Los clásicos y salir campeón

EDWARD PIÑÓN

EL ANÁLISIS

Cuando un técnico de equipo grande dice que los clásicos no te dejan nada, es seguro que lo hace para tratar de ocultar lo mal que le fue en ellos.

Cuando un entrenador de equipo grande pondera por encima del resto de las cosas las victorias de esos clásicos, es seguro que lo hace para tratar de ocultar lo mal que le fue en otros rubros.

Así están Gerardo Pelusso y Mario Saralegui. Metiendo mucho ruido por un lado, para tratar de desacreditar lo mal que le fue en la otra punta.

Saralegui no puede desconocer que fracasó al no festejar el Uruguayo, perder las finales con Defensor y entrar por la puerta más chiquita de la Copa Libertadores (repechaje). De la misma manera que Pelusso no puede negar que fracasó al perder las dos contiendas clásicas oficiales y que en el Campeonato Uruguayo quedó afuera de toda definición después de haber sido líder durante doce fechas.

Esto en sencillo: tanto en Nacional como en Peñarol el éxito de los entrenadores se mide por los títulos ganados y por las batallas clásicas que tienen de su lado.

Ni uno ni otro hicieron del todo bien los deberes, pese a las virtudes que tienen y con las que consiguieron que sus equipos por lo menos gozaran de ratitos de felicidad. Porque para ser feliz hay que ganar los clásicos y las copas.

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