdiendo 2 a 1; entonces, lo llamé a él y a otros compañeros, para que entraran. Se paró al lado del línea y empezó a gritarle a los defensas violetas. `¡Miren que entra el negrito, ahora!, vociferaba, mientras hacía un ruido como si él fuera una moto con la que iba a pasarles por arriba. `¡Y miren que entro y los clavo!`, seguía gritando mientras miraba fijamente a los zagueros. Al final, terminamos ganando ese partido 4 a 2 con dos goles del `Morro`".
No querían subirlo a primera porque era muy flaquito
"Lo subimos a Cuarta con edad de Quinta porque ya se notaba que era diferente. Tenía una gran coordinación y destreza con su cuerpo, algo fuera de lo común. Se veía que era un fuera de serie", relató Gustavo Díaz, que dirigió a Abel Hernández en las juveniles palermitanas. "Se lo recomendé a Luis González, que en ese momento dirigía Primera. Lo probó en una práctica en la que hizo tres goles y entonces lo llevó a la pretemporada, pero después me lo dejó para que siguiera trabajando en Tercera. En ese momento había una controversia con los dirigentes que como lo veían tan flaquito tenían miedo de apurarlo porque decían que lo podían lesionar", contó el "Chavo". El hecho de ser tan delgadito fue contraproducente para Abel en algunos momentos. Hubo técnicos que no creyeron en él por su conflexión física. Quizás por eso fue que no quedó en Peñarol, a pesar de haber estado en las infantiles del club. "En los tests de velocidad siempre fue muy bueno y yo le decía a los directivos que había que cargarlo con unos cinco o seis kilos de musculatura", relató Gustavo Díaz.