SILVIA PEREZ
La reunión en la que, supuestamente, Diego Aguirre iba a volver a encontrarse con la directiva de Peñarol, tal lo había dicho él mismo al abandonar la sede aurinegra el lunes pasado, estaba prevista para las 13 horas. Algunos minutos antes, otros minutos después, fueron llegando los dirigentes. Exactamente a las 13:05 el Cr. José Pedro Damiani descendió del Mercedes azul e ingresó a la sede.
La gente volvió a agruparse sobre la calle Magallanes, aunque en menor número que el lunes pasado. El grupo que apoyaba a Bengoechea estaba compuesto en su mayoría por señoras vestidas de amarillo y negro o con camisetas del capitán, que entonaba cánticos a favor del ídolo aurinegro de los últimos diez años.
Por el otro, un puñado de "pesados", componían la hinchada de Diego Aguirre. Al principio, hubo un cambio de palabras entre estos últimos y las señoras, pero luego los ánimos se calmaron. Es más, con el transcurrir de los minutos y al darse cuenta que Aguirre no se haría presente en la sede, los que lo apoyaban se retiraron.
A las 14 y 10 salió Julio Luis Sanguinetti al volante de un VW negro. No se detuvo, ni bajó los cristales de su automóvil. Dejó la sede aurinegra entre gritos de: "¡Pablooo, Pabloooo!". La temprana salida de Sanguinetti, dio lugar a las conjeturas de los periodistas: ¿habrá ido a reunirse con Aguirre?. Enseguida el llamado al celular del técnico, pero sin obtener respuesta.
Los automovilistas que subían por Magallanes hacia 18 de Julio se incorporaban en sus asientos intentando mirar hacia la sede, pero sólo divisaban a los hinchas y a los periodistas esperando en la vereda. Algunos hacían sonar sus bocinas.
Pasadas las 14 y 30 salió el presidente aurinegro. Damiani viajaba de acompañante en un Renault Clio. Saludó, pero no bajó el vidrio. Además, un muchachote morocho, alto, y de lentes, rodeó el auto del presidente haciendo lo posible para que los periodistas no se acercaran y para que los fotógrafos y camarógrafos no cumplieran con su trabajo.
Un rato más tarde, Juan Lema Benzo salió por una de las puertas laterales y corrió hacia el garaje. Ante las preguntas, dijo al pasar: "después vamos a informar". Unos minutos más tarde volvió a salir, esta vez al volante de su camioneta blanca y manifestó escuetamente: "nada, nada, no pasó nada. No hay nada". Y luego agregó lacónicamente: "Aguirre se queda". El dirigente fue despedido por los hinchas con gritos de: "¡hagan algo por Peñarol, hagan algo por Peñarol". Y cuando ya se iba, alguien gritó: "¡con estos dirigentes es difícil que podamos ganar!".
Cuando algún directivo se asomaba por la ventana, la gente le gritaba: "¡acá, vengan acá a decirnos lo que pasó!".
Quince minutos más tarde salió Federico Fernández Methol conduciendo un Hyundai Elantra gris e hizo señas de que no iba a hablar. Cuando ya la telefonista Etelvina, había anunciado que de los directivos que quedaban nadie iba a hablar, salió Víctor Cabrera. Lo hizo por la puerta principal porque allí tenía su auto estacionado y al preguntarle sobre la ausencia de Diego aguirre, dijo: "no vino, se ve que está trabajando en la lista y se la pasará después al presidente". Con respecto a la situación de Aguirre, si es o no el entrenador de Peñarol, manifestó: "el otro día nos pusimos de acuerdo en lo económico y ahora falta lo deportivo, por eso iba a traer la lista. También estaba previsto comenzar los trabajos en Los Aromos, pero eso no lo decidimos nosotros, sino el técnico". A propósito de la continuidad de Pablo Bengoechea, dijo: "ustedes preguntan por Bengoechea, pero hay otra cantidad de muchachos que están en la misma situación y que han sido importantes para Peñarol. Si fuera por mí yo quiero que Aguirre dirija y Bengoechea juegue, pero acá no vinimos a decidir entre Aguirre y Bengoechea, vinimos a trabajar por Peñarol". Dicho esto, cambió unas palabras con los hinchas, apretó el acelerador de su Ford Focus blanco y se fue. Una voz femenina se alzó entre las demás: "¡Pablito se tiene que ir siendo campeón!".