HORACIO ABADIE
El crecimiento interno que ha tenido el fútbol brasileño en los últimos años ha sido muy importante.
Las cifras de salarios, presupuestos y premios hacen de dicho fútbol el más importante de América del Sur, sin envidiar a los mejores mercados del mundo, caso Europa o México.
Corinthians es, sin duda, uno de los clubes más populares de Brasil. Hace poco más de dos años, su situación económico-financiera estaba en ruinas, al punto tal que el club fue a la quiebra.
Los dirigentes tuvieron la habilidad de realizar un negocio de gerenciamiento que le ha dado muy buenos réditos. Hicieron una asociación estratégica con la multinacional MSI (Management Sports International), que muchos dicen que es manejada por el magnate ruso Roman Abramovich.
MSI se hizo cargo de la gestión económica y deportiva, asumiendo el 80% de los costos y el club el 20% de los mismos.
El "Timao" cuenta con aproximadamente 38 millones de hinchas en todo el país, pero ello se traduce en tan solo 30.000 socios.
Su funcionario mejor pago es el entrenador, Emerson Leao, quien percibe de salario U$S 233.000 por mes. Sus jugadores mejores pagos son Carlos Alberto con U$S 93.000, Nilmar U$S 84.000 al igual que Amoroso.
Otro de los grandes paulistas es Sao Paulo, que cuenta en sus filas con el jugador mejor pago del fútbol brasileño, el arquero Rogerio Ceni, quien percibe de sueldo U$S 103.000. Le siguen en escala Minero con U$S 93.000 y Junior con U$S 70.000.
El "tricolor" tiene un presupuesto mensual de U$S 1.700.000 y es de los pocos clubes de Brasil (junto con Atlético Paranaense) que cierra sus balances a fin de año con utilidades.
Cuenta con una "torcida" que se calcula en 23 millones de hinchas de los cuales solo 40.000 son socios. Con esta cifra, es el equipo brasileño con mayor cantidad de asociados.
Flamengo es el más grande de Rio y de Brasil. Se estima que tiene 40 millones de parciales, pero solo 25.000 socios. El presupuesto mensual es de dos millones de dólares y su jugador mejor pago es Renato con un salario de U$S 75.000. Brasil es sin dudas, la isla de la fantasía.