El Futsal no escapó a la violencia

Graves incidentes se registraron anoche en el gimnasio de Canelones cuando se desarrollaba el clásico entre Peñarol y Nacional por la octava fecha del torneo Clausura. Corridas, gritos, disparos, heridos y detenidos fue lo que dejó el cotejo que fue disputado en la ciudad canaria por medidas de seguridad.

Hinchas de ambos equipos llegaron desde Montevideo para presenciar el partido y los ánimos de ambas parcialidades no era el mejor. Todo comenzó cuando un encendedor cayó a la cancha desde la tribuna y los jueces decidieron dar por suspendido el partido.

Allí, los encargados de seguridad hicieron retirar primero a la hinchada de Peñarol y luego hicieron lo mismo con la hinchada tricolor. Una vez afuera, comenzaron las corridas, los gritos y los heridos. Varios efectivos policiales se movilizaron inmediatamente para controlar la situación que a esa altura era un caos.

El entorno al Monegal, con la oscuridad que había parecía un campo de batalla en donde nadie estaba a salvo. Como resultado alcanza con ver los números. Unas 25 personas fueron detenidas y declaran hoy en el juzgado de Canelones, varios fueron lo heridos y una persona debió ser atendida en el sanatorio Comeca por una herida de bala en el tórax.

La historia no comenzó ayer y mucho menos el miércoles cuando debieron suspender los clásicos de inferiores porque las parcialidades habían acudido a los partidos. Comenzó hace mucho tiempo y ya no importa como pero la violencia es cada vez mayor y menos controlable por la Policía. Algo se deberá hacer si no quieren que más deportes se queden sin gente y terminen desapareciendo.

El Futsal, a diferencia de otros deportes, no ha sido tan contaminado con la violencia y la gente que asiste a los partidos espera que siga siendo así. Son varias las familias que han encontrado tranquilidad y disfrute por un espectáculo en el Futsal.

Por favor, no empecemos a alejar a la gente de este deporte como ya sucede con otros.

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