CARLOS MONTAÑO
El gran torrente de incorporaciones a Peñarol culminó muy cerca de la conclusión del período de pases. Los aurinegros, apremiados luego de la lesión de Damián Frascarelli lograron su objetivo: contratar a un arquero experiente y de capacidad probada.
Nicolás Biglianti es desde ayer jugador de Peñarol. En el semestre pasado resultó figura consular en el arco de Rampla Juniors, el club sensación del Torneo Apertura.
Luego de las desventuras que vivió, el deportista ni se imaginaba que el destino le iba a deparar tamaña oportunidad: "A los 32 años no lo esperaba", enfatizó. "Es un sueño cumplido. Ahora me esforzaré al máximo para colmar las expectativas de toda la parcialidad de Peñarol. Tengo presente que la verdad está en la cancha".
Demostró buena capacidad en el Apertura y no desconoce todo lo que encierra ser el titular del puesto que ocupará en los mirasoles: "No sé si la cuestión pasa porque el arco de Peñarol quede grande o chico. Atajo igual en todos lados. Defender es mi prioridad, aunque es claro para mí ni siquiera se debe empatar. Hay que salir a triunfar en todos los encuentros"
El ex Rampla Juniors le dio un mensaje a la hinchada de los carboneros a propósito de sus características y lo que van a apreciar de él: "A los simpatizantes de Peñarol les confieso que soy un arquero loco. Apuesto mucho a salir para sentirme seguro. También soy de los que achica. Es fundamental la atención y los movimientos para darle tranquilidad al resto de los compañeros, que estén realmente seguros. También hablo bastante y trato de mantener las líneas ordenadas para que no nos lleguen más de la cuenta a nuestra área".
Biglianti considera que a Peñarol vino gente muy importante y que para él será un orgullo "compartir el vestuario con todos esos monstruos. La felicidad que hoy vivo es enorme. De aquí en adelante seré uno más para colaborar. El fin es que el grupo sea cada vez más fuerte y todos tiren para el mismo lado con el mismo ímpetu. Para Peñarol no es una obsesión salir campeón sino una obligación que perdura en el tiempo, algo que cualquiera en este país lo sabe".
No pocos fueron lo sinsabores que debió digerir en su trayectoria como futbolista: "Todo lo malo que me pasó fue bravo de soportar. Acá, antes de venir a Rampla me quedaba sin equipo y tenía que ir a laburar y a jugar al interior. Todo ese esfuerzo que hice, el no rendirme ni bajar jamás los brazos me permitió salir a flote. Después hubo de todo. Las fiestas fueron duras porque Rampla estaba mal económicamente. Nos dieron cuatro mil pesos. Lamentablemente fue lo que pudieron conseguir y tuve que pasar Navidad y fin de año con ese escaso dinero".
Mañana los dirigidos por Gustavo Matosas debutarán ante Central y Biglianti sostuvo que está pronto: "Si el técnico lo decide, juego. Me encuentro bien físicamente y técnicamente. Ya me puse la camiseta de Peñarol. Hay que estar óptimamente sí o sí".
Desventuras
Una odisea en el exterior
Biglianti tuvo que volverse hace poco del exterior, concretamente del país del altiplano: "A Bolivia fui a pasear. Un feo paseo. Me prometieron el oro y el moro, pero no cumplieron ni ahí y me vine con el ánimo por el piso".
Comprar una casa, su sueño
"El club Aurora de Bolivia acordó conmigo una prima importante y un buen sueldo. Viajé con grandes expectativas. Pensaba que al fin iba a poder comprarme un a casa. Se frustró el pase, pero ahora todo cambió".