En Bogotá le declararon la guerra a los celestes

Carlos Bueno alteró la tranquilidad del gimnasio

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Ayer los celestes salieron dos veces del Hotel Sheraton, alterando la apacibilidad del barrio "El salitre", que es una urbanización moderna, coqueta, poblada por flamantes edificios en su mayoría ocupados por bancos, casas bancarias y entidades financieras.

Es que se declaró "la guerra". Por un lado, porque de mañana, cuando la selección fue primero hasta un gimnasio muy cercano, donde el delantero Carlos Bueno sobresaltó a las decenas de hombres y mujeres que hacían ejercicios muy concentrados, en silencio reventó uno de los globos de color blanco y naranja que adornaban el lugar.

Luego se volvió a subir al ómnibus matrícula 6041 de la empresa Belina Delfonce para ir a practicar en la espléndida cancha del club privado Los Lagartos, ubicado en un paraje que se llama Pontevedra.

Por otro lado, más tarde, a las 18 horas, pasó algo por el estilo cuando los celestes fueron al estadio "El Campín", donde hoy enfrentarán a Colombia a hacer el clásico reconocimiento del terreno de juego. Los desplazamientos de la selección uruguaya fueron celosamente custodiados por una camioneta y seis motos policiales, que iban zigzagueando, apartando autos y parando el tránsito para que el rodado que llevaba a los uruguayos no tuviera que aminorar su marcha ni con los semáforos rojos, a más de 90 kilómetros por hora y con la sirena abierta. El problema fue que tanto "batuque" avivó a la gente, que al darse cuenta que ahí iba la selección de Uruguay, empezó a hacer señas hacia el ómnibus, levantando el dedo mayor de una de sus manos hacia el cielo, o apuntando con el pulgar en dirección al suelo.

No pasó nada, obviamente. Y no hubo ningún tipo de novedades. Ni de mañana, ni de tarde.

Lo único singular fue que en el club "Los Lagartos", al que hiciera "hoyo en 1" en el N° 10, una promoción de Subaru le regalaba un auto; pero los celestes no estaban para esos menesteres… y esta vez a Carlitos Bueno no se le ocurrió romper las pelotitas; de golf, por supuesto.

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